Entre pitos y flautas.

Particularmente me resulta indiferente que piten al Rey, al Príncipe, al himno o a la bandera española. Pero hay un matiz bastante evidente en este caso: la pitada se va a producir durante el momento solemne en el que se muestra el respeto a la entidad que da razón de ser al trofeo que está en liza, la Copa del Rey, y durante ese momento, detrás del himno (sea este cual sea) y del Jefe del Estado de turno (siempre interinos, tanto la persona como la forma política), están representados todos los ciudadanos de un país, con sus legítimos sentimientos, y sus respetables corazoncitos.

Es imposible que esto sea entendido por los cuatro (o cuatro mil) cafres que van a pitar, y que este ganado sea capaz de hacer el esfuerzo de abstracción de trascender sus propios sentimientos sobre las banderas y los himnos de sus paisitos, a los sentimientos de los demás por sus correspondientes símbolos. También soy consciente de que ya es muy tarde para dar un golpe en la mesa a lo Esperanza Aguirre, a pesar de que es lo que hace muchos años que se debía haber hecho y que es lo que a muchos nos pide el cuerpo: si quieren participar en el torneo se les exige unas mínimas normas de respeto y de civismo, y si no, que se vayan a silbar a su pv+@ m@dr€. Si a todo esto, le añades que la izquierda zafia y progre de este país simpatiza con la gresca, llegas rápidamente a la conclusión de que no hay nada que hacer.

Por tanto, si no puedes con tu enemigo alíate con el. Proporcionemos a toda esta grey el instrumento ideal para dar rienda suelta a sus infantiles quimeras… Así que, con esto en mente, me he cogido una foto e inspirado por la idiosincrasia del MSV, me la he tuneado para que no desentone con estos becerros y no se dañen sus esponjosas meninges. Y esto es lo que ha resultado:

Pito oficial para la Copa del Rey 2012

Es una especie de técnica de psicología inversa, si les incentivamos a que piten, y les damos las herramientas para que lo hagan con un mínimo de buen gusto, pueden suceder dos cosas: que la pitada sea menos molesta (e igual de ridícula), o que no piten para llevar la contraria, por aquello del hecho diferencial. En ambos casos ganamos todos.

En Plaza Moyua también se han aportado análisis y algún antídoto contra esta berrea: Pitada Libre. Recomendable.

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