Progres y católicos. Fe y Razón. Dios y Universo.

Cristo Llevando la Cruz - El Greco, 1580 (Clic para visitar la página de la obra en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York)

Progres y católicos

Es Semana Santa. Millones de católicos conmemoran la Pasión de Cristo sobrecogidos. Otros nos maravillamos de como ciertas tradiciones religiosas, trascienden la propia religión y se convierten en una apabullante manifestación cultural y humanista. Muchos otros, posiblemente los más, viven con total indiferencia estos días y no hacen mayor aspaviento.

Pero la suma de todos los grupos anteriores no completan el conjunto del género humano, nos queda una especie que está por encima del bien y del mal, que tienen la llave de la razón y la Ciencia, y por tanto están en posesión de la verdad absoluta. Se trata de los progrepitecos hispanicus, que en estos días se dedican a hacer ostentación de sus no creencias (¿¡!?), cuando no a insultar directamente a los creyentes (católicos, claro), y de paso a los no creyentes que respetan las creencias de los demás, desde el ateísmo, o como en mi caso, desde un más laxo agnosticismo.

Está entrada iba a ser diferente, pero he tenido que reescribirla porque uno de los cientos de memes progres anti-católicos que pululan por la red durante todo el año, me ha indignado (en el sentido tradicional del término) especialmente. Por su inoportunidad y por el gazpacho de demagogia aderezado con falacias lógicas que contiene:

España invierte en Ciencia la mitad de lo que da a la Iglesia.

Sin embargo los católicos con cáncer prefieren la quimioterapia al rosario.

A vuelapluma:

La demagogia se percibe especialmente en la primera frase: hacer comparaciones en términos de lo que se invierte en algo, frente con lo que se da (en el sentido de se regala) a la otra parte, es una clara apelación a los bajos instintos del lector desprevenido, que acepta por defecto los grandes logros de la Ciencia, sin percibir las a menudo más sutiles aportaciones de la Iglesia (la católica, claro). Y en ese sentido, me gustaría saber como cuantifica esta gente el valor turístico que proporciona el inmenso patrimonio cultural de la Iglesia, o la magnífica labor de entidades eclesiales como Cáritas, y bajando a su terreno, como se comparan estas con las subvenciones a sindicatos, el cine de ceja que nadie ve, y a ONG’s de  turismo-aventura para ceji-progres, por citar algunos ejemplos.

El aceite del gazpacho argumental es una falacia lógica de falso dilema, porque se intenta plantear un conflicto entre los Presupuestos del Estado y las presuntas preferencias científicas o religiosas de la población objeto de la crítica.

El vinagre lo aporta un argumentum ad odium, algo que no suele faltar en ningún debate que trate sobre la religión (la católica, claro), y siempre enfrentándola con la Ciencia, como si fueran de alguna manera comparables.

Los tropezones están en la segunda frase, que es un silogismo disyuntivo falaz, porque establece una dicotomía que no existe: qué un católico con cáncer prefiera la quimioterapia no implica que rechace su fe (el rosario), son dimensiones que no son mutuamente excluyentes, y por descontado que un católico que va a misa puede ir al médico (e incluso llevar su rosario en un bolsillo), lo mismo que puede hacerlo un musulmán, un hindú o un ateo, en todos lo casos es muy posible que incluso el propio médico sea católico (e incluso puede llevar un rosario en el bolsillo). De hecho, en este país en concreto lo puede hacer también en el caso de que no cotice, pero ese es otro asunto.

Un amigo de Facebook, hizo el otro día un acertado refrito de un artículo de la blogosfera que pone el dedo en la llaga de qué hay detrás de esta obcecación con la Iglesia (la católica, claro):

En muchos casos, la izquierda funciona más como una nueva religión que como una ideología política; es por sobre todo una religión mediante la cual la gente de clase media alta evita sentir culpa por disfrutar de los aspectos materialistas de la vida frente a la pobreza del prójimo: pueden al fin darse sus gustos sabiendo que la culpa de que el de al lado pase hambre no es de ellos, que votan a “los buenos”, sino de los que ellos consideran los malvados de la “derecha”. En pocas palabras, la sociedad abandona el cristianismo, la religión de la culpa eterna, para pasar al socialismo, la religión de la culpa ajena…

Sobre este fondo entiendo que los que se quejan de la des-ideologización de las cosas, lo hacen como los creyentes frente a la aseveración de los ateos de que dios no existe. Se niegan rotundamente a perder su guía, por más falsa e inadecuada que haya demostrado ser.

La izquierda es una cuestión de fe, clarísimamente, porque nada demuestra su existencia. Es decir: sus logros.

Además, la izquierda no es atea en realidad. Pelea contra el cristianismo como un dogma contra otro dogma, por competencia, pero no por amor ninguno a la libertad del pensamiento. La izquierda no gusta de la libertad, la considera de “derecha”.

