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  • Eclectikus 16:40 on 11/06/2015 Permalink | Reply
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    Científicos, impostores y mensajes subliminares. 

    Me da exactamente igual la lucha “periodística” entre El País (ahora “facha” según muchos “analistas”) y El Mundo (en cuclillas tiritando de deseo por captar al público más dócil y sencillo del mercado, “el de progreso”). Al final ambos cuentan con excelentes profesionales, articulistas, etc… y siempre se pueden aprovechar determinadas porciones de su producto, si es que eres consciente de los sesgos, y te importa un carajo la franja ideológica que ocupen, o que eventualmente intercambien su rol. En todo caso la esencia para un observador razonablemente neutral, está, a mi modo de ver, en detectar cuál es el medio que mayor/menor tasa de estupideces expele por unidad de tiempo (o de edición, a elegir).

    Esa respuesta que siempre hemos tenido a mano (La SER, El País y ocasional pero frecuentemente RTVE y las Autonómicas), incluso demencialmente a mano (La Sexta, Cuatro, Público…), puede estar difuminándose con el advenimiento de la nueva política (idéntica, por cierto, a la vieja política, la que viene siendo desde Platón, a Maduro, pasando, por supuesto, por Maquiavelo o alternando nuestra contemporánea interpretación ibérica).

    Científicos e Impostores (clic para leer el artículo)

    Al menos en la sección “divulgación científica”, entendida como la exposición para no-especialistas del estado del conocimiento humano sobre la Naturaleza, y concretamente en su dimensión “pseudo-ecologista”, El Mundo está adelantando por abajo a los “líderes” indiscutibles de la cosa (principal pero no exclusivamente las viudas de ZP que definía Leguina -La Sexta, Cuatro, Público).

    Viene esto por un artículo con el que me tropecé ayer, Científicos e impostores, de Rafael Bachiller, un `empleado´ nuestro (vuestro, tuyo, mío, de todos en tanto que servidor público) como director del Observatorio Astronómico Nacional del IGN. En él se habla de la pseudociencia, muy livianamente sin pretender profundizar en el concepto -lo cuál sería su perdición-, y sin percatarse de que en ocasiones los científicos, sin querer o queriendo, hacen pseudociencia (o se les acusa de ello) por diferentes condicionamientos psicológicos (o sociológicos), filosóficos (o teológicos), o por aspectos meramente circunstanciales y/o políticos -(*) ver nota histórica al final-, pero que en ningún caso se asigna ese calificativo en función de factores ajenos al Método Científico: si se ajusta a él es Ciencia, si no lo hace pero lo simula, es pseudociencia, y si no lo hace pero lo simula y además utiliza el engaño y la propaganda para vender sus conclusiones, entonces estamos ya ante algo muchísimo peor que la pseudociencia, el fraude.

    Os pongo aquí el cacho que me ha subido las pulsaciones y que me ha hecho despotricar en Facebook cuando he llegado a casa -en principio precisamente como antídoto para evitar escribir una entrada en NMSP, aunque no ha debido de funcionar porque al final aquí estoy detallando la razón de mi “molestia”. Éste es el párrafo:

    “…Otro caso de incredulidad ya clásico es el existente hacia el cambio climático. Nadie debería dudar hoy de las conclusiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), un conjunto de casi un millar de científicos repartidos por todo el mundo que trabajan conjuntamente bajo el apadrinamiento de la ONU y que ya ha sido galardonado por un Premio Nobel. En su último informe, el IPCC ha sido más tajante que nunca desde su constitución hace ya 25 años: la temperatura de la superficie de la Tierra se ha elevado de 0,8 grados durante los últimos 130 años y la acción humana es, con muy alta probabilidad, la principal causa de este calentamiento desde mediados del siglo XX. Ningún experto en el tema parece dudar ya de estas conclusiones. Y, sin embargo, todavía hay un gran número de incrédulos que piensan que el calentamiento global es un engaño. Tan solo un 40% de los estadounidenses acepta hoy que la principal causa del calentamiento pueda ser la acción humana. Hay quien cree que los científicos y los ecologistas han inventado esta historia del calentamiento con el fin de conseguir mejor financiación para sus investigaciones y actividades; y algunas de las empresas que comercializan combustibles fósiles sin duda han jugado un papel importante respaldando a quienes defienden estas ideas, y tratando de manipular a los medios de comunicación.

    Cada frase es un despropósito, una falacia o una tergiversación, sospecho que consciente (lo contrario sería acusarle de ignorante), cubriendo algunos de los principales memes del Alarmismo Climático, que solo se sostienen a base de toneladas de propaganda como la que subliminalmente nos quiere administrar aquí el señor Bachiller. Por orden de aparición, más o menos:

    • Nadie duda del Cambio Climático, la propia definición de Clima es dinámica, si no lo fuera no existiría como Ciencia, o sería una Ciencia absurda por la irrelevancia que tiene predecir el comportamiento de algo que no cambia 😉 . Por tanto sugerir que los escépticos del alarmismo niegan que el Clima cambia, no es más que un grosero hombre de paja, que no lleva a otro sitio que a la vergüenza ajena.

