Queridos ateos, queridos creyentes.

Papa Benedicto XVI mirando microscopioHacía tiempo que no traía el asunto del fundamentalismo ateo a NMSP. Pero ayer tropecé (y comenté) en Facebook un artículo de El País (Queridos ateos… de Francis Spufford) que recomiendo a todos (y a todas). Mi comentario, como podéis imaginar, era de apoyo a la esencia del artículo, y en él también mostraba mi extrañeza/alegría de que se publicara en el `Hogar del progre con ínfulas´ que siempre ha sido este panfleto de Ferraz.

Como he dicho un montón de veces soy ateo de nacimiento y agnóstico por evolución, así que mi defensa hacia la religión, o mejor, hacia los creyentes, parte de mi convicción de que la tolerancia religiosa es parte esencial de un esquema civilizado de convivencia, más allá e independientemente de tus propios valores o cosmovisión.

Los (mal llamados) “progresistas”, tan tolerantes y multicultis ellos, sin embargo no toleran el cristianismo (en España más específicamente el catolicismo) bajo ningún concepto, hasta el punto de que absorben acríticamente todos los memes norteamericanos, legítimos allí -donde un gran número de sectas cristianas atacan frontalmente hechos científicos perfectamente establecidos (la evolución, la edad geológica de la Tierra, la eficacia de las vacunas, etc…)- pero totalmente desfasados aquí (y en Europa en general) dónde las Iglesias (católica, anglicana, etc…) admiten sin ambages (todos) los avances científicos, y los incorporan de hecho a los planes de estudios de sus escuelas y universidades (hace siglos).

Por supuesto, el artículo de Spufford no ha tardado en provocar la indignación en los círculos habituales, desde el gay cerolista que, incapaz de salir de los lugares comunes, regaña a El País: Muy bajo cae el País, y que no merece ulterior comentario; hasta el cientificista de progreso que le responde con un artículo (Querido creyente, Francis Spufford) con los mismos lugares comunes, pero desde argumentos de autoridad. Me centro en éste último.

Todo su artículo es en realidad una extrapolación del principio original de Laplace (y muchos otros después) sobre la no necesidad de la hipótesis Dios en Ciencia, principio con el que todos estamos de acuerdo en su forma original, y que en realidad es un principio que se respeta a pies juntillas, y como físico debería saber (y/o no ocultar) que eminentes físicos cristianos como Newton, Boyle, Faraday, Kelvin, Planck o Pauli jamás usaron a Dios en sus aportes científicos. El fundamentalismo ateo, y su principal obispo Richard Dawkins, y éste artículo que se encuadra en la misma línea, tratan (sin éxito) de extender esta idea pretendiendo que Dios no solo no es necesario desde un punto de vista epistemológico, sino también desde una perspectiva ontológica, es decir, que directamente no existe, no es y no puede ser real. Evidentemente la primera opción es enteramente racional y se asume naturalmente en toda la comunidad científica (tanto por los creyentes como por los no creyentes), mientras que la segunda es totalmente arbitraria, personal y solo es admitida por los ateos, que con todo su derecho a hacerlo, niegan la existencia de Dios.

Pero es que ese no es el debate que aborda Francis Spufford, quiero decir, que la existencia o no de Dios es irrelevante para el hecho empírico de que un buena parte de la humanidad ha necesitado, necesita y probablemente necesitará un marco espiritual de creencias, la Religión, que trasciende la Ciencia (es independiente de ella) y que ha superado y asumido todos los avances científicos producidos en los últimos milenios, y no es que los haya superado porque “es mejor”, simplemente juega en otro campo, a otro juego y con reglas totalmente distintas. El verdadero debate, y fundamento del artículo publicado por El País, es la denuncia de la continua persecución a la que están sometidos los creyentes (cristianos y católicos, claro, los musulmanes tienen salvoconducto, incluso para masacrar a los cristianos), la ridiculización de sus creencias, su absurda descalificación intelectual, académica y profesional, y en general su condena al ostracismo por el simple hecho de mantener unas creencias religiosas, que algunos “listos” consideran perjudiciales para “el progreso”, y que están decididos a acabar con ellas utilizando la Ciencia como cachiporra (algo que no funciona, la Ciencia no está diseñada como arma anti-religión), y la munición de fogueo (y de muy baja calidad intelectual) proporcionada por personajes como Dawkins, que son capaces incluso de aceptar el Diseño Inteligente con la condición de que `los diseñadores´ sean extraterrestres en vez de Dioses.

