Carta abierta a los andaluces.

Queridos andaluces:

El domingo tenéis unas elecciones autonómicas que quizá sean las más importantes de la historia democrática de Andalucía. Creo desde hace muchos años que el PSOE ha perdido el norte, si es que alguna vez lo tuvo, y creo también que ellos mismos se han cavado su tumba política, pero, ¿cómo hemos llegado a esta situación?

Con la llegada de la democracia y tras el paréntesis de la UCD, gran parte de este país se ilusionó con una opción política, el PSOE, libre del olor a naftalina que emanaba de la Alianza Popular del recientemente fallecido Manuel Fraga. Era inevitable, supongo que inicialmente incluso fue bueno para la democracia, y seguro que poca gente supuso que un partido socialista podría degenerar en un partido corrupto, manipulador, y aferrado al poder de manera absolutamente parasitaria. Y los últimos años de Zapatero han añadido a estos de por sí dañinos ingredientes, la estulticia, el infantilismo y el resurgir de las dos Españas.

Han pasado 30 años desde que se inicio este ciclo “de progreso”, y hemos visto de todo, desde la corrupción más canalla, hasta el inmoral terrorismo de estado, pasando por todas las modalidades de sectarismo, revanchismo y populismo. Pero han seguido ahí, marcando sus concepciones éticas y morales incluso en el paréntesis del PP entre 1996 y 2004. El asunto ha sido especialmente sangrante en las comunidades tradicionalmente de izquierdas como Andalucía y Extremadura, donde han gobernado desde las correspondientes autonomías durante todo este ciclo. Extremadura ha salido de ese bucle, y ahora es el momento de que Andalucía haga lo propio.

Este PSOE no funciona, se ha convertido (o quizá esté en su ADN) en un nido de caciques, maleantes y políticos sin ningún principio, que no ven más allá de su poltrona. No representan a la izquierda sensata y moderna que sin duda yace abochornada, y que o se queda en casa, o vota con las narices tapadas, esperando que de una vez aparezca una socialdemocracia seria, moderna y pragmática que sea una alternativa real a la derecha española. Y esto tiene que ocurrir cuanto antes.

Y el primer paso es que este PSOE sea enterrado de una vez por todas. Y digo este PSOE, porque es exactamente a lo que me refiero. La sensibilidad de izquierdas y la socialdemocracia ha de estar presente en el parlamento español, y un partido moderno, que surja de las cenizas del PSOE es posible, debería aunar partidos como Ciudadanos y lo salvable de UPyD (qué no es lo que hay), y que podría incluso absorber a una parte considerable del actual PP, partido que quizá tendría entonces que plantearse una división entre las dos corrientes que hoy conviven allí: conservadores y liberales. Quedarían entonces como nota folclórica del arco parlamentario, comunistas (que ya tiene delito en pleno siglo XXI), regionalismos centrífugos (sin poder real de decisión en el devenir del país) y falsos ecologistas (y/o ecofascistas). Y esta distribución creo sería más representativa de la sociedad en la que vivimos, y por tanto más operativa desde todos los puntos de vista.

Zapatero primero y Rubalcaba ahora están haciendo esta labor de autodestrucción magníficamente bien a nivel nacional. Manuel Chaves primero y Griñán ahora también han dado los pasos correctos para avanzar en este noble objetivo. Y ahora es el momento de que una mayoría de ciudadanos andaluces, saquen el estoque electoral, que el resto de españoles ya nos encargaremos del descabello en sucesivas ocasiones.

Y en ese, y sólo en ese sentido, parece que los socialistas han acertado con el eslogan, por el cambio seguro, especialmente en el pueblo de Pizarra, Málaga, en donde han colocado el cartel electoral en el puente que lleva al cementerio. Sea.

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