NMSP con las Víctimas de ETA. Lágrimas de verdad.

Una Cebolla para Rubalcaba.

La mejor pancarta de la concentración

Ayer asistí por primera vez a una manifestación de víctimas del terrorismo de ETA. Dado la nula repercusión que tuvo en los medios generalistas, añadido a su coincidencia con el puente de todos los santos, o de los difuntos (macabra coincidencia), pensaba que iba a haber poca gente. Pero me equivoqué, había mucha gente y bastante variada. Desde ancianas cogidas del brazo, hasta chavales repeinados con aire de falangistas revividos, pasando por señores con bigote y trenca oscura, y montones de personas (decenas de miles) de todas las edades a los que no se les podría asignar un rol tan alegremente como los citados anteriormente.

El acto en sí, consistía en un escenario repleto de familiares de víctimas portando retratos de sus seres queridos asesinados por ETA, y una sucesión de testimonios, a cual más estremecedor, sobre las circunstancias que rodearon los atentados que cercenaron la vida de los familiares de cada orador. Especialmente emotivo fue el relato que hizo Toñi Santiago de como asesinaron a su hija de seis años, en el atentado mediante coche bomba en la casa cuartel de la Guardia Civil en Santa Pola.

Este testimonio, junto la lectura de los nombres de los niños asesinados por la barbarie etarra fueron quizá los momentos más emotivos de todo el acto, y mirando alrededor era fácil ver caras desencajadas, lágrimas de emoción verdadera y conmoción generalizada entre los asistentes. Y gritos de vez en cuando: “ETA asesina”, “Justicia y Dignidad” y otros parecidos; a veces otros más atípicos: “Donde está usted Majestad”, “Donde está el Príncipe?, y ocasionalmente otros más contundentes: “ETA hijos de puta”, “Puta ETA”, y así…

Yo por mi parte no olvidaré jamás a una chica de unos 30 años, morena con el pelo corto, y que estuvo la hora que duro el acto con la cara desencajada y conteniendo las lágrimas. Me dio la impresión de que esa mujer era la mejor representación del sentir general, el eslabón que unía a las víctimas y sus familiares con los meros asistentes al acto, y también pensé que algo más había detrás de esas lágrimas, quizá la perdida de un familiar, o algún ser querido, o la presencia como testigo de alguna de las masacres que la dejó unas cicatrices imborrables en el alma… ¿Quién sabe? Yo lo que se es que nunca la olvidaré.

El colorido de la concentración era sin duda rojigualda, no podía ser de otra manera, o es que alguien pretende ver una manifestación de apoyo a las víctimas de ETA, en gran parte en recuerdo de gente asesinada por ser españoles, ver otra bandera que no sea la española… ¿Cuál? ¿Las barras y estrellas americanas? ¿O la hoz y el martillo comunista?. Pues no estaba plagado de banderas españolas. Lo normal vamos.

No quiero ser crítico con una concentración organizada por y para las víctimas del terrorismo, pero hay un aspecto que sí me pareció criticable, y por tanto no me lo quiero saltar. A parte de la sobreactuación de la maestra de ceremonia, Ketty Garat, que no deja de ser una opinión meramente personal, me pareció que la parte emotiva y los golpes de lágrima, por mucho que en este caso estuvieran llenas de nobleza y sinceridad, me parecieron exageradas. Entiéndase el sentido del calificativo, no exageradas en cuanto a su honestidad y honradez, sino en cuanto al porcentaje de importancia dentro de lo que fue el acto, es decir prácticamente el 100%. Me parece que haber dotado de cierto contenido político (pongamos un 30%) habría puesto un broche de oro a la concentración. En una manifestación donde todos los partidos se habían autoexcluido, hubiera sido un escenario perfecto para mandar unos cuantos mensajes a los políticos, una demostración de que no necesitamos políticos para que nos gestionen nuestros propios planteamientos políticos, éticos y morales. Para decirles que nos huele mal esta sincronización ETA/PSOE/PP, que los asesinos han de cumplir integras sus penas, y que sólo después de una eventual entrega de armas y una cuarentena lo suficientemente amplia, se podrá empezar a hablar de medidas de gracia, que estas serán además individualizadas, y que mientras que no se produzcan estos pasos previos, ETA no puede estar infiltrada en nuestras instituciones democráticas. Creo que algo de esto debería haberse dicho en la concentración, sin dar gritos, serenamente y con la confianza que da la razón. Y eso es lo que yo eché a faltar en este acto. Por lo demás creo que todo fue bastan correcto, sobre todo cuando lo comparas con los indignosaurios del 15 M… pero eso también va en gustos.

Y aquí va el reportaje fotográfico:

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Nota: El artilugio de diapositivas no me deja poner ni tildes ni eñes, y de ahí el desagradable efecto LOGSE que percibiréis en las descripciones y títulos de las fotos.

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