Judeofobia y apología del terrorismo en el campus de la George Mason

Esta lamentable historia, anecdótica a primera vista, contiene unas cuantas claves sobre la inmoralidad y estupidez de la dictadura de la “corrección política” en los Estados Unidos, que a su vez es origen de una buena parte de la inmoralidad y estupidez en el resto de Occidente.

El protagonista es el creador de la web satírica The People’s Cube (web, wiki) Oleg Atbashian, que ya apareció a principios de año aquí en NMSP en una entrada que puede muy bien leerse como aperitivo: Manipulación, corrección política y censura. Un surtido de ejemplos.

hamas_sjpResulta que Oleg se había compinchado con David Horowitz, presidente del think tank David Horowitz Freedom Center, para una campaña en la que advertían de los vínculos entre Hamas y la asociación estudiantil antisionista y propalestina Students for Justice in Palestine, aprovechando unas jornadas organizadas a primeros de mes por los mencionados SJP en la George Mason University, una universidad reconocida entre las más antisemitas de los Estados Unidos.

En la imagen se pueden ver los inofensivos carteles que colocaron en varios puntos del campus antes de que los pillaran, los detuvieran por “destrucción de propiedad por un valor de al menos $2500” al haber utilizado “pegamento industrial” (no podían encalomarles otra cosa porque la 1ª Enmienda protege la libertad de expresión), fueran llevados ante el juez y encerrados en prisión 14 horas hasta que abonaron las correspondientes fianzas de $8000 por cabeza, tras haber sido notificados de que tenían prohibida la entrada a la Universidad G. Mason.

En resumen, que una universidad pública norteamericana veta a unos ciudadanos que legítimamente expresan una determinada postura ético-política, y proporciona así un espacio en el que la judeofobia y la apología del terrorismo quedan preservadas y libres de crítica.

¿Terrible? Seguro, pero aún hay más datos escabrosos, verás, resulta que el juez es un campeón de la lucha por la “justicia social”, y el agente de policía que les intervino es el oficial de enlace con la comunidad LGBTQ, figura cuya mera existencia es un inequívoco síntoma de que algo anda muy mal por esos lares.

El relato completo del episodio, actualizaciones, enlaces, referencias, fotos y comentarios de camaradas y comisarios se pueden consultar en el post de TPC:

Yo por mi parte voy a destacar tres párrafos que me parecen especialmente interesantes y que traduzco libremente:

Aunque yo no soy judío, es evidente que los judíos han sido los “canarios en la mina de carbón”, siempre en la mira primero antes de que el resto de nosotros seamos asesinados y mutilados por fuerzas totalitarias, ya sea el nazismo en el siglo XX o el Islamofascismo en el siglo XXI. Israel es parte tanto de la civilización occidental como de Europa y América. Cuando los judíos son el blanco, el resto de nosotros caeremos eventualmente en la mira, así como ha sido probado por los múltiples ataques terroristas en Europa y América en los últimos años. Detener el terrorismo islámico, por lo tanto, no es sólo una cuestión de la decencia personal o de solidaridad con los judíos. Ya pasamos el punto en el que esa era una elección moral de cada uno; ahora es una cuestión de autoconservación de todos. […]

[…] Yo no me asusto fácilmente. En mis días de disidencia soviética, cuando estaba recogiendo firmas en defensa de Andrei Sakharov, me gritaban, me amenazaban y me daban conferencias los funcionarios de la KGB y del Partido Comunista. Lo que nunca imaginé fue que en los Estados Unidos, la tierra de los libres, no sólo estaría sujeto a un trato similar, sino a ir a la cárcel por mi activismo político, cosa que nunca me sucedió en la URSS.

El progresismo y su principal herramienta, la corrección política, son absurdas y deshumanizantes no sólo en teoría; su implementación física también es bastante espantosa y dolorosa, como personalmente experimenté ayer, siendo convertido de un artista activista en el recluso # 2076524 de la cárcel del condado de Fairfax, con hematomas doloridos en mis muñecas por unas esposas excesivamente apretadas, y la perspectiva de pasar cinco años en Cárcel como delincuente convicto.

La dictadura de la corrección política, la sumisión a los dogmas de una determinada ideología (la de la izquierda más pánfila), el sometimiento a unos determinados y rígidos esquemas éticos y morales, y su imposición ante cualquier cosmovisión que se aleje de sus arbitrarios presupuestos, es un asunto de primer orden, posiblemente el mayor problema al que se enfrenta occidente, no sólo por su evidente caracter totalitario, sino porque además tiene el efecto de empeorar todos y cada uno de los asuntos que pretende arreglar, desde la economía a la solidaridad, la convivencia, prosperidad, el medioambiente, etc…

Y quizá por eso muchos ciudadanos norteamericanos han dado su voto a Trump, en silencio, y le han hecho el 45º Presidente de los Estados Unidos. Y por eso, también en silencio, en Europa muchos nos hemos alegrado del voto americano.

Propina

Mientras escribía la entrada he tropezado con los artículos que Oleg Atbashian ha escrito para American Thinker, una referencia de la política conservadora americana:

Apuesto que muchos de ellos son interesantes, esta gente que ha vivido el comunismo y que por tanto son alérgicos al totalitarismo, suelen tener una visión del mundo imprescindible en un Occidente que se ahoga en la opresión de la corrección política, a izquierda y a derecha.

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