La islamofobia no es la solución al integrismo.

La Islamofobia no es solución.Posiblemente esta sea una de las pocas entradas en este blog que podría leer perfectamente cualquier progre sin llamarme “facha”, “neoliberal” o “cristofascista”. Pero es que creo que esa actitud que se puede ver a lo largo y ancho de Internet, en la que se tacha al Islam de religión asesina, y a los musulmanes como tarados enfermizos, y se apela más o menos disimuladamente, con un mayor o menor uso de eufemismos, a su caza y expulsión de occidente, es una basura intelectual, un atentado a la tolerancia religiosa, y un error táctico en el contexto de la lucha contra los verdaderos psicópatas (IS, Hamás, Hezbollah o cualquier otra marca del integrismo islámico pasada o futura), porque convierte a sus “proponentes” en tontos útiles de la causa integrista: transforman lo que es un fenómeno patológico -quizá con terminales religiosas, políticas, económicas y sociales, ciertamente, pero básicamente un problema psiquiátrico de cuatro chiflados a los que el Corán les ha sentado francamente mal- y lo llevan a un imaginario terreno de igualmente imaginaria confrontación entre religiones, que es precisamente el terreno en el que ellos se mueven, y que por tanto y por definición les beneficia.

Frecuentemente, especialmente en Ciencia pero es extrapolable a otros campos, buscar y analizar patrones en las partes de un determinado sistema, es clave para llegar a conclusiones sobre el comportamiento de ese sistema en conjunto. Bien, pues hay un patrón en el comportamiento comentado en el párrafo anterior, la manera en que los cristianos, o más apropiadamente algunos de ellos, tratan a los musulmanes (o al Islam), es muy parecida a la manera en que los (fundamentalistas) ateos tratan a los católicos (al Cristianismo en general): falso paternalismo, desprecio, auto arrogación como guardianes de la verdad absoluta, descontextualización de sus creencias, apelación al ridículo, generalización apresurada, confundir el todo con las partes (falacia de composición), y un tan largo como poco elaborado etcétera de falacias lógicas y formales.

Y este patrón particular nos lleva a un comportamiento general que no es otro que el de la intolerancia, concretamente la intolerancia religiosa, una patología congénita y ancestral del ser humano, y que puede subdividirse en familias entre las cuales las más conocidas son la judeofobia y la cristanofobia, ambas muy características de nuestros amigos los progres, y que cuentan por tanto con un buen número de entradas en este blog (ver concretamente etiquetas de antisemitismo y religión).

Y así llegamos a la islamofobia, una tara relativamente reciente porque su manifestación a escala global empezó a ser relevante e innegable a partir del horripilante 11S, y que tras las macabras actuaciones del Estado Islámico (IS) ha tenido un re-brote que como todo en el siglo XXI, se puede seguir en tiempo real en tus redes sociales y/o en casposos medios digitales y blogs occidentales, y por supuesto ibéricos.

La entrada de Wikipedia sobre la Islamofobia que he enlazado en el párrafo anterior, basándose en el informe “Musulmanes en la Unión Europea. Discriminación e islamofobia. Informe del Observatorio Europeo del Racismo y la Xenofobia (EUMC)” de 2006, cita unas características comunes para definir esta patología, estas:

  1. La creencia de que el islam es un bloque monolítico, estático y refractario al cambio.
  2. La creencia de que el islam es radicalmente distinto de otras religiones y culturas, con las que no comparte valores y/o influencias.
  3. La consideración de que el islam es inferior a la cultura occidental: primitivo, irracional, bárbaro y sexista.
  4. La idea de que el islam es, per se, violento y hostil, propenso al racismo y al choque de civilizaciones.
  5. La idea de que en el islam la ideología política y la religión están íntimamente unidos.
  6. El rechazo global a las críticas a Occidente formuladas desde ámbitos musulmanes.
  7. La justificación de prácticas discriminatorias y excluyentes hacia los musulmanes.
  8. La consideración de dicha hostilidad hacia los musulmanes como algo natural y habitual.

Estos días atrás he debatido con varias personas que de una manera más o menos directa, o más o menos sutil, defendían de una manera más o menos racional, la validez de uno, varios o todos los presupuestos anteriores. El debate ha terminado con una “persona” bloqueada, un tipo que se ha metido en todos los hilos del debate (y en otros más o menos relacionados) con una cantinela vergonzante en la que hacía apología de todos esos puntos, y además pronosticaba que los que no nos comíamos semejante basura estábamos ciegos y que cuando quisiéramos abrir los ojos ya sería muy tarde. Por supuesto, como todos los chiflados, era totalmente refractario a los argumentos, a las opiniones ajenas y por descontado a la propia premisa canónica, en la que todos los demás contertulios, con diversas opiniones en el debate, coincidíamos: los musulmanes son personas y por tanto recipientes de los mismos derechos que los demás independientemente de la raza, ideología, sexo y en este caso específico, religión.

Por lo demás el debate fue interesante, y se pusieron de relieve las muchas aristas y dimensiones de la discusión, no solo la perspectiva religiosa, sino las claves sociales, políticas, educativas… Un tema denso, y que estoy seguro que tendré oportunidad de desarrollar en futuras entradas en este blog. Entre tanto, os dejo con lo que fue el comentario en Facebook que lanzó el debate, y que no era más que una reseña de un (otro) excelente artículo de Vigilia pretium libertatisLas murallas de Bizancio:

No puedo estar más de acuerdo con el último párrafo, que resume muy bien mi postura en un debate reciente:

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“Otro ruido de fondo: en casa tenemos la exitosa falacia de considerar una religión particular como fuente del problema. Esto se lo oímos a altramuces que no han salido de su casa ni han conocido países de mayoría musulmana. Hay musulmanes más occidentales que el obelisco de la Plaza de San Pedro. Si los altramuces triunfan en su relato, habremos perdido a estos para la causa. Es más, si triunfan en su relato, nos convertiremos en una imagen especular del intransigente enemigo al que tenemos que derrotar.”

Propinas

Unos cuantos reportajes, relacionados tangencialmente con esta entrada, que creo que pueden interesar a los avispados lectores de este blog:

  • Más de actualidad imposible, una entrevista a un yihadista británico de IS en el que se puede comprobar por qué son tan difíciles de detectar, es que parecen normales, casi razonables, en su propia paranoia: The Rise of British Jihadists in Syria (en inglés).
  • Comparte unas semanas con un grupo de muyahidines, pero no te encariñes con ellos, están chiflados: La noche temática – Afganistán, detrás de la líneas enemigas -Pone que “Contenido disponible hasta el 24 de agosto de 2014”, pero luego estará en YouTube casi seguro (seguro, qué coño).
  • La versión moderna del “Roma no paga traidores“, el incierto destinos de los intérpretes afganos que americanos (y toda la OTAN en realidad) han dejado con el culo al aíre tras la salida de los aliados de Afganistán: The Afghan Interpreters (en inglés).

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