La metástasis Comunista.

Cuando las fuerzas de progreso nos irradian con sus consignas socialistas, ecologistas, buenistas, cristianófobas, antisemitas  y demás delirios postmodernistas, de alguna manera inoculan a toda la sociedad con una imbecilidad de baja intensidad de la que es muy difícil escapar.

Puede parecer un problema llevadero, pero en realidad es a mi modo de ver, la raíz de todos los problemas actuales de este país, agravados por el hecho de sufrir como alternativa a una derecha que arrincona al término medio (y también al liberalismo) en beneficio de los extremos: de la absurda derecha carca con menos futuro que las enciclopedias, o de una derecha igual de socialista que la izquierda -la que hoy gobierna- e igual de rehén de la corrección política, y que por tanto no mueve un dedo para cambiar de escenario.

Por lo demás todo funciona de manera homogénea, o formas partes del rebaño o eres automáticamente un facha reaccionario cristofascista neocon ultraliberal (o cualquier permutación de estos mismos calificativos).

Lo malo de la radiación es que puede dañar órganos sensibles o aquellos que sin ser sensibles presentan una predisposición a la metástasis. Niñatos pijos, descerebrados e ignorantes de distinto pelaje son carne de tumor después de treinta años de socialismo y Logse. Traigo dos ejemplos, uno inocuo y otro definitivamente nocivo, ambos indistinguibles del fascismo al que se supone que combaten.

El ejemplo inofensivo me llega a cuenta de una excursión que los jóvenes comunistas se pegaron a finales de año pasado por el paraíso comunista de Corea del Norte (clic en la imagen para retozar en su propio reportaje fotográfico publicado en Facebook):

Brigadistas en Corea del Norte.

Brigadistas en Corea del Norte.

Es difícil encontrar algo más extemporáneo, si no kitsch, que ver a un grupo de jóvenes hozando felices en la mayor dictadura actual, y casi la única que conserva las atroces esencias del paraíso comunista de Stalin. Demasiada tentación para el tocapelotas que habita en mi, así que no tardé en dejar un mensaje preguntándoles quién había pagado la fiesta, y temiéndome si no habría sido financiada por los de siempre, los contribuyentes. El intercambio se podría seguir en la misma página si no lo hubieran censurado, y desgraciadamente no he estado lo suficientemente rápido y en la captura ya no salen mis intervenciones:

(Clic para ver en grande)

Se puede ver que los artistas me preguntan que quiénes son los de siempre, a lo que yo les respondí que los ciudadanos que pagan impuestos. Me dicen que “es falso” que se pagaron ellos el viaje y que no reciben subvenciones “directas o indirectas del gobierno de España“, a lo cual respondí diciéndoles (más o menos literalmente)  que estupendo, que de todas maneras la idea de que el viaje estuviera subvencionado no es extravagante, teniendo en cuenta que son las juventudes de un partido (el Partido Comunista integrado en IU) que vive de la teta pública, y que en todo caso si fuera extravagante, que mejor que las juventudes comunistas (en el siglo XXI) para bregar con ideas extravagantes.

Otro pardillo me llama la atención sobre mi falta de lógica al suponer que el Gobierno (facha en su desquiciado cerebro) gaste dinero en que jóvenes españoles conozcan “la realidad” coreana. A lo cual contesté, por espíritu didáctico, que el Gobierno de turno no paga nada, en todo caso el Estado con dinero de todos los contribuyentes financia las actividades de los partidos políticos, como por ejemplo las putas y la cocaína de los capos socialistas en Andalucía.

Y a partir de ahí, censura, lo único que entiende este hatajo de retrasados mentales, atrapados sin saberlo en las profundidades más oscuras y criminales del siglo XX.

El otro ejemplo, el pernicioso, me llega de la mano de Díaz Villanueva, prestigioso perroflautólogo, que también se hace eco del viaje de estos cenutrios en su artículo: ¿Sueñan los perroflautas con trajes de alpaca?, en el cual encontramos un vídeo espeluznante, este:

No resulta difícil seguir la pista del psicópata que está detrás de este vídeo, encontrándonos con un tal Pablo Hasél (@PabloHasel) que tiene hasta página en la Wikiprogre, página web en la que no falta una capitalista tienda en dónde vende sus excrecencias, terror-street.com, e incluso un canal de YouTube plagado de anuncios imperialistas que a juzgar por los millones de reproducciones, le reportarán unos buenos euros.

En resumidas cuentas un pintamonas de corte clásico, ridículo por definición, incongruente, violento, sectario, inadaptado e inadaptable, y una larga lista de adjetivos que quizá debería estar encabezada por peligroso.

Peligroso no por él, que esta gente está más que infiltrada por la Policía, peligroso porque es un síntoma muy preocupante de la deriva totalitaria a la que lleva, irremediablemente para algunos, una concepción totalitaria de la política en la que unos, las izquierdas, llevan automáticamente la razón hagan lo que hagan (roben lo que roben habría que añadir), frente a otros, todos los que no piensan como ellos, que son automáticamente tachados como “fachas” y condenados al ostracismo hoy, y al Gulag o a las checas quizá mañana. O Pasado.

Como decía un amigo en Facebook no les vendría mal a muchos de estos comunistas de pacotilla, ver detenidamente el siguiente documental de Jon Sistiaga, poco sospechoso por cierto de pertenencia a ninguna caverna neocon.

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