Escépticos de Pacotilla II: La Ciencia (progre) y sus Demonios (laicos)

La Ciencia (progre) y sus Demonios (laicos)El otro día me vi envuelto en una pequeña trifulca en un blog que se llama “La Ciencia y sus Demonios“, una pandilla de la misma ganadería a la que criticaba recientemente en la entrada Escépticos de Pacotilla, y que representan el perfecto epítome de las patologías que entonces denunciaba: un escepticismo arbitrario marcado por la corrección política (asumen el alarmismo climático como una verdad revelada), y especializado en atacar a la religión (¿adivináis a cuál?) y considerarla más como una tara que como una cualidad humana más. Intolerancia, sectarismo e ignorancia a partes iguales.

La entrada (que no es más que la traducción de una irrelevante diatriba de un abuelete progre, ateo y alarmista) se puede leer aquí: Ciencia, anticiencia y religión según el físico y filósofo norteamericano Victor Stenger.

Llegué a ellos de rebote porque se enlazaba a este blog en los comentarios, y claro, la declaración de principios que significa un blog que se llama No Me Seas Progre, no a todo el mundo le hace gracia, y rápido surgieron comentarios rebosantes de prejuicios. El caso es que fui para allá y dejé un comentario que consideré amable e inofensivo (el #48 del hilo) y que mostraba mis cartas de 1) defensa de la legitimidad de la religión, 2) escepticismo sobre el Cambio Climático, 3) “mi sorpresa” de que los escépticos asumieran las tesis del alarmismo climático sin pestañear y 4) que “gentes de progreso” mostraran tal intolerancia por la simple razón del credo de las personas. Ni que decir tiene que se liaron a pedradas conmigo y terminaron por bloquearme los comentarios.

Pocas vueltas se le puede dar al debate, escoge unos pocos de los comentarios al azar y verás el desolador panorama intelectual de esta tropa, presuntamente escéptica, supuestamente tolerante y altaneramente cientificista. Y todo el repertorio de tics del rebaño alarmista: moderación eterna de los comentarios (para dar tiempo a preparar “las réplicas”), uso de todo tipo de falacias y acusación de que todo lo que digas es una falacia (¡cuánto daño a hecho -el mal uso de- la Wikipedia!), respuestas según el libro de recetas de Skeptical Science, acusaciones de “negacionismo” y “neoliberalismo”, comparaciones con los “negacionistas” del SIDA o con los proponentes del Diseño Inteligente, y todo el resto de estupideces habituales, recogidas en el libro de estilo del buen descerebrado.

El asunto no merecería ni un miserable párrafo en condiciones normales, pero dado que me bloquearon sin aviso, y se me quedaron unas cuantas cosas en el tintero, especialmente en lo tocante al Alarmismo Climático, he decidido contestar tranquilamente desde aquí.

Enmienda a la Totalidad

Sobre los contenidos del blog poco puedo decir, aunque estoy abonado a sus entradas, raras veces las leo y si lo hago es de manera diagonal, hay mucho que leer y al final tienes que seleccionar. Y lo cierto es que éste blog no me ha enganchado nunca, aunque me figuro que si estoy abonado a él, es porque en alguna ocasión leí algo interesante… pero se conoce que no lo suficiente para que lo tenga en mente. Visto lo visto, no me extraña.

Pero lo peor es el comportamiento de los administradores del sitio… ¿Cómo te sentirías si cuando discutes con un grupo de personas -la mayoría con argumentos ridículos y una buena parte de ellos, además en tono insultante y menospreciativo- tu turno de réplica sufre un retraso tal que se te van acumulando las contra-réplicas a argumentos que has expuesto horas antes? ¿Cómo te sentirías si después de padecer esta cruz durante todo el debate te bloquean de buenas a primeras y sin previo aviso?… Pues eso es lo que ocurre en esta pocilga, y en general en todas las pocilgas “de progreso“, como hemos tenido ocasión de comprobar por ejemplo aquí, aquí, aquí, aquí o aquí.

Esta política es ya de por sí suficientemente grave como para mandar al blog a la basura de la blogosfera, y por mi parte ahí se queda. A tomar por saco.

