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  • Eclectikus 22:17 on 25/06/2015 Permalink | Reply
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    Fascismo de izquierda. 

    No es un concepto nuevo, creo que el primero que utilizó el término Fascismo de Izquierda fue el filósofo alemán Jürgen Habermas, nada sospechoso de anti-marxista, durante las revueltas estudiantiles del 68 en su país, criticando algunos tics de la extrema izquierda, la de ayer y la de hoy, como son la violencia, el antisemitismo, el sectarismo, etc…

    Otro filósofo alemán, Peter Sloterdijk, cuya filosofía fue ampliamente criticada por Habermas, utiliza de nuevo el término cuando intenta explicar a qué se debe la confusión de vincular la eugenesia con el fascismo, en esta entrevista en lanacion.com:  “El fascismo de izquierda nunca hizo su duelo“. Y creo que le quedó una frase para el mármol, ésta:

    Peter Sloterdijk

    La frase y su contexto (recuperada de las bodegas de NMSP, dónde guardo referencias, ideas y recursos relacionados con el mundo de progreso) la utilicé estos días atrás en un largo debate en can Monedero.

    CuartaParticiónDePolonia1939.svgFue una grata sorpresa encontrarme con que la sección de comentarios no tenía ningún tipo de moderación, lo cual es rara avis en los sitios “de progreso“, y no pude resistir la tentación de criticar uno de sus últimos rebuznos en el que relacionaba la situación de Grecia en 2015 (Lubos la explica muy bien, la situación, en Greece: complete surrender or full collapse) con la invasión nazi de Polonia en 1939, sin mencionar (y por tanto ocultando) el pacto Ribbentrop-Mólotov, en cuyas cláusulas secretas, la URSS y la Alemania nazi se repartían, además de Polonia, Finlandia, Estonia, Letonia, Rumania y Lituania. No hay que ser un erudito para tener ese dato clave del preámbulo de la 2ª Guerra Mundial. Ni un intelectual.

    El debate fue relativamente largo y tan cíclico como cualquier discusión con alguien que no tiene argumentos para contrarrestar las críticas. Además los trolls eran particularmente primarios y breves, de manera que pude expresar mis pegas sin problemas.

    Mi punto principal era que desvincular a la URSS de la expansión Nazi en Polonia destruye el rigor del símil Grecia-Polonia (implícitamente, la conexión Hitler-Merkel) -bueno, el rigor del símil y la autoridad del ponente. Qué la URSS invadió a los pocos días Polonia por su lado es un hecho histórico imposible de quitar de la narración.

    Hay derivadas claro. Como en los “debates” del Cambio Climático, a veces sin alejarte mucho del argumento central (poco jugoso por irrebatible), vas metiendo mensajes que sabes que tus interlocutores no aceptan por principio… por principio equivocado, pero el caso es que no los aceptan. Algunos de estos mensajes son bordes y otros más sutiles, pero siempre escribo, más allá de motivaciones primarias tipo ego, o afición 😉 , porque sabes positivamente que la mayoría de la gente que te pueda estar leyendo no participa, no interacciona, y tiene más opciones de analizar la eventual información que va apareciendo a lo largo del hilo, y por tanto hay muchas opciones de que un porcentaje de los lectores se replanteen algunos de sus defectuosos principios.

    Aparte de la auto-evidente motivación en el “olvido” de Monedero -de invocar “al mal” (Nazis) e identificarle con sus memes de serie (“los Mercados”, “la Troika”, “el Neoliberalismo”, “el Capital”…), obviando todo lo demás-, hay un factor que es característico de estos tiempos “de progreso”, que estoy convencido que algún día se estudiará como una de las patologías cognitivas del siglo XXI: la asimetría de trato para los dos principales tumores criminales que sufrió el siglo XXI, que aunque no son muy diferentes desde el punto de vista cualitativo, si lo son cuantitativamente: el Comunismo multiplica x20 (o x10 según autores) el número de víctimas. Y ese es uno de los mensajes “sutiles” que comentaba antes que quería transmitir.

    Ellos se agarran por los pelos a que 1) el Comunismo, en realidad, no es lo que parece, que Stalin, Mao, Jemeres rojos, Ceaușescu, Fidel Castro, o Kim Il-sung/Jong-il/Jong-un son cualquier cosa menos comunistas (a pesar de ser el Partido Comunista el que copaba al 110% los gobiernos que “gestionaron” los genocidios), y que por tanto, 2) el Comunismo todavía no se ha implantado jamás (cómo Marx manda, supongo que se refieren, o Gramsci) y puede surgir una instancia del comunismo que convierta “el mundo” en un vergel dónde los unicornios revolotean jugueteando entre mariposas de colores y campos de tulipanes.

    Para redondear la broma, el espíritu antifascista que impregna toda la izquierda, es una lucha imaginaria, el fascismo fue erradicado en el siglo XX, no existe fascismo hoy sensu stricto. No hay problema, dicen que el fascismo son sus citados memes favoritos, y tienen una justificación para seguir con su lucha contra el fascismo. Aquí por ejemplo tenemos antifranquistas a patadas, cuando va a hacer precisamente 40 años que el Dictador descansa en la Cruz de los Caídos, con más pena que gloria.

