12 años.

Interior del Monumento a las Víctimas del 11-M en Madrid

Interior del Monumento a las Víctimas del 11-M en Madrid – Wikimedia Commons

Hoy hace 12 años del 11M. 12 años sin escuchar la Ser. 12 años desde que se borraron de una vez para siempre mis taras progres, bueno, las pocas que todavía me quedaban en aquel entonces. 12 años desde que me percaté de que en fase con la batalla ideológica, hay un combate más soterrado pero a la vez más esencial, que tiene muchas instancias paralelas no siempre inconexas. Es la lucha entre la inteligencia y la estupidez, entre el verdadero progreso y el progreso impostado, entre la franqueza y la impostura, la solidaridad y la inquina, la nobleza y el cinismo, la fraternidad contra la hostilidad crónica, la esperanza frente al desaliento, la autenticidad frente al dolo, la razón frente a la demencia, el yo humano contra el yo salvaje.

Y vamos perdiendo.

Más allá de las razones expuestas por una víctima cualificada como pueda ser Gabriel Morís, ver Doce años olvidados, hay que tener presente que con los años el desasosiego que se mantiene, constante, por encima del propio horror de los atentados que se va difuminando en el vaho del tiempo, es el que produce la constatación de que la contienda que describía arriba había empezado mucho antes del 11M, se ha mantenido después, y sigue hoy.

5000000 de personas votan comunismo, casi 1/3 del parlamento actual promulga el folclore como forma de vida (sea éste nacionalista, comunista, o una mezcla de ambos), y casi otro tercio no dudará en pactar con el anterior a nada que se laven los dientes. Si alguien pretende aislar estas circunstancias del hecho de que la hegemonía política y sociocultural de los últimos 35 años ha sido capitaneada por una determinada orientación política, va a encontrar muchas dificultades. Porque es inposible.

Hoy no veo muchos motivos para el optimismo. Ni a derecha ni a izquierda. Ni en el centro.

Son días.
Chumy Chumez Pasado o Presente

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