Sobre la Religión

Los que me conocéis ya sabéis mi opinión al respecto. Me importan un carajo los planteamientos religiosos de las personas siempre que no me los pretendan imponer. Lo que critico a menudo a tumba abierta son los continuos, absurdos, desfasados, anacrónicos, infantiles, ofensivos, ridículos, obscenos, redundantes y altaneros ataques a los cristianos.

Una forma rápida de comprobar a que me refiero, es leer al propio “autor” del artículo, uno de los machos alfa del corral, lleno de odio a la Religión (Cristiana), y que solo es capaz de hilvanar bobadas de adolescente en tono insultante (#74#80#89 y #134).

En general en España la corriente integrista atea bebe del ateísmo norteamericano, que está más enfocado en la lucha contra el integrismo cristiano y sus sectas más impresentables, que hacen una interpretación literal de la Biblia y en las que el proselitismo es una de sus principales motivaciones. La manifiesta imbecilidad de la progresía ibérica hace aquí un tótum revolútum con la cristiandad, y endilga a los Católicos las mismas taras, de una manera injusta y arbitraria, olvidando lo que ha tenido de bueno en todos los aspectos posibles el cristianismo en Europa, y quedándose solo con los cuatro memes descontextualizados habituales: la Inquisición, el juicio a Galileo, el colaboracionismo con Franco y el abuso de niños.

Este es un tema que aparece recurrentemente en estas páginas, y creo que no merece mucha más atención en ésta entrada concreta, más que nada porque no tengo ningún interés en responder a las insultos que allí me dedican. La Religión me interesa básicamente como parte de la Filosofía, y por tanto, más que en los intercambios de coces con estos pobres diablos, estoy interesado en otros aspectos del asunto, como por ejemplo en el debate sobre el diálogo entre Fé y Razón, como el planteado entre el filósofo jesuita Fr. Copleston y el filósofo y matemático Bertrand Russell en un programa de la BBC de 1948 sobre la existencia de Dios, o en este otro entre el filósofo liberal Jürgen Habermas y el cardenal Joseph Ratzinger. Es a todas luces más instructivo.

Sobre el Cambio Climático

También conocéis mi opinión al respecto. Creo que hay muchas razones para no tragarse la hipótesis del calentamiento apocalíptico, pero en esta ocasión (#53) me centré en lo que consideró la piedra angular de la hipótesis alarmista: el cálculo de la Sensibilidad Climática.

Hace tiempo que barrunto preparar una entrada específica sobre éste asunto, pero lo cierto es que no me termino de poner, quizá porque el asunto es mucho más complicado de lo que parece a simple vista. Intentaré sin embargo explicar aquí los conceptos básicos, según yo los entiendo, más que nada para enfocar el argumento principal que intentaba transmitir, sin éxito, en el hilo de marras.

En general podemos definir semi-académicamente la sensibilidad como una magnitud física que representa la respuesta de un sistema a la variación de una determinada variable. En climatología específicamente se habla de sensibilidad climática de equilibrio (ECS), como el cambio en el equilibrio de la temperatura global del aire en superficie al variar en una unidad un determinado forzamiento radiativo.

Por tanto, la sensibilidad climática representa el cambio en la temperatura al producirse una variación del calor radiado/absorbido por un determinado agente. Lo complicado del asunto es que en un sistema como el climático con diferentes forzamientos radiativos, la variación de uno de ellos provoca respuestas (feedbacks o retroalimentaciones) en los demás. Unos pueden favorecer el cambio (aumentándolo) y otros oponerse a el (disminuyéndolo), hablamos entonces de feedbacks positivos y negativos.

En los mundos del IPCC y del alarmismo climático, en los que el culpable es conocido desde la primera secuencia, como en Colombo, “ya saben” que el CO2 es el principal forzamiento del Clima terrestre desde que el ser humano se embarcó en el horror capitalista, especialmente desde la “maldita” Revolución Industrial.

Y entonces la definición semi-académica mencionada arriba se ve desplazada por esta otra, en la que el CO2 pierde automáticamente su presunción de inocencia:

Sensibilidad climática es el cambio de la temperatura (global) de la Tierra al doblar la cantidad de CO2

Y para ellos hay poco más que hablar: el forzamiento radiativo del CO2 es grande y positivo, y por lo tanto el CO2 tiene un efecto multiplicador en el calentamiento que no se lo salta un gitano. Y lo demás no importa, y si acaso importara tenemos cientos de millones de dólares en la recámara para que deje de importar.