    • ¿Por qué no debería nadie dudar de “las conclusiones” de nadie? Si nadie “dudara” probablemente estaríamos todavía haciendo fuego con dos palos, o no haciendo fuego y por tanto congelados en la última era glacial, un `cambio climático´, por cierto, que se produce periódicamente en el planeta. Por supuesto no se puede dudar de todo, hay cosas bastante seguras, pero no hay que ser científico, ni siquiera listo, para darse cuenta de que el valor de la Temperatura Media Global del planeta dentro de cien años no está entre ellas. Son tantas las variables en juego, conocidas y desconocidas, y es tan patente la vulnerabilidad a los cisnes negros de cualquier modelo que pretenda describir el Clima terrestre, que cualquier “experto” que garantice una certeza sobre un valor concreto (como el absurdo “límite” de los 2ºC) debiera ser descartado de oficio (por activista, por timador o por ignorante).
    • El IPCC es una agencia de la ONU que no investiga y que está formada por unas pocas decenas de funcionarios que reciben órdenes políticas en una estructura perfectamente jerarquizada, y por tanto incompatible con la Ciencia, y que se nutre de miles de voluntarios que recopilan y revisan la literatura que se publica en las múltiples áreas de estudio (científicas en general, físicas, biológicas, ecológicas, económicas, geopolíticas, sociales…), y que a lo sumo pueden producir una foto más o menos desenfocada de la postura oficial ante los interrogantes, no sus respuestas, y menos la “realidad”. Y para estimar la magnitud del desenfoque, basta con pensar en las decenas de miles de millones de dólares de dinero público que se destinan al “Cambio Climático”, e imaginar el repertorio de mecanismos que se utilizan para obtener financiación para los proyectos, notando la diferencia entre que el título lleve las palabras mágicas o no. El resultado es la producción de investigaciones aberrantes como las de la famosa warmlist.
    • También, el hecho de que se salte el “detalle” de que el Nobel al IPCC no fue el que le correspondería a un organismo científico (en éste caso concreto seguramente sería el de Física, quizá, colateralmente el de Química o el de Economía), sino al más político y por tanto polémico de los Premios Nobel: el de la Paz, no necesita mayor explicación. Si existiera una amenaza climática inminente y altamente probable, y alguien presentara evidencias sólidas sobre ello, caerían varios Nobel en Física, antes de que ningún organismo político oliera el de la Paz.
    • La temperatura del planeta viene aumentando desde la Pequeña de Edad de Hielo, en torno al siglo XVII, en ese sube y baja habitual en el Holoceno (ver por ejemplo esta reconstrucción de temperaturas del hemisferio Norte fuera de los trópicos). Lo cierto es que todas las evidencias apuntan a una corrección a la baja de la sensibilidad climática, y un replanteamiento severo (y también a la baja) de los modelos numéricos que sustentan parte de la narrativa catastrofista.
    • La cantinela del “con muy alta probabilidad” es especialmente irrisoria si te das cuenta de que la “probabilidad” es pactada entre los expertos y no calculada a partir de los valores de las diversas fuentes de error, algo para lo cuál haría falta comprender los variados mecanismos que entran en juego en el Clima terrestre, y su influencia en las diferentes periodicidades temporales. Y que haya muchos científicos que no estén de acuerdo con este “sistema” de medir la incertidumbre, y que se aguanten la risa, es lo normal. Es más, de hecho la anomalía sería lo contrario, que nadie dijera nada, que es lo que el articulista parece intentar inculcarnos, sin éxito. Para más información puedes empezar en este hilo de la Dra. Judith Curry, 95% (?) -de donde saco el dibujo de Josh a la derecha- y seguir con éste otro sobre el problema de la atribución, The logic(?) of the IPCC’s attribution statement, es decir, el reparto de “responsabilidades” -en el calentamiento de la segunda mitad del siglo XX- entre “Humanos” vs. “Naturaleza”.
    • Mucha gente es lo suficientemente valiente (o independiente) como para alejarse del Alarmismo, y aunque tenga las conclusiones del IPCC como referencia teórica, desprecia las formas, los métodos y muchas de las conclusiones de la jerarquía ortodoxa. A modo de aperitivo se puede utilizar ésta incompleta lista de científicos que se oponen al mainstream del Clima, muchos de ellos de primera línea, o esta lista de más de 1300 artículos científicos revisados por pares que apoyan los argumentos escépticos. Mi impresión es que esto es solamente la punta del Iceberg, y muchos de los científicos involucrados en proyectos climáticos, hablan escéptico en la intimidad. 👿
    • Puede que el 40% acepte una hipótesis particularmente difusa sobre la atribución del Calentamiento Global de la segunda mitad del siglo XX, a la que se da publicidad por tierra, mar y aire, pero desde el punto de vista científico no significa nada, y desde el punto de vista sociológico sólo significa que hay todavía una mayoría de ciudadanos (el 60%) lo suficientemente sensata para desconfiar de los mensajes alarmistas. De hecho la percepción del Calentamiento Global como un problema urgente está en mínimos históricos (ni entre los 10 primeros en USA, donde el bombardeo es más intenso si cabe, teniendo a su Presidente Obama, también Nobel junto al IPCC/Gore, como principal activista de la causa).
    • La realidad es compleja, pero la sinergia entre políticos, empresarios, lobbies y científicos no es un caso excepcional en la Historia de la Ciencia, y tenemos un ilustrativo ejemplo en el caso de Marshall y Warren, premios Nobel de Medicina, por su descubrimiento de la bacteria Helicobacter pylori como la responsable de la mayoría de los casos de gastritis y úlcera, en contra del consenso fomentado por la industria farmacéutica (que vende millones de píldoras anti-ácido todos los años) y los lobbies médicos que achacaban al estrés estas patologías.
    • Más ridícula si cabe es la teoría de la conspiración que sugiere que las compañías petroleras financian a los escépticos para sembrar la duda. Y es ridícula en dos dimensiones distintas. Primero porque incluso aceptando esa financiación como cierta y significativa, es totalmente irrelevante desde el punto de vista científico: a la Naturaleza le da igual de dónde vengan los fondos que permiten investigarla, al final la realidad, o los modelos que más se ajustan a ella solo responden a las leyes que dicta el Método Científico, y todo lo demás es ruido. Y segundo, por la abismal diferencia entre lo que unas pocas compañías y Think Tanks aportan a “investigaciones alternativas”, y los centenares de miles de millones  de dólares de dinero público que se (mal) gastan en políticas relacionadas con la difusión de las tesis oficiales, incluidas las más tóxicas, las alarmistas.

    En resumen, que el autor nos ha endosado en un párrafo de un, por lo demás, “inofensivo” artículo, un surtido de falacias y falsedades que pretenden crear en el lector la idea de que los escépticos del clima están chiflados (al mismo nivel que los que se niegan a vacunar a sus hijos, o los que creen que el hombre no pisó la luna, o los homeópatas, astrólogos, parapsicólogos…), que la Ciencia alarmista es sólida y nos enfrentamos a un cataclismo inminente, y que por tanto es legítimo acallar, acosar, arrinconar y despreciar automáticamente a cualquiera que se separe un milímetro (o un ºC) de los dogmas oficiales.

    El problema está en que para cualquier persona medianamente racional, las taras mencionadas antes son absolutamente evidentes, y de ahí a darse cuenta de que son ellos, los alarmistas, los que están chiflados y tienen una visión sesgada de los hechos que es incompatible con la Ciencia, va sólo un paso, el paso que muchos esperamos sea mayoritario durante el previsible y sucesivo deterioro de las tesis alarmistas.

    (*) Hay ejemplos de todos los colores en la Historia de la Ciencia, por citar algunos y no dejar la frase -“…sin percatarse de que en ocasiones los científicos, sin querer o queriendo, hacen pseudociencia (y mala Ciencia que es peor) por diferentes condicionamientos psicológicos (o sociológicos), filosóficos (o teológicos), o por aspectos meramente circunstanciales y/o políticos“- coja:

    • El experimento de Millikan y la pseudociencia es una ilustración perfecta del primer y quizá del tercer condicionamiento externo (Feynman lo explica mejor).
    • Toda la Astronomía, la Química, la Medicina ha pasado la mayor parte de su historia coqueteando con la pseudociencia, ésta, de manera bien entendida (eliminadas las connotaciones negativas, ganadas a pulso desde la segunda mitad del siglo XX), en el sentido del mencionado Feynman, es una simple categoría en la que viven ramas enteras del saber como son las Ciencias Sociales, que sin degradarlas, sólo describe el hecho de que el Método Científico, dependiendo de la disciplina, es inaplicable, irrelevante o, a veces, contraproducente. Es decir, que estamos ante un asunto epistémico, o metodológico si se quiere, pero que en todo caso es irrelevante a la hora de decidir qué hipótesis es correcta y cuál no lo es. Y en ese sentido, una teoría como la que nos trae el alarmismo, con centenares de variables conocidas y desconocidas, con sistemas con reconocido comportamiento caótico, o no lineal, con dependencias incontrolables por su propia naturaleza, tanto naturales (vulcanismo, irradiación solar, meteoritos…), como humanas (socio-políticas, conflictos bélicos, cambios de paradigma energético…), se termina pareciendo mucho más a una pseudociencia que a una Ciencia real, y menos todavía a una Ciencia Natural.
    • (In)Determinismo, Relatividad, Mecánica Cuántica, son tópicos en los que todavía quedan chiflados con explicaciones “alternativas” para fenómenos con toneladas de  validaciones empíricas (algo con lo que no cuenta, y no puede contar, la Climatología), y que por tanto es muy difícil que se vengan abajo excepto por cambios de paradigma que replanteen sus límites de aplicación. Ejemplo clásico: la Relatividad General implica que la Gravitación de Newton es incorrecta y que no es una descripción válida de la Naturaleza, y sin embargo Newton sigue funcionando espléndidamente en el 99.99% de la realidad, sin acritud.
    • Es posible encontrar a grandes científicos profundamente equivocados, antes, durante o después de que “el consenso“, siempre respaldado por el Método Científico, asumiera una teoría como un hecho científico, no siempre es fácil asumir los cambios de paradigma. Einstein o Schrödinger, entre otros, jamas asumieron el caracter intrínsecamente probabilístico (i.e. indeterminista) de la Mecánica Cuántica y por ende de la Naturaleza (ver por ejemplo el Debate Bohr-Einstein), y el concepto de éter se mantuvo en algunos científicos a pesar de su falsación definitiva en 1905 tras el éxito de la Teoría de la Relatividad Especial.
    • Tampoco se puede desestimar la influencia de la Religión en la evolución del conocimiento científico, especialmente en campos como la Astronomía, y es importante notar como la realidad científica siempre ha superado todas las presiones ajenas a la propia Ciencia. Y no siempre es trivial asignar un caracter positivo y catalizador, o uno negativo y retardante, a estos sesgos inevitables al abordar la realidad.