    Son excusas insostenibles, es evidente, y por eso son una minoría folclórica a la que nadie hace (excesivo) caso en Occidente -por ejemplo en Europa son 52 MEPs en un parlamento de 750. Qué ellos en su burbuja, se crean que representan “al Pueblo” o a la “ciudadanía”, es un asunto más psiquiátrico, o antropológico, que político, pero lo cierto es que defender lo indefendible, tiene consecuencias democráticas, esa palabra que tanto les gusta y a la que han vaciado de contenido por mal uso continuado, específicamente que tienen muy difícil implantar nada a la sociedad, sino es por la fuerza y/o las malas artes.

    Excepto en España (y quizá en Grecia, con matices) que los tenemos gobernando en ayuntamientos medulares del país, y con un partido mayoritario entero haciendo de oficio el papel de tonto útil.

    Pero ese es otro tema que será tratado supongo en futuras entradas en éste su blog. En todo caso dejo este post abierto, será editado en el futuro, no para retocar lo ya escrito, sino para añadir recursos sobre este asunto, el fascismo de izquierda, y sobre esta asimetría en el trato para con fascistas de izquierda o de derecha. Creo que está en el corazón de los principales problemas de los países occidentales, y nunca está de más denunciarlo a los cuatro vientos. O esperar que alguien te muestre que estás equivocado del todo.

    La frase de Peter Sloterdijk para el mármol:

    “…el fascismo de izquierda nunca fue revelado como lo que en verdad es. El antifascismo, como ideología dominante, se debe a que el fascismo de izquierda nunca hizo sus duelos. Sus representantes nunca confesaron lo que en verdad son. Acusando de fascistas a los fascistas de derecha ocultaron su propia calidad de fascistas, incluido el maoísmo, que fue el peor de los fascismos. Al lado de Mao, Hitler parece un loco y un neurasténico, un pobre personaje comparado con la envergadura fascista de Mao Tsé-tung.

    En Amazon:

    Algunas lecturas en la red:


    Este vídeo no es nuevo y muchos ya lo habréis visto, para los que no:

    Tal cual, es así de triste y así de evidente.

     
    • Eclec 23:03 on 28/06/2015 Permalink | Reply

      Parece que no funcionan los comentarios.

      • Eclectikus 23:10 on 28/06/2015 Permalink | Reply

        Okay, ya está, era un conflicto de plugins, cosas de WordPress. Disculpad las molestias. Seguiremos investigando 😉

    • Eclectikus 17:11 on 30/06/2015 Permalink | Reply

      ¿Sigue sin funcionar?

  • Eclectikus 16:40 on 11/06/2015 Permalink | Reply
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    Científicos, impostores y mensajes subliminares. 

    Me da exactamente igual la lucha “periodística” entre El País (ahora “facha” según muchos “analistas”) y El Mundo (en cuclillas tiritando de deseo por captar al público más dócil y sencillo del mercado, “el de progreso”). Al final ambos cuentan con excelentes profesionales, articulistas, etc… y siempre se pueden aprovechar determinadas porciones de su producto, si es que eres consciente de los sesgos, y te importa un carajo la franja ideológica que ocupen, o que eventualmente intercambien su rol. En todo caso la esencia para un observador razonablemente neutral, está, a mi modo de ver, en detectar cuál es el medio que mayor/menor tasa de estupideces expele por unidad de tiempo (o de edición, a elegir).

    Esa respuesta que siempre hemos tenido a mano (La SER, El País y ocasional pero frecuentemente RTVE y las Autonómicas), incluso demencialmente a mano (La Sexta, Cuatro, Público…), puede estar difuminándose con el advenimiento de la nueva política (idéntica, por cierto, a la vieja política, la que viene siendo desde Platón, a Maduro, pasando, por supuesto, por Maquiavelo o alternando nuestra contemporánea interpretación ibérica).

    Científicos e Impostores (clic para leer el artículo)

    Al menos en la sección “divulgación científica”, entendida como la exposición para no-especialistas del estado del conocimiento humano sobre la Naturaleza, y concretamente en su dimensión “pseudo-ecologista”, El Mundo está adelantando por abajo a los “líderes” indiscutibles de la cosa (principal pero no exclusivamente las viudas de ZP que definía Leguina -La Sexta, Cuatro, Público).

