Indignados Israelís vs indignados españoles

Los indignados Israelís (זועמים, es que me encantan las letras hebreas) tienen unas cuantas similitudes con los indignados españoles, y alguna diferencia que les hace totalmente diferentes.

Indignados en el Rothschild Boulevard de Tel Aviv (la calle de la guasa)

Entre las similitudes están el ansia de justicia social, el descontento provocado por la subida de precios y la consiguiente pérdida de poder adquisitivo, y por supuesto, como aquí, la lucha por facilitar el acceso a la vivienda. Calcado del “movimiento” español pero quizá un punto menos repipi y difuso que el “Democracia Real Ya”.

Tomo prestado y traduzco (libremente) un artículo de opinión de uno de los periódicos más antiguos de Israel (sus orígenes se remontan a 1918), el Haaretz (país o tierra en hebreo), que se podría encuadrar en el centro izquierda liberal (aquí los progres lo llamarían de ultraderecha, claro). Se trata del artículo Take from the rich? (¿Cogérselo a los ricos?):

Por un momento se podría haber pensado que Robin Hood, el del bosque de Sherwood, estaba al acecho en Rothschild Boulevard – el que robó a los ricos para dárselo a los pobres. Salvo que a diferencia de Robin Hood, los campistas en sus tiendas de Rothschild Boulevard y otros lugares en Israel quieren quitárselo a los ricos y dárselo a la “clase media”. “El pueblo quiere justicia social“, gritan al unísono, aleccionados por el que se encuentre en la plataforma.

¿El quitar a los ricos y dar a la “clase media” produce “justicia social?” O tal vez hay una manera más fácil, quitándoselo a los ultra-ortodoxos, o a los colonos en Judea y Samaria, y dándoselo a la “clase media”? ¿O tal vez la “justicia social” se puede obtener sin esfuerzo simplemente haciendo que toda la burocracia del gobierno sea más eficiente, y que la “clase media” disfrute de los beneficios de esta campaña por la eficiencia? ¿O recortar el presupuesto de defensa? Pero no  se tiene que estudiar economía para saber que “no hay almuerzo gratis“. No importa la forma en que se haga, siempre se va a lastimar a alguien en alguna parte. (–>>)

Más noticias y opiniones recientes sobre el asunto en Haaretz.com

Aquí tenemos ya una diferencia clara, el tratamiento de un medio reconocidamente de izquierdas, abordando desde un punto de vista crítico las posturas demagógicas de los indignados. ¿Os imagináis a tipejos como Nacho Escolar o Wyoming o Shangay Lily, tambien desde la “izquierda”, escribiendo palabras con una sensatez siquiera parecida?. Ni de coña. Qué se puede decir aquí de gestión más eficiente de los recursos públicos por parte de la izquierda, cuando se arrastra con esto.

Bueno, esta es una diferencia más bien tangencial, en lo que respecta al tratamiento de los medios Israelís, frente al seguidismo servil de los medios españoles hacia el PSOE . Pero hay otras diferencias más contundentes, y que no se deben dejar pasar. Una es de caracter cuantitativo, si en Israel (con menos de ocho millones de habitantes) ha habido una movilización de cientos de miles de personas, en su mayoría jóvenes… en España, en el mejor de los casos se ha llegado a 100000 indignados sumando todas las ciudades, osea un seguimiento más de 10 veces menor en nuestros indignados de chichinabo.

Otra es de caracter cualitativo. Mientras aquí la presencia perrofláutica, antisistema y de descerebrados varios era cuando menos bastante significativa, este no es el caso de Israel. En Israel no hay perroflautas, y los pocos que hay con esas tendencias, le son extirpadas en el servicio militar obligatorio que oscila entre dos y cuatro años, y que tiene caracter obligatorio para ambos sexos. No es baladí este detalle, porque estamos hablando de que la mayoría de la gente que se manifiesta en Israel, a combatido en uno o en varios de los frentes abiertos que tiene Israel con sus entrañables vecinos (Gaza, Cisjordania o Líbano), todos tienen licencia de armas y son capaces de usarlas en modo experto, saben perfectamente como se hace una emboscada, como funcionan las técnicas de guerrilla y como funciona la inteligencia militar en mayor o menor grado. Nada que ver con la troupe de niñatos indignantes españoles, que a lo máximo que han llegado es al Call Of Duty en la PlayStation.

Así que a nadie le debe extrañar que Benjamin Netanyahu, líder del Likud (la derechona que dirían los progres) y primer ministro actual de Israel, en vez de intentar darles azucarillos, haya creado un comité de expertos para negociar con los líderes (aquí si los hay) de los indignados, a los que reconoce parte de razón en sus proclamas económicas. Y es que hay indignados e indignados. O más bien indignados e indignantes. Y a nosotros nos han tocado los segundos. Desde el principio.

NOTA: Mientras que buscaba una imagen para ilustrar el artículo, me he encontrado con este artículo de La SER, en la que dejan caer que es un protesta inspirada en la española (JA!, siempre barriendo para casa). La indignación española sólo produce pena y vergüenza ajena, así que la inspiración viene más bien de Egipto que de Madrid, como rezaba una pancarta de los indignados israelís según 20minutos.es: ¡Egipto está aquí!

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