Impenitente de  Francis SpuffordQuizá este trasfondo, la persecución a los creyentes, sea más evidente en un libro del mismo autor que me recomendaron en respuesta a mi post en Facebook y en Twitter sobre el artículo, Impenitente, en el que según parece desarrolla esta línea de pensamiento, como se puede comprobar en esta muestra gratuita de sus primeras páginas, y que viene a denunciar y describir lo mismo que he expresado centenares de veces en NMSP (y en muchos otros foros): la feroz intolerancia de un sector (minoritario pero creciente) de ateos hacia las creencias religiosas (léase como siempre, de judeocristianos, las demás religiones quedan a salvo por el multiculturalismo), empeñados en que la ausencia de creencias es la única opción racional y correcta (ni siquiera el agnosticismo está admitido, a pesar de que Darwin o Russell se declararon agnósticos más que ateos).

Y si se trata de usar el racionalismo hasta sus últimas consecuencias, usemos la Selección Natural, y lo que comprobamos es que los humanos, la especie que saca varios cuerpos a la siguiente, ha mantenido, seguramente desde el paleolítico, diferentes tipos de creencias religiosas y/o sobrenaturales, y no parece que las sociedades humanas ateas hayan triunfado mucho, a juzgar por el número de ellas que han llegado hasta hoy y que coincide exactamente con cero. Así que el hecho de que una minoría de humanos (entre la que me incluyo) no necesite este tipo de marco religioso para sobrevivir, no me parece argumento suficiente para denostar a aquellos (la inmensa mayoría) de mis congéneres que SI lo necesitan y lo utilizan de hecho a lo largo de toda su vida.

En realidad todo esto es un efecto más de la dictadura de la corrección política, que pretende llegar a un pensamiento uniforme, cuando no único, siempre sectario y que elimina cualquier margen para la libertad individual dictando unilateralmente lo que es correcto y lo que no, lo que se puede pensar y lo que no, qué debemos comer o beber, qué palabras son correctas y cuáles denotan que las pronuncia un “facha”, o un machista, o un carca, etc…

Y no he querido entrar a valorar, como otras veces, las múltiples aportaciones a la cultura, al arte, a la filosofía y a la ciencia por parte del cristianismo a lo largo de estos últimos dos mil años, pero a juzgar por lo que se adivina de una civilización sin religión (o en la que la religión fuera el ecologismo extremo, que es a lo que se parece el sucedáneo que nos intentan endilgar), me da la impresión que a pocos les gustaría, empezando por los propios `progresistas´.

Parece off topic pero no

En este mismo blog de Manzanas Entrelazadas, que no conocía, he tropezado con una colección de entradas sobre Mecánica Cuántica, que vienen a ser una respuesta (clandestina) al linchamiento que Lubos Motl hizo al ahora flamante eurodiputado de Podemos, el físico Pablo Echenique-Robba, por un paper que publicó el año pasado en ArXiv: “Shut up and let me think. Or why you should work on the foundations of quantum mechanics as much as you please“. La entrada de Lubos no deja títere con cabeza: Shut up and calculate, especially if you’re a lousy thinker.

Y digo `clandestina´ porque el autor evita nombrar explícitamente a Lubos y o bien emplea circunloquios y sarcasmos que solo captarán los lectores conscientes de por dónde van los tiros, o bien directamente remata de cabeza al Blog de Francis Villatoro, uno de los pocos referentes divulgativos de la Física en la blogosfera ibérica, que en mi opinión en este caso se limita a defender de oficio a Pablo Echenique-Robba, en base a una excusa, que el artículo del diputado era un artículo de opinión (como si arXiv fuera el Muy Interesante); y a unas pocas (si bien contenidas) falacias ad-hominem, a las que el físico checo, no lo podemos negar dada su alergia a la corrección política, es bastante vulnerable.

