Demoledora carta del SUP a PRISA (y por tanto a Rubalcaba)

Ayer leía en El Mundo la carta que el Sindicato Unificado de Policía dirigía al catecismo progre de El País, en respuesta a su sopita-editorial del pasado 27 de diciembre: La Partida de la Porra. En él, en su habitual tono de faro moral de Occidente, acusa a la “caverna mediática” de contubernio con la policía para perseguir la corrupción política en Cataluña de una forma interesada (¡¿?!)… le dijo la sartén al cazo… (GAL, Filesa, los terroristas suicidas de Atocha, y tantas otras tomaduras de pelo a lo largo de las últimas tres décadas).

Lógicamente esto ha producido una inflamación automática de los testículos de una buena parte de la policía representada por el SUP, que han hecho público un escrito en el que no dejan títere con cabeza en Prisa. La carta original y el artículo de el País escaneado se pueden leer en este PDF, pero como quiera que a mi juicio les ha quedado un documento redondo, que recoge una cuantas verdades como guantazos con la mano abierta, procedo a transcribirla aquí para regocijo de propios y extraños.

Cebrián tocado por el SUP

La partida de la democracia

Carta abierta en respuesta al editorial de EL PAIS “la partida de la porra”

El diario EL PAIS nos honra hoy con su atención en la editorial respecto a las investigaciones sobre corrupción política en Cataluña. El diario centra su atención en unos supuestos informes que dice tener de los que llevan días asegurando que están hechos por policías; cabe suponer que han confirmado la identidad de los autores de los “informes fantasmas”, en folios en blanco sin membrete ni firma, pues de lo contrario estarían dando credibilidad a una mentira difundida anónimamente. Nos llama la atención que se ataque a presuntos policías emboscados en base a “informes fantasmas” al tiempo que se critica que otros diarios hagan lo mismo porque se centran en el contenido y no en los autores.

Hace muchos años, a principios de los ochenta, el diario EL PAIS y su director entonces, Juan Luis Cebrián, se destacaron por apoyar (junto con Diario16) los movimientos sindicales entonces clandestinos en la Policía. Eran ilegales pero entendía el diario entonces progresista que eran necesarios cambios en las normas y procedimientos para que España fuera una verdadera democracia. Entonces EL PAIS era altavoz de esos movimientos sindicales y no solo no criticaba que fuera una voz alternativa a la oficial de la Policía sino que la alentaba y ledaba cauces de expresión, por considerar que la libertad de expresión, la democracia y la policía civil con sindicatos era consustancial al modelo democrático. El diario tenía razón.

Algunos de los que estaban entonces en la clandestinidad en el SUP intentando consolidar un régimen democrático en España y una policía cuyos valores fueran el servicio público de calidad, garantizando seguridad y protección para el ejercicio de las libertades a los ciudadanos siguen hoy en el SUP defendiendo lo mismo y cobrando un salario decente de policía; en cambio, el entonces director del diario es hoy un tiburón financiero que cobra 13 millones de euros anuales, viaja en avión privado, ha expulsado a fundadores del diario tras 30 años de trabajo con una patada en el trasero, y lo ha hecho con la aplicación miserable de una reforma laboral que consideraba inmoral en sus editoriales; se han mirado al espejo.

EL PAIS, acostumbrado a variar pautas de actuación de gobiernos con sus editoriales no quiere entender que su tiempo de esplendor ya pasó; que no aceptamos que expidan carnés de nada quienes acostumbran a poner etiquetas a los demás cuando en la práctica hacen lo mismo que critican o lo contrario de lo que defienden; quizás no entiendan que ellos no son la opinión pública y que en democracia un sindicato de policías tiene derecho a expresar su opinión sobre los asuntos que nos afectan (la corrupción y la democracia, entre otros) sin que el diario socialisto pueda hacer nada para evitarlo. Podemos opinar aunque no coincidamos con EL PAIS y sin tenerlos como guía espiritual de referencia.

