Federico Quevedo quiere ser el Príncipe Progre de la derecha.

En este blog se suele hablar más que nada de los progres de izquierdas, por ser de alguna manera el estándar progre. Pero los hay de derechas, igual de descerebrados, ignorantes y serviles que los de izquierdas, pero en este caso en la otra orilla doctrinal, igual de vacía y hueca, y con la misma ausencia de espíritu crítico. Y ahora que hay cambio de gobierno, algunos quieren acceder al principado mediático y hacer la función de correa de transmisión entre el poder y el ciudadano, untando de vaselina las ruedas de molino que nos quieran meter desde el gobierno o el partido que lo sustenta. Y desde luego el candidato ideal para ese puesto y el que más méritos ha hecho últimamente para ponerse la corona de Príncipe de los Progres de derechas, la imagen especular del tonto útil oficial del PSOE, preEscolar, es el arti-culista y tertuli-ano Federico Quevedo.

La última ha sido su “cariñoso” mensaje de nochebuena hacia los medios críticos con Rajoy, fuera de la izquierda, claro, en sus púlpito de El Confidencial: Todo el poder para los ‘sorayos’ y ‘maricomplejines’, que se puede resumir en un poético “os jodéis” dedicado a los medios que han osado criticar de una u otra manera a Mariano Rajoy. Un artículo pueril y lleno de bilis que particularmente recomiendo saltarse, para ir diréctamente a este otro en Contando Estrelas, en el que se desnuda el artículo en cuestión y al propio personaje.

En realidad no hay nada nuevo en el horizonte, cualquiera que siga la política de este país, conoce tanto a los políticos, como por supuesto a sus periodistas especializados (ja!), y sabemos que Federico Quevedo lleva ya mucho tiempo queriendo ascender de mero Tonto Útil a Príncipe del PP.

Y méritos ha hecho el hombre. Fue uno de los pocos que se tragaron el show de los chiripitiflautas apoyándoles abiertamente: Indignados con una más que lamentable clase política, no fuera que dicho “movimiento” pudiera afectar al PP. No se que pensará ahora, pero no parece que el movimiento perrofláutico cuente ya mucho en el futuro político de este país. Ni para bien, ni para mal.

Tampoco se cortó en atacar a las víctimas del terrorismo, sea a base de infames artí-culos: Sobre las víctimas y el modo en que se las maneja en contra del PP, o mediante broncas tuiteras con, entre otros, F. José Alcaraz. Ni tardó tampoco en alegrarse de la derrota (ja!) de ETA tras su patético comunicado de “rendición” (ja!), siempre como guardabarros del PP de sus entretelas, y a juego con la posición política oficial del PP en cada momento.

En fin, el personaje no merece una sola palabra más, periodismo servil a las ordenes del poder o del partido de turno, sin ningún disimulo y sin ningún criterio ético. Exactamente lo que le hace falta para dejar de ser un simple tonto útil, y convertirse en algo más, en el Príncipe de los progres de derechas. Parece que en lo único que hace honor a su insigne apellido, es en esta frase del genial Francisco de Quevedo, que parece haber tomado al pie de la letra:

La hipocresía exterior, siendo pecado en lo moral, es grande virtud política.

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