    Actualización

     

    Por supuesto, y como es habitual con estos iluminados, he sido inmediatamente bloqueado en su Twitter, cómo si me importara un carajo (o como si no pudiera leer sus tuits utilizando otro perfil). Animalicos.

    @RafaelBachiller me censura

     
  • Eclectikus 22:18 on 29/10/2014 Permalink | Reply
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    Energías renovables. Un baño de realidad. 

    He empezado a escribir estas líneas con el ruido de fondo de los rebuznos emitidos en el Congreso de los Diputados en el pleno monográfico sobre el último Consejo Europeo (que estuvo centrado en política energética).

    Entre el chaparrón de inconsistencias que allí se declamaban, por encima de la ya alta media habitual, me ha venido a la cabeza éste gráfico que ya he utilizado en alguna otra ocasión, y que aunque no está actualizado (es de 2007), sirve perfectamente para este breve comentario esencialmente cualitativo (para analizar los datos recientes recomiendo utilizar esta herramienta de BP, las conclusiones serán análogas).

    World energy usage width chart

    Y es que este gráfico sobre el consumo energético por fuente primaria es el baño de realidad que nunca nadie quiere ver. Los “políticos de progreso” porque ven el mundo a través del arcoiris creado por las ventosidades de sus unicornios ecologistas; los “fachas” (y/o “neoliberales“) porque han asumido las distorsiones de sus contrincantes y las han incorporado a su cosmovisión por miedo a un linchamiento que, en cualquier caso, es inevitable hagan lo que hagan; los periodistas porque no tienen criterio para discriminar entre Ciencia y Política, y su tendencia por defecto es a asumir acríticamente el mainstream y por tanto a engordar la bola de nieve; y por último, la ciudadanía, que al final es víctima de los anteriores, porque tiene poco margen para formarse una opinión rigurosa a no ser que se tenga una cierta base técnica o, en su defecto, lea habitualmente blogs y artículos especializados sobre estos temas, lo cual, por cierto, irremediablemente les llevaría a despreciar todas las letanías sobre “políticas climáticas“, “objetivos de emisiones“, “energías sostenibles” y demás zarandajas eco-progres, y por tanto a ser inmediata e irreversiblemente catalogado como “negacionista” (y por tanto “facha”, “neoliberal”, o proponente de que la “Tierra es plana”).

    Y en éste caldo de cultivo no nos podemos extrañar que pasen inadvertidas algunas consideraciones esenciales para enfocar el debate y hacerlo creíble. Por ejemplo:

    – Las energías renovables producen globalmente alrededor del 9% de la energía producida, y si descontamos la biomasa y la hidroeléctrica que representan un 7% del total, se quedan en un triste 2% al que la solar fotovoltaica aporta un ridículo 0.04%. Eliminar la primera fila de energías (petróleo, carbón y gas) significa eliminar de un plumazo el 85% de la producción energética mundial, y reducirla en un porcentaje determinado implicaría una compensación de aumento en las demás fuentes (menos el aumento de su rendimiento), siendo las únicas confiables las de la segunda fila (nuclear, biomasa e hidroeléctrica) por mucho que las de la tercera (solar, eólica, geotérmica…), las energías fetiche del ecologismo, puedan crecer relativamente en las próximas décadas.

    – Por supuesto que los países más industrializados tienen un mix energético mucho superior en renovables (en España por ejemplo se ha llegado al 42% en 2013, claro que así nos luce el pelo), y que éste subirá sin duda en el futuro. Pero hay que tener en cuenta que no se puede imponer políticas energéticas caras y poco eficientes (ambos conceptos van unidos) a países subdesarrollados, o en vías de desarrollo o incluso a países ricos en energías convencionales pero sin un apropiado desarrollo tecnológico (como es el caso de Polonia y su consecuente negativa a dejar de explotar su carbón).

    – La excusa subyacente es el “Calentamiento Global” (hasta que tome el relevo el “Peak Oil”), una hipótesis no verificada y que la naturaleza se está encargando de desacreditar año a año. Pero aún asumiendo que tal problema imaginario (el hombre “calienta” el planeta y este calentamiento es apocalíptico) es real, que es mucho asumir, lo que no parece muy “solidario” es exigir a los países emergentes, que tienen poca o ninguna responsabilidad en los niveles de CO2 de origen antrópico actuales, unos compromisos de emisiones que ningún país occidental hubiera asumido durante el siglo XX, o visto de otra manera, que si esos recortes se hubieran asumido en esos momentos, seguiríamos viviendo en cotas de desarrollo (tecnológico, industrial, etc…) similares a los de entonces. Qué me aspen si eso es progreso.

    – Siguiendo en la delirante asunción de que el hombre es capaz de sintonizar una temperatura global media determinada, los objetivos de emisiones de CO2 puede que sean tolerables para los países más ricos (cosa que dudo), pero desde luego es una entelequia asumir que, por ejemplo, China, Brasil o la mayor parte de África, van a reducir sus emisiones a base de instalar placas solares y/o molinos de viento. Y por tanto “los esfuerzos” de recortar las emisiones serán en vano, porque el CO2 seguirá subiendo, y el apocalipsis será irremediable en cualquier caso.

    En resumen, que todo el debate esta desacreditado en origen porque niega una realidad (la poca eficacia de las energías renovables que nos quieren endosar) y porque se basa en una hipótesis, el Calentamiento Global, que ha sustituido la razón (i.e. el Método Científico) por una mezcla de especulación, de presión de diversos lobbies y de propaganda.

     
    • Haddock 18:35 on 03/11/2014 Permalink | Reply

      Vaya, tu post ha salido justo a tiempo de celebrar la gran campaña de “concienciación” climática de ONU/IPCC. Ya sabes lo que piden, que dejemos de utilizar combustibles fósiles para el 2100.

      ¡Qué tontería, por Dios! Si hubieran consultado con Antonio Turiel sabrían que para entonces ya no tendrían ese problema puesto que el petróleo se estaría acabando dentro de ¡¡6 años!!

      [Arreglo el enlace, Ec.]

      http://www.europapress.es/castilla-y-leon/noticia-investigadores-universidad-valladolid-preven-problemas-suministro-energetico-mundial-menos-seis-anos-20141029104250.html

      • Haddock 18:41 on 03/11/2014 Permalink | Reply

        Aunque no lo especifica en la noticia, estoy seguro de que ese “equipo de investigadores de la universidad de Valladolid no es más que Turiel y su banda de becarios, los mismos de donde surgió el manifiesto aquél “última llamada”. No paran de dar el coñazo con su “peak oil”.

        Habría que mandarle a ver a los del IPCC y así matábamos dos pájaros de un tiro…

      • Eclectikus 19:07 on 03/11/2014 Permalink | Reply

        Ja! En realidad lo escribí y publiqué el día del debate en el parlamento, pero vamos si, aquí cada loco con su tema, y los más chalados como Turiel y la comuna esta de Valladolid (creo que la dirige una tía que asomó una vez por Plaza Moyua y que firmó también el panfleto ese del terror energético), con los dos. De lo que no hablarán es de este otro informe demoledor para los que rezan por un apocalipsis que los haga relevantes en algo: How the Global Thirst for Low-Cost Electricity Continues Driving Coal Demand.

