El Gran Wyoming, un progre peligroso.

El estadio de progrez más peligroso es aquel en el cuál ya se ha asumido que tu cosmovisión es defectuosa, de que la mayoría de las consignas que utilizas son huecas, sesgadas o directamente falsas, y sin embargo insistes en el error, te niegas a cambiar el chip, e incluso sigues promoviendo el mismo mensaje. El Gran Wyominguele es epítome de este subespecie desde hace ya muchos años, y no da muestra de albergar inclinación alguna hacia un eventual propósito de enmienda.

El Gran Wyominguele

Viene esto a cuenta de una entrevista al personaje que hoy me he encontrado en El Mundo: ‘A veces, en sueños, soy un poco terrorista‘, una entrevista, insustancial en origen, en la que sin embargo deja unas pocas perlas que me gustaría comentar.

Wyominguele y la justicia.- En las preguntas 3, 4 y 5 el hombrecillo nos cuenta que si tuviera que bombardear algo bombardearía “la injusticia“, por supuesto entre líneas sugiere que la injusticia está solo de un lado y explícitamente asume que “el mundo ha sido siempre injusto, pero ahora es una crueldad feroz, una democracia impune“.

Es imposible que alguien de su edad y formación sea incapaz de apreciar la evolución de la humanidad en este terreno, y sea capaz de añorar como más justo alguno de los regímenes que han sido superados a lo largo de la Historia. El que ponga como ejemplo de injusticia los 500 barracones habilitados para dar clases en la Comunidad de Valencia, y de ejemplo de justicia el régimen corrupto de Chávez (más, más y más), no deja duda alguna de cuáles son sus criterios ético-políticos: reniega de la democracia, ensalza el populismo comunista y denuncia selectivamente las taras políticas que sufre este país.

Eso si, deja claro que él posee “un sentido de la justicia que otros ricos no tienen“, él por tanto es justo a pesar de que promueve un modelo similar al de los gobiernos más corruptos de latinoamérica (i.e. intrínsecamente injustos), y el resto de los ricos no son justos por definición de riqueza, porque el “se ha hecho rico trabajando” y los demás seguramente no. Y se queda tan ancho.

La imparcialidad de Wyominguele.- Le pregunta ingenuamente el entrevistador (pregunta #8) que “por qué es más corrosivo con la corrupción del Gürtel del PP que con la de los ERE del PSOE” y la respuesta no puede ser más contradictoria:

Que alguien del sindicato tal robe… bueno, es un sujeto. Me preocupa más cuando es una pirámide de quienes nos gobiernan. Eso acaba con el sistema.

¿”Un sujeto” el asunto de los EREs? ¿Un caso que según todos los indicios es tan solo la punta del iceberg de una trama corrupta generalizada, y que salpica desde a los dos ex-presidentes de la junta de Andalucía -del PSOE- Griñán y Chaves, hasta la ex-Ministra -del PSOE- Magdalena Álvarez, pasando por más de 200 cargos y carguitos de sindicatos, partidos y empresas públicas y privadas…? ¿Esto es una pirámide o un tronco de cono? ¿De verdad alguien se puede tomar mínimamente en serio a este mostrenco?.

El odio de Wyominguele.- El artista nos explica aquí que odia mucho y que el odio es un sentimiento natural. Y estoy de acuerdo, aunque con matices. No se puede odiar a las personas por su sexo, raza, religión o incluso adscripción política… bueno, en realidad si se puede, pero entonces tienes que asumir que quedas en evidencia como misógino, andrófobo, homófobo, judeófobo, racista, sectario… y debes por tanto asumir las críticas de los colectivos afectados o de las personas solidarias con dichos colectivos.

En el caso concreto de la entrevista, el Dr. Wyominguele nos dice que odia “a muerte a los que están trabajando por la privatización de la sanidad pública“. En realidad éste es uno más de los memes progres que no aguantan el mínimo análisis. No hay un solo partido en el arco parlamentario español que promulgue la privatización de la Sanidad Pública, y salvo sutiles matices, todos ellos (eliminemos aquí a los folclóricos comunistas que todavía aspiran a un modelo soviético) defienden el modelo actual, es decir, una sanidad con cargo a los Presupuestos Generales del Estado, y una mayor o menor privatización de ciertos servicios auxiliares (seguridad, limpieza, hostelería, lavandería…), y eventuales externalizaciones de determinados servicios que por diversas razones, esporádicas o endémicas, resultan más eficaces subcontratando empresas privadas de probada solvencia. Y este sistema ha sido asumido por ciudadanos y profesionales, en todas las comunidades autónomas y de manera independiente al gobierno de turno (el 75% del tiempo del PSOE, por cierto). Y esto lo lo sabe cualquiera, no hace falta ser médico, solo hace falta analizar los datos.

En cualquier caso no hace falta ser psicoanalista para ver que los odios de este hombre se circunscriben a una ideología concreta, o mejor dicho, a una caricatura estereotipada de esa ideología, que él (y toda su camada) llaman “los fachas“, y que en realidad sería más correcto definir como las personas “no de izquierdas” (o sea, socialdemócratas sensatos, conservadores, liberales, democristianos, carcas, ancaps, librepensadores, apolíticos…) que al final resultan ser más de la mitad de los españoles, personas que en su mayoría no caen ni de cerca en el manojo de clichés y lugares comunes de los que bebe habitualmente este personaje, sea para hacer sus chascarrillos monocromáticos diarios en La Secta, sea para responder a entrevistas semi-jocosas como sucede éste caso.

¿Por qué es peligroso?

En mi opinión esta gente es peligrosa en general porque promueve el odio a todo lo que se sale de su cosmovisión; porque ridiculiza, insulta y agrede gratuitamente a una parte considerable de la sociedad; porque desde su plataforma mediática transmite la sensación sesgada de que solo hay una manera correcta de pensar (la suya), y de que todo lo demás es malvado e ilegítimo, y por tanto aniquilable; porque pintan un mundo maniqueísta en el que se han eliminado todas las escalas de grises, y en las que los buenos tienen derecho de pernada porque para eso son los buenos…

Y en el caso de el Gran Wyoming (y en otros) hay además un agravante, es perfectamente consciente de esto que acabo de escribir, sabe que su realidad a brochazos gruesos solo puede calar en jóvenes y/o en ignorantes, el sector más débil de la sociedad, y sin embargo insiste, sin descanso…

…Y entonces la pregunta surge espontáneamente… ¿a quién favorece adoctrinando e envileciendo a la sociedad? Pues aparte de la respuesta primaria y evidente (a él mismo), no tengo una respuesta clara. Pero al menos si puedo decir a quién no favorece: al bien común y al país como tal. Y por eso es peligroso.

Te podría interesar