El problema es que las dificultades no disminuyen a base de dólares, y lo cierto es que en un sistema como el climático es tal la cantidad de interacciones entre los diferentes agentes implicados, que es muy complicado (¿imposible?) definir un modelo que reproduzca qué es lo que sucede en la realidad, cuando añadimos un extra de CO2 a la atmósfera por nuestros “pecados neoliberales“.

Se puede considerar como un dato fuera de toda disputa, el valor de la sensibilidad climática del CO2 en el caso ideal de no tener en cuenta los feedbacks, y se dan por (relativamente) buenos los valores adoptados en el tercer catecismo del IPCC (TAR, 2001) de 3.7 W/m2, que se traduce en un incremento de temperatura en torno a 1ºC (ver por ejemplo la discusión en Climate ETC de Judith Curry: CO2 no-feedback sensitivity).

Por supuesto que este es un valor que no asusta a nadie, un aumento de ese orden sería más bien beneficioso para el planeta, y además hay que recordar que estamos a mitad de camino (400 ppm) de doblar la cantidad de CO2 en la atmósfera desde tiempos preindustriales (es decir pasar -típicamente- de 287 ppm a 574 ppm).

Evolución de la concentración de CO2 desde los tiempos pre-industriales.

Evolución de la concentración de CO2 desde los tiempos pre-industriales.

Y entonces ¿de dónde viene el miedo al CO2?. Pues ese es quid de la cuestión, viene de que la hipótesis alarmista nos asegura que el forzamiento radiativo del CO2 produce una serie de retroalimentaciones en el sistema, que pueden multiplicar por entre 2 y 5 veces el valor de su sensibilidad climática sin considerar feedback alguno. El problema es que se basan solamente en atribuciones y modelos numéricos. Me explico:

Las atribuciones vienen del cálculo a palo seco de los valores reconstruidos en tiempos geológicos a partir de los valores obtenidos mediante proxys de temperatura y de concentración de CO2. Es decir que sin posible demostración de cuales han sido los mecanismos que han producido los valores calculados, atribuyen al CO2 el papel principal en el sistema climático.

Los modelos numéricos intentan reproducir los procesos que se suceden en la atmósfera, a escala local, global, por capas, y teniendo en cuenta los diferentes mecanismos que se suponen intervienen en los procesos. Reconocen que hay algunos factores que no tienen bien definidos (principalmente los feedbacks de nubes y vapor de agua), y que puede haber otros que no tienen ni en cuenta (aerosoles, rayos cósmicos…). Pero les importa un bledo. Lo que sale de los modelos va a misa.

Y por eso, como decía al principio, el valor de la sensibilidad climática, es la madre del cordero del debate, al menos desde el punto de vista físico, que es crucial cuando intentamos analizar el Clima terrestre.

Y tras esta pequeña introducción, volvamos a las trincheras.

Uno de los becerros, un tal Javi (“el que sabe”), mantiene que no he sido capaz de refutar sus “argumentos“, expuestos en #70 y #79. Veamos:

En el primero de ellos entra de lleno en el surrealismo, y utiliza un hombre de paja intentando rebatir absurdamente mis consideraciones sobre los proxys a la hora de calcular la sensibilidad climática (que son una fuente de error, y que este método no te permite discriminar los forzamientos radiativos), con la siguiente soplapollez:

Cuando usas un termometro estas usando un proxy de la temperatura: el aumento en el volumen de un liquido, que sabes que depende de la temperatura. Asi que la proxima vez que vayas al medico y te diga que tienes fiebre, ya le puedes decir que se equivoca porque esta usando un proxy.

Por supuesto es una generalización absurda. El hombrecito considera que toda medida indirecta de una variable en Física es un proxy. Ciertamente se puede considerar así, pero evidentemente es algo que no se utiliza: nadie considera un termómetro como “un proxy” de la temperatura, ni una ecosonda como “un proxy” de la profundidad, ni un mando a distancia como “un proxy” del canal de televisión. Aunque si insiste (y lo hace) yo voy a empezar a considerar los argumentos defectuosos como si fueran “un proxy” de la estupidez del ponente.

