Encuestas, Ciudadanos y yo.

Ayer enlazaba Plaza en su blog un artículo de Público que da cuenta de una estimación de voto cocinada a partir de los sondeos realizados desde el 20D. Iba a hacer un comentario allí, pero además de que se me estaba alargando demasiado, me he dado cuenta de que no era capaz de bajar a unos niveles razonables el nivel de ácido, soy muy crítico con la postura y el discurso de Ciudadanos, y con la actitud perdonavidas de (algunos de) sus apologetas. Así que me quedo más tranquilo escribiendo aquí en casita, a mi aire.

El artículo de Público, “Ciudadanos ganaría 21 escaños en otras generales y llevaría a la derecha hasta el filo de la mayoría absoluta, arroja el siguiente resultado en unas eventuales elecciones:

EstimacionVoto

Con estos números Rivera quizá estaría lamiendo las corvas a Rajoy con la misma fruición con la que hoy lame las de Pedro Sánchez. No saldría un gobierno reformista y de progreso para todos y todas, pero saldría un gobierno encabezado por la lista más votada, y eso amortiguaría mucho el encabronamiento general. Además Rivera podría tener su despachito en Moncloa, que es de lo que se trata, y todos tan amigos.

El caso es que este tipo de encuestas tienen varios elementos peliagudos que las hacen menos fiables de lo que ya son por naturaleza. A continuación describo algunos de esos elementos, e intercalo algunos comentarios que sustancian mi crítica al papel de C’s en todo este sainete electoral.

Sesgo ideológico

Sabemos que unos datos estadísticos pueden ser ideológicamente “configurables”, desde el propio trabajo de campo hasta el tratamiento y publicación de los resultados, no faltan parámetros, métodos y argucias para garantizar unos porcentajes de voto que apoyen un determinado mensaje político. En este caso se trata de un análisis que el Podemita Público encarga a una consultora amiga, y el mensaje no viene ni cifrado: ¡Qué vienen los fachas!.

Ya.

El hecho de que C’s se vea beneficiado por el análisis de Público, no es más que la reedición del meme socialista de que C’s son “de derechas” pero democráticos (porque el PP es facha, o sea, fascista, como es bien sabido), y ese es uno de los sueños más húmedos de la izquierda: un PP arrinconado, marginal, y una “derecha” que sea socialdemócrata, como ellos mismos serían si no se hubieran quedado fosilizados en la 2ª internacional. Amparados en su propia mediocridad y sectarismo, no son conscientes de que no pueden cambiar la realidad, que una parte importante de la sociedad ni es, ni nunca será socialista, y que la Democracia ofrece cierto equilibrio precisamente porque fomenta la alternancia y el respeto a la otra parte, no su neutralización.

Volatilidad del voto

La volatilidad del voto está en su cénit en una época como esta en la que todos los candidatos (excepto Rajoy, por cierto) cambian su postura con alegría y desparpajo, y sus votantes (o parte de ellos) hacen lo propio. La reacción del electorado ante esta realidad no es lineal, los límites que cada uno pone a su candidato son particulares, intransferibles y variables, y por tanto imposibles de modelar.

En el contexto del mundo Ciudadanos hay de todo, como siempre, pero hay mucha gente que tolera alborozado que su candidato pase del “nunca participaré en un gobierno si no gano las elecciones“, a este tuit de dos días antes de las elecciones:

Claro, que eran otros tiempos, y entonces el término “ganar las elecciones” estaba vinculado al de “lista más votada“, o al menos al de “lista claramente más votada“, y Rivera todavía pensaba que su lista, podía ser la más votada. Su topetazo electoral, y el aún peor descalabro del PSOE (sus peores resultados durante la Democracia), explican muchos de los acontecimientos posteriores, que culminan en esto:

Este comportamiento (el maridaje con el PSOE), agravado por la presteza con la que están aprendiendo a comer fachas (muy bien asesorados y escoltados por los maestros Jedi de Prisa), estoy seguro que ha sido ya el detonante para que una buena parte de su electorado haya desconectado definitivamente de Rivera, y que sigan desconectando cuando ven día a día, a los Ferreras y Carniceros de turno alabando a C’s por tierra, mar y aire. Creo que es complicado valorar este efecto (el resultado neto de la captación de voto de izquierdas menos la fuga de votos de derechas), pero seguramente muchos de los que vienen del justificado descontento con Rajoy, que son “fachas” en esencia, aborrecen la actitud de Rivera, y no solo con razón, sino también con legitimidad y autonomía. Más abajo haré una estimación en cualquier caso.

