Masacre en Oslo, una opinión y una maldad.

Y primero la opinión.

Aunque lo cierto es que de momento sólo tenemos algunas ráfagas de información cierta de lo que ha pasado en Oslo este pasado viernes, todo pinta a que las connotaciones políticas de la masacre no parecen ir más allá a las que pudiera tener Charles Manson para asesinar salvajemente a, entre otros muchos, Sharon Tate (mujer de Roman Polansky); o de las que se puedan achacar a  Eric Harris and Dylan Klebold en los crímenes múltiples en la universidad de Columbine; o a las de tantos y tantos asesinos en serie de la historia reciente (por documentada no por reciente) de la humanidad. De alguna manera el horror que producen este tipo de matanzas con decenas de muertes, está por encima del horror que producen las catástrofes naturales o incluso las que se producen en una guerra. Será porque nuestra psique está más preparada para asimilar muertes que aunque también horribles, entran dentro de lo que nuestra experiencia vital clasifica como periódicas, o inevitables, mientras que las primeras tienen una componente de aleatoriedad y de resultado de los designios arbitrarios de una mente enferma, de esas mentes que de tanto en cuando “nos regalan” una de estas “hazañas”.

Dicho esto, no quisiera dejar pasar unos pocos detalles patrios, que aportan su dosis extra de pena a los de por sí tristes acontecimientos de Oslo. A saber:

1.- El candidato Rubalcaba ha declarado que le duele más la masacre noruega por ser las víctimas de la misma familia política. Bueno, aceptando que chavales de 15 años tienen ideología política más allá de lo que les diga papi, y a parte de que podáis consideraros primos hermanos de los laboristas noruegos (o británicos) en cuanto que compartís principios de la Socialdemocracia, lo cierto es que en el PSOE seriáis los primos tontos (y malos) de la familia política. Y aunque bien es cierto que el dolor puede ser más intenso con los muertos de ideología parecida, lo último que se puede hacer es decirlo en público, y menos como candidato a la presidencia del Gobierno. Alguien se imagina a Mayor Oreja, diciendo que el asesinato de Miguel Ángel Blanco le dolía especialmente por ser del PP, o sacando algún tipo de rédito político a su costa. En fin, Rubalcaba en estado puro, le toca un pie la muerte de personas, a no ser que pueda sacar algún rédito político de ellas. Sin novedad.

2.- La actitud política y social de los noruegos, y de sus medios de comunicación, dejan en evidencia al comportamiento de la jauría Prisaica azuzando a los progres descerebrados entre el 11-14M (Aznar Asesino). Nadie exige un gobierno que no mienta (a pesar de que desde el principio hayan mentido como siempre se miente en estos casos cuando la información es fragmentada), tienen claro que lo que necesitan es un gobierno (o en el caso del 11M, una Oposición) que no les tome el pelo. Y es que España es diferente, y mucho me temo que desde el punto de vista ético y moral peor.

3.- El Gramma Público, como siempre, dando información sesgada hacia sus sardina, pone el acento en que el asesino es fundamentalista cristiano (en un país en el que el 90% de la población, incluidos los laboristas, se consideran cristianos) y de la extrema derecha (según ellos, o mejor, sus avispados comentaristas, el análogo aquí a los espectadores de Libertad Digital e Intereconomía a bote pronto, y de todos los que no piensan como ellos cuando hablan en general). Y para ello colocan una foto a la que han quitado la parte de abajo en la que se ve claramente un mandil masónico (i.e. Zapateril ), no vaya a ser que la gente se desvíe de lo que ellos consideran lo esencial: derecha+cristianismo=psicópata, osea el único tipo de ecuaciones que entienden tanto ellos como sus lectores. ¿Se sorprende alguien de la praxis periodística de Público?. Lo dudo.

En fin poco más puedo decir de momento sobre esto más que solidarizarme con las víctimas, sus familias y con sus compatriotas que estarán todavía en una situación de shock. Exactamente lo mismo que hubiera dicho sí hubieran sido liberales o un club de defensa de los renos.

Y ahora la maldad.

Bueno, más que maldad es una travesura. Y una apuesta. Como algunos sabéis, de vez en cuando me paso por can (pre)Escolar a dar mi siempre disonante opinión a sus necios y serviles artículos. El otro día fue por el tema de la Gürtel y como suele, me achicharraron a votos negativos, por lo cual para ver mi comentario hay que dar un click extra (como si fuera pornográfico u ofensivo), y comentando el asunto en el hilo de la entrada anterior, surgió la idea de disfrazarme con otro nick (el habitual es NoMeSeáisProgres) y dejar un comentario complaciente para obtener el mayor número de votos positivos. Según mi receta era bien fácil:

1.- Dialéctica: caca, culo, pis, pedo; faltas de ortografía y gritos en mayúscula.

2.- Ideología: ataques a Franco, a Bush y a Aznar recurrentes (no les cabe más en la cabeza) y alusiones a la ultra-derecha, a la caverna y al fascismo.

3.- Idolatría: comportamiento servil con (pre)Escolar, el PSOE, “la izquierda” y el progresismo como religión. Odio al cristianismo y comprensión con el islamismo (son mucho mejores).

Utilizando los ingredientes que mejor cuadraban (suavizando el punto uno, explotando algunos factores del punto 2 y una pizca de las especias del punto 3), y cambiando a un nick-disfraz más apropiado (NoPasaran), redacte un comentario cejijunto… y… voilá (click para verlos en un tamaño razonable):

Estado de las votaciones anoche antes de plegar velas

Estado de las votaciones mientras escribo esto

Y con esto queda demostrado mi tesis: nada más fácil que “triunfar” en el mundo de los progres. Si no me pillan echaremos más risas a costa de mi alter ego NoPasaran 🙂

NOTA 1.- No enlazo al artículo para que no me trinquen con los trackbacks, aunque siempre me pueden pillar por otros lados, que chivatos hay en las mejores familias… Pero es facil de encontrar en http://www.escolar.net en su “ensayo” del 23 de julio: La propaganda del asesino de Utoya.

NOTA 2.- Alguien me debe una cena en un buen restaurante cardiosaludable. Sírvase de concertar una cita cuando tenga a bien.

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