Banderas ardiendo, capuchones y otros múltiplos comunes.

Mucho se ha escrito estos días sobre la Diada de Cataluña, y de cómo se están agudizando los episodios de identititis compulsiva en parte de la población de esta Comunidad Autónoma -y paisito imaginario-, especialmente entre sus aborígenes. Así que no voy a abundar en el tema de fondo, me quedo con estas reflexiones en DEE que suscribo prácticamente en su totalidad.

Pero si voy a comentar algo que siempre me ha llamado la atención del nacionalismo patrio, su estética, o mejor dicho su parecido más que razonable con algunos otros totalitarismos conocidos y reconocibles: ETA, Hamás, Hezboláh, el KKK, movimientos antiglobalización y otras patologías similares.

A continuación verán algunos collages fotográficos en los que se mezclan diversas tomas de quema de banderas u otros objetos, y encapuchados desfilando o atareados en otras actividades, o sea, una ensalada de fotografías desgraciadamente habituales en los telediarios y periódicos de todo el mundo.

 

¿Entrañablemente homogéneas, eh? Pues sí, lo son, es muy posible que la coincidencia de sus protagonistas en parámetros como la baja densidad neuronal, la escasez de conexiones sinápticas, o la alta capacidad prensil de sus pezuñas inferiores, tenga estas cosas, y terminen pareciéndose tanto entre ellos por fuera como por dentro… Por ejemplo, como bien apuntaba Plazaeme en ¿Sigues creyendo que les pararéis los pies?, también tienen bonitas canciones como común múltiplo:

Y antes de que se me abalance un nacionalista dando chillidos, una pequeña aclaración. Sé que la mayoría de los nacionalistas jamás quemarían una bandera. Pero también tengo la fundada sospecha, de que tampoco es algo que les moleste en exceso, como al dueño del perrito que rompe un jarrón en la casa del vecino, lo siente pero espera la comprensión automática del anfitrión… En fin, ya avisé de que la aclaración era pequeña.

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