Por otro lado la precisión tampoco tiene peso alguno en su seudo argumento, porque a ningún cerebro normal (con una IQ por encima de 80) se le ocurriría comparar la exactitud de un termómetro clínico de mercurio (que puede llegar hasta la centésima de grado Celsius), con la de cualquiera de los proxys que se utilizan habitualmente para calcular las temperaturas en escalas geológicas (entre uno y varios grados Celsius). Y eso sin entrar en las incertidumbres temporales (cerca de cero en el termómetro clínico y hasta de siglos en los proxys geológicos) y otras fuentes de error más o menos sutiles.

Volviendo a la realidad, como digo en los comentarios (#75) el concepto de proxy se utiliza en Geología como sinónimo de inferencia de una medida (a la que no se tiene acceso) a través de alguna propiedad relacionada con esa variable. La propia entrada de la Wikipedia en inglés, Proxy (climate), es un buen punto de inicio para entender qué son y cómo se utilizan los diferentes proxys en climatología.

Posteriormente relincha:

¿Miles de millones? Me parece que tienes una idea muy de cómic de lo que cuesta la ciencia.

Si, de cómic, 2600 millones en 2013 ha dedicado Obama -solo en USA y solo este año- añade todos los países del mundo y multiplica por 10 años de apogeo de chiste climático… y sí, efectivamente te sale un cómic, pero de terror. Especialmente cuando piensas en lo que se podía haber hecho con ese dinero luchando contra la malaria, aumentando la investigación y desarrollo en energías renovables o avanzando en la construcción del ITER, por citar los mismos ejemplos que en hilo. Y eso sin contar los chistes solar y eólico, o el mercadeo de los bonos de carbón.

Luego saca de contexto mi aseveración de que no se conoce de manera fehaciente el valor de la Sensibilidad Climática (el aumento de temperatura al doblar la cantidad de CO2) y responde muy ufano:

Aaah, ya salio el gran mantra negacionista, la exigencia de precisión absoluta. Si no eres capaz de decirme al microsegundo cuanto tarda una persona en morir tras clavarle un cuchillo en el corazon, es que no esta demostrado que clavar cuchillos en el corazon mate a nadie.

El razonamiento no puede ser más absurdo, nadie pide la precisión absoluta, pero entre conocer el valor de una variable y ésta frase del IPCC:

No best estimate for equilibrium climate sensitivity can now be given because of a lack of agreement on values across assessed lines of evidence and studies.

va un trecho lo suficientemente grande como para considerar una falacia estúpida ese argumento.

La refutación de mi aseveración de que los modelos no funcionan (y que no admiten falsación) es de traca. Sin el menor sentido del decoro me enlaza sin más a está gráfica salida de las cocinas de Skeptical Science:

Gráfica de Skeptical Science que "demuestra" que los modelos funcionan que te cagas.

Gráfica de Skeptical Science que “demuestra” que los modelos “funcionan”.

No busquéis de donde sale la gráfica, como está construida, o la fuente de los datos, eso son detalles sin importancia en su libro de estilo. Mi contra-réplica hubiera sido automática, por ejemplo enlazando a ésta otra gráfica de Roy Spencer:

Modelos vs. Realidad

Modelos vs. Realidad (clic para ver en grande)

que corresponde a la entrada de su blog (dónde da todos los detalles para interpretar la gráfica), “STILL Epic Fail: 73 Climate Models vs. Measurements, Running 5-Year Means“, y que es una versión con medias móviles de una anterior entrada (EPIC FAIL: 73 Climate Models vs. Observations for Tropical Tropospheric Temperature) en la que había utilizado regresiones lineales para representar al fin y al cabo lo mismo: el fallo épico de los modelos climáticos.

Por supuesto soy consciente de que su respuesta inmediata sería tachar a Roy Spencer de Creacionista, que en este contexto tendría el mismo peso que acusarle de ser del Atleti. Pero entonces mi respuesta inmediata podría ser remitirles a mi comentario #59 en el que les descubro que su cocinero favorito, John Cook de Skeptical Science es cristiano evangelista, y que incluso dibujaba las viñetas en The Christian Post.

