La boñiga y el palito.

El caso Bárcenas destapado por El Mundo, y coronado con la guinda de los papeles secretos publicados por El País a mediados de semana, ha significado -nadie debería sorprenderse- darle a Rubalcaba una boñiga y un palito, herramientas con las que tradicionalmente se crece y hace crecer a su partido, alimentando a las legiones ovinas de tontos útiles, que devoran y regurgitan estos días consignas y chascarrillos encaminadas a erosionar al gobierno del PP, y eventualmente a justificar la exigencia de dimisión del Presidente de Gobierno, Mariano Rajoy.

Boñiga

Y es que la corrupción está de moda. En realidad la corrupción siempre ha estado de moda en este país, es el aceite que lubrica nuestra Política, marca los tempos y anima el artificial pim pam pum entre partidos. Nadie se debería poner estupendo en ese sentido:


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Pero sobre este asunto concreto del contable del PP, los sobresueldos y demás corruptelas, me gustaría plantear algunas reflexiones, y sobre la actitud de Rubalcaba y su jauría otras. Ahí van.

¿Roba Rajoy? Desde un planteamiento horizontal, por supuesto, por definición de político y por la propia estructura del Estado todo político roba o es cómplice por acción u omisión del robo de otros. Como decía el poeta romano Horacio:

Si el vaso no está limpio, lo que en él derrames se corromperá.

Desde un punto de vista estrictamente personalista, si la pregunta se refiere a que si Mariano Rajoy Brey ha metido la mano en la caja de Bárcenas, mi impresión es que no. Y no por sus declaraciones de ayer, tan convincentes como vacías si tienes en cuenta que los políticos tienen una probada capacidad de utilizar la falsedad en el cuerpo de su mensaje, si no más bien por que me parece un método especialmente chabacano para tan escuálidos beneficios. No lo veo. Pero evidentemente se ha de investigar, aún cuando la fuente sea un panfleto sesgado y servil como El País.

¿Son efectivas las medidas tomadas? En contraposición a algunos de los memes que circulan por la red, una auditoría externa es una herramienta capaz de sacar a la luz una buena parte de los trapos sucios que se imputan al PP (y a su cúpula), especialmente si complementariamente todos los implicados aportan declaraciones de la renta y demás documentación que justifique su patrimonio. Esto es lo que se ha dicho que se va a hacer de inmediato, y a mi me parece bien que se haga incluso en el caso de que los papeles no sean más que humo. Pero habrá que ver si se hace y cómo se hace… todavía esperamos justificación, por ejemplo, del enorme patrimonio del bueno de Bono.

¿Debe dimitir Rajoy? No de momento. Ahora, si los documentos del País se demostrarán ciertos e incriminatorios hacia él mismo o hacia cualquier miembro de su cúpula en el Partido Popular, debería salir pitando del gobierno cuanto antes. Pero, insisto, yo apuesto a que ese escenario no se va a producir. Y la posibilidad de tener a Rubalcaba en la Moncloa antes del verano me produce escalofríos.

¿Es justificable la postura del PSOE? No. Sería una postura razonable y necesaria en cualquier partido de oposición occidental, pero el PSOE tiene una historia negra, tanto reciente como pasada, que debería haberle borrado del mapa electoral hace unos cuantos años. Ya que siguen ahí, deberían adoptar una posición más serena, y alejarse de cualquier tipo de incitación a la algarabía y a las soluciones viscerales. Justo lo contrario de lo que están haciendo con Rubalcaba a la cabeza. Y esta es la oposición responsable que prometió a principios de año.

El doble rasero con que se miden los pecados de unos y otros es una característica de esta España democrática. Los mismos que no han abierto la boca ante los EREs de Andalucía, y la dilapidación del dinero de los parados en putas y cocaína, que manda huevos, ponen el grito en el cielo con el caso Bárcenas pidiendo actuaciones y respuestas inmediatas.

Ha pasado un año escaso desde la llegada del PP al poder y ya vemos salivar a los dirigentes del PSOE (y a sus cómplices mediáticos) con los ojos inyectados en sangre, con lo fácil que hubiera sido esperar a que algo más sólido que unas fotocopias fuera puesto sobre la mesa, especialmente si entre bambalinas tienen más datos que apuntan a la veracidad de tales informaciones.

¿Y por qué actúan así? Mediocridad congénita aparte, Rubalcaba sabe que juega con las cartas marcadas. No tiene nada que perder. Si los documentos son falsos (o no incriminatorios) el PSOE y Prisa no tienen nada que perder, tienen una amplia experiencia en modular la opinión pública y nadie les pedirá cuentas, sería la primera vez. Sin embargo el PP queda ya tocado porque la sentencia mediática ya dictada erosiona independientemente de que culmine. Por contra, de ser cierto todo el pastel, miel sobre hojuelas para el PSOE, y por tanto catástrofe para el PP (y en realidad para todos los españoles). El caso es que ante un escenario de recuperación económica por llegar (tiene que llegar), y serias posibilidades de que el PSOE siguiera pasando frío ya no esta legislatura si no también la siguiente, jugadas como esta les ofrecen, en sus enfermizos esquemas, mucho que ganar y poco que perder. Justo lo contrario que lo que al resto de la sociedad.

¿Hay que defender al PP? No. Eso tampoco, para empezar porque no se lo merecen. Han desilusionado (o directamente defraudado) a mucha gente. Pero lo cortés no quita lo valiente, y no jalear las políticas o la actitud de unos, en mi opinión no nos debe hacer comulgar con las ruedas de molino de otros. Y a día de hoy, si la sospecha que cae sobre el PP me parece extremadamente grave, más grave aún me parece la actitud de un PSOE que se comporta como si la sospecha fuera certeza, y que intenta de nuevo abalanzarse sobre el poder como un yonqui sobre una papelina.

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