La Ola – Die Welle. ¿`Podemos´ estar a un paso del fascismo?

He estado viendo una película alemana muy recomendable, La Ola – Die Welle, que se basa en los acontecimientos reales que acaecieron en 1967 en el trascurso de un experimento académico, La Tercera Ola, que se llevó a cabo en un instituto de Palo Alto (California), cuando el profesor de Historia Ron Jones decidió demostrar que las sociedades democráticas no están vacunadas contra el totalitarismo, y utilizó a sus propios alumnos como ratas de laboratorio a las que se les va administrando durante la semana de “tratamiento” diferentes píldoras cognitivo-conductuales: disciplina, orden, consciencia de grupo, adopción de simbologías, exclusividad/superioridad respecto a los ajenos al grupo, paternalismo… Hasta que se le fue de las manos y tuvo que cerrar el chiringuito. De su artículo original sobre el asunto, caben destacar unas palabras que traduzco a continuación:

Hemos visto que el fascismo no es sólo algo que hicieron otras personas. No. Está justo aquí. En esta sala. Rasca la superficie y aparece. Es algo que todos llevamos dentro. La creencia de que los seres humanos son básicamente malvados. Una creencia que requiere un líder fuerte y una disciplina para mantener el orden social.

Además de los enlaces proporcionados arriba, se puede consultar toda la información sobre el caso real (y sus derivadas en la ficción) en la página: The Wave Home.

La ola - Die WelleEn cuanto a la película como tal, sería injusto calificarla por encima o por debajo de “correcta”, es una peli sin muchas pretensiones cinematográficas: el guión es bastante plano, las interpretaciones poco inspiradas y el conjunto aunque desaborido, consigue transmitir el mensaje de una manera meridianamente clara y abierta a las múltiples interpretaciones y reflexiones, que al final, son la verdadera sustancia tanto de la película como de los hechos reales que describe.

Quizá sean especialmente interesantes las diferentes alusiones al nazismo, a veces directas a veces implícitas, porque a fin de cuentas Alemania es la cuna del Tercer Reich, el segundo régimen más genocida de la Historia del siglo XX después del Comunismo, y ante el cual la sociedad alemana se ha enfrentado con admirable dignidad, consiguiendo distinguir entre lo que supuso una aberración política e histórica, y lo que representaba y representa el pueblo germano, como ente no malvado en si mismo sino como víctima de las circunstancias políticas, económicas y sociales de la Alemania deprimida tras la 1ª Guerra Mundial, y de toneladas de propaganda que les arrinconó en el callejón sin salida que fue el nazismo.

La pregunta por cerrar, y cuya respuesta nos aterroriza a la gente de bien, es si podemos volver a caer en el fascismo en la moderna sociedad de la información del siglo XXI. Y la respuesta, mal que nos pese es que si, podemos.

Y España es una muestra tan perfecta como patética del experimento de Ron Jones, tras casi cuarenta años de un poder repartido entre los diferentes gobiernos del PSOE, y el oligopolio mediático y educativo de PRISA, fiel cómplice de los anteriores, se ha generado un caldo de cultivo que reproduce precisamente el ecosistema fascista descrito en la película:

  • La disciplina y el orden es marcado por la corrección política, y todo el que se sale de ella es, en su versión más amable, un “facha”.
  • La consciencia de grupo de ser “de izquierdas”, es decir de ser “lo correcto”, de no tener la necesidad de someter a escrutinio tus propios pensamientos, porque todo viene avalado de serie por la jerarquía del “movimiento” (periódicos, películas, series de tv, “intelectuales”, “artistas”…).
  • La superioridad sobre el resto de opciones ideológicas (la derecha y el liberalismo) o cosmovisiones (el cristianismo, el agnosticismo o el ateísmo respetuoso), está fuera de toda discusión son fachas, neocon o cristofascistas, cuando no una mezcla de las tres cosas.
  • La simbología es relativamente laxa, mientras te abstengas a llevar banderas españolas (son fascistas) o signos que muestren tu religión (son fundamentalistas -si cristianas, ojo, los símbolos musulmanes están admitidos o incluso aconsejados), puedes pasar por una unidad más del rebaño.
  • El paternalismo se adjudica al Estado (si gobierna “la Izquierda”, claro) que ha de regular absolutamente todas las dimensiones de las personas, quedando el carácter humanista anegado por el concepto superior de “ciudadano”.

