La meadita.

Probablemente Rajoy se acostó el jueves con una oferta de investidura en mente difícil de rechazar. Aparte del Rey, sólo queda Pdr Snchz como actor capaz de (no) rechazar esa oferta, que a estas alturas ya todos sabemos que tiene una característica que no es capaz de disimular ni en campaña, la ambición de poder, a lo que se añaden unas condiciones de contorno en las que para él, alcanzar el poder, precisamente, es la única manera posible de salvar su carrera política.

Así que Rajoy, conocedor del “perfil” de Snchz, sabía que lo único que éste no iba a poder rechazar es una oferta de gobierno, seguramente uno presidido por un hombre de paja (Albert Rivera está 100% disponible el 100% del tiempo), con una vicepresidencia para el propio Pedro Sánchez (digamos “la social”) y otra para Mariano Rajoy (la económica). Seguramente este esquema circula en su gabinete desde el mismo 20D y hubiera sido una solución “perfecta” en las que todos sacan algo: Snchz su silloncito en Moncloa, Rajoy su presencia en el gobierno, Rivera ser el presidente más jóven de la Democracia, e Iglesias quedar a cargo de las pistas del circo de la oposición, una amalgama informe de los folclores nacionalistas y comunistas (y sus subproductos incestuosos), incapaz de bloquear iniciativas de gobierno con sus imbecilidades. Todos contentos.

Dentro de un protocolo que se regula en el Artículo 99.1 de la Constitución, el viernes era el día final de las consultas de Felipe VI. Seguramente, Rajoy estaba muy tranquilo tras desayunar y fumarse su puro mañanero, a escondidas y en chándal, en los jardines del Palacio de la Moncloa.

Rajoy y Rico

Rajoy y Rico

De vuelta en su despacho con su gabinete de confianza, a media mañana, asistió al show Podemoide en la Zarzuela. Estoy seguro de que todos los presentes, al igual que los ciudadanos medianamente sensatos que estuvieran viendo el espectáculo, quedaron paralizados ante el peor de los bochornos posibles, el de la vergüenza ajena, aquella provocada por térceros y por tanto fuera de nuestro control: un ramillete de indocumentados pretendiendo, desde su inflamado pero aún minoritario porcentaje de votos, el cogollo del poder del Estado, incluyendo los servicios de Inteligencia, Defensa, TVE y Educación. Para tener a la sociedad bien cogidita por los c*j*nes. Ajá.

No creo que nadie en el despacho de Rajoy fuera excesivamente optimista con la posibilidad de que Pdr Snchz fuera a dar un golpe sobre la mesa y mandara a esparragar a Pablemos, de manera que quedara en una disposición óptima para la oferta, ya envuelta para regalo, que tenía Rajoy sobre su mesa. Pocos minutos después se confirmaba que la falta de optimismo era correcta, ya le conocen, Snchz se limitó a largar su consabido discurso comefachas, a hacer un condescendiente chascarrillo con la intolerable insolencia Podemita, y a mostrar una vez más su húmeda disposición a formar gobierno… cuando fracase Mariano.

En el puro de después de comer, en los jardines, a escondidas como siempre desde que dejó de fumar, el Presidente en funciones hace inventario de lo que él tiene: grupo mayoritario en la cámara baja, mayoría absoluta en la alta, apoyo en el grueso del Partido, y un probable retorno del voto fugado en unas eventuales nuevas elecciones. Y de lo que tienen los demás:

  • un PSOE que ha visto como Podemos le quitaba la parte más golosa de la tarta electoral para un político, la borregada, la parte de la sociedad que es totalmente solidaria con los eslóganes y los sermones de 2 o 3 medios, 3 o 4 periodistas y 5 o 6 artistas e intelectuales. Aunque Snchz y su camarilla, que son los que mandan hoy en el partido, atenazados por su propia estulticia, no son capaces de verlo, esta circunstancia podría ser una bendición por ser el detonador de una reconversión (¿vuelta?) a una socialdemocracia moderna como la europea, consciente del fracaso ideológico del socialismo, todavía equivocada en sus principios, pero responsable tanto en la acción de gobierno como en la de oposición. Pero claro, eso sería girar a la derecha para dirigirse al centro izquierda, y las órdenes de Ferraz son claras hace tiempo: ellos no son fachas. Craso error, para todos, pero Mariano ya ha asumido que poco más se puede hacer con este imbécil. Qué se cueza en su propia salsa de unicornios.
  • Una intolerable e intolerante izquierda posmoderna, una suerte de comunismo que recopila todos esos tics totalitarios que sólo sobreviven en países bolivarianos, y que en el resto del mundo y también en Europa, solo representa a una minoría de ciudadanos poco hechos, electoralmente insignificantes, y con muy pocas posibilidades de salir del hoyo de su propio sectarismo. Rajoy sabe que si se hacen las cosas bien tienen muy poco recorrido demográfico, sabe que su presente relevancia electoral es un mero artefacto producto de las circunstancias, la irresponsabilidad de unos pocos medios, y la disimulada pero fiel escolta del PSOE, que nunca ha renunciado a recuperar a esta porción electoral, que “tanto” esfuerzo le costó crear y alimentar.
  • Un nacionalismo echado al monte a pesar de no representar ni siquiera a la mayoría simple del electorado catalán, con una irrelevancia parlamentaria de la que sólo le pueden sacar los mendrugos comunistas, y que serían los primeros (y quizá únicos) perjudicados si una oferta como la de Rajoy prosperara.
  • Un Rivera (Ciudadanos es solo Rivera más un indeterminado e indeterminable número de arribistas), con similares ambiciones que Snchz, pero con cierto sentido de Estado y con un programa que no contempla coqueteos con el folclore nacionalista (aunque no hace excesivos ascos a los folclores comunistas). Pero como resulta que es irrelevante en tanto que ni PP ni PSOE serían capaces de formar gobierno con los 40 escaños que puede aportar C’s, Rajoy no depende ellos, aunque toma nota, todos lo hacemos, de su disponibilidad a escuchar todos los cantos de sirena, capturar todos los besos del destino, y explorar cualquier solución que evite una nueva convocatoria electoral, en la que probablemente profundizarán en su insignificancia.
  • Un par de novias desengañadas, Pedro J y Federico JL, que llevan años diciéndonos todos los días, a todas horas, bajo cualquier circunstancia y sin matices, que el problema de España es Mariano Rajoy Brey. Pero esa es una batalla que ya ganó Rajoy, y precisamente su capacidad de no ceder a presiones, y menos a las enfermizas como esta, es uno de los principales puntos en su haber como Presidente de la décima legislatura, y en su caso, un evidente activo para la decimoprimera.