En este mismo editorial en el que ataca al SUP y al trabajo de los policía alaba la buena labor en la lucha contra la corrupción de fiscales y jueces, sin entender (que sería grave) o ignorando conscientemente (que sería peor) que sin una policía formada y limpia nada podrían hacer las Autoridades judiciales contra la corrupción. ¿A qué policía del “comando Rubalcaba” que no haya pisado nunca la calle le han preguntado para decir la barbaridad de que no podemos investigar nada sin expresa autorización judicial? ¿Qué conocimiento de la realidad tiene el primer diario del país para aseverar tal cosa? ¿Han preguntado a los muchos y buenos periodistas del área de Interior que conocen de esta materia?

En España hay policías de todas las ideologías porque las ideas son libres en democracia; la mayoría de ellos cumplen profesionalmente con su trabajo que en algún caso han conseguido una ardua defensa del diario EL PAIS (por ejemplo, en los conocidos como “caso Bono”, “caso ácido bórico” o “caso Gurtel”), sin que haya tenido nada que ver el hecho, casual, de que siempre ha coincidido la defensa de los policías con la defensa de la posición del PSOE o de Rubalcaba.

En España se ha instalado la corrupción ampliamente y ningún ámbito de la sociedad es impermeable a la misma: judicatura, política, policía, medios de comunicación…Los ciudadanos lo intuyen y nosotros lo sabemos porque tenemos indicios sólidos de ello. No es un asunto de ideología, de izquierdas o derechas porque la hay en todos los estamentos y en todas las ideologías por más que haya quienes quieran verla más en uno u otro partido según que sean de uno u otro signo ideológico. Desde el SUP defendemos que policías decentes, sujetos a la ley y bajo el control y dirección de las autoridades judiciales combatan a la corrupción desde la legalidad; pero si se diera el caso de que la corrupción impide esa tarea será cuestión de buscar otros procedimientos, como se hizo en la clandestinidad, que contribuyan a que la Constitución y las leyes imperen por encima de los corruptos que las utilizan y los medios de comunicación que los protegen.

Muchos policías, y nosotros como organización sindical, tenemos la impresión de que no se ha combatido la corrupción en general, la corrupción política en particular y en especial en Cataluña con el rigor que exigen las leyes, y que es posible que esa laxitud haya sido como moneda de cambio para que se mantuviera un perfil político bajo de demandas políticas independentistas en dicho territorio. Tal vez tantos años de no querer ver lo que es tan evidente ha sembrado el clima adecuado para que policías decentes indignados, con el mismo espíritu con el que exigían ser civiles y tener derechos, estén ahora trabajando sin ningún interés personal para que España sea un Estado de Derecho donde los corruptos estén en la cárcel y no en las instituciones y con vástagos multimillonarios en empresas especulativas o padres o suegros con fortunas que no pueden justificar. Esos policías, si existen, saben que el SUP los apoya y estamos dispuestos a actuar jurídica y sindicalmente para combatir la corrupción como lo que es, una plaga tan dañina para la democracia como el terrorismo, un cáncer social que hay que extirpar para que no acabe con la sociedad del Estado de Derecho en que vivimos. Y ya sabemos que en esta situación el diario EL PAIS estará exigiendo a los responsables políticos que identifique y sancione a los policías decentes para que puedan seguir campando a sus anchas los corruptos. Bueno es saber dónde está cada cual.

Madrid, 27 de diciembre de 2012

COMISIÓN EJECUTIVA NACIONAL

Añado.

Esto puede ser un indicio de que las sucias cañerías del Estado están siendo desinfectadas. Puede que Soraya Sáenz de Santamaría esté haciendo su trabajo de manera silente y opaca (como debe de ser, por otro lado), y estos sean ecos policiales de los raticidas que se están utilizando. Puede. Es algo que no sabremos a medio plazo, pero sería desde luego una buena acción, quizá la única, de este gobierno socialdemócrata y melifluo del PP. Por supuesto que tapar los agujeros del PSOE en las alcantarillas del Estado, para proceder a agujerearlas con agentes del PP no es la solución ideal. Pero un par de años o tres dándoles de beber de sus propias putrefactas aguas puede ser una parte de la terapia bien divertida.

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