Nubes editoriales. Y un debate en La Clave sobre el Marxismo.

Un divertimento. Y un vídeo histórico especialmente relevante, un debate de La Clave sobre el marxismo tangencialmente relacionado.

Habíamos quedado en que Rajoy, tras cerrar la ronda de conversaciones con el Rey, había elegido la mejor de las dos opciones que tenía y en vez de someterse, para solaz exclusivo de los grupos “de progreso”, a una sesión de investidura pueril, por imposible, optó por declinar la invitación del Rey. Esto algunos lo interpretamos más que como una jugada maestra (coño, que sólo había dos opciones), como una simple meadita a sus adversarios dentro y fuera del parlamento.

En estas circunstancias, y a la espera de que el martes concluya una segunda vuelta de consultas regias, parece lógico asumir que la pelota está hoy más en Ferraz que en la Moncloa, y que la preocupación mayoritaria de la sociedad es que el PSOE de Snchz sea capaz de venderse a los majaderos Podemoides y a los de los paisitos, una especie de frente popular “comefachas” que sería impensable en cualquier país occidental, y desde luego imposible en Europa.

Bueno, pues el caso es que he cogido cuatro homilías de hoy mismo y, “sorpresa“, a pesar de las circunstancias esbozadas arriba, para algunos Rajoy sigue siendo el problema central, responsable de todos los males, y obstáculo de todas las soluciones. Y así todos los laicos días. Y no cuela.

 

PJ

Pedro J. en El Español – O llevarás luto por mí

 

 

ElPais

Editorial de El País: El PSOE no es la CUP

Notas

[1] Conste que he intentado buscar alguna opinión representativa de la canalla Podemoide, pero en Público es difícil encontrar entre tanto rebuzno algo que se pueda considerar una editorial estándar, y prEscolar, el hombrecito, está mudo desde el berrinche del mismo día 22.

[2] Hay un montón de herramientas para hacer nubes de etiquetas, yo esta vez he utilizado nubedepalabras.

El Marxismo en La Clave.

Rescato un vídeo de la Clave que creo resulta muy ilustrativo a varios niveles, por el momento histórico, noviembre de 1979 cuando la Constitución llevaba viva menos de un año; por los invitados: Bernard-Henri Lévy, filósofo y escritor francés, Santiago Carrillo, Secretario General del Partido Comunista de España, Enrique Tierno Galván, político, sociólogo, jurista y ensayista español marxista, Alfonso Osorio, político español liberal-conservador, Raimon Obiols, miembro del PSC-PSOE, y Roger Garaudy, filósofo y político francés; y sobre todo por las actitudes de unos y de otros, que de alguna manera ya reflejan lo que sería una constante durante la transición y el Felipismo, y que todavía impregna la sociedad del siglo XXI: la desvinculación del Marxismo de los horrores del Comunismo, y lo que es peor, la desvinculación de los horrores del Comunismo del propio Comunismo.

Bernard-Henri Lévy fue el único que hizo frente a este tipo de excusas en el debate (enarboladas tímidamente por un Tierno aferrado al academicismo, y sobre todo, rabiosamente, por un Carrillo que todavía no calzaba el aura de abuelo amable de la “Democracia”), y su pelotera con Carrillo fue antológica, aunque creo que dada su inferioridad numérica (él contra casi todos), y su discurso no exento de cierta altanería, no permitieron que su mensaje quedara todo lo claro que debería haber quedado.

En fin, son más de dos horas de programa, pero creo que merece la pena, porque lo que en él se ve, se puede considerar un ejemplo canónico para explicar el hecho de que todavía hoy, empezando 2016, se siga aceptando con naturalidad que existan “comunistas” en España fuera del Grupo Mixto, y que, además, tengan la insolencia de darnos lecciones éticas y políticas a todos los que no lo somos.

Y con esta salsa que empezó a cuajarse a finales de los setenta, es muy difícil echar la culpa a Zapatero (aunque él fue todo un hito a la hora de empeorar todo), pero culpar a Rajoy cae ya en el esperpento, así que, desde mi punto de vista, cuando alguien centre su análisis de las terribles circunstancias actuales en Rajoy, sospechad, algo te quiere vender, y algo quiere sacar: credibilidad cero.

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