Apunto de salir “Tempest”. La violencia de Bob Dylan.

Ya sabéis que de Bob Dylan me gustan hasta los andares. Bueno, pues el miércoles estrenó el primer aperitivo de su nuevo disco (Tempest) que aparecerá el próximo 11 de septiembre. Se trata de una espléndida canción, “Duquesne Whistle” estrenada de manera exclusiva en una radio pública norteamericana (concretamente en la NPR Music), y que además se podía ver también en exclusiva en The Guardian. En exclusiva si no fuera porque estamos en el siglo XXI, y lo puedes ver en muchos otros sitios, por ejemplo aquí (hasta que lo quiten o lo borren por violación de derechos):

De las primeras cosas que se han oído sobre este vídeo es que es violento. Si, pero no. En mi opinión es puro Bob Dylan, tiene unas pinceladas de humor negro, cierto lirismo, algo misterioso que ronda por ahí y no se materializa, y por supuesto el sello inconfundible de la voz del bardo dos veces rasgada, la que viene de serie y la que le imprimen sus 70 años de vida y no menos de cinco mil conciertos a sus espaldas. No muchos pueden decir lo mismo.

Y sobre la violencia del vídeo, pues bueno, a estas alturas de la vida, unos cuantos golpes con bates de béisbol no deberían asustar a nadie. Y en vídeos no es la primera vez que muestra cierta violencia descarnada, Beyond here lies nothing (Together Through Life, 2009) tiene también unas imágenes bien crudas, este es incluso más bestia, porque el propio guión es bastante salvaje de por sí, qué le vamos a hacer.

(Por cierto el vídeo es del mismo director, un tal Nash Edgerton, un tipo curioso allá donde los haya: actor, director, guionista, productor y especialista en secuencias peligrosas, vamos que toca todos los palos del negocio)

De todas maneras la violencia, directa o figurada, está en toda la discografía de Dylan, desde que era un crío (Masters of WarThe Lonesome Death Of Hattie Carroll, Only A Pawn In Their Game…), ya más talludito (Hurricane, Knockin’ On Heaven’s Door,…) o ya en el siglo XXI (Tombstone Blues, o estas dos de los vídeos entre muchas otras). Bombas, crímenes, ambientes sórdidos, personajes desequilibrados, esclavos, vagabundos, pistoleros, etc… son temas y tipos habituales en muchas de sus canciones, así que en realidad, poca novedad aporta esa violencia. Aquí tenéis una recopilación en el suplemento de cultura de Rolling Stone, A History of Violence: Murder and Justice in Bob Dylan Songs, y para compensar el desasosiego, siempre podéis echar un ojo al siguiente artículo del mismo suplemento: Bob Dylan’s Funniest Songs.

Sobre Tempest ya se había escrito un montón estas semanas atrás, antes incluso de que se hubiera escuchado una sola nota del disco. Se especuló con que dado el título del trabajo, y su analogía con The Tempest de William Shakespeare, considerada el testamento literario de su autor, se podría tratar de la despedida de Bob Dylan de sus actividades artísticas. Yo lo dudo, y Dylan parece que también:

La última obra de Shakespeare se llamaba “The Tempest”. No se le llamó simplemente “Tempest”. El nombre de mi disco es, simplemente “Tempest”. Son dos títulos diferentes.

Sabíamos también algunos datos técnico-anecdóticos. La grabación se produjo bajo la producción del propio Dylan (bajo seudónimo de Jack Frost) en los estudios de Jackson Browne en Los Ángeles, durante un descanso de la gira que empezó en 1975 y con los propios músicos de esta, más  David Hilgado de Los Lobos en la guitarra, el violín y el acordeón, algo que ya hiciera en los últimos discos de estudio de Dylan, Together Through Life y Christmas In The Heart. Colabora también Robert Hunter, miembro en la sombra de Gratefull Dead, amigo personal de Dylan, y que comparte los créditos en “Duquesne Whistle”.

A primeros de agosto se “filtró” otro vídeo con la canción “Early roman kings” que pone la música al tráiler de la serie de televisión Strike back. Ah! Ojo, qué también es violento, qué le vamos a hacer:

Para mi lo más esperado del álbum son dos de sus canciones: “Tempest” la versión de 14 minutos sobre el hundimiento del Titanic que da nombre al disco, con alusiones a Leonardo de Caprio y que sin duda será la primera que pondré el día 11 de septiembre; y “Roll On John” un tributo a su viejo amigo asesinado por un chalado, John Lennon, qué le dejó solo en el Olimpo de la música popular del siglo XX.

No tengo más que los jirones del disco que he comentado en esta entrada, pero me da la impresión de que podemos estar ante una nueva obra maestra del viejo cascarrabias de Minessota.

Por otro lado, los de siempre, nuestros amigos los progres, que no le han sabido perdonar al bardo los coqueteos con el Cristianismo, ni el pecado mortal laico de tocar delante del Papa Juan Pablo II, y por su puesto y mucho menos el ser de origen judío, siempre tendrán una escusa para tirarle piedras. Baste leer esta estupidez en el hogar del progre, El País: Bob Dylan alardea de músculo literario, en el que entre otras giliprogreces se puede leer

Da tratamiento preferente a su voz áspera, que ocasionalmente suena como si el artista hiciera gárgaras con lejía.

(Tranquilo Bobby, ya les meto yo)

En fin, yo me quedo con el viejo eslogan de la CBS:

Nadie canta Dylan como Bob Dylan

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