    Viene esto por un artículo con el que me tropecé ayer, Científicos e impostores, de Rafael Bachiller, un `empleado´ nuestro (vuestro, tuyo, mío, de todos en tanto que servidor público) como director del Observatorio Astronómico Nacional del IGN. En él se habla de la pseudociencia, muy livianamente sin pretender profundizar en el concepto -lo cuál sería su perdición-, y sin percatarse de que en ocasiones los científicos, sin querer o queriendo, hacen pseudociencia (o se les acusa de ello) por diferentes condicionamientos psicológicos (o sociológicos), filosóficos (o teológicos), o por aspectos meramente circunstanciales y/o políticos -(*) ver nota histórica al final-, pero que en ningún caso se asigna ese calificativo en función de factores ajenos al Método Científico: si se ajusta a él es Ciencia, si no lo hace pero lo simula, es pseudociencia, y si no lo hace pero lo simula y además utiliza el engaño y la propaganda para vender sus conclusiones, entonces estamos ya ante algo muchísimo peor que la pseudociencia, el fraude.

    Os pongo aquí el cacho que me ha subido las pulsaciones y que me ha hecho despotricar en Facebook cuando he llegado a casa -en principio precisamente como antídoto para evitar escribir una entrada en NMSP, aunque no ha debido de funcionar porque al final aquí estoy detallando la razón de mi “molestia”. Éste es el párrafo:

    “…Otro caso de incredulidad ya clásico es el existente hacia el cambio climático. Nadie debería dudar hoy de las conclusiones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), un conjunto de casi un millar de científicos repartidos por todo el mundo que trabajan conjuntamente bajo el apadrinamiento de la ONU y que ya ha sido galardonado por un Premio Nobel. En su último informe, el IPCC ha sido más tajante que nunca desde su constitución hace ya 25 años: la temperatura de la superficie de la Tierra se ha elevado de 0,8 grados durante los últimos 130 años y la acción humana es, con muy alta probabilidad, la principal causa de este calentamiento desde mediados del siglo XX. Ningún experto en el tema parece dudar ya de estas conclusiones. Y, sin embargo, todavía hay un gran número de incrédulos que piensan que el calentamiento global es un engaño. Tan solo un 40% de los estadounidenses acepta hoy que la principal causa del calentamiento pueda ser la acción humana. Hay quien cree que los científicos y los ecologistas han inventado esta historia del calentamiento con el fin de conseguir mejor financiación para sus investigaciones y actividades; y algunas de las empresas que comercializan combustibles fósiles sin duda han jugado un papel importante respaldando a quienes defienden estas ideas, y tratando de manipular a los medios de comunicación.

    Cada frase es un despropósito, una falacia o una tergiversación, sospecho que consciente (lo contrario sería acusarle de ignorante), cubriendo algunos de los principales memes del Alarmismo Climático, que solo se sostienen a base de toneladas de propaganda como la que subliminalmente nos quiere administrar aquí el señor Bachiller. Por orden de aparición, más o menos:

    • Nadie duda del Cambio Climático, la propia definición de Clima es dinámica, si no lo fuera no existiría como Ciencia, o sería una Ciencia absurda por la irrelevancia que tiene predecir el comportamiento de algo que no cambia 😉 . Por tanto sugerir que los escépticos del alarmismo niegan que el Clima cambia, no es más que un grosero hombre de paja, que no lleva a otro sitio que a la vergüenza ajena.

