Sobre los insultos a los votantes del PP y el odio a Rajoy.

Los resultados del domingo, todavía mejores que mis previsiones (más escaños para el PP, y menos para la nueva política™ de Podemos y C’s), han recuperado en parte el concepto de “ganar las elecciones“, y han insuflado una legitimidad a Rajoy, que no nos engañemos (que no te engañen), ya tenía el 20D. La única razón de que entonces no se formara gobierno, es que algunos consideraron que era prioritario suturar primero las profundas heridas de Pdr Snchz y de Rivera, que terminaron lamiéndose los puntos en un pacto reformista de progreso “histórico”, que dejó meridianamente claro de qué van ambos personajes.

Rajoy Renacido

La avalancha de insultos que cayó sobre los votantes del PP por parte de los de siempre no debería sorprender a nadie, es consecuente con el comportamiento esperado de una horda descerebrada, que se cree en posesión de la verdad porque todo lo que ven, oyen y leen les reafirma en su visión. Nada nuevo.

Pero si tengo que valorar tal actitud desde un punto de vista estratégico, creo que son incluso beneficiosos para la democracia, por su efecto catalizador a la hora de despertar a ese porcentaje de izquierda sensata, repartida ahora entre el PSOE e IU (dónde siempre ha habido una porción de sensatez) y Podemos (que sigue contando con un porcentaje importante -yo diría que en torno a un 50% de su voto- de personas de buena fe pero víctimas de su cualidad de espectadores de la Sexta), que es tan necesaria para la convivencia democrática en este país.

Sirva como ejemplo canónico de este efecto el caso de Juan Carlos Ortega, a mi parecer uno de los humoristas más brillantes (¿el único?) de la generación Logse, que se mostraba en su artículo Gilipollas de ayer harto de los desprecios hacia millones de votantes del PP por parte, en este caso, de El Jueves:

Había en mi silencio, ante todo, algo profundamente ruin, una enorme cobardía, porque era consciente de que criticar estas cosas iba a provocar, de manera inmediata, que me llamaran facha, estómago agradecido o cualquiera de las tópicas definiciones que se usan a menudo en estos casos. Y así he ido callando, por miserable, por mezquino, por cómplice, por miedica, por temor a no parecer un chico tolerante.

Este miedo lo mando a la basura hoy mismo. Estoy encantado de ser considerado facha o “amigo del sistema” por aquellos que llaman gilipollas a millones de seres humanos simplemente porque piensan de otro modo. También ha desaparecido mi reticencia a cuestionar a compañeros de profesión, no tanto porque haya dejado de ser reticente, sino porque ellos han dejado de ser mis compañeros. Y de verdad que lo siento en el alma, pero quiero defender mi oficio, que en absoluto es el mismo que el de ellos.

Nunca es tarde Juan Carlos, efectivamente no son humoristas, son basura. Bienvenido al mundo facha, es el primer paso, terminarás comprendiendo que los verdaderos fachas son ellos, y que de hecho son ellos los que mejor representan hoy el concepto de fascismo.

Más, mucho más, me preocupan los insultos que vienen de las “derechas“. El odio a Rajoy (y solapadamente a sus votantes) que han generado unos pocos periodistas desfasados, incongruentes, sesgados y con obvias cuentas pendientes personales con el presidente del PP (esperaban -y nunca recibieron- honorarios en forma de subvenciones por su “lucha” contra ZP), trasciende cualquier consideración política o crítica racional que se pueda hacer a un gobernante, que mal que les pese, ha dirigido una legislatura excepcionalmente compleja de una manera razonablemente eficiente. Es un odio irracional, violento y militante que llega a unos puntos que yo no había visto (casi) en mis centenares de debates con cafres de todas las especies principales: alarmistas del clima, comecuras, integristas ateos, comefachas…, y que me ha llevado a más bloqueos en FB en seis meses que en todo el resto de mi ya larga historia en esa red social, saturado de arrogancia, condescendencia, ignorancia y argumentos de tertuliano de segunda.

