No puede salir bien.

urna

Un dibujo de Sintes.

Ni siquiera la opción menos dañina que pudiera salir de las urnas este domingo -es decir cualquier combinación de resultados y/o movimientos en los banquillos, que desemboque en un “permiso” para que gobierne la lista más votada (i.e. la candidatura más respaldada por los españoles, previsiblemente la encabezada por Mariano Rajoy); nos libraría del lúgubre panorama parlamentario que se nos viene encima. Para echar a correr: un gobierno (o una oposición) débil del PP frente a una oposición (o un gobierno) de víboras ávidas de poder, con sus “programas” de progreso, reformismo y sonrisas, y cuyo principal factor común, fuera de su indisimulable inanidad y su ambición extrema, es el turbio objetivo de devolver a la derecha española a las catacumbas de las que en realidad nunca les han dejado salir, ni siquiera gobernando.

Y con la actual configuración sociopolítica y parlamentaria de éste país, en la que tres tertulianos de la Logse son la alternativa de gobierno (o quizá directamente el próximo gobierno), lo tienen a huevo. Hemos alcanzado lo que podríamos considerar el siguiente estadio de la partitocracia: la telebasura-cracia. -vale no suena muy bien, habría que buscarle otro nombre, pero se entiende el concepto 😉

¿La campaña…? Insufrible. Especialmente para los que nos quedaron las cosas muy claras ya tras el 20D, y todo lo que hemos visto en estos seis meses ha sido la perfecta validación empírica de todas nuestras sospechas, la más triste que Rivera solo busca sillones, lo demás le toca el pie.

El bloque de progreso reformista lleva toda la campaña equiparando a Podemos con el PP, “los extremos” dice Snchz a todas horas, “los creadores de Podemos” dice Rivera en cuanto tiene ocasión. Más allá de consideraciones éticas, demonizar al contrincante es una buena estrategia, te permite adoptar posturas con la víctima que serían inexplicables si no nos enfrentáramos a un adversario maligno, de tal manera que ética y lógica puedan ser sobreseídas en aras del bien mayor que significa eliminar el mal.

Por ejemplo puedes bloquear al candidato del partido con más votos y escaños, y simultáneamente, con dos cojones, acusarle de bloquear cualquier pacto, de parar el reloj de la democracia, de inmovilista, de leer el Marca o del chascarrillo del día. O puedes exigir al candidato con más representación que se vaya (independientemente de los resultados ¡¿?!) y acusarle de bloquear a un gobierno definido, pongamos, por Girauta. ¿Es que nadie le va a explicar a Rivera que hay una forma más justa de desbloquear la situación: ¡qué se vaya él!?. ¿No sería una solución más fácil (por consecuente con los resultados electorales) que se vaya él, y que el futuro líder de C’s negocie con Rajoy un entendimiento con el PSOE…? Ah!, espera, que C’s es SÓLO Albert Rivera. Claro, por eso esa opción no se baraja. La silla de Rivera es intocable. Pero no hablemos de sillones, eso es de mal gusto, eso es de la vieja política, ¿eh, Rivera?.

El problema de esta asquerosa estrategia es que se asienta sobre patas muy finas, poco consistentes, y que a pesar de los enormes recursos invertidos en compensar este defecto (que puedes medir en horas de tertuliano, locutor, periodista, experto… justificando cada requiebro de los candidatos del cambio), no parece que cambie el principal “inconveniente” al que se enfrentan: que Rajoy sigue teniendo un respaldo de cerca de 1/3 del electorado. No todo el mundo es susceptible a las ruedas de molino, hay mucha gente que no ve la Sexta, y muchísima más (en al menos un orden de magnitud) que no sigue a PedroJ y Losantos.

Y por eso se agarran a cualquier boñiga disponible, aunque venga del bloque de progreso bolivariano, o de su cuartel mediático como la de hoy. Resulta que se graba ilegalmente una conversación del Ministro de Interior, en su despacho, y los tres mosqueteros del cambio tardan minutos en pedir su cabeza. Todos para uno y uno para todos. Llevo todo el día desconectado de las noticias y no se que habrán dicho “los expertos” sobre el asunto, y tampoco he leído al detalle las conversaciones, pero mi impresión es que es uno más de los síntomas de lo que muchos consideramos el principal problema de la sociedad española en Democracia, el aislamiento de una parte considerable de esa sociedad, algo que sería impracticable sin la colaboración de gente “muy de progreso” que acecha en todos los estamentos del Estado, lo que incluye importantes despachos de todos los ministerios, administraciones… y por supuesto servicios de Inteligencia, incluidos los más oscuros, los capaces de hackear una conversación privada de un ministro, en su propio despacho, con un juez, y congelarla durante dos años, siempre dispuestos a echar una mano, por ejemplo filtrando la grabación a un periodista goloso, en momentos críticos. La nueva política.

Si todavía hoy hay un volumen crítico de electorado de centro-derecha que no se percata de qué es a lo que estamos jugando (a eliminar al PP al precio que sea, es decir, a lo de siempre), si todavía el centro izquierda calla y tolera tales estrategias, como parece que mayoritariamente es el caso, entonces quizá realmente es que nos merecemos la catástrofe que se nos viene encima. Nos la merecemos y no podemos escapar de ella, las dos cosas.

Y en ese supuesto, quizá un baño de progreso (rebozado en reformas, sonrisas o reformas sonrientes, me da igual) a partir del lunes, es la mejor forma de tocar fondo y empezar de cero. Podemos retrasarlo unos meses, quizá a unas terceras elecciones en septiembre, quizá a una corta legislatura llena de sainetes parlamentarios, pero el futuro está ya escrito. Y no puede salir bien, tiene muy mala pinta.

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