    • ¿Por qué no debería nadie dudar de “las conclusiones” de nadie? Si nadie “dudara” probablemente estaríamos todavía haciendo fuego con dos palos, o no haciendo fuego y por tanto congelados en la última era glacial, un `cambio climático´, por cierto, que se produce periódicamente en el planeta. Por supuesto no se puede dudar de todo, hay cosas bastante seguras, pero no hay que ser científico, ni siquiera listo, para darse cuenta de que el valor de la Temperatura Media Global del planeta dentro de cien años no está entre ellas. Son tantas las variables en juego, conocidas y desconocidas, y es tan patente la vulnerabilidad a los cisnes negros de cualquier modelo que pretenda describir el Clima terrestre, que cualquier “experto” que garantice una certeza sobre un valor concreto (como el absurdo “límite” de los 2ºC) debiera ser descartado de oficio (por activista, por timador o por ignorante).
    • El IPCC es una agencia de la ONU que no investiga y que está formada por unas pocas decenas de funcionarios que reciben órdenes políticas en una estructura perfectamente jerarquizada, y por tanto incompatible con la Ciencia, y que se nutre de miles de voluntarios que recopilan y revisan la literatura que se publica en las múltiples áreas de estudio (científicas en general, físicas, biológicas, ecológicas, económicas, geopolíticas, sociales…), y que a lo sumo pueden producir una foto más o menos desenfocada de la postura oficial ante los interrogantes, no sus respuestas, y menos la “realidad”. Y para estimar la magnitud del desenfoque, basta con pensar en las decenas de miles de millones de dólares de dinero público que se destinan al “Cambio Climático”, e imaginar el repertorio de mecanismos que se utilizan para obtener financiación para los proyectos, notando la diferencia entre que el título lleve las palabras mágicas o no. El resultado es la producción de investigaciones aberrantes como las de la famosa warmlist.
    • También, el hecho de que se salte el “detalle” de que el Nobel al IPCC no fue el que le correspondería a un organismo científico (en éste caso concreto seguramente sería el de Física, quizá, colateralmente el de Química o el de Economía), sino al más político y por tanto polémico de los Premios Nobel: el de la Paz, no necesita mayor explicación. Si existiera una amenaza climática inminente y altamente probable, y alguien presentara evidencias sólidas sobre ello, caerían varios Nobel en Física, antes de que ningún organismo político oliera el de la Paz.
    • La temperatura del planeta viene aumentando desde la Pequeña de Edad de Hielo, en torno al siglo XVII, en ese sube y baja habitual en el Holoceno (ver por ejemplo esta reconstrucción de temperaturas del hemisferio Norte fuera de los trópicos). Lo cierto es que todas las evidencias apuntan a una corrección a la baja de la sensibilidad climática, y un replanteamiento severo (y también a la baja) de los modelos numéricos que sustentan parte de la narrativa catastrofista.
    • La cantinela del “con muy alta probabilidad” es especialmente irrisoria si te das cuenta de que la “probabilidad” es pactada entre los expertos y no calculada a partir de los valores de las diversas fuentes de error, algo para lo cuál haría falta comprender los variados mecanismos que entran en juego en el Clima terrestre, y su influencia en las diferentes periodicidades temporales. Y que haya muchos científicos que no estén de acuerdo con este “sistema” de medir la incertidumbre, y que se aguanten la risa, es lo normal. Es más, de hecho la anomalía sería lo contrario, que nadie dijera nada, que es lo que el articulista parece intentar inculcarnos, sin éxito. Para más información puedes empezar en este hilo de la Dra. Judith Curry, 95% (?) -de donde saco el dibujo de Josh a la derecha- y seguir con éste otro sobre el problema de la atribución, The logic(?) of the IPCC’s attribution statement, es decir, el reparto de “responsabilidades” -en el calentamiento de la segunda mitad del siglo XX- entre “Humanos” vs. “Naturaleza”.
    • Mucha gente es lo suficientemente valiente (o independiente) como para alejarse del Alarmismo, y aunque tenga las conclusiones del IPCC como referencia teórica, desprecia las formas, los métodos y muchas de las conclusiones de la jerarquía ortodoxa. A modo de aperitivo se puede utilizar ésta incompleta lista de científicos que se oponen al mainstream del Clima, muchos de ellos de primera línea, o esta lista de más de 1300 artículos científicos revisados por pares que apoyan los argumentos escépticos. Mi impresión es que esto es solamente la punta del Iceberg, y muchos de los científicos involucrados en proyectos climáticos, hablan escéptico en la intimidad. 👿
    • Puede que el 40% acepte una hipótesis particularmente difusa sobre la atribución del Calentamiento Global de la segunda mitad del siglo XX, a la que se da publicidad por tierra, mar y aire, pero desde el punto de vista científico no significa nada, y desde el punto de vista sociológico sólo significa que hay todavía una mayoría de ciudadanos (el 60%) lo suficientemente sensata para desconfiar de los mensajes alarmistas. De hecho la percepción del Calentamiento Global como un problema urgente está en mínimos históricos (ni entre los 10 primeros en USA, donde el bombardeo es más intenso si cabe, teniendo a su Presidente Obama, también Nobel junto al IPCC/Gore, como principal activista de la causa).
    • La realidad es compleja, pero la sinergia entre políticos, empresarios, lobbies y científicos no es un caso excepcional en la Historia de la Ciencia, y tenemos un ilustrativo ejemplo en el caso de Marshall y Warren, premios Nobel de Medicina, por su descubrimiento de la bacteria Helicobacter pylori como la responsable de la mayoría de los casos de gastritis y úlcera, en contra del consenso fomentado por la industria farmacéutica (que vende millones de píldoras anti-ácido todos los años) y los lobbies médicos que achacaban al estrés estas patologías.
    • Más ridícula si cabe es la teoría de la conspiración que sugiere que las compañías petroleras financian a los escépticos para sembrar la duda. Y es ridícula en dos dimensiones distintas. Primero porque incluso aceptando esa financiación como cierta y significativa, es totalmente irrelevante desde el punto de vista científico: a la Naturaleza le da igual de dónde vengan los fondos que permiten investigarla, al final la realidad, o los modelos que más se ajustan a ella solo responden a las leyes que dicta el Método Científico, y todo lo demás es ruido. Y segundo, por la abismal diferencia entre lo que unas pocas compañías y Think Tanks aportan a “investigaciones alternativas”, y los centenares de miles de millones  de dólares de dinero público que se (mal) gastan en políticas relacionadas con la difusión de las tesis oficiales, incluidas las más tóxicas, las alarmistas.

    En resumen, que el autor nos ha endosado en un párrafo de un, por lo demás, “inofensivo” artículo, un surtido de falacias y falsedades que pretenden crear en el lector la idea de que los escépticos del clima están chiflados (al mismo nivel que los que se niegan a vacunar a sus hijos, o los que creen que el hombre no pisó la luna, o los homeópatas, astrólogos, parapsicólogos…), que la Ciencia alarmista es sólida y nos enfrentamos a un cataclismo inminente, y que por tanto es legítimo acallar, acosar, arrinconar y despreciar automáticamente a cualquiera que se separe un milímetro (o un ºC) de los dogmas oficiales.