Aunque eso sí, si les cuadra en una batalla política, no dudan en besar los anillos que sean menester. La coherencia nunca ha sido lo suyo.

Fe y Razón

En todo este debate, por llamarlo de alguna manera porque es imposible discutir con alguien, que sin saberlo, sufre precisamente del defecto que critica, el dogmatismo; lo que más me revienta, es que confrontan Razón (o Ciencia) con Fe (o creencias religiosas, católicas, claro), descalificando por principio a las personas que tienen esas creencias e identificando teísmo (específicamente el católico, claro) con irracionalidad en los casos más suaves, y ateísmo con la racionalidad y la Ciencia. Algo que se cae por su propio peso en cuanto cruces tres palabras con un integrista ateo.

El asunto  no es baladí desde luego y ha sido un tema de reflexión durante toda la historia del pensamiento (Platón, Aristóteles, Plotino, San Pablo de Tarso, Tomás de Aquino, Descartes, Pascal, John Locke, Kant, Feuerbach, Marx, Kierkegaard, Wittgenstein, Bertrand Russell, Karl Popper y muchos otros han desmenuzado esta polémica durante siglos), y no tiene pinta de extinguirse como a una vela que se queda sin cera, o menos aún que el asunto pueda ser resuelto por medio de cuatro memes más o menos ingeniosos.

Juan Pablo II trató el tema de manera extensa en su encíclica Fides et Ratio, cuyo capítulo de conclusiones empieza con el siguiente párrafo:

Pasados más cien años de la publicación de la Encíclica Æterni Patris de León XIII, a la que me he referido varias veces en estas páginas, me ha parecido necesario acometer de nuevo y de modo más sistemático el argumento sobre la relación entre fe y filosofía. Es evidente la importancia que el pensamiento filosófico tiene en el desarrollo de las culturas y en la orientación de los comportamientos personales y sociales. Dicho pensamiento ejerce una gran influencia, incluso sobre la teología y sobre sus diversas ramas, que no siempre se percibe de manera explícita. Por esto, he considerado justo y necesario subrayar el valor que la filosofía tiene para la comprensión de la fe y las limitaciones a las que se ve sometida cuando olvida o rechaza las verdades de la Revelación. En efecto, la Iglesia está profundamente convencida de que fe y razón se ayudan mutuamente, ejerciendo recíprocamente una función tanto de examen crítico y purificador, como de estímulo para progresar en la búsqueda y en la profundización. […] 

Quizá una manera de comprobar esta compatibilidad y retroalimentación entre Ciencia y Fe, es darse una vuelta por las biografías de grandes científicos creyentes: Copérnico, Kepler, Galileo, Miguel de Servet, Sir Isaac Newton, Kelvin, Faraday, Boyle, Descartes, Bacon, Gregor Mendel, Werner Heissenberg, Max Planck, Albert Einstein…

Otra fuente de enfrentamiento no la encontramos cuando se intenta comprobar la validez histórica de los hechos narrados en los evangelios, aflorando de nuevo los conflictos, en parte artificiales, entre fe y razón. En este aspecto concreto, y dado que estamos hoy en el corazón de la Semana Santa, recomiendo vivamente la lectura de un artículo de otro buen amigo de Facebook, Juan A. Cabrera MonteroPasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret. Se trata de un acercamiento a esta controversia, desenredando el hilo de lo que las Escrituras pretenden comunicar, y el historicismo que pueda subyacer en ellas.

La actualización de la Pasión, por tanto, trasciende lo meramente histórico, aun sin obviarlo, y se centra en el acontecimiento unitario y salvífico sobre el cual se fundamenta la fe cristiana: la muerte y resurrección de Cristo.

Dios y el Universo

Para analizar la compatibilidad de nuestra visión del Universo físico con un Dios creador en general y un Dios cristiano en particular, traigo al Padre Carreira, un prestigioso Físico, especializado en el campo de la Astrofísica, Teólogo, y jesuita, que ya nos explicó en NMSP su visión sobre el Cambio Climático. En este vídeo, de un programa de una televisión católica colombiana, da un buen repaso a las diferentes dimensiones que entran en liza cuando se enfoca el concepto teológico de Dios desde una óptica netamente racional y científica, sin esquivar algunos puntos polémicos que conciernen al cristianismo en particular.

El vídeo es bastante interesante, aunque yo eliminaría al presentador y a su ayudante sin contemplaciones, pero el caso es que recomiendo verlo entero. Para los que no queráis tragaros la hora larga de entrevista, quizá los puntos más interesantes sean:

  • 00:23.- Expone su cosmovisión católica sobre la necesidad de la existencia de un creador del Universo, y porqué creó vida inteligente en el.
  • 01:00.- Un repaso a la polémica sobre la Sábana Santa de Turín, tan interesante como coherente en sus explicaciones.
  • 01:23.- Un crítica demoledora al último libro (El gran diseño) de Stephen Hawking, con la que yo comulgo bastante, por cierto.

 


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