No son religiones, pero sí hacen la función. (via PlazaMoyua)
Es típica la acusación que se suele hacer, desde ámbitos en los alrededores del liberalismo, comparando ciertos dogmatismos con una religión. A menudo, llamándoles directamente religiones. Por ejemplo al dogma que se llama progresismo a sí mismo, al ecolojetismo, la calentología, etc. Y es algo incómodo porque, aunque hay evidentes puntos de contacto, también es indudable que son cosas distintas de la religión. Por otra parte, los más exaltados … Sigue leyendo el artículo original en PlazaMoyua
Como suele pasar en Plaza Moyua, a una entrada interesante le sigue un debate incluso más interesante. Dependiendo de tu estado de animo, de que tus conocimientos (o dudas) sobre el tema tengan algo que aportar al debate, puedes optar por participar, o puedes leer tranquilamente lo que los intervinientes tienen que decir en tal o cual debate. Este es un claro ejemplo de los debates tipo en Plaza Moyua, y este en concreto está entre los que he tenido el honor de modestamente aportar mi granito de arena.
Aunque esta entrada no estaba inicialmente relacionada con el Cambio Climático, ni con los Progres, ni con el Liberalismo, ni con la Religión, al final se han abordado, aunque sea tangencialmente, todos estos temas y algún otro, y por eso recomiendo desde aquí la lectura del artículo y de los comentarios vertidos.
Y para los más vagos, aquí van unas cuentas gemas:
Plazaeme en su artículo:
Por otra parte, los más exaltados de ese mundo que no es una religión – pero lo parece-, ayudan mucho a la confusión. Porque combaten a la religión (sólo al cristianismo) con un ardor digno de frailes perturbados. Muy difícil de entender hoy en día, visto el escaso imperio que le queda al fenómeno religioso sobre el poder político, o sobre la vida de la gente. ¿De dónde sale el ímpetu para acabar con algo de tan poca influencia?
Hilarion comenta en su entrada al debate:
Creo que aquí viene bien la tan traída y llevada frase de Chesterton: se empieza dejando de creer en Dios y se acaba creyendo en cualquier cosa.
(…)
Y aparece el progresismo, ¿hijo simplón de la masonería del XIX?, que adueñandose de la creación de opinión, establece en occidente (solo en occidente hay progresismo) que la religión tradicional está demodé, que hay que olvidarse de ella. Con la ventaja que da tener controlada la creación de opinión, la progresía consigue su primer objetivo y mucha gente se aparta de la creencia religiosa de manera acrítica, sin meditarlo. Solo porque no está de moda. Y a continuación nos presenta como sustitución su escala de valores, que a semejanza de los mandamientos cristianos se resume en dos: ningún principio vale más que otro (todo es relativo) y nada de la tradición heredada es válido. Y en cumplimiento de la frase de Chesterton la gente lo cree así y abraza la nueva religión, más peligrosa, por más alienante creo, que las antiguas y casi más difícil de eludir sus mandamientos. Y en esas estamos.
Rafa Brancas en otro comentario:
Si los mayores y los jefes de la tribu les inculcan muy seriamente a los niños que no deben bañarse en las aguas infestadas de cocodrilos del Nilo, independientemente de si es ó no la morada de Sobek (el dios cocodrilo), eso será ventajoso para la supervivencia del grupo. La cuestión es que, a partir del neolítico, al hacerse las sociedades más complejas, siempre hay un faraón ó un hechicero a cuyo estatus conviene mezclarlo y enfatizarlo todo y se empeña en superponer a su conveniencia estúpidas reglas e historias religiosas sobre las que son en efecto positivas, higiénicas y saludables: los niños escucharán atentamente las impresionantes admoniciones, de carácter sagrado, de vida ó muerte, de sus mayores, y las transmitirán a sus hijos, etc…pero en el mensaje estará todo mezclado.
Plazaeme en un comentario:
Hace 30 años todos los ateos / agnósticos apostábamos porque con la libertad de pensamiento desaparecería la religión en los países occidentales, y que eso traería una sociedad más sana, sensata y sabia. Hoy es evidente que nos equivocábamos de parte a parte. Primero porque no ha desaparecido, aunque sí diminuido. Y segundo porque la disminución no es por un aumento de la sensatez, el escepticismo y racionalidad, sino por el aumento de unos sustitutos de la religión que son igualmente irracionales, y posiblemente más dañinos, como el progresismo.
Manuel pregunta en un comentario:
No voy a entrar en la cuestión de los “progres”, y aunque Eclectikus y yo hemos debatido también sobre esto, me gustaría saber qué entendéis exactamente por “progres”: ¿un progresista -yo me tengo por tal, un amante del progreso económico y social- es un “progre”? ¿lo son las personas de izquierdas? ¿hay gente de derechas o conservadores que sean “progres”? Sería interesante una descripción tipológica, y lo digo sin ápice de ironía.
Y Eclectikus, osea yo, le responde:
Un progresista no tiene (y no debiera) ser progre. Pero a un descerebrado le insuflas muchas de las ideas progresistas, y este las convierte en buenismo, demagogia e insensatez y se convierte en el perfecto progre. ZP es un claro ejemplo. Lo mismo ocurre con las personas de izquierdas, todo depende del equilibrio entre cuanto de elaboradas tienen esas ideas y cuánto de inocoludas. Y sí hay gente de derechas y/o conservadores que por estulticia o por no aguantar la presión de lo políticamente correcto, terminan cayendo en muchas del “ideario” progre: la pacha mama, el ecologismo de salón, el discurso inconexo, las contradicciones… en fin El Mundo sería el paradigma de ese mundo del progre de derechas que no ha salido del armario. Para descripción tipológica completa te recomiendo que le des una vuelta a la sección de manuales del Opinadero.