    El problema está en que para cualquier persona medianamente racional, las taras mencionadas antes son absolutamente evidentes, y de ahí a darse cuenta de que son ellos, los alarmistas, los que están chiflados y tienen una visión sesgada de los hechos que es incompatible con la Ciencia, va sólo un paso, el paso que muchos esperamos sea mayoritario durante el previsible y sucesivo deterioro de las tesis alarmistas.

    (*) Hay ejemplos de todos los colores en la Historia de la Ciencia, por citar algunos y no dejar la frase -“…sin percatarse de que en ocasiones los científicos, sin querer o queriendo, hacen pseudociencia (y mala Ciencia que es peor) por diferentes condicionamientos psicológicos (o sociológicos), filosóficos (o teológicos), o por aspectos meramente circunstanciales y/o políticos“- coja:

    • El experimento de Millikan y la pseudociencia es una ilustración perfecta del primer y quizá del tercer condicionamiento externo (Feynman lo explica mejor).
    • Toda la Astronomía, la Química, la Medicina ha pasado la mayor parte de su historia coqueteando con la pseudociencia, ésta, de manera bien entendida (eliminadas las connotaciones negativas, ganadas a pulso desde la segunda mitad del siglo XX), en el sentido del mencionado Feynman, es una simple categoría en la que viven ramas enteras del saber como son las Ciencias Sociales, que sin degradarlas, sólo describe el hecho de que el Método Científico, dependiendo de la disciplina, es inaplicable, irrelevante o, a veces, contraproducente. Es decir, que estamos ante un asunto epistémico, o metodológico si se quiere, pero que en todo caso es irrelevante a la hora de decidir qué hipótesis es correcta y cuál no lo es. Y en ese sentido, una teoría como la que nos trae el alarmismo, con centenares de variables conocidas y desconocidas, con sistemas con reconocido comportamiento caótico, o no lineal, con dependencias incontrolables por su propia naturaleza, tanto naturales (vulcanismo, irradiación solar, meteoritos…), como humanas (socio-políticas, conflictos bélicos, cambios de paradigma energético…), se termina pareciendo mucho más a una pseudociencia que a una Ciencia real, y menos todavía a una Ciencia Natural.
    • (In)Determinismo, Relatividad, Mecánica Cuántica, son tópicos en los que todavía quedan chiflados con explicaciones “alternativas” para fenómenos con toneladas de  validaciones empíricas (algo con lo que no cuenta, y no puede contar, la Climatología), y que por tanto es muy difícil que se vengan abajo excepto por cambios de paradigma que replanteen sus límites de aplicación. Ejemplo clásico: la Relatividad General implica que la Gravitación de Newton es incorrecta y que no es una descripción válida de la Naturaleza, y sin embargo Newton sigue funcionando espléndidamente en el 99.99% de la realidad, sin acritud.
    • Es posible encontrar a grandes científicos profundamente equivocados, antes, durante o después de que “el consenso“, siempre respaldado por el Método Científico, asumiera una teoría como un hecho científico, no siempre es fácil asumir los cambios de paradigma. Einstein o Schrödinger, entre otros, jamas asumieron el caracter intrínsecamente probabilístico (i.e. indeterminista) de la Mecánica Cuántica y por ende de la Naturaleza (ver por ejemplo el Debate Bohr-Einstein), y el concepto de éter se mantuvo en algunos científicos a pesar de su falsación definitiva en 1905 tras el éxito de la Teoría de la Relatividad Especial.
    • Tampoco se puede desestimar la influencia de la Religión en la evolución del conocimiento científico, especialmente en campos como la Astronomía, y es importante notar como la realidad científica siempre ha superado todas las presiones ajenas a la propia Ciencia. Y no siempre es trivial asignar un caracter positivo y catalizador, o uno negativo y retardante, a estos sesgos inevitables al abordar la realidad.

    Actualización

     

    Por supuesto, y como es habitual con estos iluminados, he sido inmediatamente bloqueado en su Twitter, cómo si me importara un carajo (o como si no pudiera leer sus tuits utilizando otro perfil). Animalicos.

    @RafaelBachiller me censura

     
  • Eclectikus 12:40 on 29/05/2015 Permalink | Reply
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    Una distopía imposible 

    Supongamos un escenario político que fuera la imagen especular del actual, y la capital de España estuviera a punto de caer en manos de un partido fascista, que sin haber ganado las elecciones, contara con el apoyo tácito e indisimulado de un PP con la mitad de concejales/votos, que los había repudiado, por fascistas, durante los meses anteriores. ¿Os imagináis lo que estaría diciendo ahora mismo el PSOE y sus trovadores en los medios? No es difícil hacerse una idea de los argumentos, y además no nos quedaría otra que admitir que muchos de ellos son legítimos cuando no irrefutables: no es tolerable una alcaldesa fascista, una especie de Pilar Primo de Rivera aupada por una turba de mozos enfundados en camisetas azules cantando el Cara al Sol.

