Majestad, está usted perdonado, de serie.

Están las cosas como para andar con el cheminova de la Teoría Política:

Deinde, ego te absolvo a peccatis tuis in nomine Patris, et Filii, + et Spiritus Sancti. Amen.

En mi opinión, que cace usted elefantes en África, que festeje con unas o con otras (o con todas a la vez), incluso que funcionen tan mal los servicios de “inteligencia” (a lo que se ve todavía en manos del PSOE) que dejen que se le pille con la trompa al aire, no me parecen motivos suficientes para poner en tela de juicio un modelo de Estado que ha funcionado casi bien durante más de treinta años.

Es mucho más grave, pero mucho, qué no haya movido su majestad un dedo durante los últimos ocho años, mientras una pandilla de lunáticos, malamente salidos de las urnas, se han dedicado a expoliar un país que no se merecía esta viaje a lo más hondo de las alcantarillas económicas (e intelectuales) del mundo occidental. Lo cual es casi igual de grave que su silencio en las sucesivas humillaciones antes los nazionalismos centrífugos, asesinos o no. Pero de eso no hace falta pedir perdón porque usted no tiene que pedir perdón al pueblo español, esta liberado de ello por la propia Constitución de 1978.

En primera aproximación su tarea es representar al Estado dentro y fuera de España, puede hacer con su tiempo libre lo que le venga en gana, y por supuesto elegir el momento para aprovechar de unos días de relax cuando mejor le plazca. Por tanto, si no ha rendido cuentas por hechos tan graves como los que nos han sucedido en los últimos años, pedir perdón por una soplapollez mediática como es el caso, me parece un asunto totalmente secundario. Pero ya que se pone, como decía, está usted perdonado, de serie.

Y no es un asunto de generosidad, es un cuestión de pánico a la alternativa. ¿Alguien se imagina una tercera República presidida por Cayo Lara? ¿O por Llamazares?… ¿O por la camarada Tania?:

Y eso le ha salvado treinta años, y seguramente le continuará salvando a usted e incluso quizá, a un par de generaciones de sus herederos (ojo, directos, de los indirectos se encargará la justicia en cualquier caso). Pero no conviene jugar con fuego. No solo hay tontos que se les llena la boca de República, ni siquiera hablamos ya de República o Monarquía, hablamos de un sistema pragmático como modelo de Estado, en el que el Jefe de Estado no sea solo un mascarón de proa… Ya, ya se, para lo que le queda dentro… Pero piense en su primogénito, y en su nieta… Mejor dejar las cosas atadas, quizá es el  momento de plantearse un par de cosas sobre su figura, la del Rey de España.

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