En cualquier caso esas entradas [sobre las falacias cuánticas] son muy didácticas, aunque ciertamente tramposas a la hora de intentar rebatir los argumentos de Lubos Motl (hasta el mismo Francis le corrige en su entrada), y quizá por ello no ha sido capaz de citarle, o mejor aún, acercarse a The Reference Frame a discutir esos puntos directamente con el Dr. Motl, no me parece muy honesto.

Pero bueno, el caso es que una cosa me ha llevado a la otra, y al final me he acordado de una polémica que viene perfecta para terminar mi comentario de hoy, esta:

Hace un año y medio o por ahí hubo una trifulca entre Peter Higgs  (físico, ateo, ha dedicado su vida a investigar en el campo de la Física de Partículas, premio Nobel de Física 2013) y Richard Dawkins (biólogo, fundamentalista ateo, ha dedicado y dedica su vida a insultar a los creyentes y/o a intentar convencerlos de que Dios no existe, Literary Prize de Los Angeles Times 1987) [noticia en el Mail Online y en The Guardian] y el siempre atento Lubos Motl dedicó una entrada al asunto: Richard Dawkins vs Peter Higgs. Aunque recomiendo su lectura reposada, traduzco sus últimos párrafos por su relevancia respecto el asunto que nos ocupa, porque son las palabras de un ateo, y porque las suscribo plenamente y resumen muy bien mi postura frente al tema (nótese que la dicotomía es entre fundamentalistas creyentes y fundamentalistas ateos, no entre creyentes y ateos sensatos, que por otro lado son la mayoría):

Podríamos debatir sobre ejemplos específicos de la demagogia que los creyentes nos ofrecen a veces, y ejemplos específicos de la demagogia y los devaneos de los “anti-fundamentalistas” como Richard Dawkins. Creo que toda persona que observe imparcialmente estos debates encontrará muchos ejemplos a ambos lados, por lo que no tiene mucho sentido escoger unos cuantos ejemplos al azar.

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En cambio, mi punto es que estoy de acuerdo con Peter Higgs en que personas como Richard Dawkins son fundamentalistas en un sentido similar al de los propios creyentes – a pesar del hecho de que sin duda están en lo cierto mucho más a menudo que los creyentes (una comparación que podría cambiar con el tiempo, sin embargo). El carácter general de sus respuestas a las “grandes preguntas” siempre está predeterminada -y esta observación se aplica a estos dos grupos opuestos. Cada enunciado que muestre una correlación en favor del vago concepto de Dios será apoyada por los obedientes creyentes; y será escupido por los anti-creyentes de la corrección política.

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Independientemente de que la segunda actitud parece tener más éxito en la incorporación de los avances científicos de los últimos 20 o 100 o 500 años, los dos enfoques son igualmente fundamentalistas -y ambos son intrínsecamente acientíficos. La Ciencia no se define por su objetivo de demostrar que todas las ideas que se correlacionan positivamente con el vago concepto de Dios están equivocadas, de la misma manera que la ciencia nunca debe ser definida por su coherencia con Dios. La ciencia es simplemente independiente de estos prejuicios -estos y muchos otros. La Ciencia evalúa de manera imparcial los datos empíricos y las conclusiones correctas no son (ni pueden ser) determinadas a priori.

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Podríamos argumentar que muchas opiniones patentemente erróneas acerca de la física -incluyendo los fanáticos anti-cuántica- están vinculados a el “anti- fundamentalismo” de los izquierdistas. […] Simplemente han decidido que el mundo debe ser fundamentalmente un reflejo de una “realidad objetiva” en el sentido clásico y si osan ir más allá, todo su sistema de creencias – su “valor de la vida “- sería destrozado. El único problema es que muchas de estas creencias y puntos de discusión son demostrablemente erróneos. Son víctimas de diferentes delirios en el mismo sentido que muchos creyentes.

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No quiero generalizar esta observación […] porque hasta donde se, muchos derechistas y personas orientadas a la cristiandad tampoco entienden la mecánica cuántica correctamente. 😉 Pero lo que yo quiero generalizar es la afirmación de que la ciencia sólo nos permite apoyar ciertas afirmaciones pero no otras; ninguna conclusión es evidente por principio; y no hay razón por la cual todos los futuros descubrimientos científicos deban permanecer encorsetados en una determinada camisa de fuerza intelectual preconcebida, sea esta religiosa o antirreligiosa.