    En cambio mucha gente ve estupendo y promociona la alcaldía para una señora comunista, integrada en un grupo de inspiración bolivariana con ideas imposibles para un país occidental, que supone una agresión para el sentido común de cualquier persona medianamente sensata.

    Hay varias razones que convierten esta distopía en imposible, y que hacen que este defecto en la simetría tenga consecuencias dramáticas en España.

    Mariano "el fascita"

    Hay gente que cree que el fascismo es un problema real hoy en España, y se pregunta cómo es posible que un partido fascista como el PP llegue al poder, ver http://cinereverso.org/?p=7900

    Primero, porque afortunadamente el fascismo fue erradicado el siglo pasado. En estos lares por ejemplo, lo más cercano al fascismo, el falangismo, fue desactivado en los cincuenta (convirtiendo en burócratas a sus gerifaltes), y en el 75 estaban ya más que agujereados y controlados por las altas instancias gubernamentales, calladitos y sin hacer mucho ruido.

    Desde entonces el falangismo solo ha contado con el escaño que obtuvo Blas Piñar en las segundas elecciones democráticas, en 1979 (frente a los 23 de un Partido Comunista, con todo, más moderno que el actual, o a los 3 de los etarras de Herri Batasuna), y sus herederos hoy (FE De Las JONS y una coalición que reúne a todos los que no se encuadran en la anterior), por hacernos una idea, han sacado 3338 votos  (0.21 % de los votos válidos, uno de cada quinientos) para el ayuntamiento de una “ciudad facha” como Madrid. No parece muy peligroso.

    A no ser que hablemos del “fascismo” con el significado que adquiere tras el paso de la apisonadora semántica de la corrección política, especialista en vaciar de contenido palabras y conceptos perfectamente definidos (véase “facha”, “sostenible”, “democrático”, “globalizado”, “neoliberal”, “franquista”,…).

    Pero entonces el término “fascista” se convierte en un simple adjetivo, con sus connotaciones políticas aguachinadas, y si nos ponemos así, su aplicación más legítima sería “fascismo de izquierdas“, término acuñado por Jürgen Habermas a finales de los sesenta en referencia a los grupos estudiantiles radicales en la Alemania de la época, pero que tiene una sencilla extrapolación a la izquierda extrema, neocomunista, anticapitalista o antisistema actual.

    Vota ComunistaSegundo, porque una buena parte de la izquierda no ha hecho los deberes doctrinales, no se ha modernizado, y considera todavía que lucha contra el fascismo, el imperialismo, el capitalismo, los terratenientes, el clerolas injusticias y demás memes acuñados entre el siglo XIX y el XX; más los añadidos tras la Caída del Muro de Berlín a finales de los ochenta, joyitas como la judeofobia, la cristianofobia, la ecologitis crónica, la lucha de sexos (a estas alturas), la “lucha” contra el Calentamiento Global (ja) y el Peak Oil (ja), o cualquier otra cosa que se les vaya ocurriendo que no se aleje mucho del maltusianismo.

    El drama se produce al trasplantar ese esquema ideológico a España, porque más allá de las distorsiones naturales del proceso, tenemos la desgracia de que aquí esa izquierda moderna que mantiene unas líneas rojas infranqueables, que existe en toda Europa, está abducida por los grupos más descerebrados, o lo que es peor, está controlada por los que aún sabiendo que manejan unos planteamientos estúpidos, utilizan la inercia creada por más de 30 años de socialismo a los mandos de la Educación, los medios de comunicación y los recursos del país, por argumentos meramente electorales, o como diría un tertuliano, tacticistas.

    En cualquiera de los casos, descerebrados o espabilados, es una corriente que manda, que copa los medios y que por supuesto infiltra todos los estamentos de la sociedad, especialmente los públicos y colindantes. Y con estos mimbres basta una buena campaña publicitaria para convertir su techo electoral, que tradicionalmente se difuminaba entre PSOE e IU, en lo que hoy es un monstruo de dos cabezas y ningún cerebro.

    EvoyTercero. La derecha en España es muy heterogénea, hay sensibles diferencias entre un democristiano, un conservador o un liberal, distintos grados de tolerancia de los unos con los otros, e incluso puntos de vista inconciliables (sobre el aborto, el modelo educativo, la fiscalidad…), de manera que es muy difícil juntar masas críticas sociales que remen en una sola dirección. Tan difícil que el PP no ha aprendido a hacerlo en casi treinta años, a pesar de la legitimidad democrática de los millones de personas que “no votan izquierda” que conforman su huerto electoral.