  • Eclectikus 12:23 on 13/07/2014 Permalink | Reply
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    Azul vs. Verde 

    He estado viendo algunas de las conferencias del 9º Congreso Internacional del Cambio Climático, un aquelarre “negacionista” que reúne algunos de los escépticos más renombrados del mundillo, que imparten una buena mano de charlas más o menos informales sobre los distintos asuntos de interés en referencia al Cambio Climático, siempre desde el punto de vista escéptico. Todas se pueden ver en el sitio oficial enlazado unas líneas más arriba.

    Aunque no es un congreso científico en sentido estricto, los contenidos resultarán un coñazo para una buena parte de los internautas… pero si tengo que recomendar una divertida y accesible a todo el mundo, por supuesto es la de Lord Monckton que se puede ver aquí –a partir del minuto 30 aproximadamente. Hace un repaso, garrapiñado de su inconfundible humor británico, de las principales taras del Cambio Climático tal como nos lo han intentado vender activistas verdes, activistas políticos, activistas científicos y activistas periodísticos. Especialmente hilarante es la parte en que hace el sketch del loro muerto de los Monty Phyton (qué ya escribió para los lectores de WUWT), cambiando el pájaro seco que el vendedor de mascotas no quiere reconocer como tal, por el IPCC y su teoría del apocalipsis climático, a la que su director Rajendra K. Pachauri se niega a reconocer como muerta (genial Monckton imitando el acento indio de Pachauri).

    Pero esto no da para una entrada. La cuestión es que antes de la conferencia de Monckton -a partir del minuto 22:30- se presenta un documental, Blue, que creo que merece ser reseñado aquí (clic en la imagen para visitar el sitio oficial).

    Blue Vs. Green (clic para visitar)

    La página de Facebook del documental se puede visitar aquí, aquí el blog y este es el tráiler:

    Y es que cada vez es más necesario desmontar las estupideces ecologistas, que sabemos que tienen muchas (¿infinitas?) dimensiones, que las renuevan y/o las reciclan cada pocos años, que son inmunes a la Ciencia, la lógica, y al sentido común, pero que van calando poco a poco en la sociedad dejando un poso y una degeneración que puede ser letal para el propio ser humano como especie.

    En España hemos tenido estos días un ejemplo que ilustra magníficamente el problema. Un manifiesto promovido por la sección más demente de la Izquierda, en el que se nos insta a “cambiar de modelo“, se nos acusa de provocar un “genocidio a cámara lenta“, y toda una cascada de imbecilidades que harían sonrojar a cualquier persona con un mínimo de criterio (no hay más que leer la réplica en Plaza Moyua, para comprobar que no se sostiene a nada que examines la realidad). O sea, que los mismos que nos intentan atemorizar con un Armagedón climático (científicamente infumable) nos pretenden ahora asustar con un Armagedón por escasez inminente de hidrocarburos, una matraca malthusianista que viene de lejos y que llaman el Peak Oil… Como si ambas circunstancias no fueran incompatibles (¿cómo va a explotar el clima para 2100 si mucho antes nos vamos a quedar sin el principal “causante” del aumento del CO2?) y no fueran indefendibles de manera simultánea.

    Evidentemente a esta gente les da igual los datos, la Ciencia, el Humanismo, la Historia y la Ética, al final el (falso) ecologismo no es más que una (otra) excusa para (intentar) endilgarnos algún sucedáneo del comunismo, ese sistema que les permite vivir con (y de) sus patologías psiquiátricas pasándolas de su `debe´ intelectual al `haber´ social, como si el resto de la sociedad fuéramos tan retardados como ellos y no nos diéramos cuenta de la jugada.

    Traffic Light TendencyPrecisamente Lord Monckton lo explica muy finamente en el vídeo que comentaba arriba (allá por 1:15:00), y es que el ecologismo, tan ligado a la corrección política y al “progresismo”, sufren de “la tendencia del semáforo”, que consiste en que:

    1. se llaman verdes,

    2. porque son demasiado amarillos*

    3. para admitir que son rojos.

    😀

    * implica cobardía en inglés

     
    • plazaeme 20:00 on 13/07/2014 Permalink | Reply

      Tócate los cojones. Me dice que “your comment seems a bit spammy”, y que lo intente de nuevo. Total por decir que habrá que ver el documental, y por recomendar a Patrick Moore, enlazando a su Twitter. Para los demás, que tú ya lo conocerás.

      Pues nada, si no dejas enlazar a TW, ¡qué se le va a hacer! 😉

      • Eclectikus 20:28 on 13/07/2014 Permalink | Reply

        Pues es que utilizo ahora WP-SpamShield, mola porque te despreocupas del todo, pero corres el riesgo de los falsos positivos… además tiene blacklist pero no Whitelist por lo tanto es inevitable que toque los cataplines eventualmente.

        La conferencia de Patrick Moore la tengo en bodegas para una tarde de estas, pero de momento le he empezado a seguir en Twitter que no le tenía controlado allí.

        En cuánto al documental yo no esperaría mucho de él como tal, sin embargo si que creo que es una estrategia estupenda y cada vez más necesaria. Y además me gusta el nombre, Azul, que es una coletilla que utiliza mucho Lubos Motl por cierto, cuando habla de el planeta azul, no verde. 😀

    • JL Sardiñas 15:04 on 14/07/2014 Permalink | Reply

      Muy buena conferencia, la compartiré por ahí en todas partes, aunque una gran parte del progrerío no le descargue al inglés 😀

      • Eclectikus 15:58 on 14/07/2014 Permalink | Reply

        Si, Monckton es un cachondo mental, búscale en YouTube y tienes risas para toda la tarde 😀

        • JL Sardiñas 09:30 on 16/07/2014 Permalink

          Hecho lo he…. en cuanto escuché la conferencia… Es un banquete, había leído alguna cosa pero no sabía que el tío fuera semejante personaje. Me ha gustado mucho… gracias por compartirlo.

        • Eclectikus 09:43 on 16/07/2014 Permalink

          De nada 😉

          No es precisamente un científico, pero su capacidad comunicativa y su retranca británica suplen perfectamente sus carencias. Tampoco es tuerto técnicamente, y domina especialmente el campo de la política energética (fue asesor de Margaret Thatcher). Ya lo traje aquí en alguna ocasión.

  • Eclectikus 16:41 on 19/06/2014 Permalink | Reply
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    Felipe VI en la Universidad Autónoma de Madrid. 

    Hoy es el primer día de reinado de Felipe VI, pero no tengo muchas ganas de analizar las circunstancias anteriores o posteriores al propio acto de la jura en el Congreso de los Diputados, ni tampoco el contenido del discurso borbónico, tan importante/irrelevante como quieras interpretar, y tan idéntico/diferente/anodino a los tradicionales de la casa:

    Comparación discurso de Navidad 2013 de Juan Carlos I vs. Coronacion Felipe VI

    En vez de eso voy a contar un par de anécdotas sobre lo que fue su paso por la Universidad Autónoma de Madrid a principios de los noventa, época en los que yo estaba cursando los últimos cursos de la carrera en la Facultad de Ciencias de la Autónoma. Una buena época para esa facultad por una serie de circunstancias como fueron el éxito del reflotamiento del Centro de Biología Molecular por parte de Severo Ochoa, un anciano profesor que venía todos los días conduciendo su propio mercedes con el chófer de copiloto, y que aparcaba justo al lado del bar (excepto los viernes que el sitio era usurpado por el que esto escribe, sin acritud), justo en frente de las instalaciones del CBM entonces; por los aportes de los departamentos de Física de la Materia Condensada y Fundamental en la puesta apunto del Microscopio Efecto Túnel (que permitió su instalación en la facultad, y un berrinche de Nicolás García, que se convirtió en un profesor hueso -el único 10, por cierto, que tuve en toda la carrera fue en un examen suyo de Mecánica Cuántica que solo aprobamos cinco personas-, cuando no fue incluido entre los Premios Nobel de Física que reconocieron esta tecnología en 1986); y tampoco se puede descartar el hecho de que los dos rectores que hubo en esa época (e inmediatamente después) eran catedráticos de Física en la propia Facultad: Cayetano López (1985-1994) y Raúl Villar Lázaro (1994–2002).

