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  • Eclectikus 16:00 on 01/05/2016 Permalink | Reply
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    Vota Dizzy! 

    dizzy-for-presidentRecordaba el presidente Obama en el concierto del Día del Jazz en la Casa Blanca que Dizzy Gillespie participó en las presidenciales de 1964, y que en su programa estaba convertir la “White House” en la “Blues House“. Se tarda poco en comprobar que la historia es cierta, y cuadra perfectamente con la imagen de cachondo mental que transpira el propio personaje. No hay más que ver el delirante gabinete que tenía preparado, no tenía desperdicio: Duke Ellington (Secretario de Estado), Miles Davis (Director de la CIA), Max Roach (Secretario de Defensa), Charles Mingus (Secretario de Paz), Ray Charles (Biblioteca del Congreso), Louis Armstrong (Secretario de Agricultura), Mary Lou Williams (Embajadora en el Vaticano), Thelonious Monk (Embajador “itinerante”) y Malcolm X (Fiscal General).

    No hace falta reseñar el caracter activista de esta candidatura, ni su sesgo ideológico, pero el contexto histórico en los Estados Unidos de la época, junto con la ristra de leyendas que aparecen en la lista, hacen irrelevante la lectura política de semejante gansada. Incluso se perdona, porque se comprende, la injerencia de un político medio cura en la fiscalía general 😉

    Evidentemente la candidatura no prosperó (en 1964 ganó Lyndon Johnson, ya presidente tras el asesinato de Kennedy), pero toda la broma se plasmó en la grabación de su concierto en el festival de Jazz de Monterey de ese año, que incluía “la canción de campaña“, que no era más que un clásico de su repertorio, Salt Peanuts (cacahuetes salados), en el que el martilleante estribillo “salt-peanuts! salt-peanuts!” se transforma en “vote-Dizzy! vote-Dizzy!”. Una vacilada.

    Salt Peanuts

    Encontraras montones de grabaciones de este tema, pero esta es especialmente graciosa porque el propio Gillespie explica al público como funciona lo del coro. Lo dicho, un cachondo mental, entre otras cosas.

     
    • plazaeme 16:43 on 01/05/2016 Permalink | Reply

      No tenía ni idea de la historia. Genial, gracias.

      Le vi un concierto a Gillespie, en Sanse. Sí que era cachondo. Y además se descojonaba él mismo, con una carcajada completamente contagiosa. Le hubiera votado; de cien veces, 200.

      • Eclectikus 16:55 on 01/05/2016 Permalink | Reply

        Qué suerte, tiene que molar verle en directo. Yo en esas épocas no era mucho de Jazz, aunque me empezaba a gustar todavía era bastante silvestre. Ahora es lo que más oigo, sobre todo bebop (que tanto popularizó este hombre por cierto).

        • plazaeme 19:42 on 01/05/2016 Permalink

          Lo de tener el festival de Sanse al lado de casa era un chollo alucinante. Sobre todo al principio. Bueno, algo después; en el principio, principo, era muy niño. Empecé a ir con 16. Cuando tocaban en la plaza de la Trinidad, más pequeña que el velódromo y por el centro, a menudo se calentaban después del concierto y aparecían en unas “jam session” que organizaban los músicos amateur en los bajos del Ayuntamiento. Abiertas, libres, fuera de todo programa. Y fuera de toda sensatez. Y flipabas con los figuras mezclándose con los aficionados, improvisando.

          Luego se traslado al velódromo, y todo era menos loco. Pero muy bueno todavía. El que más me impresionó, y no se me quita de la memoria, fue uno de los conciertos de Charly Mingus. Físicamente cascadísimo. Gordísimo, envejecido. Y genial. Pero creo tal ambiente, tal unión entre la música y la gente, que no se podía ir al acabar. El concierto era de una hora y poco. Muchos aplausos, y la consabida extra. Enormes aplausos, y sus músicos se levantan, lo agradecen, y salen del escenario.

          Pero la gente seguía aplaudiendo, y Mingus no se levantaba. Y así minutos y minutos. Eterno; alucinante. Hasta que hace un gesto y le llama a un propio. Le ordena que traiga a la banda. Vienen, habla con ellos un ratito, se colocan en los intrumentos, y Mingus dice: Muchas gracias, vamos a tocar … (no se pudo oír). Y el vamos a tocar se convirtió en una interpretación de hora y media, de una sola canción, donde todos hacían alternativamente de solistas, cada uno lo que le salía, y se interrumpían, y giraba y giraba la noria hasta que volvían al tema. Y más. Y más. Ya te digo, hora y media. No podíamos creer lo que veíamos (oíamos). Era algo que habían hecho juntos otras veces, jugando, pero no estaba programado.