Capacidad predictiva

Es cero. Yo creo que sólo se pueden afirmar dos cosas de estas encuestas: nunca aciertan del todo, y algunas son mejores que otras. Una imagen vale más que mil palabras:

Opinion_Polling_for_Spain_General_Election_2015

Sondeos de intención de voto para las elecciones generales de España de 2015 – Media móvil a 15 días – Wikipedia

Extraer conclusiones del análisis de Público viene a ser lo mismo que sacar conclusiones de un par de columnas del gráfico anterior, y desde ahí pronosticar los resultados de unas elecciones que serían dentro de cuatro meses -nótese que los mayores vaivenes en el gráfico se dan precisamente en los últimos meses antes del 20D. Es imposible: que haya diferencias de más de diez puntos en los sondeos significa que no se deben extraer conclusiones cuantitativas de estos datos, y que por tanto puedes desconfiar abiertamente de quién las hace: te quiere vender humo.

Trasvase de voto

Sin embargo sí se pueden inferir con cierta fiabilidad algunas conclusiones del gráfico de Wikipedia, que representa el comportamiento general, de las encuestas y sus promedios, durante toda la legislatura, especialmente porque dos de los principales actores, los de la “nueva política”, aparecen en el escenario “de repente” en el intervalo de un año.

En el gráfico se puede ver que los dos partidos principales pierden sosteniblemente intención de voto durante toda la legislatura (el PP era difícil que no lo hiciera -si aceptas que el PP alcanzó su techo en 2011-, y el PSOE tiene el eximente -parcial- del considerable bocado que le da Podemos), y que dos partidos se hunden en la miseria (UPyD e IU). En términos de la volatilidad del voto que comentaba arriba, a la vista del gráfico, no parece descabellado pensar que C’s ha captado electores de PP y UPyD, sobre todo, y que Podemos ha captado muchos del PSOE e IU. ¿Cuántos? Ni idea, pero si tuviera que mojarme diría que entre uno y dos tercios del voto neto, pongamos que el 50% (la media del rango anterior) es voto “prestado”, o, ya que algunos se ofenden con tal adjetivo (“¡el voto no es de nadie!”, exclaman subrayando lo obvio), es voto de alta volatilidad. 😉

Bien, más allá de que el margen de error es “enorme”, y de que es un valor imposible de contrastar, creo que es razonablemente correcto estimar que en torno a la mitad del voto Ciudadano es de origen Popular, y que ese voto volátil, por su propio carácter -de volátil-, puede volver a su redil (que desaparecido UPyD no es otro que el PP). Por tanto dedicarse a fustigar al PP, tiene que erosionar necesariamente a esa mitad de su electorado, en contraste con la posible captación de voto de izquierdas, que al fin y al cabo es una parroquia que para comer fachas, cuenta ya con cinturones negros en el PSOE y Podemos. En resumen, otra mala jugada de Ciudadanos.

Podemos por su parte no tiene este problema, pueden hacer/decir/pensar lo que quieran, que un núcleo importante de su electorado no pestañeará, y difícilmente se planteará la “vuelta” al redil del PSOE. La flaqueza de Podemos es otra: su alta dependencia del “periodismo” de trinchera. Sin los trovadores de Ferraz, que llevan casi dos años ejerciendo de abogados de oficio de todo Podemoide viviente (siempre “desde la discrepancia”, ¡Ja!) , o sin los propios patrocinadores de la Sexta y Cuatro que los llevan envolviendo para regalo desde tiempos del 15M, Podemos desaparece (hubiera desaparecido, debería haber desaparecido, desaparecería) en meses.

