Einstein, Planck, el éter y Ruiz de Elvira.

Asno ElviraEl artículo absurdo de la semana:

¿Por qué le debemos tanto a Einstein?

Claro, que de El Mundo reseñando un recital de rebuznos de Ruiz de Elvira en CoxmoCaixa, no se podía esperar otra cosa.

¿Quién es este sujeto? Pues es un catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Alcalá de Henares, en el sentido más degradante de los conceptos de “catedrático“, “Física Aplicada“, “Universidad” y si me apuras hasta de “Alcalá de Henares“. Está especializado en Apocalipsis Antrópogenicas y es uno de los principales arzobispos de la Iglesia hispana del Calentamiento Global Catastrófico (debido a los pecados capitalistas del hombre, los fachas especialmente).

Poco se sabe de sus contribuciones a la Ciencia, sin embargo es bastante conocido en el mundo del Humor, en el que irrumpió confundiendo los kW térmicos con los eléctricos allá por 2010 (más aquí).

El clímax del Humor, en este caso negro, lo alcanzó en una homilía en Antena 3 en la que vaticinaba una Fukushima inhabitable para muchos siglos. Tal orgía de despropósitos nos llevó a un grupo de amigos blogueros a fundar los Premios Ruiz de Elvira, que premiaban al mayor desvarío científico en asuntos medioambientales.

Pero vamos con los rebuznos de hoy:

España ha concedido el Premio Príncipe de Asturias a la Sociedad Max Planck para el Avance de las Ciencias. La sociedad lleva el nombre de algo más que un amigo para Albert Einstein, quien se basó en algunos de sus postulados para formular la teoría de la Relatividad.

Aparte de que el “algo más que un” tiene unas connotaciones que resultan gratuitas, especialmente desde el punto de vista del periodismo de divulgación, Einstein no se basó en Planck para desarrollar la Teoría de la Relatividad (ni la Especial -1905- que se basa en el Principio de Relatividad de Galileo y en las Transformaciones de Lorentz; ni la General -1916- que generaliza la anterior para sistemas no inerciales). El error del articulista, probablemente lógico tras su exposición al ínclito catedrático, proviene de la confusión con otro estudio de Albert Einstein ese mismo año (entre los Annus Mirabilis papers) en el que introducía el concepto de cuánto de luz para explicar el Efecto Fotoeléctrico, y que se puede considerar el verdadero pistoletazo de salida del desarrollo de la Física Cuántica, y que a la postre le llevaría a obtener el premio Nobel de Física de 1921. (Paper original traducido al inglés: On a Heuristic Viewpoint Concerning the Production and Transformation of Light)

Pocos tomaron en serio a Planck en 1900, hasta que el jovencísimo Einstein, en 1905, dio una explicación profunda de por qué la interacción luz-materia se realiza en saltos o ‘paquetes’ de energía.

Lo cierto es que Planck cuantificó la energía radiada por un cuerpo negro de una manera puramente formal, para cuadrar los resultados que estaba obteniendo en el laboratorio, y sin sospechar las profundas consecuencias que sus asunciones tendrían en el futuro. De ahí a decir que no le tomaron en serio hay un considerable trecho y… un premio Nobel, el que se le concedió en 1918 (cuatro años antes que a Einstein) “in recognition of the services he rendered to the advancement of Physics by his discovery of energy quanta“.

Einstein fue una de esas mentes atrevidas que consiguió saltar por encima de conceptos absurdos que bloqueaban durante siglos el avance intelectual humano. Uno de esos conceptos era el del ‘éter’: Una sustancia inmensamente rígida, e inmensamente sutil al mismo tiempo. Una imposibilidad.

La Ciencia, y menos la Física, jamás ha evolucionado convirtiendo en absurdos los precedentes, nadie considera absurda la Gravitación de Newton, las Leyes de Maxwell, o yéndonos más lejos, la Geometría Euclídea, por mucho que éstas hayan sido superadas por otras teorías o cosmovisiones que las relegan a una (otra) mera aproximación a la realidad bajo determinados supuestos.

La Ciencia en general no avanza demoliendo lo anterior, más al contrario, se apoya en todo el conocimiento ya asentado para mejorarlo, ampliarlo o encuadrarlo, incluso cuando se produce un cambio de paradigma. Que un periodista no sepa eso es relativamente grave, que no lo sepa un Catedrático de Física es directamente vergonzoso. Y tachar de absurdos conceptos (erróneos o no) que se utilizaron para hacer funcionar las teorías de Newton o Maxwell, sólo demuestra la absoluta (y en este caso acreditada) ignorancia del proponente.

Al eliminarlos la sociedad dio pasos de gigante, en particular la física avanzó en 100 años lo que no había hecho en 300.

No. Considerar que la eliminación del éter es la piedra angular de los avances científicos del siglo XX es de un posmodernismo nauseabundo. El desarrollo científico en la descripción de la materia y del Universo durante el siglo XX, se debe primero al conocimiento acumulado de siglos de observación de la naturaleza; después a los diferentes cambios de Paradigma producidos en los últimos siglos: primero Copérnico, Galileo, Newton, Maxwell y Gauss entre otros, y después, a hombros de los gigantes anteriores Planck, Bohr, Einstein, Schrödinger, Heisenberg, Dirac, Feynman, y un largo etcétera que de ninguna manera incluye a Antonio Ruíz de Elvira. Y finalmente, envolviendo lo anterior, el gran avance de la Física se debe en gran parte al respeto escrupuloso del Método Científico (verificabilidad, falsabilidad…). Entiendo que acostumbrado a esquivarlo para promulgar las hipótesis del alarmismo sobre Calentamiento Global Antropogénico, ya ni siquiera tiene en cuenta su importancia epistemológica… probablemente será otro absurdo que hay que superar cuanto antes.

En cuanto a la eliminación del éter que promulga nuestro catedrático, mejor mantenerse escéptico, por mucho que como hemos visto sea inmune al ridículo, la existencia del Campo de Higgs es prácticamente idéntico al éter que tanto le molesta, y la Teoría del éter Einstein (que intenta reconciliar el concepto de éter y la Relatividad General) no parece especialmente fracasada en la literatura científica. En fin, que son tiempos complejos para optar por una visión específica de la Física Teórica, pero yo desde luego no apostaría al mismo caballo que Elvira, eso casi seguro.

Si quiere que el profesor resuelva alguna duda relacionada con un fenómeno cotidiano de la Física, envíe su pregunta a ciencia@elmundo.es

Casi mejor no. Las únicas dudas que tengo, que me corroen las entrañas,  es que cómo es posible que “un científico” como  él (irrelevante y sectario) tenga la cara dura de hablar en nombre de la Ciencia, y la ausencia de vergüenza para dar clases en la Universidad Pública. Si fuera capaz de contestar de una manera aceptable a estas dudas existenciales, todos dormiríamos más tranquilos.

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