          Bien se pudo haber muerto Mingus aquella misma noche. De lo que hizo, como estaba. Creo que no duró mucho más. Y aquello fue de no olvidar nunca.

          Después fueron cambiando el festival, metiendo músicas más “populares”. Hasta que dejé de ir. Pero el de Gillespie fue todavía en la transición, antes de estropearse del todo. Igual es que el jazz es “elite”, hay que joderse. Todos tirados en los bajos del ayuntamiento.

        • Eclectikus 20:30 on 01/05/2016 Permalink

          Grande Mingus. Yo me aficioné más al jazz en vivo en Oporto (incluso en Matosinhos que era donde curraba). Pero una anécdota parecida me ocurrió en Irlanda, por esa época también (mediados de los noventa) yendo de Galway a Dublin (acababa de ser el Festival de Galway, rollos de carreras de galgos y cachondeo mayormente, y también un festival de música irlandesa). El caso es que paramos a tomar algo a medio camino (íbamos un coche y una moto, todos gañanes) y entramos en un bar minúsculo en el que el 70% de la clientela eran músicos, y se iban turnando tocando todo tipo de tonadillas. Como había carteles de las fiestas de Galway no tardamos en darnos cuenta de quiénes eran los parroquianos: ¡las estrellas del Festival! Flipante, entramos al mediodía y salimos entrada la noche, menudo concierto privado nos dieron. ¡Ah qué tiempos aquellos! ¡Qué bien se vivía siendo progre! 😉

  • Eclectikus 19:31 on 30/05/2015 Permalink | Reply
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    Dónde el Jazz tropieza con la Clásica. Una conferencia musical. 

    Para compensar la tabarra política de esta semana propongo un delicioso vídeo. La música amansa a las fieras, y ésta que traigo hoy en concreto relaja a los progres, que muchos deben estar nadando en un mar de dudas entre si hacerse bolivarianos, o sí, poco a poco van recogiendo sus bártulos ideológicos y, pasito a pasito, van avanzando hacia la sensatez y el sentido común, huyendo como de la peste del Podemismo.

    Uri Caine

    Source: The Guardian [TURIN, ITALY – APRIL 26: (EDITORS NOTE: Image has been converted to black and white) Pianist and author Uri Caine performs during Torino Jazz Festival at Auditorium Rai on April 26, 2014 in Turin, Italy. (Photo by Valerio Pennicino/Getty Images)]

    Se trata de una especie de conferencia musical, a cargo de un pianista norteamericano bastante heterodoxo, Uri Caine, al que no le tiemblan los dedos al saltar de un registro Clásico (Bach, Mozart, Mahler, Beethoven, Wagner, Schumann) de cabeza al Jazz en cualquiera de sus formas. En éste vídeo en concreto, presentado y traducido por Juan Claudio Cifuentes, un legendario locutor experto en Jazz, de toda la vida y en todas las radios; le veremos engarzar sutilmente improvisaciones jazzísticas entre composiciones archiconocidas de Bach, Mozart o Mahler, y recorrer los diferentes estilos pianísticos del Jazz a lo largo del siglo XX, interpretando algunos grandes estándares de diferentes épocas (Misty, Honeysuckle Rose, Take the A Train, Summertime, My favorite thingsI Got Rhythm, My Favourite Things…).

    Si te gusta la música, y especialmente el piano, disfrutarás con el vídeo, si no, puede que también. Si eres de los que, como yo, huye del sincretismo, ten en cuenta que el sincretismo en Arte solo tiene dos posibles resultados: el ridículo extremo, a veces suavizado por esos tonos kitsch tan simpáticos 😉 , o verdaderas maravillas, no hay término medio. Y éste caso ofrece un buen ejemplo del segundo tipo, siempre que no te dejes influir por imágenes que puedan venir a tu mente del tipo, por ejemplo, un pedazo de negro como Fats Waller tomándose una pinta de cerveza con Gustav Mahler entre risotadas… 🙂

     

    [Las gracias hay que dárselas a la Fundación Juan March que lo tiene en su canal de YouTube, y que patrocinó A la manera de…: músicas improvisadas en sus `Conciertos del Sábado´ a principios de 2013.]