En todo caso, la izquierda está en plena ebullición, una fusión de Podemos e IU puede compensar las posibles fracturas periféricas de las diferentes corrientes podemitas, y ampliar así su difusión territorial (que se traduciría en más escaños en las dos cámaras). Mientras el PSOE, echado al monte lanza en ristre en su quijotesco papel de “papá progreso“, y relegado Rivera a tonto-útil-pero-contento, tiene al alcance de la mano una fusión de progreso, no excesivamente beligerante con los de las nacioncitas, que dejaría al PP en una posición en la que difícilmente obtendría más de un tercio de los escaños en juego, siempre insuficientes para gobernar a pesar de representar a una buena parte de la sociedad. Se podrían asegurar dos o tres legislaturas seguidas, perfectas para terminar los flecos que restan después de casi cuarenta años de progreso, que han engendrado un país en el que cinco millones de individuos votan Chavismo.

En fin, determinar el flujo de votos entre partidos, y entre partidos y abstención, es una tarea incierta, y más en estas circunstancias en las que las simpatías pueden variar de semana en semana. Hay que tener en cuenta que son estimaciones que solo se confrontan con la realidad en las elecciones, y que tienen cierta utilidad cuando analizas periodos largos, pero es siempre una utilidad explicativa, nunca predictiva. Mi apuesta es que en una repetición de elecciones el voto útil primaría, lo cuál no me cuadra con las disminuciones de PP y PSOE que refleja el análisis de Público, pero sabe Dios.

Unas reflexiones personales

Pasa una cosa. Que no soy “facha”. A pesar de llevar más de cinco años manteniendo este blog, no soy un buen representante de eso que llaman la derecha sociológica, tengo “problemas” serios en asuntos centrales tanto con conservadores como con liberales, a vuelapluma: no me gusta la islamofobia (exactamente igual que denuesto la cristanofobia o la judeofobia, y por razones muy parecidas en esencia); no entiendo el patriotismo a partir de un umbral bastante bajo en parámetros conservadores (no se como se puede estar orgulloso de un país que tiene medio Estado infectado de soplagaitas, puedo estar orgulloso de algunas cosas de mi país, pero muchas de ellas son independientes de su estructura política como nación); estoy a favor del referéndum para los paisitos, no a lo loco, pero sí de una forma racional y negociada (la no siempre bien ponderada vía canadiense); creo que el liberalismo tiene un recorrido relativamente limitado en la sociedad actual (un Estado casi omnipresente, especialmente en determinadas áreas, es inevitable en las próximas décadas, quizá siglos) y que por tanto hay que ser muy paciente y humilde en su vindicación; y creo también que el libertarianismo tiene algunos focos de sectarismo realmente preocupantes, que me producen tanto rechazo como el que me produce el progresismo posmoderno, y muy parecido por cierto, por disparatado. En resumen, que estoy capacitado para discutir con casi cualquier persona… 😉

Sin embargo considero desde hace más de una década, que la peor tara que sufre este país es la deslegitimación de casi la mitad de sus habitantes, es decir, de todos aquellos que no están en la órbita ideológica del PSOE… una tara que ha promovido campañas tan repugnantes como el Aznar asesino de la guerra de Iraq, o el macabro asalto al poder tras los atentados del 11M. En mi opinión es un asunto gravísimo, peligroso y muy injusto, y por eso marca irremediablemente mis prioridades políticas, lo que opino, vaya.

Ciudadanos podía haber sido perfectamente mi partido de preferencia en estos tiempos, Rivera ha desempeñado una gran labor en Cataluña, y su “centralidad” no me estorba, me puedo acoplar a ella. Pero creo que en un año como el pasado, con varios procesos electorales, docenas de tertulias, artículos, debates, tuits, etc…, ha sido más que suficiente para verle todas las arrugas, los tics, los defectos en definitiva que, en mi escala de valores, lo descalifican como candidato mío de nada.

