Reforma de la Constitución: viendo quien se queja ha de ser positiva.

Creo que a estas alturas de la película democrática española, varias cosas podemos tener claras sobre el cambio constitucional (concretamente del artículo 135) que se va a producir en los próximos días: es necesario, es bueno, y es insuficiente.

Fuente: El País/Santi Burgos (click para acceder al artículo)

Sobre la necesidad, hay poco que decir, Europa (o Francia y Alemania si quieres) necesita atarnos en corto, y es muy dificil atar en corto a una país con múltiples paisitos con barra libre en el gasto público a costa de más deuda y más inflación (y por tanto menos competitividad y más paro). Y si la cosa además contenta a los  mercados… pues miel sobre hojuelas. Por tanto es dificil discutir sobre la necesidad de la medida, y si acaso habría que discutir porque no se hizo esto hace cinco años (o diez). O mejor aún, porqué no está esta medida incrustada en el mapa genético de los políticos patrios.

Sobre la bondad del cambio constitucional nada mejor que analizar quién y porqué lo critica:

  • Los partidos nacionalistas. Una risa, solo verles rechinar porque no son la novia de la boda, ya es motivo suficiente para celebrar la medida.
  • Los progres y los sindicatos (valga la redundancia) están que trinan. Según ellos porque la reforma constitucional “es un golpe de lesa democracia” porque se está “hurtando el debate a la ciudadanía” (–>)
  • Los perroflautas también están indignados como no podía ser menos. Ayer un centenar de ellos exigían un referéndum para votar el cambio constitucional. Aunque visto lo visto, ya no tienen fuerza ni para soplar la flauta.

Así que creo que dado la entidad de las voces disonantes, sin darle muchas vueltas, la primera impresión es que este cambio tiene que ser bueno por definición.

Es insuficiente, porque han hecho la ley a la vez que la trampa. Resulta que la cuantificación del límite de deuda en última instancia depende de una ley orgánica. El punto cinco del reformado artículo 135 nos dice:

5. Una Ley Orgánica desarrollará los principios a que se refiere este artículo, así como la participación, en los procedimientos respectivos, de los órganos de coordinación institucional entre las Administraciones Públicas en materia de política fiscal y financiera. En todo caso, regulará:

a) La distribución de los límites de déficit y de deuda entre las distintas Administraciones Públicas, los supuestos excepcionales de superación de los mismos y la forma y plazo de corrección de las desviaciones que sobre uno y otro pudieran producirse.

b) La metodología y el procedimiento para el cálculo del déficit estructural.

c) La responsabilidad de cada Administración Pública en caso de incumplimiento de los objetivos de estabilidad presupuestaria.

Por tanto, para limitar o ampliar dichos límites, solo hace falta la redacción de una ley orgánica por parte del gobierno de turno, y sí nos vamos a la constitución (Artículo 81) podemos comprobar lo que esto significa:

Son leyes orgánicas las relativas al desarrollo de los derechos fundamentales y de las libertades públicas, las que aprueben los Estatutos de Autonomía y el régimen electoral general y las demás previstas en la Constitución.

La aprobación, modificación o derogación de las leyes orgánicas exigirá mayoría absoluta del Congreso, en una votación final sobre el conjunto del proyecto.

Osea, que en realidad los nacionalistas pueden estar tranquilos, porque en ausencia de mayoría absoluta (lo cual es lo habitual) pueden seguir chantajeando como suelen al resto de grupos parlamentarios. Los progres y los sindicatos pueden estar también tranquilos de momento, los primeros porque ya les convencerán sus medios de que esto era necesario para el progreso de la sociedad, y los segundos porque nadie ha puesto el ojo (espero que por poco) en que ellos son el primer y más flagrante lastre para conseguir ser un país moderno. Y en cuanto a los perroflautas, sinceramente, ¿qué más da?.

Y por último una circunstancia que cuando menos resulta divertida, el palpamiento de cataplines de ZP al candidato Rubalcaba, que estaba absorto haciendo ojitos a perroflautas y a la izquierda más descerebrada (quitándole clientela a IU, vamos), merece por si solo un aplauso a la reforma de la constitución. Qué país.

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