     
  • Eclectikus 22:24 on 12/05/2015 Permalink | Reply
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    All The World Is Green 

    ¿Entradas cortas…?

    Tom Waits debates with a cat

    ¿Por qué no? He aquí un ejemplo, Tom Waits –  All The World Is Green

    (Aunque no puedo dejar de precisar que nuestro mundo es mayormente azul, no verde)

    I fell into the ocean
    When you became my wife
    I risked it all aganist the sea
    To have a better life

    Marie you’re the wild blue sky
    And men do foolish things

    You turn kings into beggars
    And beggars into kings

    Pretend that you owe me nothing
    And all the world is green

    We can bring back the old days again
    And all the world is green

    The fase forgives the mirror
    The worm forgives the plow

    The questions begs the answer
    Can you forgive me somehow

    Maybe when our story’s over
    We’ll go where it’s always spring

    The band is playing our song again
    And all the world is green

    Pretend that you owe me nothing
    And all the world is green

    We can bring back the old days again
    And all the world is green

    The moon is yellow silver
    Oh the things that summer brings

    It’s a love you’d kill for
    And all the world is green

    He is balancing a diamond
    On a blade of grass

    The dew will settle on our grave(s)
    When all the world is green

     
  • Eclectikus 16:14 on 30/08/2014 Permalink | Reply
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    Fargo 2014. Una excelente interacción cine-televisión. 

    [Entrada libre de espóilers]

    Esta semana he visto Fargo, una serie basada (libremente) en el gélido universo creado por los hermanos Coen en su magistral película de 1996, Fargo.

    fargo_tv_on_fx.0_cinema_1200.0

    La serie es una auténtica pasada, especialmente si te gustan los hermanos Coen, que aunque `sólo´ figuran aquí como productores ejecutivos, inoculan toda su mala baba, su maquiavélico humor negro, su filosofía de mercadillo y su silvestre delicadeza en todos y cada uno de los diez capítulos de esta inolvidable historia.

    Y si no te gustan los hermanos Coen, algo que no termino de concebir, deberías darle también una oportunidad, porque paradójicamente esta serie es independiente de ellos, y ni siquiera es necesario haber visto su obra original para disfrutar del menú que te ofrecen: tensión, humor, excelentes actuaciones, un buen guión, una fotografía perfeccionista, una puesta en escena única y una música preciosa que adorna sutilmente todo el conjunto. Por supuesto las referencias al original son infinitas, y vienen en distintos sabores, taimadas, descaradas, de guión, en aspectos técnicos (música, fotografía, puesta en escena, dirección de actores…), pero en ningún caso suponen un punto esencial en la serie, que se puede ver autónomamente aunque nunca hayas oído hablar de estos cineastas judíos.

    Sin salir (apenas) de Minnesota, la acción se traslada a un pequeño pueblo, Bemidji, en el que se producen unos extraños asesinatos que interconectan a una ramillete de personajes mundanos del pueblo y sus alrededores, Fargo (“la capital” de la zona a pesar de pertenecer a otro Estado, North Dakota) y Duluth (la referencia habitual de los Coen a Bob Dylan -es su pueblo natal).

    Esta galería de personajes es, con permiso de los paisajes nevados, el alma de la serie, y como en todas las películas de los Coen están dotados de una naturalidad y una especie de sentido de “yo conozco a un tío/a igual” que los hace únicos y que requiere de unos actores capaces de imprimir tal sutileza a sus personajes, algo que en esta serie está garantizado dado el maravilloso elenco:

    Billy Bob Thornton, Martin Freeman, Allison Tolman, Colin Hanks

    Según aparecen en la foto de izquierda a derecha:

    + Billy Bob Thornton (Lorne Malvo).- El cínico asesino, macabro y juguetón que cataliza todos los sucesos del relato. Sencillamente magistral. Inolvidable. Para buscarle un vínculo con la película original habría que mezclar a los dos asesinos interpretados entonces por Steve BuscemiPeter Stormare… pero ni por esas.

    + Martin Freeman (Lester Nygaard).- Un apocado vendedor de seguros y el hazmellorar de todo su entorno, acosado por matones escolares y hasta por su propia repulsiva mujer. Sería el alter ego del Jerry Lundegaard (interpretado genialmente por William H. Macy) del Fargo de 1996, y consigue no desentonar. Excelente.