Y en este caldo de cultivo, en el que todavía flotamos, no es de extrañar que se den malformaciones patológicas, que si bien anteriormente se canalizaban en la especie de frenopático comunista de Izquierda Unida, nadie se debería extrañar ahora de que aparezcan mutaciones de las mismas, que no tienen siquiera cabida en semejante museo ideológico de la Izquierda Plural.

Y si añades a esta sopa primigenia que muchos de los que crecieron en semejante ambiente, han crecido y están repartidos por todos los estamentos de la sociedad, incluido o empezando por los organismos educativos, pues nos encontramos con que un partido gemelo de la Tercera Hola como Podemos, puede llegar a obtener hasta un 8% de los votos emitidos para el Parlamento Europeo (en realidad 5 miserables escaños que se integran en los de por si miserables 52 escaños de “La Izquierda Europea” de entre los 751 puestos disponibles).

¿Insignificantes? Si, lo son, su peso cuantitativo es mínimo, pero a esta gente le da igual los números, son los elegidos, están ungidos por la mano de Marx y se consideran en posesión de la verdad absoluta, y por tanto cualquier medio utilizado para establecer esa verdad como paradigma político de gobernanza (incluido, o especialmente dado el argumento de ésta entrada, el genocidio), contará con el beneplácito de sus ideólogos y el apoyo entusiasmado de sus abobados seguidores.

Para terminar de rizar el rizo, son refractarios a la Democracia, a la Razón, hacen una lectura sesgada del Materialismo Histórico y niegan que el comunismo como sistema político haya sido falsado por la Historia del siglo XX (URSS, China, Vietnam…) y que de hecho está siendo falsado todavía en la actualidad (Cuba, Venezuela y Corea del Norte), y pretender utilizar un sucedáneo populista, chavista, que de ninguna manera puede tener cabida en un país que está plenamente integrado en una Europa moderna, que aunque ya no sea el centro del mundo, esta muy lejos de ser (o de querer ser) el culo del mismo.

En todo caso mi visión del asunto es optimista, creo a pies juntillas en el Primer Principio de la Político-dinámica:

El voto imbécil ni se crea ni se destruye, simplemente cambia de Partido.

y no creo que la imbecilidad ibérica (la suma de los imbéciles del PP, PSOE… y, sobre todo,  IU, Podemos, EQUO…) alcance un porcentaje superior al 20% de los votos útiles, y en el caso de hacerlo, veo altamente improbable que lo hicieran bajo una simple plataforma (o coleta). Así que mi pronóstico es que el globo de Podemos se desinchará en las próximas elecciones locales (Autonomías y Ayuntamientos), y terminará de explotar en las generales de 2015, absorbidos sin estridencias por la casta, de la que ellos al final, no son más que su peor forma tumoral.

Por cierto, la película se puede ver en Youtube por la cara doblada al español:

Si acaso la quitaran, la puedes comprar en Amazon, pero de ninguna manera se os ocurra (es pecado laico) utilizar un cliente de Torrent (como qBittorrent) para descargarla de sitios “ilegales” como The Pirate Bay (es decir desde aquí), con la incomodidad añadida de tener que bajarte los subtítulos (si no entiendes alemán) de páginas “alegales” como subdivx, opensubtitles.org o similares. Ojo con esto 😉

Edito

Se me olvidaba señalar que la película me la recomendó un amigo en Facebook cuando comentábamos un artículo del País que analizaba muy campanudo (como si El País no hubiera sido cómplice esencial en la creación y alimentación del monstruo) esta misma analogía entre La Ola y Podemos: La Ola… Claro, que ahora que los enanos les han crecido, no tienen idea de como detener al bicho, y lo de echar la culpa a los fachas como que no cuela, entre otras cosas porque para el rebaño de Podemos, ellos mismos son ya “los fachas”. Joderos. Y bienvenidos.

También se me olvidaba recomendar una crítica de un lector de Filmafinnity doblemente significativa: ¿Que si es posible que resurja el fascismo? Vengan al País Vasco… Significativa por el contenido, y por el hecho relevante de que casi la mitad de los votantes no estén de acuerdo con ella, un indicio más de que seguimos nadando en el mismo caldo de cultivo.

Te podría interesar