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Hay gente tanto entre los creyentes como entre los anti-creyentes que directamente no entienden esta simple idea (la inadmisibilidad de los dogmas en la ciencia), y es por eso que son fundamentalmente análogos entre sí, y por lo qué la crítica de Peter Higgs a Richard Dawkins es justificable, independientemente de que el porcentaje de declaraciones correctas presentado por Richard Dawkins sea superior al 50 %.

Amen, Lubos.

Editado (16/06/2014)

Como podéis leer en los comentarios Plaza y yo mismo intentamos participar en el hilo fundamentalista del de las manzanas, pero ya conocemos como son las gentes de progreso, censuró mi comentario:

Hola, con permiso.

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Sin embargo si hay dos tipos de ateos muy bien diferenciados: los beligerantes, que consideran la Religión como un defecto intelectual (o algo peor), y para los que Dawkins sería un referente; y a los que sencillamente les importa un carajo las creencias de los demás (Dirac o Peter Higgs estarían confortablemente en este grupo). Y luego, tenemos un tercer grupo de no creyentes, los agnósticos, mucho más cerca del segundo grupo que del primero (ahí podríamos situar a Darwin o a Bertrand Russell por ejemplo). Yo particularmente me encuadro en este tercer grupo (tras haber pasado brevemente por el primero y el segundo).

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Creo que los aportes intelectuales del primer grupo son cero, especialmente si los comparas con los de los otros dos grupos, o incluso con las aportaciones de cristianos y judíos en todos los ámbitos de la vida (incluido el científico). Sinceramente no le veo las ventajas al ateísmo beligerante, no creo que dure mucho o que signifique mucho más que una simple moda integrada en el resto de los dogmas de la corrección política, y en total confrontación con la tolerancia religiosa (i.e. los Derechos Humanos). Y es específicamente a este grupo, los ateos beligerantes, a los que Spufford critica y exige tolerancia.

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Saludos.

y la parte mollar del segundo comentario de Plaza:

– También es peligroso afirmar que debemos guiarnos por una especie de “selección natural” de la moral. Como ya digo la esclavitud existió, y puede beneficiar a cierto sector de la sociedad. Eso no lo hace ético.

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No, no lo hace ético. Ética es la -digamos- moral filosófica. La moral pensada, racional, ideal, imaginaria. Y para que puedas juzgar su peligrosidad, sugiero que recuerdes y repases la historia de los Khmers Rouges. Y de ahí, por comparación, tal vez llegues a otros ejemplos menos extremos, pero también francamente peligrosos.

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¡Ah!, y no he dicho que debamos guiarnos por una selección natural. No he dicho que “debamos” nada. Salvo la sugerencia de abrir los ojos. De operar esa especie de selección natural que apunto, operaría a nivel de grupo. Y si opera (es una hipótesis), entonces tu opinión o mi opinión sobre la ética del asunto será muy interesante, incluso estremecedoramente bella, tal vez, pero completamente irrelevante respecto de lo que pasa, y de lo que va a pasar.

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  • PS: No existe tal cosa de “ateos militantes”, así que no se puede analizar ni con escepticismo ni sin él. Los ateos somos personas que no creemos en la existencia de Dios. Punto.

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Vale. Fenomenal. Salvo que algunos ateos prohíben la religión, por perniciosa. Otros se limitan a escribir sin parar contra las creencias religiosas. Especialmente contra una creencia religiosa concreta. Otros, no hace mucho, quemaban iglesias y conventos (a veces con gente dentro) con un sorprendente fervor para alguien “no militante”. Etc. O sea, una vez más, abrir los ojos te puede llevar a ver que sí existen “ateos militantes”. Es un maldito dato empírico.

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Resumiendo. Te sugiero que contemples la posibilidad de que una sociedad no es un mero agregado inerte de fulanos, donde solo cuentan las relaciones individuales. O sea, un fenómeno emergente. Es siguiente paso es que trates de observar la relación entre la moral y esa dinámica.

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Slds.

Qué cada lector saque sus propias conclusiones, pero creo que resultan bastante evidentes.

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