    + Allison Tolman (Molly Solverson).- Agente de la oficina del Sheriff de Bemidji que hace las veces de Marge Gunderson (interpretada por Frances McDormand, esposa de Joel Coen, que se llevó un Óscar por su impecable actuación) en la versión original. Yo no la conocía. Está perfecta.

    + Colin Hanks (Gus Grimly).- Alguacil de Duluth que se ve casualmente involucrado en la trama al intentar multar a Lorne Malvo una noche durante su turno. No le conocía (estaba en la categoría “su cara me suena”), pero hace muy buen papel y no desmerece el trabajo de sus compañeros.

    Sería injusto no hablar de los secundarios por el simple hecho de no aparecer en la foto, y es que todos hacen un trabajo magnífico independientemente de su peso en el guión, muy especialmente:

    + Bob Odenkirk (Sheriff Bill Oswalt).- El simplón e ingenuo Sheriff de Bemidji que, aunque tardé en darme cuenta, no es otro que el inigualable Saul Goodman de la excelente Breaking Bad.

    Keith Carradine (Lou Solverson).- De los Carradine de toda la vida, interpreta al padre de Molly, y aunque durante la serie regenta un bar en  Bemidji, fue un policía que causó baja remunerada por un disparo en la pierna durante unos acontecimientos que tuvieron lugar en 1979 en Sioux Falls (Dakota del Sur), y que según parece serán el nexo argumental de la segunda temporada de Fargo (con un plantel renovado de actores, ni idea si repetirá el equipo técnico y/o los hermanos Coen… ojalá).

    Adam Goldberg (Mr. Numbers) y Russell Harvard (Mr. Wrench).- Dos extravagantes matones de pocas palabras y muchos tiros, tan sombríos-malignos-grotescos como todos los asesinos salidos de los enfermizos cerebros de los Coen (si es que tuvieran dos cerebros en vez de uno, cosa que dudo).

    Kate Walsh (Gina Hess).- Que hace un pequeño pero hilarante papel de viuda de la primera víctima de esta tragicomedia.

    Estos y otros personajes menores, como los dos hijos tontos de los Hess, o el `magnate´ que víctima de un chantaje recurre al bueno de Lorne Malvo para desfacer los entuertos, y su estomagante y retardado hijo, la inevitable pareja de pánfilos del FBI… en fin, todo un mosaico de seres humanos tan normales como extravagantes, terminan conformando un peculiar mosaico que creo hará las delicias de todo aficionado al cine.

    Y si, digo aficionado al cine, porque desde mi punto de vista hoy, el mejor cine no se produce para el cine, se hace para la televisión (y/o Internet), lo cual no es ni bueno ni malo, simplemente es. Y el hecho de que se produzcan este tipo de interacciones entre cine y televisión, de la misma manera que durante muchos años se han producido en el sentido inverso, no implica un agotamiento de los temas o una sequía creativa, o al menos no necesariamente… y esta serie es una prueba consistente de este hecho.

    Así que, recapitulando, un entretenimiento más que recomendable, te reirás seguro, y te tendrá enganchado a la pantalla capítulo a capítulo hasta el apabullante desenlace de los dos últimos capítulos. No os la perdáis.

    Fargo

    Fargo se puede ver ya en Amazon Instant Video, Fargo Season 1 [HD] (tendrás que esperar a mediados de septiembre para comprarla en DVD o Blu-Ray). Y como suelo avisar otras veces, en ningún caso se te ocurra utilizar qBittorrent o similar para descargarla de Internet, no solo puedes enfurecer a Montoro o a Wert (y ya sabes como se ponen), es que además estarías robando el dinero a los propios hermanos Coen, y a todos los actores y técnicos que intervienen en la serie, que están pasando un mal momento por culpa de la piratería.

     
    • plazaeme 20:14 on 31/08/2014 Permalink | Reply

      Mil gracias. Habrá que echar un ojo.

      • Eclectikus 20:21 on 31/08/2014 Permalink | Reply

        Merece la pena, mejor que la telebasura y las series ibéricas… al menos no te insultan 😉

        • plazaeme 16:44 on 01/09/2014 Permalink

          Bueno, yo no veo telebasura. Ni tele a secas, que no sé si hay. Pero una peli de vez en cuando, o una serie si es buena, sí que me gusta. Pero me cuesta buscarlas. Pereza, vaya. Así que esta sección me viene muy bien.