    Aunque en su descarga se puede argumentar que la tarea no es fácil, no es una simple cuestión de comunicación, no es lo mismo “comunicar” frente a un rebaño homogéneo y altamente susceptible a la manipulación, que hacerlo frente a uno heterogéneo y crítico con cada movimiento. Y menos si como Rajoy, te encuentras bajo fuego mediático desde todos los frentes, a menudo y de una manera especialmente cruel desde medios supuestamente amigos, que le consideran poco menos que responsable, si no cómplice, del Podemismo.

    La derecha, en España y en Europa, esta constreñida por el corsé de la corrección política que beneficia claramente a la izquierda, y ha ido asumiendo las diferentes ruedas de molino socialdemócratas que son intocables (el “Estado del Bienestar”, el Cambio Climático, y no pocos términos de la neolengua y el doblepensar  que tan bien ha adaptado de Orwell el progresismo). Y esto, siendo esencialmente triste, tiene la ventaja de que aleja a los liberal-conservadores automáticamente de cualquier sospecha de cercanía al fascismo, y por tanto sería imposible que en un caso simétrico al actual, el PP pudiera meterse en la cama con los partidos de inspiración fascista, o que los trovadores del PP estuvieran, como lo están haciendo ahora los del PSOE en el mundo real, quitando hierro al fascismo, aceptándolo como animal democrático de compañía, y justificando lo que es injustificable desde cualquier punto de vista mínimamente racional.

    Pero ojo, el asunto es peligroso, aunque sigo pensando que las próximas elecciones generales pondrán a cada uno en su sitio, es más que patente el peligro de un PSOE ávido de poder, convencido de adoptar a los enanos crecidos (en vez de dejarlos hozar en su cuarto oscuro, llámese IU o llámese Podemos), y que será tolerante con la versión dulcificada (para no espantar votantes) del comunismo podemita que están a punto de presentarnos.

    Full Communism

    Así que procedo a abrir una etiqueta a Podemos, (Podemitis, etimológicamente `inflamación de Podemos´), algo a lo que me he resistido desde que empezaron su show, pero que sospecho volverá a aparecer en NMSP.

    Lecturas recomendables:

     
  • Eclectikus 21:52 on 17/06/2014 Permalink | Reply
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    Julián Marías y la guerra civil: ¿Cómo pudo ocurrir? 

    Se cumple hoy un siglo del nacimiento de Julián Marías, uno de los grandes pensadores que produjo el convulso siglo XX en éste país, y para celebrarlo me he traído un texto sobre la guerra civil extraído de uno de sus clásicos, Espana Inteligible (scribd.com), un ensayo filosófico que pretende decodificar las extrañezas de nuestro país situándolas en su contexto histórico.

    Julián Marías

    En el capítulo “El segundo naufragio: 1936”  (el primer naufragio lo sitúa en 1898 cuando “El «desastre nacional», la derrota ante los Estados Unidos, la pérdida de lo que quedaba de la vieja Monarquía en los dos hemisferios, dejó en estado de estupor a las minorías más sensibles y despiertas de España, pero en medio de una extraña indiferencia del conjunto del país“), recupera un extracto de otro ensayo suyo anterior, ¿Cómo pudo ocurrir?, que introduce con estas palabras: “En los días de la Semana Santa de 1980 escribí un ensayo titulado «¿Cómo pudo ocurrir?», con un gran esfuerzo de veracidad y de análisis intelectual, para comprender cómo se había llegado a la guerra civil y cuál fue su significación; no me siento capaz de mejorar esa visión del tremendo suceso, a la cual remito al lector; pero, como es inexcusable decir sobre él una palabra en este libro, permítaseme reproducir algunos párrafos de ese ensayo, los indispensables para que ese momento de la historia de España resulte inteligible“.

    Y por supuesto que se lo permitimos, ahí va (los resaltados y los enlaces son míos):

    Julián Marías. La Guerra Civil: ¿Cómo pudo ocurrir? (Amazon.es)A mediados de julio de 1936 se desencadenó en España una guerra civil que duró hasta el 1 de abril de 1939, cuyo espíritu y consecuencias habían de prolongarse durante muchos años más. Este es el gran suceso dramático de la historia de España en el siglo XX, cuya gravitación ha sido inmensa durante cuatro decenios, que no está enteramente liquidado… Nos vamos aproximando a saber qué pasó. Pero para mí persiste una interrogante que me atormentó desde el comienzo mismo de la guerra civil, cuando empecé a padecerla, recién cumplidos los veintidós años: ¿cómo pudo ocurrir? Que algo sea cierto no quiere decir que fuese verosímil…Mi primer comentario, cuando vi que se trataba de una guerra civil y no otra cosa —golpe de Estado, pronunciamiento, insurrección, etc.—, fue este:

    ¡Señor, qué exageración! Me parecía, y me ha parecido siempre, algo desmesurado en comparación con sus motivos, con lo que se ventilaba, con los beneficios que nadie podía esperar. En otras palabras, una anormalidad social, que había de resultar una anormalidad histórica. De ahí mi hostilidad primaria contra la guerra, mi evidencia de que ella era el primer enemigo, mucho más que cualquiera de los beligerantes; y entre ellos, naturalmente, me parecía más culpable el que la había decidido y desencadenado, el que en definitivo la había querido, aunque ello no eximiese enteramente de culpas al que la había estimulado y provocado, al que tal vez, en el fondo, la había deseado…

