Fernando Vallejo, Física e integrismo ateo.

portada-manualito-imposturologi-fisicaDe la mano de una buena amiga en Facebook llego al conocimiento de este libro “Manualito de imposturología física” (se puede leer en Scribd), escrito por un tal Fernando Vallejo. Ni conocía al personaje, ni me interesa profundizar mucho en su legado, no he leído nada de su obra y de momento no está ni siquiera en la lista de espera (a pesar de que según parece es una obra que tiene sus luces).

Sin embargo hay un par de aspectos del personaje que si me gustaría comentar aquí, la solemne estupidez que significa su crítica a la Física, y el cansino fundamentalismo ateísta del que hace gala de manera compulsiva.

Sobre el manualito de la imposturología física seré breve, más que nada porque me parece que defender a estas alturas a (las teorías de) físicos de la talla de Newton (al que tacha de impostor), Maxwell (al que define como charlatán), Einstein (y sus “marihuanadas“), o a los “payasos cuánticos” Planck, Bohr, Pauli, de Broglie, Heisenberg, Born, Dirac y Schrödinger; es absurdo y además es una tarea que ya se ha hecho (y se hace) por los cauces habituales que define el Método Científico (reproducibilidad y validación empírica, y falsabilidad o posibilidad de definir qué circunstancias echarían por tierra una determinada hipótesis o teoría).

El libro es una imbecilidad de principio a fin y no hay por dónde cogerlo, y tan solo demuestra que no tiene ni idea ni de Física, ni de Matemáticas, ni de la relación entre ambas; que sus prejuicios están basados en ésta ignorancia; y que difícilmente se puede sacar algo en claro de semejante sinfonía de rebuznos.

Hay un efecto conocido, que se produce especialmente en las Ciencias blandas como la Biología y también en las Ciencias Sociales, que se llama “Envidia a la Física” que se utiliza para describir el esfuerzo de tales Ciencias por matematizarse para de esta manera parecerse a la Física, cuya eficaz interacción con las matemáticas está fuera de toda duda, cayendo sin querer en un reduccionismo atroz, que en última instancia no produce ningún avance en estos tipos de conocimiento.

Tras leer diagonalmente (lo máximo que merece) el libro de Fernando Vallejo, queda claro que sufre de un efecto suplementario al anterior, una especie de trastorno que personalmente he observado frecuentemente en profesiones relacionadas con las humanidades e incluso en algunos geólogos y en muchos biólogos -aunque generalmente no desemboca en una patología como indubitadamente sucede en el caso de este autor- y que se podría resumir en este esquema:

Miedo a las matemáticas y a la Física

Richard Feynman decía en The Character of Physical Law (aquí en en formato Kindle):

Para aquellos que no saben matemáticas, es difícil sentir la belleza, la profunda belleza de la naturaleza… Si quieres aprender sobre la naturaleza, apreciar la naturaleza, es necesario aprender el lenguaje en el que habla.

Y creo que tenía (y tiene) más razón que un santo, es muy difícil apreciar la belleza interna de la naturaleza, y de la Física por lo tanto, si no entiendes la manera que tiene el ser humano de acercarse a ella a través de las Matemáticas. Es imposible que sin una cierta dosis de Matemáticas puedas apreciar a fondo la belleza de la Física, puedas entender como encajan las diferentes piezas del puzzle, la gran revolución científica que supuso la Teoría de la Gravitación Universal de Newton, la elegante simetría de las Ecuaciones de Maxwell, el gran genio que necesariamente tuvo que estar detrás de Einstein en su año milagroso en 1905, y no digamos ya entender, admirar o disfrutar de la gran aventura intelectual que supuso el advenimiento de la Mecánica Cuántica.

Ignoro si tiene cura este efecto, lo dudo, pero quizá una buena terapia la tenga el propio Feynman con sus Lectures on Physics (libro al que dedica una tosca coz en la página 172 a cuenta de que sus páginas no están numeradas -sic), una colección de libros de Física General, que contiene lo que fueron sus clases a alumnos de los dos primeros cursos de todas las licenciaturas de Ciencias en el Instituto de Tecnología de California (Caltech), y del que ya no hay excusa para no disfrutar desde que hace unas semanas se inició con el Volumen I la edición digital de esta obra maestra de la enseñanza de la Física.

Sobre el otro aspecto que caracteriza a este autor, el ateísmo integrista, seré todavía más breve. En general este tipo de fundamentalismo tiene su raíz en una cristianofobia furibunda, nada nuevo en la Historia, a la que el posmodernismo y la progrez ha dotado de cierta respetabilidad a través de la corrección política, obviando premeditadamente que es una de las peores formas de intolerancia que se pude dar.

