Viaje todo recto a Lampedusa

Voy a inaugurar con esta entrada una nueva etiqueta para NMSP, se trata de una categoría dedicada a diferentes episodios y anécdotas que me han sucedido en el pasado o en el presente (las del futuro las dejo para mañana); y se va a llamar batallitas.

¿Por qué en este blog? La respuesta fácil es: porque sí, ¿Por qué no?. La respuesta elaborada es porque mi manera de pensar, cómo la manera de pensar de la mayoría de la gente, es un proceso dinámico que se moldea con la experiencia, incluidas las coces que la vida te va dando. Por tanto en esta sección contaré algunas de las cosas que he vivido personalmente, habiendo muchas de ellas contribuido a qué piense como pienso, y que sea como soy, un gañán.

No he tenido ninguna duda sobre a quién dedicar esta primera entrada-batallita, a un grupo de subsaharianos en zodiac que se toparon con nosotros mientras trabajábamos en la reparación de un pozo de petróleo en mitad del mediterráneo. No fue la primera vez ni la última que tuvimos esta triste experiencia, pero sí fue la única en la que tuve la sangre fría de hacer unas fotos, estas fotos (haz click en la foto para ver la secuencia completa):

Viaje a Lampedusa

Esta pobre gente fueron probablemente engañados por alguna mafia en la costa de Túnez o de Libia, para que cruzaran el Mediterráneo y así pudieran alcanzar la isla de Lampedusa, que con suerte les abrirá las puertas a esos mundos de luz y color que a veces pueden ver en la sede de la misión de su aldea. Una gente que posiblemente se enfrentaba a la Mar por primera vez en su vida y no saben siquiera nadar. Seguramente después de un viaje estremecedor por tierra, llegarían exhaustos a una playa en la que tras invertir todos los ahorros de su vida, les darían una puta zodiac de 50 caballos, un par de garrafas de gasolina y unas indicaciones: es todo recto. Todo recto en alta mar no tiene ningún sentido, sin una maldita brújula y un mínimo de conocimiento de navegación es lo mismo que mandarles a la muerte, a donde en la mayoría de los casos terminan yendo. Porque a diferencia de los casos a los que estamos más acostumbrados en España, el estrecho de Gibraltar, en donde nunca pierden de vista la costa destino (aunque aquí las dificultades son otras, corrientes y tráfico marino) en estos casos tienen una media de tres días de navegación si son afortunados.

En el episodio que se muestra en las fotografías hay dos sutiles detalles que resultan estremecedores. Uno es que todos los pasajeros llevan doble ropa, como no pueden llevar equipaje, todas sus pertenencias las llevan puestas, dos camisas, dos calcetines, dos calzoncillos, en fin, todo lo que pueden duplicar lo duplican. Esto no ayuda a la flotabilidad de personas que apenas saben nadar. Y esto nos lleva al otro detalle: ¿No parece que van muy holgados en la barca? ¿Que podrían caber 4, 5, 6 o más personas? Efectivamente a parte de los pobrecitos que aparecen en la foto muy probablemente más de seis personas adicionales salieran de la playa en cuestión. Recuerdo que habíamos estado parados dos días por mal tiempo, es decir que un temporal había pululado por la zona en los días anteriores, y afrontar olas de pongamos tres metros con una zodiac de juguete es una tarea bastante jodida, máxime para un africano que con suerte. lo más parecido que ha hecho en su vida es darle con un palo a un cocodrilo desde el alto de un tronco. Por tanto no es difícil explicar la causa de las bacantes del barquito.

Como se puede intuir en la foto, nuestra respuesta fue aprovisionarles de pan, arroz y gasofa y decirles: es todo recto. Así que en las últimas fotos se les puede ver como navegan todo recto hacia Lampedusa. O más probablemente hacia el fondo del mar.

En otras ocasiones las patrulleras italianas o tunecinas se encargan amablemente de depositarlos  en las costas de Túnez o Libia en donde esperarán que alguien les reparta otras cartas distintas de la miseria y el hambre. En todo caso el grueso de esta gente nunca tiene la suerte ni de llegar a Lampedusa, ni de toparse con una plataforma petrolífera y ni tan siquiera de encontrase con una patrullera militar. La mayoría de ellos termina siendo comidos por los peces y nunca aparecerá en ninguna estadística.

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