Décimo aniversario del 11S. Admiración y respeto a las víctimas.

Ya han pasado diez años desde aquel funesto 11 de septiembre de 2011. Mucho se ha escrito y mucho se escribirá todavía, porque sin duda este fue un acontecimiento que cambió para siempre nuestra percepción sobre las amenazas reales a las que se enfrenta occidente en este siglo XXI que tan mal empezó, y tan mal sigue.

Por supuesto mi primer recuerdo se dirige hacia las víctimas de aquellos atentados, gente inocente, de diferentes nacionalidades, razas y religiones, a los que murieron y también a los que resultaron gravemente heridos, física o mentalmente, para el resto de su vida.

(Clic para ver en detalle)

Inmediátamente después, al menos en mi escala de valores, me viene un sentimiento de admiración y respeto hacia el pueblo americano, que si bien se remonta a antes de esta fatídica fecha, ese día y los siguientes se multiplicó por diez por la reacción de los ciudadanos, políticos y medios de comunicación. Y en nuestro 11M consiguió multiplicarse de nuevo por diez por la odiosa comparación con el 11S, y el sectarismo patrio de algunos políticos y algunos medios, que no merecen ni ser nombrados en esta entrada, pero que todos tenemos en mente. Lo mismo que tenemos en mente también el comportamiento borreguil de un amplio sector de la población española, que desde mi modesto punto de vista, supuso y supondrá para siempre, la mayor verguenza de la Historia española reciente.

También me gustaría recomendar este artículo de Mikel Buesa en su blog, en el que rescata el artículo que el mismo publicó en el Correo cuando se cumplía un año del 11S y que termina de la siguiente manera:

¡New York! ¡New York! Quisiera poder evocar su nombre con el alegre sentimiento que Stanley Donen y Gene Kelly imprimieron en la secuencia inicial de On the town: desembarcar en la ciudad de los rascacielos para encontrar el amor. Pero no podrá ser así. Mientras la amenaza del terrorismo nos atenace, polvo y cenizas serán el símbolo de esta gran urbe; y nos recordarán, ya para siempre, que, en cualquier lugar del mundo, para asegurar la supervivencia de nuestra sociedad, es imprescindible poner límites en las difusas fronteras de la maldad humana.

En Internet se pueden encontrar infinidad de reportajes fotográficos de la tragedia, como por ejemplo este de the Atlantic, pero yo, aquí ,sí tengo que elegir una foto que excluye el morbo y hace una muy buena representación de la fragilidad de occidente, y de las repercusiones en los más débiles, los niños, me quedo con esta:

Un crío en Nueva York el 12 de septiembre de 2010 (click para ver la fuente de la foto)

Para mi homenaje particular, he pensado qué que mejor que hacer una pequeña presentación con el Dies Irae (Días de la Ira) del Requiem en ré menor, KV 626 de W.A.Mozart. Esta es:

A estas horas, hace 10 años, el mundo despertaba, aunque tarde, a la amenaza del terror fanático islámico. Yo estaba comiendo en un bar en Ferraz, al lado de la oficina, tranquilamente, cuando me di cuenta de que un compañero al que esperábamos se quedaba, como el resto del bar, pendiente de la televisión que desde el comedor no se veía. Cuando me levanté vi que Matías Prats A3 estaba atónito intentando retransmitir lo que estaba pasando en directo, con “la avioneta” que se había estrellado en la torre norte del World Trade Center. A los poco minutos de llegar a la barra el segundo avión impactaba en la torre sur.

Por supuesto no volví a la oficina, y pase buena parte de la tarde pegado a la televisión y a la barra, compensando el horror a base de pacharán y humor negro, con mi compañero de trabajo… y estoy seguro que todos tendremos en la memoria lo que dure nuestra vida, donde estábamos aquel día a esta hora hace 10 años.

EDITADO…

… para añadir algunos enlaces que creo interesantes.

Especiales y artículos en los medios españoles, europeos y americanos

(eventualmente añadiré más)

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