El “progreso” llega a los ayuntamientos.

Ayer estuve escuchando los discursos de las, desde hoy, alcaldesas Podemoides de Madrid (Manuela Carmena) y Barcelona (Ada Colau), y de sus respectivos cómplices Antonio Miguel Carmona (PSOE) y Alfred Bosch (Esquerra Republicana). Poco se puede decir del contenido de las mismas, porque al ya de por sí vacuo lenguaje politiqués se le superpone aquí el dialecto progresí -que no es más que la corrección política llevada al paroxismo-, y casi todo lo que dicen, piensan y sugieren son o absolutas obviedades, o imbecilidades, o ensoñaciones o ataques a los “fachas”. Sirva como síntesis mi crónica en Facebook del caso madrileño (la crónica del caso catalán, a pesar de los matices que comentaré más adelante, sería simétrica).

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Lo único interesante al escuchar sus “discursos”, es imaginar en paralelo como serán los cerebros de las personas que se creen sus palabras: qué pensarán, en qué mundo viven, cómo han conseguido ser inmunes a la lógica elemental, cómo se pueden engullir a tal velocidad contradicciones, falacias y sinsentidos, y cómo se puede estar tan feliz de que una activista “antisistema” y una abuela comunista vayan a dirigir la gestión (doy por sentado que ellos no gestionarán nada directamente) de ciudades de la categoría de Madrid y Barcelona.

El caso de Barcelona es relativamente natural, una desequilibrada ideológica llega a la alcaldía con 11 concejales (el 25% de los votos, 2 puntos y medio y un concejal por encima de los segundos, CiU), y una alianza con sus simétricos catalanes, Esquerra (5 concejales, 11% de los votos) y los aprendices de etarra del CUP (3 concejales, 7% de votos), que ante la inviabilidad de pactos alternativos, le permite gobernar en minoría. Así que aquí lo que hicieran los socialistas era más o menos irrelevante, de manera que los 4 votos del PSC en la investidura sólo han servido para retratarse una vez más. Nada nuevo en el horizonte, el “neoliberalismo” queda allí en manos de 8 concejales que suman C’s (5) y PP (3), y el refrito de siglas de la izquierda trasnochada puede retomar y seguir profundizando en el independentismo descerebrado y en su candidatura de Barcelona como capital de los antisistema más engarzados en el Sistema de la historia del Sistema (o de los Antisistema). Tiendo a pensar que es un gobierno con vocación de vida corta, pero hay que tener en cuenta mi sesgo optimista, y que estas patologías a veces se enquistan y crecen hasta asfixiar a la víctima.

El caso de Madrid es más sangrante por el papel de mamporrero del PSOE y de su alcaldable Carmona, un tipo que se ha pasado la campaña asegurando que jamás apoyaría a los Podemitas, y que tardó minutos en lanzarse en sus brazos salivando, desplazando a la lista más votada que encabezaba Esperanza Aguirre. En su mundo, y en su narrativa pública que es casi peor, el fundamento básico de esta aberrante e incestuosa alianza, es desalojar a “los fachas” del Poder municipal aunque ni siquiera sea para ponerse ellos (de momento).

Por supuesto que hay coincidencias programáticas, todos los unicornios del PSOE los hace suyos IU (o Podemos, o Esquerra, el CUP, o Batasuna, o Equo…), pero es que además los Podemoides añaden unicornios comunistas, bolivarianos, independentistas, etc… y con esos es imposible tragar, ningún partido socialdemócrata occidental haría tal cosa, por ejemplo en la CE esta gente no son más que una nota de folclore en el Parlamento (52 diputados de 751) a la que nadie hace caso.

Pero una traición de esta magnitud, tan fragante, a una buena parte de su electorado es una pésima jugada de Ferraz, que para empezar, muestra diáfanamente que el ala socialdemócrata del PSOE sigue narcotizada por el ala Zapateril del partido, y que Pedro Sánchez es otro yonqui más del Poder, con nula visión de Estado, y por tanto tan inservible y peligroso (para el PSOE y para el país) como aparentaba su contrincante Madina en el 39 congreso. Cuentan con la ventaja de pastorear a los votantes más dóciles, acríticos y vulnerables a la propaganda del electorado español, lo que tradicionalmente le ha servido para mantener el poder incluso estando fuera de él. Pero ahora Ciudadanos y Podemos (liberal-socialdemócratas vs. comunistas), se pueden repartir cómodamente el grueso del electorado socialista, y son un peligro real a un tan corto plazo como son las elecciones generales de final de año.

De verdad que me cuesta creer que esta gente pueda acariciar siquiera el poder (y su área más peligrosa de corrupción económica, las concejalías), y que vayan a “mandar” en algunas de las ciudades más importantes del país: Madrid, Barcelona, Zaragoza, La Coruña y Cádiz.

¿Legítimo? Si, es legítimo, pero no solo legítimo, también es ridículo, patético, delirante, y lo que es peor, posiblemente peligroso si se produce un contagio Podemita que pueda terminar llevando a un imbécil del calibre de Pablo Iglesias a la Moncloa, o cerca. Cuando Churchill decía que la Democracia es el menos malo de los sistemas políticos, se refería a sus taras, y esta es la principal tara: minorías iluminadas que llegan al poder a pesar de su manifiesta incapacidad, y que al final no son más que el reflejo de una sociedad intelectual y éticamente desestructurada.

PedosDeUnicornio

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