Petroleo, buceo y anécdotas en Túnez.

Resulta que he recuperado un ordenador antiguo, que para mi sorpresa funciona como un reloj, y tiene un montón de cosas que ni me acordaban que tenía. El caso es que me van a dar juego para soltar unas cuantas batallitas personales, que pueden tangencialmente tocar distintos temas transversales: Ciencia, Geofísica, Obras Marítimas, coñas marineras, ética… y sabe Dios lo que puede salir de aquí.

Para empezar he seleccionado tres vídeos, cada uno con su particular guasa.

El primero de ellos es una grabación de uno de los primeros capitanes con los que trabajé en Túnez. No me acuerdo como se llamaba, pero el tipo era un artista a los mandos del barco, aunque a primera vista parecía más bien un artista de circo. Es este:



Por poner un poco en antecedentes, la obra consistía a trazo grueso en varias reparaciones y ajustes en algunos de los pocos pozos de petróleo (y gas) de los que dispone Túnez, justo en la frontera con Libia (en alta mar, osea hablo de fronteras entre aguas territoriales). Son tan humildes estos pocos campos petrolíferos, que ni siquiera les ha merecido la pena (o han pasado, que viene a ser lo mismo) de construir plataformas, sino que se han inventado un sistema (que yo sepa inaudito en el mundo) que consiste en fondear un petrolero en un determinado punto equidistante con los pozos de alrededor, con un sistema de poleas y cadenas que le permite girar hasta tres vueltas y media sobre sí mismo sin romper el fondeo. Los pozos están conectados con el petrolero, a donde vierten el crudo, al que se le hace un pre-proceso simple (eliminación de agua, gases…) y se va almacenando en el propio petrolero anclado. Todo está coordinado para que cuando se llene, venga otro petrolero al que se le trasvasa el crudo pre-procesado, seguramente a un precio de saldo, y este se lo lleva a plantas de verdad en los que se transforma en los diferentes derivados comerciales del petróleo. ¿Curioso no?.

Bueno el caso es que, a grandes rasgos, yo me encargaba del posicionamiento del barco, que había que situar justo encima del pozo en el que fuéramos (bueno, fueran) a trabajar. Para ello primero había que situar cuatro anclas (Proa Noroeste, Proa Nordeste, Popa Noroeste y Popa Nordeste), y luego venía lo delicado que era la maniobra de ajuste fino, por medio de GPS y Robots para asegurarse que el barco estaba exactamente encima del pozo.

¿Porqué era tan importante la exactitud? Pues porque el pozo estaba a unos 120 metros bajo la superficie, y a esas profundidades un buceador puede trabajar, dentro de unos mínimos márgenes de seguridad, entre los 30 y 45 minutos. Sí trabajan 30 minutos, la vuelta a superficie dentro de la campana puede durar (para que no haya problemas de descompresión) entre 3 y 3 horas y media. En cuanto se pasen un minuto de los 30 minutos, pasarían a las cinco horas y media de viajecito de vuelta. Metidos en una cápsula, y aburridos como ovejas. Por tanto, es esencial que el buceador tenga que moverse lo menos posible desde la campana al pozo, pues como digo, el tiempo útil de trabajo en el tajo es mínimo y muy arriesgado.

Una vez posicionado el barco, mi tarea era tan simple como corta (pongamos 30 minutos al día, si todo va bien), pues solo tenía que comprobar que el barco estaba exactamente en la posición, o se había movido. Hecho esto, mi afición preferida a bordo, era ver las maniobras de los buceadores (sesiones de entre 30 y 45 minutos cada entre 4 y seis horas), que en general ofrecían tensión, humor y surrealismo a partes iguales. A continuación una secuencia de una de estas maniobras:


Una curiosidad que seguro habéis notado, y que os habrá extrañado si no sabéis una palabra de buceo. La voz del buceador suena como la del Pato Donald, no es que esté de coña, es que a esas profundidades, el Nitrógeno que se utiliza en el buceo convencional, produce narcósis sí o sí. Por ello se utiliza una mezcla de Helio, que enfría las cuerdas vocales y las tensa, por lo tanto la frecuencia de vibración es mayor y se produce ese surrealista efecto.

Otra curiosidad es que a esas profundidades el comportamiento de un buceador puede ser bastante caótico. Por ello no pueden tomar ninguna decisión por su cuenta, y son 100% dirigidos desde el puesto de control en superficie, en este caso por el jefe de operaciones, Antonio, una de las personas más inteligentes que me he cruzado en estos mundos, solo verle dibujar los planos tridimensionales que hacía de los tajos te dejaba con la boca abierta, máxime teniendo en cuenta que no tenía una formación técnica superior… daba igual, nos daba mil vueltas a todos. Era gracioso cuando la maniobra se extendía más allá de los treinta minutos, y el buzo mosqueado (no llevan reloj) preguntaba que cuanto les quedaba (la diferencia entre cruzar o no barrera de 30 minutos, se traducía inevitablemente en dos horas más o menos antes de salir a la superficie, osea una putada) y Antonio les decia, con cierta sorna, “no te preocupes que tienes tiempo de sobra…”, lo cual significaba que habían pasado de los treinta minutos, con las consecuencias expuestas anteriormente. Y entonce era muy gracioso escuchar al buzo-pato Donad  responder “mecagoenlaputa”.

Y otra curiosidad más para que se pueda calibrar que significan este tipo de operaciones, una maniobra determinada que puede consistir simplemente en cambiar una brida del umbilical del pozo al petrolero, que en superficie podría llevar una pocas horas y cuatro duros, se convierte en una campaña de semanas (dependiendo de La Mar y de las incidencias) y de millones de euros. Definitivamente poco cardiosaludable si tu responsabilidad es alta en el proyecto.

Y para terminar un vídeo que grabé en otra campaña en la misma zona con la misma gente. En este caso a parte del posicionamiento del barco llevaba el posicionamiento de los ROV’s, que no funcionaron y por tanto una campaña en la que me podía haber quedado en Tierra. Pero no lo hice, y me comí el mayor temporal de mi vida (y me he tragado unos cuantos) con olas por encima de los 1o metros.

Se trata de un recorrido por el Asso Dodicci, un barco Egipcio con tripulación mixta filipina y egipcia (encima en pleno Ramadan/trabajo-poco). Veréis a muchos de mis compañeros, buceadores y técnicos. Han cambiado mucho las cosas, ahora los buceadores son cultos y puedes hasta hablar con ellos sin darte golpes en el pecho. Tened en cuenta que antiguamente la totalidad de los buzos de alta profundidad, provenían de la Legión, las COES, y cuerpos similares del ejército, gente que por lo general venían con un punto de chaladura de serie, muchos de ellos todavía con pies prensiles. Como decía eso cambió hace años, y en esta campaña en concreto había gente que venía de academias privadas y centros oceanográficos públicos no militares. Y esto es un montaje del vídeo que grabamos camino de Sfax a campaña terminada, y fracasada por culpa de los robots.

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