        • Eclectikus 17:14 on 01/09/2014 Permalink

          Pues “Los Soprano” y “The Wire” son verdaderas obras maestras, para vérselas del tirón… la sintonía de la segunda seguro que te incita a verla.

        • plazaeme 23:21 on 01/09/2014 Permalink

          Sí, gracias. Esa me le recomendaron hace tiempo, y me di unas buenas sesiones de finde con ella. Y eso que algunos tienen un acento como para darles de comer aparte.

        • plazaeme 23:23 on 01/09/2014 Permalink

          Por “esa” quería decir “The wire”. Lo de los soprano, por la imagen de la presentación, me dió muchísima pereza. Pero si dices que es buena, probaré.

        • Eclectikus 08:25 on 02/09/2014 Permalink

          Merece la pena, por muchas cosas, pero por destacar una, tiene un sentido del humor golfo (por y para golfos) inigualable. También es curiosa porque se ve muy bien la transición de la sociedad americana antes y después del 11S (las tres primeras temporadas son anteriores a los atentados).

    • Preguntator 00:20 on 01/09/2014 Permalink | Reply

      Ejem, tengo que reconocer que he pecado. La vi entre abril y junio, según la ponían en EE.UU, y la única forma era en streaming, En mi descargo puedo alegar que en ese momento no había alternativa legal: O la veía en streaming, o viajaba cada semana a EE.UU para ver el capítulo correspondiente, o me quedaba sin verla.

      La serie es espectacular, con momentos sublimes. Comienza de forma arrolladora, aunque después del tercer o cuarto capíulo pierde algo de fuelle, y en ese momento me temí que pasara lo que con tantas series, que empiezan muy bien pero después se acaban convirtiendo en mediocres. Por suerte, con Fargo no pasó esto. Depués de un par de capítulos titubentes recuperó la fuerza, y el final es sensacional.

      De entre los actores, todos magníficos, quiero destacar a Keith Carradine, que se come la pantalla cada vez que aparece. Y supongo que a los que nos gustó mucho la película pensamos lo mismo inicialmente de la serie: Va a ser una caca, seguro. Nos equivocamos.

      • Eclectikus 10:28 on 01/09/2014 Permalink | Reply

        Estás absuelto, además tu pecado no saldrá de este blog 😉

        Cierto que los capítulos centrales pierden un poco de fuelle, supongo que para coger impulso para el final, pero no es nada grave y tampoco decae el interés… vamos, que se perdona ese pequeño “descanso”.

  • Eclectikus 12:40 on 16/07/2014 Permalink | Reply
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    John Coltrane en la memoria 

    John Coltrane

    Mañana se cumplen 47 años del fallecimiento del saxofonista estadounidense John Coltrane, un grande entre los grandes. Creció en el seno de una familia cristiana metodista, hijo de un sastre y una chacha, ambos también músicos, lo cual facilitó que se iniciara en la música a través precisamente de la música religiosa. Tras un fugaz paso por la marina al final de la 2º Guerra Mundial, empezó a actuar en pequeñas orquestas en las que se empapó del blues y del jazz de la época.

    Su desarrollo como músico se produjo acompañando a algunos de los más grandes y revolucionarios pilares del jazz como Dizzie Gilliespie, y muy especialmente Thelonious Monk y Miles Davis, hasta que a partir de 1960 empezó a volar solo y a desarrollar su verdadero potencial, absorbiendo todo tipo de influencias eclécticas, desde la música hindú hasta la música clásica y contemporánea. Desgraciadamente, lo que ahora se llama “una larga y dolorosa enfermedad”, que entonces se llamaba simplemente “cáncer de hígado”, se lo llevó el 17 de julio de 1967 en el Huntington Hospital en Long Island, Nueva York, con tan solo 41 años y muchísimo por decir.

    Si no conocéis al artista os recomiendo que hagáis una tourné por YouTube, por Spotify o por cualquier otro de estos malvados (por capitalistas) inventos, y disfrutéis de alguna de sus magnas obras, tanto en solitario (My Favorite ThingsA Love Supreme son perfectas para empezar) como acompañando a Miles Davis (Kind of Blue -el disco más vendido de la historia del Jazz) o a Mr. Monk (The Complete Riverside Recordings, magistral). Todo un festival de sonidos y sensaciones… si te gusta el jazz claro, aunque si no te gusta, el jazz es quizá el único tipo de música que no molesta por mucho que te disguste… basta con suavizar el volumen y deja automáticamente de dar por saco permitiéndote pensar sin ocupar ninguno de tus “canales” de pensamiento.