Aunque a decir verdad, en este caso concreto, no debería ser necesario descender a su nivel para luchar con ellos en el barro, bastaría simplemente con mostrarles las gráficas oficiales de su propio catecismo actualizado (IPCC/AR5):

Temperaturas vs. Modelos en el último catecismo del IPCC (AR5). Versión del borrador filtrado (izquierda) y la versión final aprobada en el cónclave de Estocolmo (23-26 septiembre de 2013).

Temperaturas vs. Modelos en el último catecismo del IPCC (AR5). Versión del borrador “filtrado” a la prensa (izquierda) y la versión final aprobada en el cónclave de Estocolmo (23-26 septiembre de 2013) -clic para ampliar-

(Imágenes extraídas de la entrada IPCC: Fixing the Facts de Climate Audit)

Por supuesto después habría que recordarles como funciona el Método Científico, y que significa la falsabilidad y para que se usa. Lo ideal es que entendieran que cuando una hipótesis determinada (por ejemplo una alta sensibilidad climática) es refutada (falsada) por los experimentos (en este caso los datos empíricos), la hipótesis ha de ser descartada. Una vez aceptada esta base epistemológica, la siguiente pregunta es automática: ¿cuántos de esos modelos deberíamos descartar? ¿todos? ¿la mayoría? ¿ninguno?…

Y deshaciendo la madeja, al final del hilo, volvemos irremediablemente a la sensibilidad climática. Si los modelos no funcionan en modo predictivo… ¿qué fiabilidad podemos dar a los valores de esta variable deducidos a partir de dichos modelos?, o mejor dicho, ¿qué credibilidad tiene la famosa distribución de frecuencias (de la sensibilidad climática) oficial del IPCC…?

Distribución de frecuencias de la sensibilidad climática, basado en la salida de los modelos numéricos.

Distribución de frecuencias de la sensibilidad climática, según la salida de los modelos numéricos.

…¿Ninguna credibilidad? ¿poca? ¿toda? ¿No es sospechoso que los modelos reproduzcan razonablemente bien el pasado y fallen estrepitosamente al predecir el comportamiento futuro?

Por supuesto que mucha de la literatura que recopila el IPCC es válida, y desde luego una buena parte de la Física que se utiliza (en sus fundamentos) es correcta y nadie le pone pegas. Pero la verdad es que muchos científicos se preguntan si la base Física del alarmismo termina en ese 1ºC propuesto como sensibilidad climática del CO2 sin considerar feedbacks, y si a partir de ahí, los 2 o 3 ºC extra de calentamiento debido al CO2 provienen de las propias (y generalmente reconocidas) incertidumbres de los modelos. Ver por ejemplo este breve artículo de Roy Spencer (el creacionista) explicando las incertidumbres debido a las nubes y el vapor de agua.

Bien, pues curiosamente la cumbre del pensamiento racional/ateísta que recala en “La Ciencia y sus Demonios”, y una buena parte de los que piensan como ellos, no ven fisuras en todo este asunto. Rechazan que los modelos estén falsados, y se escudan en un presunto consenso científico para no moverse ni un milímetro de la postura oficial cocinada por un organismo político como el IPCC. ¿No es de risa?

Para terminar quería avisar de que dado que esta entrada es básicamente una réplica que me fue vetada en el foro de la discusión, me reservo el derecho de ampliarla y/o mejorarla si es que lo considero necesario. ¿Lógico no?.

Informes del IPCC y del NIPCC

Addendum (11/10/2013)

No es que haya pasado nada especial estos días, los “racionalistas” de “La Ciencia y sus Demonios” han seguido en el hilo del otro día, mostrándonos a todos su ignorancia y sectarismo vestido de purismo científico, hasta que me cansé de leer imbecilidades en mi correo, y me borré de las actualizaciones.

