Nuestros salvadores en Cancún

Los ecolojetas reunidos este fin de semana en Cancún están moderadamente contentos: su objetivo final de reconducir al mundo para evitar el cataclismo al que desgraciadamente la avaricia occidental y las multinacionales nos intentaban llevar, ha sentado en Cancún las bases necesarias para poder garantizar la continuidad de la especie, su especie. Esto va a suponer el concienciar a la gente de que tendrán que aceptar múltiples restricciones en su modo de vida, pero de momento no en la suya propia, claro:

En palabras de la jefa  de la Convención del Clima de la ONU Christiana Figueres (Analista del cambio climático global, Lcda. en Sociología y Antropología por el Swarthmore College):

Este no es el final, sino un nuevo comienzo. No es todo lo que se necesitaba, pero sí representa los cimientos esenciales sobre los que podemos construir una mayor ambición colectiva.

Vale, si ella lo dice, lo aceptaremos. Pero sólo por escuchar otra voz, en el blog PlazaMoyua se hace el siguiente resumen:

  • Pasta: 100.000.000.000 US$
  • Clima: Mañana

En todo caso, todo el optimismo inicial de comprobar de que por fin enderezábamos el camino alejándonos de la inminente destrucción,se me ha pasado cuando he descubierto este vídeo, en el que varios ecohéroes de la conferencia, pican en el viejo truco de firmar en una lista por la abolición del óxido de dihidrógeno (sí, agua, la abolición del agua):

Así esta el patio señores, 120 años tomándonos el pelo con el clima, y no hemos aprendido nada. Luego nos echaremos las manos a la cabeza.

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