    La Universidad Autónoma de Madrid por aquella época era un hervidero progre muy cordial, era una época en que ser progre tenía cierto sentido, o al menos así se veía desde nuestro ojos post-adolescentes, el sectarismo estaba prohibido, la corrección política nos daba grima, las discrepancias no implicaban el ostracismo, y una especie de buen rollo transcendía cualquier tipo de diferencia entre las diferentes procedencias y estatus de los universitarios de la época. También la coincidencia de todas las carreras en un campus reducido (el campus de Cantoblanco), y concretamente la convivencia en la misma Facultad de Ciencias de Matemáticos, Físicos, Químicos y Biólogos promovía un “ecumenismo intelectual” que difícilmente se podía producir por ejemplo en la Universidad Complutense.

    Teníamos de todo, Fiestas de la Primavera con conciertos de buen nivel incluidos, las Fiestas de San Canuto organizadas al alimón por las facultades de Económicas y Derecho (casi tan ácratas como los de Ciencias), y luego nuestras semanales fiestas de Barracones, unas bacanales que organizábamos alternativamente los jueves (cuando nos tocaba a Matemáticos o Físicos que en primero no teníamos clase los viernes), y los viernes (cuando lo hacían Químicos o Biólogos), en unos barracones construidos en un barrizal justo al lado de la facultad, algo por lo que por cierto no andábamos lloriqueando por los “recortessss” del gobierno fascista del… PSOE en este caso.

    Principe Felipe en la Universidad Autonoma Madrid

    El caso es que la irrupción del Príncipe Felipe (desde hoy el Rey Felipe VI) allá por 1990, disminuyó primero y eliminó definitivamente después todos estos jolgorios que tanto bien nos hacían 😉

    Precisamente en una de estas últimas Fiestas de la Primavera, posiblemente la última, tuve ocasión de hablar un buen rato con una estudiante alemana que estaba en la clase del Rey, un grupo específico con alumnos escogidos a mano y con asignaturas diseñadas ad hoc, a medio camino entre la Economía, el Derecho y la Historia. Según me contaba estaba hasta los mismísimos del bajo nivel académico de las asignaturas y la mucha tontería que “reinaba” en la clase… hasta el punto que según decía quería pedir el traslado inmediato (o la repatriación incluso). Por eso cuando hablan de la “buena preparación” del nuevo Rey, se deberían utilizar unas comillas, no unas comillas despectivas, sino unas comillas que descarten la identidad entre “bien preparado” con “intelectual” o “excelencia educativa”. Felipe VI ha tenido una buena preparación pero no por la profundidad de contenidos, más al contrario es una buena preparación porque se ha sacrificado esa profundidad en beneficio de la transversalidad y su carácter internacional, castrense y civil, humanista y aplicada… y ya se sabe: aprendiz de mucho, maestro de nada… Aunque insisto, en este caso concreto, en su aplicación a Felipe VI, esta frase es más positiva que negativa.

    Telescopio Jerónimo Muñoz (UAM)Coincidió en esa época también que al Departamento de Física Teórica, les dio por instalar un telescopio en su módulo (el C11 si no recuerdo mal) y aunque creo que el entonces Príncipe Felipe no llegó a la inauguración, aprovechó su paso por la UAM para visitar las entonces nuevas instalaciones (había declarado varias veces que le entusiasmaba la astronomía, como a cualquier marino añado, e incluso preside la Asociación Astronómica de Madrid).

    La simpática anécdota, de la que no encuentro documentación alguna en Internet, trata de la guasa que generó la instalación del telescopio una vez construida la cúpula. ¡¡Resulta que el telescopio no cabía!! Imaginaros las risas, el departamento más selecto de Físicas, pioneros entonces incluso en teorías novedosas enormemente complicadas como la Teoría de Cuerdas, no habían sido capaces de medir el telescopio, o la cúpula, o al menos comparar ambos valores… En fin, de risa, aunque supongo que el error no tiene nada que ver con la Física Teórica, ni con ninguno de los grandes cerebros que allí trabajaban.

    El observatorio se inauguró en 1989, y el Príncipe hizo su visita un par de años después. A esas alturas la mayoría de los estudiantes ya habíamos coincidido más de una vez con su majestad (y sus guardaespaldas), lo mismo que con el hijo de Felipe Gonzalez (que usaba entonces una premonitoria coleta) y el de Solchaga (y sus correspondientes guardaespaldas), aunque poco duraron allí ya que ambos fueron invitados a desaparecer de la facultad tras no aprobar una sola asignatura. Eran otros tiempos, casi seguro que hoy serían doctores, y seguramente dirigirían un observatorio del Cambio Climático, o similar. Así que la visita del entonces príncipe, lo mismo que el sainete del telescopio, causaron poco revuelo dentro y fuera de la Universidad, y no encuentro nada que documente el asunto en Internet, pero doy fe de que fue tal como os cuento.

    No seguí la pista de las evoluciones de ese observatorio, hoy se llama Telescopio Jerónimo Muñoz, en honor de éste influyente astrónomo valenciano del siglo XVI, y podéis encontrar un resumen de sus características en este PDF.

    Del show de hoy poco que decir, solo por ver la cara de vinagre de Mas y Urkullu, ya ha merecido la pena, un tuitero reflejaba en una simple y descriptiva imagen que ha arrancado las primeras carcajadas de la jornada, esta:

    Urkullu y Mas en el discurso de proclamación de Felipe VI

    Tiempo habrá para hablar reposadamente de las posibilidades, ventajas, inconvenientes y dificultades de este nuevo reinado borbónico que hoy empieza. De momento mis mejores deseos para Felipe VI, y sobre todo para sus preciosas hijas, con certeza lo mejor de la familia.

     
    • Russell 10:18 on 20/06/2014 Permalink | Reply

      “promovía un “ecumenismo intelectual” que difícilmente se podía producir por ejemplo en la Universidad Complutense.”

      Supongo que sí, en la Complutense: las Facultades de Físicas estaban unidas por un pasillo, compartían capilla y los físicos usaban la cafetería de químicas porque la suya estaba cerrada; Biólogos y Geólogos compartían edificio y algunas aulas eran usadas por los primeros cursos de Químicas; la facultad de matemáticas tuvo un edificio nuevo justo entre el de Químicas y el compartido de Biológicas y Geológicas. Todos compartíamos la zona ajardinada donde, con buen tiempo, comíamos el bocadillo, se festejaba el final del curso y nos relajábamos. Ciertamente estudiábamos en guetos separados.