Un ejemplo también canónico de como se ha llegado a tal punto desde la propia derecha, nos los proporciona hoy mismo Pedro J. en su homilía dominical, que como TODOS los pu+os domingos, está dedicada a liarse a escobazos con Rajoy. Como si no hubiera habido elecciones hace una semana, o peor, como si habiéndolas habido, hubieran sido manipuladas por las encuestas (como si éstas dependieran de Rajoy), y distorsionadas por el cisne negro del Brexit, llegando incluso a comparar estas circunstancias con el 11M. Enfermizo. Sale a un promedio de rebuzno por párrafo, si encuentras uno sin rebuznos, busca bien porque habrá otro párrafo que contenga dos. Y todo para terminar concluyendo, inmune a los resultados de las elecciones, que Rajoy es un cadáver político “decidido a no marcharse“.

Calavera_Rajoy

Simpática y sutil ilustración que acompaña hoy el sermón de Pedro J. regañando a Rajoy

Por supuesto no dedica ni una sola sentencia a explicar el estacazo de su chico Rivera (meramente instrumental para él, su target es Mariano Rajoy, lo demás es accesorio), o a hacer un mínimo de autocrítica, o a analizar los resultados en otra clave que no implique demonizar a Rajoy.

Muy rápidamente le doy algunos factores que se me antojan autoevidentes:

  • Rivera no convence a la derecha porque ha asumido sin rechistar el papel de tonto útil del PSOE.
  • Rivera no convence a la derecha porque representa a un partido de aluvión formado por desechos de otros partidos y arribistas de todo pelaje, y eso no puede (y no debe) funcionar, especialmente en momentos de crisis multidimensional como la presente.
  • Rivera no convence a más votantes porque sus planteamientos son arbitrarios, cambiantes y contradictorios. Dicho de otra manera, tiene un techo electoral inamovible (en torno a los 40 escaños que obtuvo el 20D), y un suelo muy bajo (si no CERO).
  • Rivera no convence a la derecha porque ha visto a los mismos tertulianos-lanceros de Prisa que han defendido a capa y espada (o lanza) a Podemos durante estos dos años, defender con la misma fruición las continuas inconsistencias de C’s antes, durante y, sobre todo, después del 20D.
  • Rivera no convence a la derecha porque lleva seis meses utilizando y/o reciclando los mismos memes comefachas de la izquierda más ramplona, y los votantes de C’s (y los del PP) no son sensibles a semejantes gañanadas, o al menos tienen un umbral de tolerancia a ellos mucho menor que el de progres y podemiers.
  • Rivera no convence porque no ha sabido disimular su arrogancia, su desorbitada ambición y su insignificancia intelectual.
  • Rivera no convence a la derecha porque calla ante la corrupción del PSOE.
  • Rivera no convence a la derecha porque una buena parte de conservadores y liberales tienen muy claro que Rajoy, con todos sus defectos, reales e imaginarios, no puede ser etiquetado como el principal problema de España. No es creíble.
  • Rivera no convence porque ya nadie piensa que la nueva política™ sea nueva, y de hecho, más bien lo que parece es una aberración infantil de la política estándar rebozada en adanismo, y con un buen chorretón de oportunismo, que por definición, es efímero.

Supongo que podría seguir otro rato añadiendo causas probables que pueden explicar por qué el electorado de Ciudadanos ha adelgazado en casi 400000 votos (por encima del 10% de sus votos del 20D, por mucho que ellos prefieran recurrir al porcentaje sobre el censo, pillines, y decir que “no llega a un punto“), pero no quiero extenderme mucho más, no merece la pena.

Sólo voy a añadir una circunstancia que creo ha sido esencial en las dos últimas victorias del PP, que servirá seguramente si se mantienen los vetos y vamos a unas terceras elecciones, y que he visto ya esgrimida por gentes más cercanas a Ciudadanos que al PP de Rajoy: desde que empezó la campaña para el 20D, Rajoy ha sido el único que ha mantenido un comportamiento adulto, serio y coherente. Y con mucha diferencia sobre sus adversarios, añado. Y eso, y no extravagantes confabulaciones, es lo que le ha permitido a Mariano Rajoy ganar estas elecciones, a pesar de la que está cayendo y a pesar de todo el odio generado. Y creo que todos nos beneficiaremos de ello.

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