No me aburro, no. Pero estoy liado.

Estoy muy liado, tengo mis blogs semi-abandonados, el Facebook a medio gas… pero sigo teniendo un ojo en todas mis terminales virtuales. No se cuanto va a durar esto, y no se tampoco si cuando el proyecto que me traigo entre manos, y que alguno conocéis más o menos, salga a la luz, esto seguirá de la misma manera, se ralentizará, o se quedará hibernado hasta nueva orden. Lo más posible es lo segundo porque me quedan muchas cosas por contar. Tengo entradas medio escritas y otras perfiladas, pero cada vez me cuesta más sentarme a hacer una entrada larga, documentada y más o menos coherente. Veremos.

Una de las entradas que me traigo entre manos, es una crítica global a la supuesta superioridad moral de la sectaria izquierda de la que disfrutamos durante los últimos treinta años. Y en esa dirección, he leído dos artículos de Fernando Díaz Villanueva que os quiero recomendar, tan brutales que bastarían por si solos para desacreditar a todos los personajillos que todavía se sienten orgullosos de hacer la ola a un régimen político como el Comunismo (o su primo hermano el Socialismo):

  • El experimento Pitesti, una estremecedora crónica de lo que se cocía en Bucarest (Rumanía), qué no sin cierta gracia, publicó FDV el mismo día que el Atlético de Madrid ganaba allí no se que leches. Bien, pues esta es la crónica de lo que la política de progreso, dentro del departamento de I+D+i de torturas, hacía allí sesenta años atrás. No mucho.
  • La Siberia búlgara, en Bulgaria, bajo la misma dictadura de progreso que no parece avergonzar a nadie hoy, FDV nos cuenta como funcionaban los campos de reeducación bajo las órdenes del entrañable Valko Chervenkov y sus secuaces. Sería más estremecedor que lo anterior, si lo anterior no hubiera llegado al máximo.

Mientras, en España, los Perroflautas y los indignados, ya sin complejos coordinados por Rubalcaba y Elena Valenciano, la nueva estrella de la política para retardados y catalizadora del hundimiento del PSOE, ni siquiera se dan cuenta de que el ridículo del año pasado, este año queda ya casi en un macabro esperpento, del que la gran mayoría, claro, han huido como de la peste. A ver.

Pero bueno así es la política, cuando un partido de derechas llega al poder, y resulta que es más de izquierdas que el partido que se supone de izquierdas, pues suceden este tipo de desbarajustes. Más impuestos, más pasta para los bancos, laxitud frente a los mercados, y encima dando por saco más a sus votantes que a sus contrincantes, si es que son contrincantes. Y de postre… nacionalizaciones:

Otro de los artículos que tengo en cartera es una introducción al método científico, y un análisis de las incongruencias del Calentamiento Global Apocalíptico con respecto a dicho método, quizá el mayor tesoro de la humanidad y el que mejor relación calidad/precio ha proporcionado a la civilización. Y para ilustrar esto, una preciosa canción de Tom Waits, Cold Cold Ground:

 

Y como en definitiva esta entrada es medio interna, para quedarme en paz conmigo mismo, y para que los lectores que visitan NMSP, pocos pero de primera clase, sepan que estoy todavía vivo y que volveré, no me queda más que decir de momento:

¡Viva el mono!

¡Stick With Mono!

(The Original Mono Recordings: Bob Dylan)

(saludos para todos)

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