      • Eclectikus 10:36 on 20/06/2014 Permalink | Reply

        Si Rusell, conozco la complu también, especialmente el caso de geólogos y biólogos (famosos los pinchos de tortilla de su cafetería, compartida entre ambos)… aunque las fiestas de Derecho, Agrónomos, Teleco y Periodismo eran clásicos :) En la Autónoma estábamos todos mezclados, especialmente en Ciencias, de manera que se podía estar dando clases de Mecánica Cuántica en una clase (todo lleno de gañanes feos y ariscos) y Zoología en la clase de al lado (llena de alegres muchachillas con su brillante colorido y simpática algarabía) 😉 Pero más importante es que a pocos metros de Ciencias estaba Económicas, y un poco más allá Derecho… y así todas las facultades (excepto Medicina que estaba y está al lado de La Paz), y todo a su vez alejado de la Ciudad, es decir en la Autónoma la fiesta no salía de la Autónoma, y en la Complutense las tentaciones de “saltar” a Moncloa y deshacer la “conciencia de grupo” o circunscribirla a los de tu facultad eran inevitables. Y lo se bien, porque como buen gañán, visitaba mucho la complutense, y la mayoría de mis amigos de parranda de hecho eran los geólogos de la Complutense… Joder qué tiempos aquellos… :)

  • Eclectikus 11:29 on 08/05/2014 Permalink | Reply
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    Una “teoría cuántica” del negacionismo. 

    Las ocurrencias de los alarmistas a la hora de intentar desprestigiar a sus críticos caen casi siempre en el absurdo más atroz. Al ser incapaces de zafarse de los clichés y del discurso falaz, hay ocasiones en las que al administrar las consignas oficiales, sin querer, quedan en absoluta evidencia. Y este es un caso especialmente ilustrativo de este efecto.

    Como todo el tinglado de la climastrología está montado sobre su cientificismo (“es ciencia asentada…”, “la ciencia dice…”, “la mayoría de los científicos cree…”), no es extraño que se apele a otras teorías científicas para ilustrar los (averiados) mensajes que nos quieren endilgar. Y esta vez le ha tocado a la Mecánica Cuántica y a las posiciones escépticas: The Quantum Theory of Climate Denial (BlHuffington PostunSkeptical Science), una “teoría” que “explica” el comportamiento de los escépticos, o como a ellos les gusta llamarlos, “negacionistas”. Ni que decir tiene que los argumentos presentados no tienen nada que ver con la Ciencia, ni tampoco con las críticas al alarmismo, y que al final no es más que una (otra) majadería.

    Boris Karloff Mad Scientist

    El autor del versículo es John Cook, un dibujante de historietas y evangelista confeso, famoso por ser el creador de Skeptical Science, un sitio dónde se cocinan respuestas a los argumentos escépticos en base a (y sólo a) los papers más alarmistas que se excretan (con dinero público por supuesto) a lo largo y ancho del “consenso” oficial.

    Utiliza en este caso para denigrar las posturas escépticas un efecto cuántico conocido como el colapso de la función de onda, una característica fundamental de la mecánica cuántica (i.e. de la naturaleza) que implica que no es posible conocer el estado preciso de un sistema cuántico hasta que no se hace una medida, hasta entonces solo podemos acceder a una distribución de probabilidad del valor de determinados parámetros físicos de ese sistema. En este sentido es famosa la paradoja del gato de Schrödinger, un experimento imaginario que intenta poner de relieve los inconvenientes (macroscópicos) que supone esta lectura probabilística del mundo subatómico, que implicaría consecuencias extravagantes como la mezcla de estados (|gato vivo> y |gato muerto>) antes de abrir la caja (efectuar la medida), que solo se materializa en un estado determinado (|gato vivo> o |gato muerto>) en el momento de abrir la caja (efectuar la medida). Entiendo que resumir las implicaciones de la Mecánica Cuántica en unas pocas líneas es descabellado, si alguien quiere profundizar algo más, y si me permitís la auto cita, podéis leer este artículo en estas mismas páginas, que resume algo más a fondo el asunto: Un repaso a la Mecánica Cuántica para entender el Premio Nobel de Física 2012.

    Para Cook esta característica de la naturaleza “no tiene sentido” (a pesar que tiene detrás casi un siglo de validaciones empíricas), y entonces asocia el comportamiento de los escépticos (así en bloque homogéneo, tanto a ellos como a sus argumentos) con una especie de estados cuánticos que “colapsan” en un estado determinado cuando son expuestos a un “estímulo” en forma de “evidencia científica”. Dice el artista:

    Aplíquese un estímulo (por ejemplo, se les muestra alguna evidencia científica) y se colapsan en uno de los tres estados de la negación. Esto permite a un negacionista existir en un estado de negación, después evolucionar a un estado contradictorio, y finalmente saltar al primer estado de la negación de nuevo.

    quantum2

    La estupidez es tan inmensa que casi duele profundizar en ella. El principal error lógico en su argumentación es un monumental hombre de paja que consiste en asumir que las críticas principales de los escépticos son exclusiva (e intercambiablemente) tres: que el Calentamiento Global no está ocurriendo, que está ocurriendo pero no somos nosotros, y que está ocurriendo y somos nosotros pero no es perjudicial. Por supuesto no es así y hay distintas pegas para distintas afirmaciones alarmistas dependiendo del contexto. Lubos Motl lo explicó muy bien en su blog y me he tomado la licencia de traducir su comentario al respecto:

    No hay, por supuesto, ninguna inconsistencia. Yo hago mías las tres reclamaciones en algún momento: “que no está sucediendo en absoluto”, “que está ocurriendo, pero no principalmente por nuestra culpa”, y que “está pasando y somos nosotros, pero no es malo”. Y es correcto, porque la palabra “it” tiene distintos significados en diferentes sentencias. Por ejemplo, “el calentamiento global como una tendencia desde mediados de la década de 1990″ no está ocurriendo para nada, “el calentamiento global es una tendencia desde el año 1800″ está ocurriendo, pero no somos la causa de ello, “el aumento de CO2 en la atmósfera” está ocurriendo y somos nosotros, pero es beneficioso. Y hay muchos otros significados de “it” que podrían añadirse.

    Hay millones de diferentes “it” parecidos -todos ellos tienen diferentes explicaciones y distintos grados de veracidad. Este punto específico es algo totalmente incomprensible para los mini-cerebros alarmistas como `Kook John´ – porque todo su cerebro está completamente consumido por un solo “it“. Ellos creen en un majestuoso “IT” y este “IT” es el responsable de todo en el mundo y todos tenemos que adorar este “IT“. Este “IT” de ellos es exactamente igual a Dios – está igualmente mal definido, es igualmente omnipresente, omnisciente y omnipotente – en fin, es Dios en esteroides. 😉

    En el mundo real, este omnipotente “IT” no existe. En cambio, hay millones de “its” – millones de posibles interpretaciones de los términos “calentamiento global” o “cambio climático” – y ninguno de ellos es realmente importante en ningún sentido.

    Poco más se puede decir, si acaso resaltar lo clarificador que es ver como los alarmistas profesionales están tan imbuidos en su propia fe, que son incapaces de afrontar las críticas, que se basan casi exclusivamente en el uso y abuso de la propaganda (oficial: globalchange.gov, mediática: yearsoflivingdangerously.com, e incluso grotescamente sectorial: Why Should Evangelical Christians Care About Climate Change?), y en la vergonzante utilización de la argumentación falaz (diversas modalidades de las falacias de autoridad que apelan al consenso de los científicos, hombres de paja que tergiversan los argumentos escépticos y ad-hominem que desacreditan a los críticos con el alarmismo climático). Una basura intelectual y científica que dejará profundas heridas en la historia de la Ciencia occidental, pero que terminará cayendo por su propio peso, o más concretamente, por su ausencia de peso.

     
  • Eclectikus 11:37 on 22/04/2014 Permalink | Reply
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    Contra el calentamiento global… Triciclos. 