Curiosamente esa actitud de ataque a la Religión, dirigida habitualmente en exclusividad a los católicos, instrumentaliza la Ciencia pretendiéndola incompatible con la fe, y aplicando una generosa dosis de cientificismo a campos del conocimiento que lo último que necesitan es Método Científico, como son la Metafísica o la Teología.

Por supuesto el integrismo no es más que una forma de ceguera intelectual, o visión selectiva en el mejor de los casos. Es difícil imaginar un mundo al que se le hubiera eliminado la inspiración religiosa desde un punto de vista artístico (música, pintura, arquitectura, literatura…), filosófico, intelectual… e incluso desde el punto de vista científico, y yo por eso siempre tengo a mano estas listas de Wikipedia:

No es que sirvan para nada, el integrismo no tiene cura, pero les hace de rabiar.

Por ejemplo en su Manualito de imposturología física, fiel a su integrismo cristianófobo, Fernando Vallejo se inventa una unidad para medir la impostura que está inspirada en Santo Tomás de Aquino, el aquino (A), y que corresponde a la “cantidad de impostura contenida en los 33 volúmenes de la Suma Teólogica (hipertexto, PDF). A su juicio, contrastadamente irrelevante en lo que a Ciencia se refiere, es una unidad enorme y resulta más práctico utilizar el miliAquino (mA), y nos ofrece una serie de ejemplos tan arbitrarios como el resto del libro: Darwin, 1 mA ; Mahoma, 2 mA, Cristo, 3 mA y así “sucesivamente” dice. Según parece en ésta absurda escala solo alcanzan enteros los físicos, por ejemplo Newton tiene 23 A, Maxwell alcanza los 180 A y, agarraros, Einstein que está en los 280 A, “¡Doscientos ochenta aquinos!. Una cifra de dar vértigo” exclama Vallejo.

Por supuesto no busquéis de donde salen estos números, solo dice que tardó un año en medir la impostura de Einstein (curiosamente el mismo tiempo que tardó Einstein en publicar los cuatro estudios de su año milagroso, que revolucionaron de una vez para siempre, y por este orden, la Física, la Ciencia, la Filosofía, la Historia y la sociedad).

Google AcadémicoSupongamos que todos fuéramos tan imbéciles como Vallejo y que quisiéramos medir el valor de los aquinos del propio autor. Podríamos utilizar Google Scholar (nótese que la cita “a hombros de gigantes” proviene precisamente de Newton -23 aquinos), que creo que es una buena manera de medir la relevancia intelectual de un autor, determinada como función de la cantidad de referencias (citas y patentes) que tiene ese autor en la base de datos de dicha herramienta de Google.

Dado que Einstein parece marcar el máximo de la escala de aquinos (280 A), utilizaremos su número de referencias (688000) a efectos de comparación con las referencias del propio Vallejo (26700), resultando que Einstein tiene 25.7678 veces las referencias de Vallejo. Suponiendo que esta medida de la relevancia (al menos académica) es inversamente proporcional a la imposturología, podemos automáticamente inferir que Einstein es 25 veces (seamos generosos con el redondeo de los decimales) más relevante que Vallejo, y que por tanto ésta alcanzaría un valor 25 veces superior al de Einstein. Esto es, Fernando Vallejo alcanza los 280 x 25 aquinos, es decir los 7000 aquinos., ¡siete mil aquinos! ¡Eso si que es vértigo!

Podemos definir entonces el Vallejo, como una medida accesoria del propio aquino simplemente diciendo que 1 Vallejo (Vj) de imposturología corresponde a 7000 aquinos. De tal manera Darwin tendría una imposturología de 0.14 µVj, 0.28 µVj Mahoma, 0.42 µVj Cristo, 3 mVj Newton, 26 mVj Maxwell, 40 mVj Einstein y así sucesivamente hasta llegar al techo de la imposturología que sería marcada por el propio autor con 1 Vj, o 7000 aquinos. ¡SIETE MIL AQUINOS!

Corolarios

  1. No se puede criticar lo que no se entiende.
  2. Si lo haces no te extrañe que te caigan chuzos de punta.
  3. El integrismo ateo podrá parecer guay, pero no deja de ser una forma más de fundamentalismo intelectual.
  4. Todo es criticable, pero hay aspectos del ser humano que simplemente han sido, son y serán parte intrínseca de el: miedo, amor, odio, alegría, pena… El sentimiento religioso es a la vez un aspecto más y un compendio de todos ellos. La carencia de éste sentimiento no dice nada, ni bueno ni malo, de la persona. Sin embargo el odio al que tiene estos sentimientos (o al que carece de ellos) es una muestra del peor fanatismo humano.

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