Memoria histórica: Hermano Lobo en Internet

Una de las buenas noticias que nos da Internet de vez en cuando, y que ha llegado a mi conocimiento gracias a esta entrada en Barcepundit, es que la revista Hermano Lobo (semanario de humor dentro de lo que cabe) ha sido digitalizada y se puede ver de forma gratuita en esta dirección: http://www.hermanolobodigital.com

A mucha gente esto le sonará a chino, a otros se les caerá un lagrimilla, pero todos en general deberían echar un ojo, o incluso los dos, para ver como eran las cosas en el tardo-franquismo y el post-franquismo justo antes del advenimiento de esta especie de Democracia que se fraguó durante la transición. Y comprobar como durante la sangrienta dictadura franquista, convivían riéndose de lo divino y de lo humano genios de muy diferentes sensibilidades políticas como Chumy Chumez, ForgesJaume PerichManuel Summers y Ops (El Roto), entre otros, a los dibujos, y Francisco UmbralManuel Vázquez Montalbán o Manuel Vicent como colaboradores literarios. Su lectura debiera ser una medicina de primer orden contra el sectarismo y el revisionismo histórico que nos han metido los progres de los diferentes gobiernos socialistas entre las cejas y muy especialmente con los últimos gobiernos descerebrados de ZP.

Yo en concreto era un crío en esa época, pero conozco a todos los autores, y siempre he leído sus viñetas, artículos y libros, viendo su evolución y comparando como eran las cosas versus como nos las pintan ahora, en un ambiente maniqueísta de revancha permanente. Y te viene a la cabeza lo de ¡Jodó como ha cambiado el cuento, y en que mala dirección!. ¿Sería posible hoy en día una colaboración de humoristas, artistas, escritores e intelectuales en un frente común fuera de las trincheras? Pues sinceramente lo dudo, y sí existe agradecería que alguien me sacara de mi error.

La página, a pesar de ser algo cutre, tiene tantas gemas que merece la pena pasar un buen rato saltando de autor en autor, y verificando, que el sentido del humor sea este negro, blanco, de actualidad o intemporal, es algo más que una forma de ver la vida, es una forma de luchar contra las injusticias, desactivar las demagogias, desterrar los sectarismos partidistas, reírte de una manera que se oxigena el cerebro, y sobre todo es una inyección de alegría, independiente de lo duras que fueran las circunstancias políticas, que nadie podrá negar que en esa época eran especialmente complicadas e impredecibles. Lástima que a estas alturas de la película, siendo las circunstancias políticas mucho mejores sobre el papel, muchos se empeñen en darle la vuelta a la tortilla, llevándonos después de 40 años de dictadura Franquista, camino ya de los 40 años de estulticia socialista, desinformación y todo tipo de crisis imaginables (económica, social, institucional, ética) y por imaginar (a la vista que nos meten a Rubalcaba y sus fontaneros por la tráquea).

En cuanto a la vertiente jocoso-literaria, me ha dado poco tiempo a leer lo suficiente para hacer aquí una crítica mínimamente seria, como los pocos-pero-selectos lectores de este blog se merecen. Pero uno me ha llamado instantáneamente la atención por su título (El humilde Zapatero/Leyenda), no me preguntes por qué (porque ya lo sabes mayormente), y me ha hecho reír a carcajadas por ese humor negro y surrealista que tanto me ha gustado siempre de Gila. Impagable:

… “El humilde matrimonio vivía en una humilde casita que ellos mismos habían construido con piedras y barro y que sólo tenía un dormitorio, una cocina, un living, un pasillo, una ventana, un suelo, un techo y una puerta. La puerta la usaban para entrar y salir, mientras que la ventana les servía únicamente para asomarse y para que entrara el sol durante la primavera.” …

Apostaría que si Gila hubiera escrito esto ahora, habría cambiado la profesión del simpático protagonista, y eso que era de izquierdas, asqueado por las connotaciones actuales, y posiblemente le hubiera asignado cualquier otra profesión excepto esa. Vamos, seguro no, ahí tienes a los geniales Forges o el Roto riéndole las gracias a ZP viñeta sí viñeta no. Otra vez, ¡como ha cambiado el cuento!

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