Opciones para el “nuevo” PSOE.

Este fin de semana sube al trono de Ferraz un tal Pedro Sánchez Pérez-Castejón, que cuenta ya con el aval de al menos haber enterrado al elemento más peligroso de la política ibérica desde que Zapatero se fue a contar nubes (o a fumárselas), Eduardo Madina. Algo es algo.

Sin embargo es muy difícil de prever el rumbo que este nuevo timonel imprimirá a la zozobrante nave de la PSOE, nadie sabe si profundizará en la política uniceja zapateril (Prestige, Iraq, Aznar asesino, 11M, faisán, memoria histórica, la `champion league´, come-curas/come-fachas, la Tierra es del Viento…), o en el estilo “moderado” de la vieja guardia (Filesa, PSV, OTAN si-no-según, bombardeo de Belgrado con Solana a los mandos, GAL, Logse, mihemmano, Roldán…). Cualquiera de esos dos caminos son totalmente ruinosos para el país y a la postre para el propio PSOE, pero hay que reconocer que en términos electorales, qué es lo único que le interesa al PSOE, cualquiera de estas dos vías pueden ser rentables y pueden incluso recuperar a muchos de los imbéciles que se han ido directamente al falangismo trotskista de Podemos.

Caín, La Razón

Desde  mi punto de vista, legítimamente irrelevante para ellos, tiene una oportunidad única para dar un golpe de timón y dejar la tormenta de sectarismo guerracivilista por popa. Consiste en hacer virtud de los defectos que el nuevo secretario general se va a encontrar engarzados de serie en el navío socialista. Concretamente estos:

  • Podemos (e IU) os están comiendo el terreno, que se lo coman, una oportunidad única para deshacerse del lastre. Su techo electoral difícilmente pasará del 15%, y vista la pirámide de población (cada vez menos jóvenes) la tendencia será a bajar con los años. Y esto en términos cuantitativos, en términos cualitativos ni que decir tiene que se trata del voto de peor calidad, es voto volátil y de poco “valor añadido”. Claro, que en realidad los habéis criado vosotros, es lógico que reclaméis su voto… pero es lo que pasa cuando basas tu política en generar tontos útiles, que al final, te crecen los enanos.
  • El PP se está comiendo el espacio parlamentario socialdemócrata, eso es tan malo para el PP como para el PSOE (y por ende para el país). Ahí es donde está la batalla. En el centro socialdemócrata hay un caladero de votos que puede ser la llave de la Moncloa, quizá no para estas próximas elecciones (ni seguramente las siguientes), pero a medio plazo un PSOE fuerte en ese caladero puede (volver a) convertirse en un partido de gobierno que no avergüence a propios y a extraños.
  • Prisa (y el País) se está haciendo “facha” a los ojos de los mostrencos progres. Bien, pues quizá sea el momento de separarse de lo que ha sido el medio nodriza del PSOE, y ganar en independencia, o de emprender juntos el viaje al centro socialdemócrata que mencionaba en el punto anterior.
  • Estoy convencido de que en el PSOE queda gente válida, aunque desconocida, que deberían encargarse desde el mismo lunes de romper las amarras con toda la imbecilidad del Zapaterato, y toda la indignidad del Felipismo y el Rubalcabismo. Si se produce realmente un cambio de generación, que se produzca de verdad, que se rompa con el lamentable pasado, y que ofrezcan al electorado una socialdemocracia moderna, alejada del sectarismo, del guerracivilismo y del resto de demagogias de garrafón sobre las que ha pivotado el PSOE de los últimos lustros.

¿Y como sabremos si el nuevo PSOE es fiable? Pues es relativamente sencillo, si dejan de considerar a los partidos de centro y derecha como fachas y como enemigos a eliminar, y los empiezan a considerar, tanto a los partidos como a sus votantes, como ciudadanos iguales con derecho a gobernar y a aportar su cosmovisión al gobierno; si los trovadores habituales que excretan ese sectarismo en nombre del PSOE (Fray Gabilondo, Wyominguele, Malafuente…) se empiezan a dedicar a lo suyo, a declamar los mensajes de la paleoizquierda actual (IU-Podemos) y a no mezclarse con un partido que necesariamente debe ser alternancia en el gobierno… en fin, detalles de este tipo que podremos ver en unos pocos meses, o no ver nunca. En el primer caso todos ganaremos, empezando por el PSOE, en el segundo caso todos ganaremos igual, el PSOE desaparecerá, y al final el número de imbéciles seguirá siendo el mismo, por debajo del 20%, folclóricos sin ninguna posibilidad de gobernar el país.

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