De hecho lo que me pide el cuerpo es pedir su dimisión, creo que, al contrario que Podemos, Ciudadanos puede ser un partido útil y fiable en el arco político español, pero necesitan deshacerse de este tío, no da la talla, al menos de momento, que le den una subsecretaría y que promueva en su partido un candidato que no le ría las gracias a un casquivano como Pdr Snchz, y que repudie sus consignas comefachas en vez de aprendérselas. Claro, que luego recuerdo que yo no soy militante (ni ya simpatizante) de Ciudadanos, y me pregunto ¿quién soy yo para pedir la dimisión de Albert Rivera…? Y la respuesta es inmediata, nadie.

Y conste que no respondo a consignas de “machacar a C’s”, mis críticas a C’s empezaron hace bastantes meses, precisamente hace unos días me recordaba Facebook este comentario de hace justo un año:

Plumero

Paradójicamente, hoy “nos” acusan de connivencia con Podemos por bloquear el “pacto del cambio”. Váyanse al guano señores.

Y todas mis sospechas, como decía, se han ido confirmando en el transcurso del año, Rivera merecía todas esas críticas, y me temo que todas las que vengan. Ayer mismo me corroía la vergüenza ajena cuando le oí en el parlamento soltar una coz a Rajoy, aludiendo a su origen político. Mi comentario inmediato en FB:

RiveraAP

1º de guerracivilismo. Un notable alto para el ciudadano Rivera. ¿Cómo serán las checas de C’s? Yo me imagino un cuarto con mecedoras y 24 horas de megafonía con frases de Paulo Coelho.

Creo que ya tengo argumentos de sobra para descartar que C’s cuente con mi voto/apoyo en un futuro próximo, y menos con Rivera a la cabeza. Pero hay un asunto adicional que merece mención especial: la pesadez de sus apóstoles, aquellos que se comen todo lo que diga Rivera et al., que repiten como papagayos sus consignas, y que harán, dirán y pensarán lo que toque, sea lo que sea, aunque implique lo contrario de lo que decían hace unos meses. Estos superan mis fuerzas, no puedo con ellos, en cierto modo son peores que los Podemitas, porque aunque son equiparables en su cerrazón y en el uso y abuso de consignas, el cargante tonito de superioridad moral, que resulta irrisorio en Podemos, se convierte en irritante es su caso, sobre todo por el patetismo de una arrogancia que, al contrario que la izquierda “pata negra” que representa cerca del 40% de la sociedad española, no tiene ningún respaldo demográfico.

Verlos en las redes da grima. Si hace unos meses cuando les explicabas que no votarías nunca a C’s por el riesgo de que pasara lo que ha pasado (ya tenías que dar explicaciones entonces por dudar de Rivera), se enfadaban y te regañaban porque eso “no iba a pasar nunca“, ahora que ha pasado, piden la cabeza de Rajoy (ya no la de Snchz, que ahora es socio reformista y de progreso, a pesar de que hace unas semanas pedían las dos cabezas con tal de colocar a Rivera), y te exigen tu voto, por “responsabilidad”, para dárselo a Sánchez. Con dos cojones.

Así que no, como corolario y como resultado del análisis de la realidad que vivo, y en consonancia con mis preferencias y prioridades políticas, NO, no voy a apoyar ningún gobierno reformista y de progreso, NO apoyo a este C’s de Rivera, y mi principal línea roja a Rajoy en estos momentos es que no ceda a presiones (otros deben irse antes que él), que deje que Snchz y Rivera se cuezan en su propia salsa de unicornios, que incluyan si quieren el progreso en esteroides de Pablemos, que tendrá que ser solapado para que C’s trague (sus fieles tragarán también con eso, y por lo mismo, por “responsabilidad”), o que se convoquen nuevas elecciones para junio. Y una vez que se convoquen ya si queréis jugamos a cambiar cabezas de lista, yo la primera cabeza que pediré será la de Rivera, por cantamañanas.

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