    Os dejo con un documental de 1990 que es bastante ilustrativo de la carrera musical de Coltrane, John Coltrane – The World According to John Coltrane, producido por su viuda Alice Coltrane, también una reconocida música de jazz que acompañaría a su marido en su última etapa, y que recoge una buena colección de entrevistas y actuaciones que proporciona una perspectiva muy ajustada a la grandeza del artista.

     
  • Eclectikus 12:43 on 02/09/2012 Permalink | Reply
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    Apunto de salir “Tempest”. La violencia de Bob Dylan. 

    Ya sabéis que de Bob Dylan me gustan hasta los andares. Bueno, pues el miércoles estrenó el primer aperitivo de su nuevo disco (Tempest) que aparecerá el próximo 11 de septiembre. Se trata de una espléndida canción, “Duquesne Whistle” estrenada de manera exclusiva en una radio pública norteamericana (concretamente en la NPR Music), y que además se podía ver también en exclusiva en The Guardian. En exclusiva si no fuera porque estamos en el siglo XXI, y lo puedes ver en muchos otros sitios, por ejemplo aquí (hasta que lo quiten o lo borren por violación de derechos):

    De las primeras cosas que se han oído sobre este vídeo es que es violento. Si, pero no. En mi opinión es puro Bob Dylan, tiene unas pinceladas de humor negro, cierto lirismo, algo misterioso que ronda por ahí y no se materializa, y por supuesto el sello inconfundible de la voz del bardo dos veces rasgada, la que viene de serie y la que le imprimen sus 70 años de vida y no menos de cinco mil conciertos a sus espaldas. No muchos pueden decir lo mismo.

    Y sobre la violencia del vídeo, pues bueno, a estas alturas de la vida, unos cuantos golpes con bates de béisbol no deberían asustar a nadie. Y en vídeos no es la primera vez que muestra cierta violencia descarnada, Beyond here lies nothing (Together Through Life, 2009) tiene también unas imágenes bien crudas, este es incluso más bestia, porque el propio guión es bastante salvaje de por sí, qué le vamos a hacer.

    (Por cierto el vídeo es del mismo director, un tal Nash Edgerton, un tipo curioso allá donde los haya: actor, director, guionista, productor y especialista en secuencias peligrosas, vamos que toca todos los palos del negocio)

    De todas maneras la violencia, directa o figurada, está en toda la discografía de Dylan, desde que era un crío (Masters of WarThe Lonesome Death Of Hattie Carroll, Only A Pawn In Their Game…), ya más talludito (Hurricane, Knockin’ On Heaven’s Door,…) o ya en el siglo XXI (Tombstone Blues, o estas dos de los vídeos entre muchas otras). Bombas, crímenes, ambientes sórdidos, personajes desequilibrados, esclavos, vagabundos, pistoleros, etc… son temas y tipos habituales en muchas de sus canciones, así que en realidad, poca novedad aporta esa violencia. Aquí tenéis una recopilación en el suplemento de cultura de Rolling Stone, A History of Violence: Murder and Justice in Bob Dylan Songs, y para compensar el desasosiego, siempre podéis echar un ojo al siguiente artículo del mismo suplemento: Bob Dylan’s Funniest Songs.

    Sobre Tempest ya se había escrito un montón estas semanas atrás, antes incluso de que se hubiera escuchado una sola nota del disco. Se especuló con que dado el título del trabajo, y su analogía con The Tempest de William Shakespeare, considerada el testamento literario de su autor, se podría tratar de la despedida de Bob Dylan de sus actividades artísticas. Yo lo dudo, y Dylan parece que también:

    La última obra de Shakespeare se llamaba “The Tempest”. No se le llamó simplemente “Tempest”. El nombre de mi disco es, simplemente “Tempest”. Son dos títulos diferentes.

    Sabíamos también algunos datos técnico-anecdóticos. La grabación se produjo bajo la producción del propio Dylan (bajo seudónimo de Jack Frost) en los estudios de Jackson Browne en Los Ángeles, durante un descanso de la gira que empezó en 1975 y con los propios músicos de esta, más  David Hilgado de Los Lobos en la guitarra, el violín y el acordeón, algo que ya hiciera en los últimos discos de estudio de Dylan, Together Through Life y Christmas In The Heart. Colabora también Robert Hunter, miembro en la sombra de Gratefull Dead, amigo personal de Dylan, y que comparte los créditos en “Duquesne Whistle”.

