Todos con París, pero ojo a cómo lo expresas en las redes sociales.

Este viernes el fanatismo islamista ha demostrado una vez más su cobardía, su crueldad y su total incompatibilidad con unos estándares mínimos de civilización, no ya sólo en el sentido “occidental” del término, más o menos ligado a la democracia, la tradición judeocristiana y los derechos humanos, sino incluso desde el punto de vista de la antropología social, entendiendo la civilización como el estadio que sigue al salvajismo y a la barbarie, desvinculándose de ellos.

Independientemente de las peculiaridades sociales y culturales de los diferentes grupos humanos que coexisten en un determinado periodo histórico, creo que cualquier persona de bien es capaz de enumerar un conjunto mínimo de características que “garantizan” que una determinada actitud, comportamiento, política, acción o reacción, se pueda considerar civilizada, o en su caso, salvaje.

Algunas de estas características pueden estar sesgadas debido al contexto cultural de cada individuo, pero hay otras que son necesariamente universales. Y asesinar a sangre fría y aleatoriamente, a ciudadanos inocentes, desarmados e indefensos, todas y cada una de las palabras son esenciales, parece que es un acto global e irremediablemente incivilizado, brutal, salvaje.

Como escribía hace un rato comentando la declaración oficial de Benjamín Netanyahu, Israel es por fuerza la principal referencia a la hora tanto de tratar a estos salvajes (sangre y fuego), como a la de no caer en la tentación de la simplificación extrema, y hacerles el juego de considerar que se trata de una “guerra de Religiones”, porque no lo es. Es una guerra del Mal (el fanatismo islamista), contra el Bien (ciudadanos inocentes de Paris, Madrid, Londres o Tel Aviv, pero también de Beirut, Damasco, Al Zubair, Garissa o Bangkok, por nombrar diferentes “sabores”), que lleva activa casi dos décadas.

Que la excusa que usan estas alimañas sea el Corán es circunstancial, ni el Corán ni ningún otro libro sagrado te convierte en un asesino despiadado por leerlo, lo mismo que son circunstanciales “la pobreza” o “el imperialismo”, hay comunidades mucho más pobres y que han sufrido mucho más el imperialismo, y no se dedican a hacer carnicerías arbitrarias sin ningún sentido y sin ningún efecto más allá de aterrorizar a la población.

No voy a comentar los rebuznos habituales de los de siempre, ni tampoco los del otro lado llamando a una especie de Guerra Santa contra todos los musulmanes (¿qué quieren deportar a todo el que rece mirando a la Meca?), pero la verdad es que si el nivel de “civilización” fuera por puntos, como el carnet de conducir, algunos estarían ya hace tiempo en los cursos de recuperación. Pff.

Si que voy a comentar brevemente un caso típico, los progres ilustrados, aquellos que se llenan de lirismo para vendernos su ideología averiada e inconsistente. Mi amiga Nati en Facebook me ha puesto sobre el aviso de uno de estos. No se quién es, un periodista a lo que parece, y no voy a enlazarlo desde aquí, se que el lector interesado es lo suficientemente hábil para encontrarlo sin más pistas.

El tipo nos avisa de “lo peligroso” que es ponerse el filtro de la bandera de Francia (una App de Facebook que solapa de manera semitransparente la bandera francesa sobre tu avatar), y entre otras necedades relincha:

Utilizar el filtro de Facebook para solidarizarse con las víctimas de los atentados en París es apoyar una visión del mundo en la que sólo preocupan las muertes de ciudadanos occidentales. Mediante este pequeño gesto se construye un muro más en esta fortaleza del siglo XXI que es Europa, llena de súbditos muertos de miedo que regalan su sentido crítico a empresas e instituciones públicas a cambio de un poco de sensación de seguridad.

Pues gracias por el aviso, pero ni es peligroso, ni se construye ningún muro, ni Europa es una fortaleza de súbditos muertos de miedo, ni nadie regala nada a empresas o instituciones públicas, y menos aún “el sentido crítico“, que evidentemente no sabes ni lo que es, porque una vez que lo tienes es imposible desprenderte de él (por definición).

Y lo mismo podrías hacer con el resto de la entrada (y no digamos con los comentarios del mismo palo), sentencia por sentencia, unicornio a unicornio. Pero no merece la pena, es la misma música y la misma letra de siempre: relativismo, visión distorsionada de la realidad, empatía selectiva, imposición de sus dogmas, superioridad moral patentemente inferior, etc…

Sin embargo me he dado cuenta de “un detalle” que hace todavía más ridícula la entrada (y a su autor), éste:

LibertatExpressio

¿No es patético? Un periodista que aboga orgulloso por la “Libertat d’expressió” desde el frontal de su blog, y a la vez excreta una entrada que advierte de “los problemas” de utilizar una bandera en honor a las víctimas del atentado de antes de ayer. ¿No es utilizar un símbolo de solidaridad una clara muestra de “Libertat d’expressió“?  ¿O es que en catalán significa otra cosa? Porque en progresí ya sabemos lo que significa, puedes decir lo que quieras siempre que esté aprobado por los gurús de la corrección política. El problema es que una buena parte de la sociedad, incluso en éste occidente actual, ahogado por el buenismo y por los dogmas “de progreso“, no está dispuesta a pisotear sus propias creencias, principios y/o cultura. ¿Nos vais a depurar? ¿O reeducar?. No lo creo, os hace más falta a vosotros.

Así que sin más, el autor de semejante desvarío, es automáticamente galardonado con el primer Asnicornio Ibérico de NMSP. Me temo que habrá más 👿

AsnicornioIberico

Te podría interesar