Con el puro acabado, a punto de meterse una ducha para quitarse el olor a humo, y de volver a la oficina para encerrarse en su despacho para la última reunión con sus lugartenientes antes de acudir a la Zarzuela, Rajoy descartaba ya la opción de someterse a una investidura que iba a ser un linchamiento (y un circo, eso ya es irremediable). Y la opción que le quedaba, la buena, era simplemente declinar la invitación del Rey, una decisión perfectamente legítima y ajustada a Derecho, que detenía el temporizador (de dos meses tras esta primera y fallida investidura), y que trasladaba íntegra la presión a Sánchez et al., que todavía se están tentando la ropa ante el panorama de tener que mostrarse en el parlamento de rodillas ante la colección de monstruos que ellos mismos crearon, ávidos de poder, enfermos de resentimiento, y probablemente llenos de ectoparásitos. Buena jugada.

Pero tampoco nos pasemos, Rajoy no es el duque de Wellington, tenía dos caminos A y B, y ha elegido el B. Podría haber elegido el A, hubiera sido una opción razonable en cualquier parlamento occidental, pero aquí tenemos una infección populista, que produce una Podemitis aguda, que interesa a un PSOE que ha rechazado siempre vacunarse contra según que virus, y que puede entrar en fase terminal en los próximos tiempos. La opción B no garantiza buenos resultados, si se consigue formar un gobierno de majaderos Rajoy iría directo a la oposición o quizá a casa. Pero creo que Rajoy (y mucha más gente) piensa que tal gobierno además de patético, supondría un bloqueo legislativo y que por tanto sería carne de moción de censura (Arts. 175-179). Por tanto la jugada, incluso ponderando la incertidumbre de unos resultados que nadie puede pronosticar, se puede considerar un buen movimiento. Para la mayoría, no solo para el PP.

Piss¿Mi opinión?

La opción más elegante es un gobierno del PP sin coaliciones, con un simple acuerdo de investidura y con un año de gracia antes de que una oposición, dirigida por Pdr Snchz (u otro socialista, éste si que sobra), pueda plantear iniciativas para acortar la legislatura. Es una opción rápida, digna para todos, y con una marcha atrás relativamente sencilla. Si esto no ocurre, lo siguiente más razonable es convocar nuevas elecciones. Aquí no todos ganarían, ya, qué le vamos a hacer.

Muchos de los que piden la cabeza de Rajoy (no digo todos porque hay mucho despistado de buena fe) lo hacen o desde el sectarismo o bajo la influencia de un interés político concreto. Ojo, también los que simulando equidad dicen “Rajoy y Sánchez se tienen que marchar“. Rajoy no tiene por qué marcharse, no tiene ninguna espada de Damocles pendiendo sobre su cabeza, excepto memes, hipérboles, chascarrillos y, es seguro, algunas faltas, de acuerdo, pero son faltas que deberían ser sobreseídas de oficio en un país en el que hemos tenido presidentes implicados en terrorismo de Estado, o bobos solemnes rayando siempre en los límites de la prevaricación, o de la traición. Por otro lado Rajoy no es imprescindible, el PP tiene un banquillo razonable que le permite garantizar una continuidad, y que sabe que posiblemente esté ahora en su suelo electoral después de una amarga crisis, y una cruel cacería al hombre que se añade a la habitual caza al facha.

El PP ganó las elecciones, saca 33 escaños al PSOE, 81 a Pablemos, y 83 a Rivera. Rajoy es el candidato con más apoyo electoral de las últimas elecciones, y como representante de esos electores debe intentar conformar un gobierno. En 2004 le robaron las elecciones chapoteando sobre cadáveres, esta vez lo quieren hacer orinándose sobre las urnas, y la única opción honorable que tenía, es la que ha llevado a cabo. Sacarse la chorra y echarles una meadita a toda esta canalla. Yo me congratulo.

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