DEP Steve Jobs. Buen trabajo.

He dudado si dedicar una entrada a Steve Jobs, fundador de Apple (y más cosas), aquí en No Me Seas Progre. Cierto es que en SisB, que se presta más, publiqué dos entadas in memorian, pero aquí no estaba seguro si encajaría bien. A media tarde de ayer una asesora me confirmaba que Steve Jobs era cualquier cosa menos progre, y más tarde oí que su músico favorito era Bob Dylan, y estos dos factores, con los cuales me siento plenamente identificado, me han impulsado finalmente a escribir una líneas de homenaje. No mucho, porque lo cierto es que nunca he sido usuario de sus productos, ni de sus ordenadores Mac, ni de iPhone, iPod, iPad… Lo cual no quiere decir que no sepa quién es el personaje y lo que ha significado en el mundo de la tecnología, o mejor dicho en la globalización y popularización de esta.

Porque de una manera u otra todos los cacharritos de los que disfrutamos en las últimas décadas llevan su impronta, lleven o no además su firma. Desde los ordenadores con el inevitable Windows de Microsoft, que descaradamente evolucionarón desde MSDOS adaptando (eufemismo suave de copiando) el sistema operativo de Mackintosh, que ya incluía en los primeros ochenta el entorno gráfico e incluso un ratón; a toda la revolución en los teléfonos móviles y su simbiosis con los ordenadores; pasando por la creación de para mi la mejor productora de películas de la historia del cine (al menos el de animación) PIXAR. Me acuerdo cuando vi sus primera películas me quedé hipnotizado por su calidad, por sus guiones, por sus guiños de humor negro, por su ternura, por su inteligencia, por su impecable factura… obra maestra tras obra maestra. Aún recuerdo mis conversaciones con mis amigos progres (yo también lo era) y que despreciaban y/o desconocían Toy Story, y siempre con la cantinela “a mi es que me gusta más Walt Disney“, que siempre queda mucho más progre (concordando con los críticos de la época), y yo pensaba para mis adentros ¿cómo es posible que no se den cuenta de la calidad de esta gente?… Tampoco tardé demasiado en darme cuenta de cual era la respuesta a esa pregunta.

Poco más puedo decir sobre Steve Jobs, y tampoco hace falta porque encontrarás todo tipo de hagiografías en Internet, y también supongo que las correspondientes críticas descarnadas a su liberalismo filosófico, e incluso por su admiración hacia Ayn Rand (que también comparto) como describe Manuel Llamas en este interesante artículo en Libertad Digital. Pero no quiero dejar de incluir aquí su discurso en Stanford, del que pienso que tiene un calado humano tal, que pasará a la historia como uno de los grandes alegatos humanistas de nuestro tiempo. No tiene desperdicio.

Descanse en Paz/Rest In Peace

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