Inocentes y culpables. La vida es bella.

Me llegó ayer vía Facebook un artículo de hace unos días, osea que no es una inocentada, ni una broma, es real como la vida misma. Se trata de este artículo de La Voz de Galicia, en el que se relata como en el antiguo asador de Mautte Grill, que se ha reconvertido en un comedor de caridad gestionado por la ONG Vida Digna, han dedicado una parte del antiguo restaurante, para que las familias con hijos acudan sin que los críos se percaten de que están comiendo en un local de caridad. Esto me trajo a la cabeza la trama de la película La vida es bella de Roberto Benigni, en la que el protagonista hace creer al hijo, ambos en un campo de concentración nazi, que están metidos en un juego donde los malos no son tan malos y los demás presos son simples compañeros de juego. Aquello era una buena película, esto se trata de la tragicomedia de la vida, de la puta realidad.

Para conseguirlo, los voluntarios actúan como camareros. Se sirve y retira cada plato en todas las mesas. Se acude a consultar si la comida es de su gusto. Y, en lugar del melocotón de lata, a los postres se les canta una modesta carta, para que los chavales puedan escoger entre helado, yogur, piña, flan, fruta o cualquier otra lambonada, que se reservan para esta zona entre las donaciones que hacen empresas de la ciudad…

… El personal son profesionales solidarios de diversos sectores. Que, cuando toca, se reconvierten en camareros. Tengo el honor de conocer a un cirujano de mucho prestigio que se pone el mandil y coge la bandeja como si tuviera el título de la Escuela de Hostelería.

La ONG pertenece a una Iglesia Evangélica de Vigo (esta), y se mudó a este local tras ser expulsados del que regentaban, agárrate, por quejas de los vecinos. De esto me entero también por la página que abrieron para protestar por dicha circunstancia en Facebook. Son las cosas de la vida, a la gente les molestaba el tumulto que se formaba en la calle por las personas que se acercaban al local a comer. Esto fue en agosto del 2010, ha pasado ya un año y medio, así que hay posibilidades de que alguno de esos vecinos tenga que verse en la necesidad de asistir a uno de estos organismos de beneficencia, con lo bien que le habría venido tener uno a mano justo debajo de casa. Así es la vida.

No es extraño que una organización de origen cristiano esté detrás de un local así. Estamos acostumbrados a la gran labor que hace Cáritas en ese sentido:

Aunque también hay organizaciones laicas como Cruz Roja, Banco de Alimentos… unas y otras cuentan con una poderosa y concienciada sociedad civil detrás, que sustentan con su trabajo y donaciones este tipo de actividades. El asunto es esperanzador en el sentido de que demuestra que todavía queda gente buena. Lo cual no le quita un ápice de tristeza y dramatismo a la situación. Pero…

¿Y los partidos políticos? Ni están ni se les espera. Están muy liados ahora con el comienzo de curso político. Se siente.

¿Y los sindicatos? ¡Nah!, ellos no tienen nada que ver con este asunto, ellos se preocupan de los trabajadores, que al final son los que les producen beneficios vía EREs. Aquí no tienen nada que decir, se siente.

¿Queda alguna duda de quiénes son inocentes y quiénes son culpables? ¿Quiénes son buenos y quiénes son malos?… A mi no.

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