Fahrenheit 451 a la española

A estas alturas de la película ya mucha gente es consciente de hasta que punto el gobierno progre vela por la libertad de los ciudadanos, y es por ello y no por razones más taimadas, por lo que se está linchando a el siempre polémico Fernando Sanchez Dragó, que en el libro coautorizado con Albert Boadella “Dios los cría…”, relata unos escarceos sexuales con dos zorritas japonesas. Por supuesto, gran parte del buenismo oficial ha saltado indignado a la yugular del escritor.  Cómo en Fahrenheit 451, la novela del norteamericano Ray Bradbury, la progresía está en contra de esa pequeña marea de los que quieren volver infeliz a todo el mundo por medio de sus conflictivas teorías y pensamientos. Estos progres están pues siempre vigilantes para que bajo ningún escenario se traspasen las líneas de lo políticamente correcto, entendiendo por políticamente correcto lo que ellos definen como justo y correcto.

Me viene a la cabeza el caso de Roman Polanski, culpable confeso de drogar y violar a una niña de 13 años en EEUU,  y que sin embargo recabó todo el apoyo internacional. En el caso de Dragó, autor que suele poner negro sobre blanco las múltiples inconsistencias de el gobierno socialista y sus adláteres, y que además colabora en una cadena pública enemiga de los progres (y por tanto fascista), no ha recolectado una sola firma de apoyo entre el colectivo anterior. Al menos cada vez más existen otros colectivos que no se dejan llevar por las corrientes buenistas, y muestran su apoyo ante sinsentidos como este. Si quieres sumarte, yo ya lo he hecho, puedes hacerlo aquí.

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