    Antonio Ruiz de Elvira, nuestro catedrático favorito, nos intentaba convencer el domingo, sin éxito, de que “la solución” al “calentamiento global” (se debe referir al leve calentamiento -menos de 1ºC- producido durante el siglo XX: Met Office, NASA GISS, NOAA) es la energía solar, con la ayuda, eso si, de una legión de triciclos eléctricos (sic). Y como el propósito de su columna semanal, “El Porqué de las Cosas“, es intentar (sin éxito) divulgar la Ciencia, utiliza un tono sencillo y didáctico, sin percatarse de que es simultáneamente empalagoso y plagado de prejuicios. Veamos algunos puntos importantes, no todos.

    Según el autor el artículo viene a cuenta de la “reciente” publicación del informe del grupo de trabajo III del IPCC, el que se encarga de las propuestas para la mitigación y adaptación al Cambio Climático. [Bien, en realidad no es así, el informe se publica hoy, y por tanto solo se podía acceder al resumen para responsables políticos, una especie de libreto de eslóganes, con apenas una mano de barniz técnico para que unos puedan justificar sus sueldos, y otras puedan apelar a la autoridad con cierta verosimilitud. Asumo que ese es el informe que ha leído, y a juzgar por el artículo, entiendo que lo ha hecho de una forma tan diagonal como yo. La página de acceso habilitada por el IPCC para descargarse los informes del grupo 3 es mitigation2014.org.]

    En él se propone ampliar la generación de energía mediante sistemas solares actuales. Tenemos que dejar, ya, de emitir CO2 a la atmósfera. Y esto es bueno para cada uno de nosotros.

    La primera frase es cierta, en la página 23 se hace referencia a que “las energías renovables han demostrado sustanciales mejoras de rendimiento y reducción de costes, y un número cada vez mayor de tecnologías de energía renovable han alcanzado un nivel de madurez para permitir el despliegue a escala significativa“, pero Elvira se olvida de que sin cambiar de párrafo se puede leer que “[…] Sin embargo, muchas tecnologías renovables aún necesitan apoyo directo y/o indirecto, si sus cuotas de mercado fueran a ser aumentadas…“.

    La segunda frase es histérica, dejar de emitir YA es una idea de casquero, ¿o tal como está el patio, deberíamos decir de catedrático? De hecho los escenarios que propone el propio informe son bastante más realistas, y ninguno prevé una eliminación de las emisiones, ni siquiera para 2100:

    Emisiones vs. escenarios

    Nota 1.- Se representan las emisiones en Gigatoneladas de equivalentes de CO2 por año, una medida que tiene en cuenta todos los gases invernadero, normalizados según su forzamiento radiativo, y referidos todos al sospechoso habitual (el CO2).

    Nota 2.- Del propio informe, en la página que introduce éste y otros gráficos (pag. 10/33) se avisa: [Los modelos] se han simplificado, son representaciones estilizadas de procesos del mundo real de alta complejidad, y los escenarios que producen se basan en proyecciones inciertas sobre eventos clave a la escala de siglos. Simplificaciones y diferencias en las previsiones son la razón por la que las salidas generadas a partir de diferentes modelos o versiones de un mismo modelo pueden diferir, y por tanto sus predicciones pueden a su vez diferir considerablemente respecto a la realidad.

    La tercera frase es exagerada y valorativa, una vuelta inmediata (pongamos una década) al siglo XVIII solo beneficiaría a los ricos con oportunidades de consumir la energía que (y cuando) quisieran, y a los burócratas (públicos, privados y mixtos) que eventualmente vivieran del cuento chino.

    A continuación nos endiña varios párrafos llenos de circunloquios para concluir dos obviedades irrelevantes (por auto-evidentes): que toda la energía es en última instancia de origen solar (supongo que igual de campanudos, podríamos decir que toda la energía viene del Big Bang), y que los seres vivos, incluidos los humanos, solo somos capaces de aprovechar una mínima parte de esa energía. Poco se puede añadir.

    Hemos montado una cultura que se ha extendido a todos los rincones del planeta basada en disponer (quienes disponen) de energía mediante la quema de los combustibles fósiles. Esta quema tiene varios inconvenientes: Es finita en el tiempo, es contaminante con productos que se depositan en los pulmones, emite CO2 mediante la regla de 3 kilos de CO2 por kilo de gasolina o gasóleo quemado.

    Es cierto, la utilización de combustibles fósiles se ha extendido por todo el planeta, pero es injusto no mencionar que esta “cultura” ha traído las mayores cotas de civilización (riqueza y bienestar) de la Historia de la humanidad, con una esperanza de vida que aumenta del orden de dos años por década, y con unas perspectivas de crecimiento que por fin incluyen a los países del tercer mundo, que de hecho han empezado a llamarse/considerarse países emergentes.

    Efectivamente tiene inconvenientes, concretamente dos: se gastarán (son finitos) y contaminan. En cuanto al primero, es razonable pensar que tenemos cierto margen para no caer en el histerismo. al menos hasta dentro de 50 años tanto por reservas de petróleo, como de gas natural, eso sin contar los previsibles nuevos yacimientos que puedan aparecer o la, también previsible, evolución de las propias técnicas de explotación, como es el caso de la fractura hidráulica.

    En cuanto al segundo inconveniente, no parece muy honesto hablar de contaminación, y no reconocer que por primera vez en la Historia, el ser humano es consciente de su papel en el entorno, y que cuenta, también por primera vez en la Historia, con las herramientas tecnológicas necesarias para minimizar ese impacto, tanto sobre el mismo como sobre su entorno. Incluso se puede permitir el lujo (equivocadamente a mi juicio) de tirar el dinero tratando una hipótesis demencial no verificada (el CO2 antrópico llevará a un apocalipsis climático), como si fuera cierta y determinante.

    Nota 3: lo de los “3 kilos de CO2 por kilo de gasolina o gasóleo quemado” se debe a la recombinación del Carbono con Oxígeno durante la combustión, aunque ha exagerado (redondeado) a 3 desde 2.4 y 2.6 respectivamente, es decir un factor 1.2 (o un 20%)… tampoco nos vamos a poner quisquillosos por eso. El problema es que semejante aumento de CO2 en la atmósfera, un gas secundario en cuanto a su papel en el efecto invernadero, solo asusta si te crees las versiones más apocalípticas del consenso… y no es el caso.

    La energía eléctrica consumida en España el año 2013 ha salido, en su mitad, del viento. Si lo hacemos bien podemos conseguir que toda la energía eléctrica  que utilicemos en España salga del viento y del resto de los sistemas solares.

    No se de dónde saca ese dato, pero si te vas al informe correspondiente a 2013 de REE (PDF) lo que te encuentras es lo siguiente:

    Potencia instalada y cobertura de demanda 2013

    Es decir, la energía eólica ha cubierto un 21.1% de la demanda (teniendo instalada el 22.2% de la potencia total), frente a por ejemplo la nuclear, que ha cubierto la misma demanda a pesar de tener instalada solo 1/3 de potencia que la eólica. En otras palabras ha metido un factor 2.4 de exageración, y ha ocultado su rendimiento relativo respecto a la potencia instalada.

    Habría que advertir en cualquier caso, que estos datos en realidad se refieren exclusivamente al consumo eléctrico, y un país tiene otras demandas energéticas, como es el transporte de personas y mercancías. Pero como de momento estamos muy lejos de desarrollar trenes, barcos o aviones eólicos, el factor de exageración que nos ha colado el académico, es poco susceptible de ser modificado.

    Se suele decir que uno de los problemas de la energía solar es que no se puede almacenar. Esto es radicalmente falso. En la ciudad de Phoenix, en Arizona, ya, hoy, medio millón de personas se calientan e iluminan por la noche, cuando no hay sol, con la energía capturada del sol durante el día.

