Elecciones al Parlamento Europeo 2014, reflexiones de un abstencionista.

No he decidido el voto, los descartados estaban descartados desde hace tiempo (PP, PSOE, UPyD, IU, EQUO, Podemos…), y los finalistas (C’s, Vox, P-Lib, Escaños en Blanco) siguen igual de estáticos en una `pole´ compartida.

Para votar así no voto

Para aliviar este desasosiego que me produciría el hecho de no votar, he estado haciendo las cuentas de lo que vale mi voto y estos son los resultados.

  1. España elige sus 54 MEP’s en una modalidad de circunscripción única (todo el territorio español), mediante un censo actualizado el 1 de abril de 2014, de 36546270 que tienen que seleccionar una de las 39 candidaturas del menú (+info).
  2. Tomando la abstención (más los votos en blanco y nulos) de las últimas elecciones, en torno al 57%, y redondeando por arriba hasta el 60% (no creo que disminuya la abstención), tenemos que solo un 40% del censo, 14618508, contarán en el reparto, con una potencia democrática de selección de MEP  por voto (número de parlamentarios/nº de votos válidos) de 0.00000369 (~ 4 millonésimas).
  3. El uso del término `potencia´ no es arbitrario, en términos de Física, la potencia se define genéricamente como la capacidad de realizar un determinado trabajo en la unidad de tiempo (por voto en este caso), y se suele distinguir entre ‘potencia efectiva´ (o útil), la que realmente consume energía para realizar el trabajo, y la `potencia disipada´, aquella que se corresponde con la energía desperdiciada en trabajo no relacionado con el que estamos midiendo, por ejemplo, la parte de la potencia de una bombilla que se emplea en calentarla, o la que se realiza votando a una formación que en última instancia no alcanza los votos suficientes para aportar su(s) candidato(s). Es lo que podríamos considerar la modalidad extrema del `voto útil´, concepto que suelen utilizar los partidos con una vehemencia proporcional a su número de escaños
  4. Efectivamente si tu voto va a parar a una candidatura que no se come una rosca (o un escaño en este caso), tu `potencia democrática´ se está disipando, su valor es entonces estrictamente cero, y estás perdiendo 4 millonésimas de poder de decisión con respecto a ese feliz ciudadano que si que vota a un Partido ganador, aunque sea miserablemente ganador con uno o dos escaños.
  5. La conclusión inmediata, como persona individual e independiente, es que las diferencias entre votar a un Partido que va a estar seguro en Europa, uno que tiene ciertas posibilidades, uno extravagante, votar en blanco, nulo o directamente no votar son del orden de una pocas millonésimas en términos de capacidad de influir, y por tanto esencialmente despreciables. Así que, queridos lectores, votad lo que os de la gana, o sencillamente no votéis, en cualquiera de los casos la democracia asumirá tu decisión con indiferencia.
  6. Esto no significa para nada una renuncia a mis derechos como ciudadano, o un desapego de los asuntos políticos de mi país (o de Europa en este caso), significa simplemente que el impulso para apoyar (o castigar) a los partidos políticos del menú electoral, no es bastante para convertir la infinitesimal diferencia entre votar o no votar, en suficientemente significativa. Y menos, sí, como explicaba el otro día, el nivel de control sobre mi voto en clave europea (la motivación de primer orden en estas elecciones) es básicamente irrelevante.

Actualizaciones

(Aquí iré poniendo lo que se me ocurra durante esta fiesta de la democracia)

  • 14:15.- Esta entrada no implica que antes de que cierren el colegio electoral, me de la ventolera y baje a votar, no es una cuestión de pereza, de hecho vivo justo al lado de uno:

Colegio Electoral

  • 17:00 Imaginaros que dentro de un rato, después de la Sesión de Tarde, me da la ventolera, bajo, y voto a Equo… ¿Cambiarían los resultados de las elecciones? Nope, y ese es el quid de la cuestión, es mucho más importante lo que diga (en los bares) y lo que escriba (en los blogs y las redes sociales), que lo que haga en última instancia… y en las dos primeras facetas, creo que ya cumplo con creces.
  • 20:30 Me avisan en can’ Lubos de un asunto (relativamente) tangencial al Parlamento Europeo: la Zona de Libre Comercio Transatlántica (wiki en español, aunque como siempre más completo en inglés: Transatlantic Free Trade Area). Un asunto delicado con no pocas aristas sospechosas, como se describe en este enlace: Treat the Treaty.
  • 00:30 Copio mis primeras valoraciones en Facebook, tal cual las he puesto:

Enjoy Communism

Mi análisis a vuelapluma. La subida de la izquierda falangista no es peligrosa, es un efecto parecido (o simétrico) a la subida de la extrema derecha en Europa. Motivos para el optimismo hay para todos:

+ A los que habéis votado en clave nacional, tranquilos, los que tienen que escuchar el mensaje lo habrán escuchado, y en cualquier caso para las generales será un cuento muy distinto. La subida de Podemos es irrelevante y los principales perjudicados son el PSOE e IU, y eso es ontológicamente bueno

+ En clave europea ni caso a los trovadores del PSOE, el `frentepopulismo´ con el que nos chantajean en España (especialmente en Andalucía) es inviable en Europa, jamás se daría con el PSE (que ni se como aguantan al PSOE, supongo que por antigüedad), y si acaso se haría en la Izquierda Europea (EL) donde están IU, PCE, EUiA y Podemos, dónde serían tan irrelevantes como por edad mental les corresponde.

+ A los bipartidófobos, el bipartidismo sigue siendo esencial como no podría (ni debería) ser menos, pero el mensaje de pluralidad está ya registrado… supongo que nadie esperaría una desaparición del PSOE y del PP (en España) o del PSE y EPP (en Europa).

+ Amigos de Vox, el fallo ha sido Alejo Vidal-Quadras y una mala gestión de la imagen. En todo caso… qué cojones pintáis en Europa… nada, dónde hacéis falta es en España, y aquí, tras un ajuste fino, tenéis mucho campo para las generales.

+ Valenciano jódete.

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