Felipe VI en la Universidad Autónoma de Madrid.

Hoy es el primer día de reinado de Felipe VI, pero no tengo muchas ganas de analizar las circunstancias anteriores o posteriores al propio acto de la jura en el Congreso de los Diputados, ni tampoco el contenido del discurso borbónico, tan importante/irrelevante como quieras interpretar, y tan idéntico/diferente/anodino a los tradicionales de la casa:

Comparación discurso de Navidad 2013 de Juan Carlos I vs. Coronacion Felipe VI

En vez de eso voy a contar un par de anécdotas sobre lo que fue su paso por la Universidad Autónoma de Madrid a principios de los noventa, época en los que yo estaba cursando los últimos cursos de la carrera en la Facultad de Ciencias de la Autónoma. Una buena época para esa facultad por una serie de circunstancias como fueron el éxito del reflotamiento del Centro de Biología Molecular por parte de Severo Ochoa, un anciano profesor que venía todos los días conduciendo su propio mercedes con el chófer de copiloto, y que aparcaba justo al lado del bar (excepto los viernes que el sitio era usurpado por el que esto escribe, sin acritud), justo en frente de las instalaciones del CBM entonces; por los aportes de los departamentos de Física de la Materia Condensada y Fundamental en la puesta apunto del Microscopio Efecto Túnel (que permitió su instalación en la facultad, y un berrinche de Nicolás García, que se convirtió en un profesor hueso -el único 10, por cierto, que tuve en toda la carrera fue en un examen suyo de Mecánica Cuántica que solo aprobamos cinco personas-, cuando no fue incluido entre los Premios Nobel de Física que reconocieron esta tecnología en 1986); y tampoco se puede descartar el hecho de que los dos rectores que hubo en esa época (e inmediatamente después) eran catedráticos de Física en la propia Facultad: Cayetano López (1985-1994) y Raúl Villar Lázaro (1994–2002).

La Universidad Autónoma de Madrid por aquella época era un hervidero progre muy cordial, era una época en que ser progre tenía cierto sentido, o al menos así se veía desde nuestro ojos post-adolescentes, el sectarismo estaba prohibido, la corrección política nos daba grima, las discrepancias no implicaban el ostracismo, y una especie de buen rollo transcendía cualquier tipo de diferencia entre las diferentes procedencias y estatus de los universitarios de la época. También la coincidencia de todas las carreras en un campus reducido (el campus de Cantoblanco), y concretamente la convivencia en la misma Facultad de Ciencias de Matemáticos, Físicos, Químicos y Biólogos promovía un “ecumenismo intelectual” que difícilmente se podía producir por ejemplo en la Universidad Complutense.

Teníamos de todo, Fiestas de la Primavera con conciertos de buen nivel incluidos, las Fiestas de San Canuto organizadas al alimón por las facultades de Económicas y Derecho (casi tan ácratas como los de Ciencias), y luego nuestras semanales fiestas de Barracones, unas bacanales que organizábamos alternativamente los jueves (cuando nos tocaba a Matemáticos o Físicos que en primero no teníamos clase los viernes), y los viernes (cuando lo hacían Químicos o Biólogos), en unos barracones construidos en un barrizal justo al lado de la facultad, algo por lo que por cierto no andábamos lloriqueando por los “recortessss” del gobierno fascista del… PSOE en este caso.

Principe Felipe en la Universidad Autonoma Madrid

El caso es que la irrupción del Príncipe Felipe (desde hoy el Rey Felipe VI) allá por 1990, disminuyó primero y eliminó definitivamente después todos estos jolgorios que tanto bien nos hacían 😉

Precisamente en una de estas últimas Fiestas de la Primavera, posiblemente la última, tuve ocasión de hablar un buen rato con una estudiante alemana que estaba en la clase del Rey, un grupo específico con alumnos escogidos a mano y con asignaturas diseñadas ad hoc, a medio camino entre la Economía, el Derecho y la Historia. Según me contaba estaba hasta los mismísimos del bajo nivel académico de las asignaturas y la mucha tontería que “reinaba” en la clase… hasta el punto que según decía quería pedir el traslado inmediato (o la repatriación incluso). Por eso cuando hablan de la “buena preparación” del nuevo Rey, se deberían utilizar unas comillas, no unas comillas despectivas, sino unas comillas que descarten la identidad entre “bien preparado” con “intelectual” o “excelencia educativa”. Felipe VI ha tenido una buena preparación pero no por la profundidad de contenidos, más al contrario es una buena preparación porque se ha sacrificado esa profundidad en beneficio de la transversalidad y su carácter internacional, castrense y civil, humanista y aplicada… y ya se sabe: aprendiz de mucho, maestro de nada… Aunque insisto, en este caso concreto, en su aplicación a Felipe VI, esta frase es más positiva que negativa.

Telescopio Jerónimo Muñoz (UAM)Coincidió en esa época también que al Departamento de Física Teórica, les dio por instalar un telescopio en su módulo (el C11 si no recuerdo mal) y aunque creo que el entonces Príncipe Felipe no llegó a la inauguración, aprovechó su paso por la UAM para visitar las entonces nuevas instalaciones (había declarado varias veces que le entusiasmaba la astronomía, como a cualquier marino añado, e incluso preside la Asociación Astronómica de Madrid).

La simpática anécdota, de la que no encuentro documentación alguna en Internet, trata de la guasa que generó la instalación del telescopio una vez construida la cúpula. ¡¡Resulta que el telescopio no cabía!! Imaginaros las risas, el departamento más selecto de Físicas, pioneros entonces incluso en teorías novedosas enormemente complicadas como la Teoría de Cuerdas, no habían sido capaces de medir el telescopio, o la cúpula, o al menos comparar ambos valores… En fin, de risa, aunque supongo que el error no tiene nada que ver con la Física Teórica, ni con ninguno de los grandes cerebros que allí trabajaban.

El observatorio se inauguró en 1989, y el Príncipe hizo su visita un par de años después. A esas alturas la mayoría de los estudiantes ya habíamos coincidido más de una vez con su majestad (y sus guardaespaldas), lo mismo que con el hijo de Felipe Gonzalez (que usaba entonces una premonitoria coleta) y el de Solchaga (y sus correspondientes guardaespaldas), aunque poco duraron allí ya que ambos fueron invitados a desaparecer de la facultad tras no aprobar una sola asignatura. Eran otros tiempos, casi seguro que hoy serían doctores, y seguramente dirigirían un observatorio del Cambio Climático, o similar. Así que la visita del entonces príncipe, lo mismo que el sainete del telescopio, causaron poco revuelo dentro y fuera de la Universidad, y no encuentro nada que documente el asunto en Internet, pero doy fe de que fue tal como os cuento.

No seguí la pista de las evoluciones de ese observatorio, hoy se llama Telescopio Jerónimo Muñoz, en honor de éste influyente astrónomo valenciano del siglo XVI, y podéis encontrar un resumen de sus características en este PDF.

Del show de hoy poco que decir, solo por ver la cara de vinagre de Mas y Urkullu, ya ha merecido la pena, un tuitero reflejaba en una simple y descriptiva imagen que ha arrancado las primeras carcajadas de la jornada, esta:

Urkullu y Mas en el discurso de proclamación de Felipe VI

Tiempo habrá para hablar reposadamente de las posibilidades, ventajas, inconvenientes y dificultades de este nuevo reinado borbónico que hoy empieza. De momento mis mejores deseos para Felipe VI, y sobre todo para sus preciosas hijas, con certeza lo mejor de la familia.

Te podría interesar