    No es que “se suela decir”, es que junto con su intermitencia, la dificultad de almacenamiento son los dos grandes escollos que tienen estas energías para competir con los combustibles fósiles, nucleares e hidroeléctricas. En el mundo real me refiero, en las fantasías futuristas todo está permitido, por supuesto.

    En cuanto a que un tercio de la población de Phoenix (en el desierto de Sonora, Arizona) sean capaces de subsistir energéticamente de la energía solar, no parece extravagante, y menos aún cuando tras una breve búsqueda descubres que se debe referir a Solar Phoenix 2, the nation’s largest city-sponsored residential solar program. Lo interesante sería que nos explicara como exportar este modelo de negocio público/privado a países como Etiopía, Irlanda o Rusia, por citar tres ejemplos heterogéneos (bajo PIB, poco sol, excedencia de recursos energéticos). Pero no lo explica, y si sigues al autor con cierta regularidad descubrirás que tampoco lo piensa.

    A continuación hace un breve y sesgado alegato sobre la energía solar, pasando de puntillas sobre las catastróficas consecuencias que ha tenido en España, y criticando eso si, los parches acometidos por el gobierno del PP. Dado que este es un tema que se ha tratado en profundidad en este mismo blog, no voy a profundizar en el asunto, tan solo voy a poner una gráfica que puede suponer una ducha de fría realidad, si no fueran refractarios a los datos, para los que piensan que las energías renovables suponen hoy una fracción considerable de la energía consumida a escala global.

    World energy usage width chart

    (Se trata del consumo energético global por fuente según datos de 2006, los datos actualizados se pueden consultar mediante la herramienta gráfica de BP, pero poco cambian el panorama)

    Los siguientes párrafos son delirantes: microalgas, triciclos eléctricos (dice triciclos “pues pueden llevar carga y no vuelcan, pesando aproximadamente lo mismo que las bicicletas de mas difícil manejo“. Astuto como un zorro… ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?), filigranas financieras, prohibición de los aviones, uso de trenes solares (¡¿?!) para largas distancias utilizando para las cortas (en ciudades) una versión supermirafiori de los triciclos eléctricos, “que pueden incluso ser cubiertos si en la ciudad llueve mucho“, “contenedores ciegos, de altas velocidades, que circulen por tuberías enterradas o superficiales entre ciudades distantes“… en fin, todo un despliegue de Ciencia Ficción, que recordemos consta de un 100% de imaginación y un 0% de Ciencia.

    Triciclo eléctrico

    Por si no ha quedado claro nos hace un resumen:

    Según todos los estudios, necesitamos eliminar la combustión de carbono (carbón, gas natural y petróleo) como herramienta energética. Y hacerlo es posible, económicamente (hay bancos que ya lo están haciendo y ganan dinero al hacerlo)  y técnicamente, y la tecnología para ello no es del futuro: Está toda en los anaqueles de los comercios de hoy. Y las ventajas para los ciudadanos, inmensas: Aumento en la salud al eliminar la contaminación, reducción de sus facturas energéticas, amento de la calidad de vida al eliminar, por ejemplo, los viajes de 600 kilómetros al volante del coche, y los atascos diarios en las ciudades.

    No todos los estudios, solo los abducidos por la pseudociencia alarmista bien regados por fondos públicos y privados. Afortunadamente hay otras formas de ver las cosas: Climate Change Reconsidered II: Physical Science, y Climate Change Reconsidered II: Biological Impacts. Antón Uriarte ha traducido un resumen de las conclusiones.

    Evidentemente la forma de vida será otra. Pero, ¿es la actual tan maravillosa como para no tratar de evolucionar a otra mejor?  ¿O debemos seguir siempre en lo mismo sin cambiar nunca? Según esta filosofía tremendamente conservadora, lavaríamos en el río, tendríamos el excusado al fondo del patio, nos ducharíamos una vez al mes, y el viaje mas largo que nos plantearíamos en toda nuestra vida no sería de más de 20 kilómetros. Esta era la vida española en 1900, para el 99% de su población.

    El problema es que una sociedad en la que se eliminaran los combustibles fósiles se vería abocada precisamente a unos estándares de vida más cercanos a 1900 que a 2000, y en unas pocas décadas nos encontraríamos más identificados con el siglo XIX (o peor) que con el XXI.

    Los españoles de entonces aceptaron las nuevas tecnologías: Montaron trenes, se subieron a los aviones, pusieron electricidad en sus casas, y todo lo demás que tenemos.  Aquello era caro. Los sesudos analistas decían: ”No se puede hacer: Cuesta mucho. La luz eléctrica no es competitiva con los candiles de aceite”.

    Bueno, más allá de que la revolución industrial y tecnológica es muy anterior a la aviación comercial, el asunto es exactamente al revés, lo que pretende Elvira es prohibir los aviones (o cambiarlos por triciclos) y que se utilicen energías caras (por ineficientes) porque tienen un “coste para el planeta”, y lo que se propone son sacrificios (de impuestos) a la Pachamama, es decir un retroceso no de un siglo sino de milenios.

    Hoy hay sesudos analistas, gente que sabe una barbaridad que nos dice que hoy no podemos substituir el petróleo por energía solar actual, no fósil. ”No se puede hacer. La energía solar no es competitiva con la del petróleo”.  La historia se repite.

    No es consciente de que el verdadero retroceso lo representa él mismo, y que el sarcasmo de “sesudo analista” es un boomerang a juzgar por sus reiterados análisis fallidos.

    Y como se repite, si entonces fuimos capaces de cambiar a un mundo mucho mejor, hoy podemos hacer exactamente lo mismo. A pesar de los sesudos analistas. Y de las prohibiciones a la energía del futuro que es de ahora.

    Exactamente, podemos hacer (y haremos) exactamente lo mismo, y el principal escollo con el que nos encontramos es el fanatismo ecologista, tan grave y decadente, que hoy está enraizado hasta en universidades y centros, otrora serios, de todo el mundo.

    Necesitamos frenar el cambio climático, podemos hacerlo y es bueno para cada uno de nosotros.

    Aún siendo este el caso, que no lo es, y asumiendo que sus recetas funcionaran en futuro cercano, seríamos capaces de eliminar alrededor del 25% de las emisiones de CO2 (del propio informe del IPCC Grupo 3 – pag 7):

    Emisiones por sectores

    así que, sin salir de su propia cosmovisión, seguiríamos destinados a un apocalipsis climático antes de que acabara el siglo, y por tanto, su plan de salvar el mundo sería tan fallido como cada una de las piezas que lo componen.

     
    • JL Sardiñas 12:37 on 23/04/2014 Permalink | Reply

      Entonces al final tendremos los tubos de transporte de Futurama??? Qué bien!!! Pensé que me moriría sin verlos hechos realidad como el coche volador y la tele holográfica 😛

      • Eclectikus 12:48 on 23/04/2014 Permalink | Reply

        Quién sabe… :) Para ver ejemplos del absurdo que supone intentar hoy resolver los problemas del mañana con las limitaciones de hoy, el ejemplo estándar es el episodio de las mierdas de caballo de finales de siglo XIX, cuando los expertos pronosticaban unas ciudades anegadas por excrementos para 1950. Y para los delirios futuristas de los visionarios nada como darse una vuelta por Paleofuture.

    • JL Sardiñas 09:09 on 24/04/2014 Permalink | Reply

      Mmmmm…. mu interesante… aunque me llevará un tiempo 😛

      Hay algo parecido en engadget que llaman “modem world” contando cosas como lo que sale allí de los teléfonos con video…

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