Mientras, el autor de la entrada (recordad: un copia-traduce-pega de las ensoñaciones de un abuelete yanqui desnortado), cruzó conmigo unos cuantos comentarios en su propia dacha, de los cuales me censuró con una u otra excusa los que les vino en gana. Ya sabéis la democracia y la libertad de expresión progre se aplica sólo al rebaño, y todo lo que hay fuera del rebaño es “facha”, “neocon”, “ultraliberal”, “cristofascista” o “a sueldo de las petroleras”…

E incluso amenazó con tratar específicamente el tema de la censura en el Cambio Climático en una entrada. Y éste fue su profundo análisis: “El victimismo anticiencia del cambio climático amordaza la libertad de expresión de los científicos y censura“. Dado que me dedicó la entrada (bueno, a un tal Eklecticus que en realidad es Eclectikus, es decir, éste humilde corresponsal), entré para agradecerle un detalle del que en realidad no era merecedor. Me respondió con el habitual caca-culo-pis-pedo, y yo le repliqué con el siguiente comentario, que evidentemente no me ha publicado (han pasado cuatro horas), pero que estoy seguro le ha tocado los cataplines por la parte menos carnosa:

Tu comentario significa que no leíste mis comentarios (no se sí por larguísimos o por numerosísimos) sobre el clima (dos o tres a lo sumo, el resto fueron broncas por ser agnóstico, negacionista o las dos cosas). Las respuestas a algunas de las simplezas de análisis del Clima de ese hilo, las puse en mi blog, y por supuesto todo el mundo está invitado a participar sin ningún tipo de censura (la idea es que todo el mundo puede aprender algo de las posturas contrarias).

Cristianos hay en ambos lados del debate, lo mismo que ateos y judíos, blancos, negros, asiáticos, rubios y morenos, altos y bajos, tontos y listos. La escala de grises es mucho más extensa de lo que marca tu visión estereotipada. Y puse un ejemplo paradigmático, John Cook, el principal bloguero alarmista, el mismo que cocina las respuestas que todos los alarmistas ibéricos usáis como catecismo, es reconocidamente cristiano evangelista, lo lleva a gala (lo cuál me congratula y me resulta indiferente a partes iguales), y lo cuenta abiertamente en su templo seudocientífico (Skeptical Science).

Tiene toda la pinta de que los frailes como John Cook, serán el único apoyo serio que os termine quedando. La Ciencia está por encima de todo, y por supuesto por encima de la Política (y de la Religión, incluida la atea). Y el paso atrás del último informe del IPCC apunta a que la fiesta se ha terminado, van a seguir poniendo música, pero solo las lentas, para que podáis seguir bailando agarrados, pensando que estáis salvando al mundo de los cristianos, de las petroleras y de “los fachas”.

Eventualmente y entre tanto, muchos creceréis, y os daréis cuenta que la visión post-adolescente del mundo que se os ha colado como verdad absoluta, no es menos dogmática que la utilizada por otras religiones, con la esencial diferencia de que los cristianos al menos SI distinguen entre dogmas y ciencia, una gran ventaja frente a vosotros que habéis mezclado Ciencia y Dogma en el mismo puchero.

Cuando supere el trauma de descubrir que su fraile climático favorito no sólo no es ateo sino que es cristiano evangelista, quizá sea el momento de descubrirle que el otro capo de Skeptical Science, Dana Nuccitelli, trabaja para una petrolera (Dana Nuccitelli’s ‘vested interest’ ? – oil and gas)… lo cuál no deja de ser hilarante: dos de sus falacias ad hominem favoritas (acusarte de creacionista o de agente del petróleo) caen, ahora sí legítimamente, de lleno en el tejado de su parroquia. A mi por descontado me importan un bledo ambas circunstancias (defiendo a los cristianos, y he trabajado para el petróleo), pero a ellos no, y por tanto son prisioneros de sus propias imbecilidades.

Y qué más se puede decir… ¿merece la pena discutir con semejante rebaño…?, o quizá sea mejor esperar a que espabilen, se den cuenta del patetismo de su “postura intelectual”, y de que caigan en que el hecho de que haya gente que mantiene la misma postura que ellos “siendo mayores” (pongamos a partir de los cuarenta), es sólo porque viven de ello, vendiendo libros, haciendo programas, o adoctrinando chavales (o porque no han superado la viruela revolucionaria, pero estos suelen pintar poco, no dan de sí). En fin, hay un dato empírico, la mayoría de la gente lo supera, y los que no, en mi experiencia al menos, es de que son unos tristes. ¡Qué hartazgo!

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