    A primeros de agosto se “filtró” otro vídeo con la canción “Early roman kings” que pone la música al tráiler de la serie de televisión Strike back. Ah! Ojo, qué también es violento, qué le vamos a hacer:

    Para mi lo más esperado del álbum son dos de sus canciones: “Tempest” la versión de 14 minutos sobre el hundimiento del Titanic que da nombre al disco, con alusiones a Leonardo de Caprio y que sin duda será la primera que pondré el día 11 de septiembre; y “Roll On John” un tributo a su viejo amigo asesinado por un chalado, John Lennon, qué le dejó solo en el Olimpo de la música popular del siglo XX.

    No tengo más que los jirones del disco que he comentado en esta entrada, pero me da la impresión de que podemos estar ante una nueva obra maestra del viejo cascarrabias de Minessota.

    Por otro lado, los de siempre, nuestros amigos los progres, que no le han sabido perdonar al bardo los coqueteos con el Cristianismo, ni el pecado mortal laico de tocar delante del Papa Juan Pablo II, y por su puesto y mucho menos el ser de origen judío, siempre tendrán una escusa para tirarle piedras. Baste leer esta estupidez en el hogar del progre, El País: Bob Dylan alardea de músculo literario, en el que entre otras giliprogreces se puede leer

    Da tratamiento preferente a su voz áspera, que ocasionalmente suena como si el artista hiciera gárgaras con lejía.

    (Tranquilo Bobby, ya les meto yo)

    En fin, yo me quedo con el viejo eslogan de la CBS:

    Nadie canta Dylan como Bob Dylan

     
    • Alf On 17:49 on 02/09/2012 Permalink | Reply

      ¡hip hip Dylan!

    • viejecita 17:04 on 03/09/2012 Permalink | Reply

      Hasta ahora no he podido escuchar los vídeos. El del pobre chico del principio me ha dado una pena horrorosa. El segundo, el de la pareja sadomasoquista, también .

      El del trailer de la serie, pues hombre, es el tipo de trailer que no me inspira gran cosa. Tiene que recomendármela alguien que la haya visto, y que me conozca, y sepa que me va a acabar enganchando, como me pasó con The Wire.

      Lo que sigo sin comprender del todo es a Bob Dylan. A pesar del libro de sus letras, y de los discos, y de los vídeos. Tendré que seguir intentándolo, porque “algo tendrá el agua cuando la bendicen”, y si a tí y a tantos os parece el súmmum, ¿ quien soy yo para que me aburra?
      Pero, al menos de momento, un disco suyo entero seguido , me cuesta.
      Pero antes no me gustaban ni la cerveza ni el Whisky, y ahora me encantan…

      • Eclectikus 17:20 on 03/09/2012 Permalink | Reply

        A mi también me da pena el chaval, pero me enternece un montón el principio de la canción, cuando esta tirando cartas a una lata y ve a la chica, y entonces cambio en el ritmo y empieza hacer el payaso para llamar la atención. Y me emocionan las imágenes del sueño del chico cortejando a una chica sonriente que disfruta del momento… lástima que la realidad sea otra. A mi me encanta el vídeo, la música y la letra.

        Del segundo me parece un alegato a la autodefensa de las mujeres cuando conviven con bestias como el del videoclip, aunque de alguna manera le quieran como demuestra el beso que le da, eso si, después de atropellarle marcha atrás con el coche. Igual que en el anterior, me encanta el vídeo, la música y la letra.

        El tercero poco tiene que ver con Dylan, simplemente los productores de la serie han elegido esa canción todavía inédita para promocionar la serie y la compañía (y Dylan) lo han aceptado. Dylan suele ser muy escrupuloso con esas cosas, así que es muy probable que la serie sea de calidad, pero no tengo datos.

        Y Dylan no es un artista fácil, ni que guste de manera inmediata, tiene muchas aristas, requiebros, mensajes ocultos y un universo propio que no se percibe a la primera de cambio. Yo tardé más de diez años en engancharme a el, y no me arrepiento ni un gramo. Ahora, no es más que un artista, los gustos personales son algo fundamental, y por tanto puede gustar, o no, puede apasionar o aburrir… lo que es más difícil es ningunearle o pensar que es una especie de Bustamante. Ahí ya tienen que entrar otros prejuicios del tipo de los progres que he mentado al final de la entrada.

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