Y el anfitrión, Plazaeme, también le responde:
Persona adherida a un conjunto prêt-à-porter de opiniones juicios y valores, muy exitoso, que resumiendo mucho podría decirse que trata de hacer de cada individuo un niño eterno, feliz, irracional, e irresponsable; y del gobierno, el papá de todos ellos. Y que señala especialmente dos pecados o fuentes del mal: En las personas, la libertad; y en las sociedades, la riqueza “excesiva”, y el desarrollo industrial, técnico, y científico.
Tiene derivaciones políticas (socialdemocracia), morales (ecologismo), sociales (izquierda caviar), culturales y científicas (postmodernismo –>), educativas (LOGSE), económicas (“nuevo modelo productivo” verde, de ruina rápida), y de toda índole (en general, progresismo).
Y Octavio también aporta su punto de vista a Manuel:
Progre…ideología que se basa en que la “subvención” es el motor de la evolución. Contrariamente a la creencia generalizada de que la palabra deriva de progreso (cosa contra la que los progres están evidentemente en contra, porque progreso es conocimiento y eso significaria, fin del chollo), la palabra deriva de “pro grey”. (Del lat. grex, gregis, rebaño).
Luis Bouza-Brey plantea una visión autocrítica del debate (y muchas más cosas)
Creo que los socialistas decentes han sido capaces de asumir las patologías creadas por el excesivo intervencionismo, despilfarro y corrupción del Estado de Bienestar. ¿No te parece que también sería conveniente que los liberales fueran capaces de no mirar para otro lado ante las patologías distributivas y las crisis de funcionamiento derivadas de la sumisión acrítica a la lógica del mercado?
La crítica al “progrerío”, muy justificada, debería también acompañarse de la crítica a los neoliberales ciegos: “Inside Job” es una muestra muy saludable de esta crítica; retrata en directo a los sinvergüenzas especuladores, o los cegatos ideológicos, como Greenspan, que nos han llevado al pozo de la crisis internacional. Y además siguen ahí, en la dirección de la Administración Obama.
Y de nuevo nuestro anfitrión:
En todo caso esto no iba realmente de progres. No me interesan por sí mismos, sino como gobernanza cognitiva dominante. Si fuera otra época, u otro sitio, hablaría de otra patología. En Vasquilandia del nacionalismo y del identitismo, por supuesto. Pero no es la gobernanza cognitiva dominante en nuestro entorno cultural, sino solo una compañía marginal en zonas particularmente paletas.
En fin, esto sigue y el debate no está en principio cerrado, a veces sucede que renace después de unos días o semanas, pero siempre hay foros de discusión abiertos, especialmente en temas políticos nacionales e internacionales, Ciencia y Cambio Climático, sociedad, etc… y siempre en un tono que invita a la reflexión e incluso a sopesar ideas que tenías a priori descartadas. Sin duda Plaza Moyua es un sitio que merece la pena visitar a menudo para desintoxicarte de las líneas oficiales de información, osea de desinformación. Pero recuerda, como se avisa en la misma portada del sitio: para evitar decepciones, se recomienda no entrar a niños, neopuritanos, nacionalistas, y fanáticos similares.

Ya he escrito demasiado anoche sobre este tema en Plaza Moyúa. Solo me gustaría decir aquí, que, aunque sé que es una utopía, no me gusta que haya mucha gobernanza, de ningún tipo.
Que me gustaría que hubiese unas pocas, poquísimas, leyes generales, y luego unas instituciones, como policía, Guardia Civil, Ejército, un poder judicial independiente, que velasen por que esas poquísimas leyes se cumplieran.
Que hubiera una representación diplomática de carrera, o por méritos reconocidos universalmente, para el exterior, encabezada por el rey.
Y que no hubiera ni gobierno, ni partidos políticos. Ni nadie que impusiera sus valores a los demás.
Anarquía pura.
Ese sería para mí, el desideratum.
No se yo si eso funcionaría en esta tierra de lobos V
Ya, por algo digo que es una utopía.
Pero durante nuestra guerra incivil, los anarquistas, (los de la CNT, los de las FAI ), fueron los que consiguieron algunos resultados buenos, en cooperativas, y en comunas. Y aunque hubo entre ellos verdaderos gentuzas, también hubo gente que hizo todo lo que pudo por salvar a “contrarios” de los paseos, de las sacas en masa… Que funcionaban bastante por libre, y no acataban consignas oficiales ni aceptaban etiquetas impuestas.
Por eso todos fueron contra ellos, en todas partes. Y por eso no se ha vindicado su memoria, ni la memoria de sus logros, como lo merecían, salvo en muy contadas excepciones.
Pero aunque oficialmente ellos son los lobos, yo les tengo cariño, y me parecen, muchos de ellos al menos, dignos de admiración.
Me temo que el ser humano no está preparado para el anarquismo, a la vista de como han evolucionado las cosas en la sociedad. Otra cosa es que mantener un punto de anarquismo en la vida, y posiblemente en la política, sea una actitud saludable.
Por otro lado, y por definición, una actitud anárquica en el campo de batalla, sin rangos y escalafones, no les podía llevar a nada bueno en nuestra guerra civil, sino que le pregunten a Durruti. Sin embargo en el franquismo, hasta donde yo llego, si parece que fueron determinantes en labores de oposición al régimen, no como otros que ahora se cuelgan las medallas de antifranquistas.