Trevijano, el Dr. Tarr y el profesor Fether. Un cuento democrático.

Relatos Cómicos EdgarAllan PoeHay un cuentecillo de Edgar Allan Poe, `The System of Dr. Tarr and Prof. Fether´, de sus poco conocidos “Relatos Cómicos“, en el que describe una situación surrealista en un hospital psiquiátrico, en la Francia impresionista de mediados del s. XIX, recién inaugurada la Revolución industrial que tanto daño nos ha hecho 😉

Si quieres evitar los subsiguientes spoilers, aquí se puede leer en inglés y aquí en español, y por si te calientas, desde aquí puedes acceder a toda la colección exquisitamente prologada, traducida y anotada por Cortazar -a través de éste PDF).

Aunque en realidad no quiero destripar el cuento del todo, voy a desvelar el centro de la trama, que se ve venir casi desde el principio, y que no es otra circunstancia que los locos se han amotinado, y han suplantado en su totalidad a médicos, enfermeros y demás empleados del hospital (habían asaltado el cielo, que diría Pablemos/Marx, o se habían convertido en el bloque hegemónico del manicomio, que diría cErrazón/Gramsci).

El protagonista del cuento, intrigado por un “método revolucionario” de tratar las enfermedades mentales, es llevado allí por un amigo que conoce al director Monsieur Maillard, y que por supuesto no sabe nada de ascensos al cielo ni de cambios en las hegemonías “naturales”. Así que las circunstancias que fluyen de la pluma de Poe oscilan entre lo grotesco y la hilaridad pasando también, claro, por el horror. Y no cuento más (ni siquiera traduzco el título, qué tiene su aquel) porque recomiendo su lectura lo más virgen posible.

Bueno, pues este cuento lleva rondándome la cabeza día tras día desde hace semanas. Y no hay que ser muy hábil para adivinar por dónde voy. Podemus. Cada vez que veo un telediario, o una tertulia, o leo algún artículo de la ristra que a diario se escribe sobre estos mostrencos, a la que hoy modestamente se suma éste, me da la impresión de que la gente sana está encerrada en celdas, y los locos están tomando la posición de los cuerdos, y provocando un ambiente muy parecido al del relato de Poe, en el que un incauto (cientos de miles de ellos en la versión real) trata a estos dementes como si fueran doctores eminentes, como si las imbecilidades que dicen (hacen y presumiblemente piensan) son dignas no ya de ser tenidas en cuenta, sino de ser escuchadas y decodificadas en clave política.

Y el origen de semejante delirio, bien, o uno de sus orígenes, es la prostitución y degradado del término Democracia. La Democracia no es más que un sistema de organización en el que la representación de los ciudadanos en el gobierno y en el senado si lo hubiere, se canaliza mediante el sufragio. Y punto, tu no puedes hacer una paella democrática, ni un amanecer es democrático, ni muchas de las veces que un totalitario utiliza la palabra “Democracia” puedes hacer una traducción lógica del significado real, has de saber que la palabra está corrompida y no significa absolutamente nada, al menos nada relacionado con la esencia y el concepto de Democracia.

Así que cuando se produce una aberración democrática como la que estamos viviendo,  y una minoría ideológica (especialmente, si como en el caso que nos ocupa, es una minoría ideológica dirigida por lunáticos) puede gobernar sobre la mayoría de la sociedad, de disparate en disparate, debe de haber mecanismos para reiniciar el sistema y volver a un punto mínimamente sensato. Porque la Democracia no es perfecta, las taras que tiene son conocidas desde que se inventó en la antigua Atenas por unos griegos patentemente distintos a los actuales. Y tenemos el derecho y la obligación de aplicar las medidas correctoras oportunas, porque de lo contrario corremos el riesgo de vivir condenados en un hospital psiquiátrico como el del relato, en el que los dementes se han empoderado de los científicos.

El enlace de esta paranoia con Antonio García-Trevijano, un personaje al que respeto enormemente, viene de que esta tarde estaba oyendo en YouTube una conferencia suya reciente en el Ateneo de Madrid, y ha utilizado exactamente el mismo paralelismo del cuento de Poe,

“…locos siempre hay, pero que los locos sean elevados a la categoría de cargos políticos y públicos y sean alabados por los medios de comunicación y por representantes de millones de españoles… ¡No se puede caer más bajo en la indignidad de los españoles!.”

lo que en última instancia me ha inspirado esta entrada, que deja de por vida vinculado en Google a el Dr. Tarr y el profesor Fether, los creadores del misterioso método de curación de la demencia, con el bueno de Trevijano. 😉

He cortado toda la presentación y todo el desarrollo de la conferencia que no he terminado de escuchar todavía, y he dejado sólo la introducción (por que es bastante emocionante), y su contundente crítica inicial a Podemos con frases llenas de sentimiento como la anterior, o como está que gruñe tras declararse ateo:

…jamás puedo tolerar yo actos de profanación de la religión de mis padres, que la alcaldesa de Madrid diga que eso es libertad de expresión siendo una jueza es una ignominia…

Aquí os dejo el corte seleccionado (pero pinchando en el logotipo de YouTube en principio vas a la conferencia completa  – y si no, tira por aquí)

 

“El porvenir de España” de Antonio García-Trevijano, Conferencia completa.

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