    Nada de esto hubiese sido suficiente para romper la concordia si hubiese existido en España entusiasmo, conciencia de una empresa atractiva, capaz de arrastrar como un viento a todos los españoles y unirlos a pesar de sus diferencias y rencillas…

    En una gran porción de España se engendra un estado de ánimo que podríamos definir como horror ante la pérdida de la imagen habitual de España: ruptura de la unidad (que se siente amenazada por regionalismos, nacionalismos y separatismos, sin distinción clara); pérdida de la condición de “país católico” —aunque el catolicismo de muchos que se horrorizaban fuese vacuo o deficiente—; perturbación violenta de los usos, incluso lingüísticos,del entramado que hace la vida familiar, inteligible, cómoda.

    Frente a este horror, el mito de la “revolución”, la imposición del esquema “proletario-burgués”, la intranquilidad, la amenaza, el anuncio de “desahucio” inminente —si vale la expresión— de todas las formas de vida, estilos o clases que no encajasen en el esquema convencional…

    La guerra fue consecuencia de una ingente frivolidadEsta me parece la palabra decisiva. Los políticos españoles, apenas sin excepción, la mayor parte de las figuras representativas de la Iglesia, un número crecidísimo de los que se consideraban “intelectuales” (y desde luego de los periodistas), la mayoría de los económicamente poderosos (banqueros,empresarios, grandes propietarios), los dirigentes de sindicatos, se dedicaron a jugar con las materias más graves, sin el menor sentido de responsabilidad, sin imaginar las consecuencias de lo que hacían u omitían…

    Y todo esto ocurría en un momento de increíble esplendor intelectual, en el cual se habían dado cita en España unas cuantas de las cabezas más claras, perspicaces y responsables de toda nuestra historia. Lo cual hace más grave el hecho escandaloso de que no fueran escuchadas, de que fueran deliberada, cínicamente desatendidas por los que tenían dotes intelectuales, y por tanto deberes en ese capítulo…

    Pero ¿puede decirse que estos políticos, estos partidos, estos votantes querían la guerra civil? Creo que no, que casi nadie español la quiso. Entonces ¿cómo fue posible? Lo grave es que muchos españoles quisieron lo que resultó ser una guerra civil. Quisieron: a) Dividir al país en dos bandos, b) Identificar al “otro” con el mal. c) No tenerlo en cuenta, ni siquiera como peligro real, como adversario eficaz, d) Eliminarlo, quitarlo de en medio (políticamente, físicamente si era necesario).

    Se dirá que esto era una locura. Efectivamente, lo era (y no faltaron los que se dieron cuenta entonces, y a pesar de mi mucha juventud, puedo contarme en su número). La locura puede tener causas orgánicas, puede ser efecto de una lesión; o bien psíquicas; pero también puede tener un origen biográfico, sin anormalidad fisiológica ni psíquica. Si trasladamos esto a la vida colectiva, encontramos la posibilidad de la locura colectiva o social, de la locura histórica.

    El proceso que se lleva a cabo entre los años 31 y 36 consiste en la escisión del cuerpo social mediante una tracción continuada, ejercida desde sus dos extremos… ¿Cómo se ejerció esa tracción? Mediante una forma de sofisma que consiste en la reiteración de algo que se da por supuesto… La única defensa de la sociedad ante este tipo de manipulaciones es responder con el viejo principio de la lógica escolástica: nego suppositum, niego el supuesto. Si se entra en la discusión, dejándose el supuesto a la espalda, dándolo por válido sin examen, se está perdido… Tengo la sospecha —la tuve desde entonces— de que los intelectuales responsables se desalentaron demasiado pronto. ¿Demasiado pronto —se dirá—, con todo lo que resistieron? Sí, porque siempre es demasiado pronto para ceder y abandonar el campo a los que no tienen razón…

    Larga serie de errores, el último y mayor de los cuales fue… la guerra. La verdad es que nadie contaba con ella. Los que la promovieron más directamente creían que se iba a reducir a un golpe de Estado, a una operación militar sencillísima, estimulada y apoyada por un núcleo político que serviría de puente entre el ejército victorioso y el país. Los que llevaban muchos meses de provocación y hostigamiento, los que habían incitado a los militares y a los partidos de derecha a sublevarse, tenían la esperanza de que ello fuese la gran ocasión esperada para acabar con la “democracia formal”, los escrúpulos jurídicos, la “república burguesa”, y lanzarse a la deseada revolución social (lo malo es que dentro de ese propósito latían dos distintas, que habían de desgarrarse mutuamente poco después).

    Todos sabemos que las cosas no sucedieron así. La sublevación fracasó; el intento de sofocarla, también. La prolongación de los dos fracasos, sin rectificación ni arrepentimiento, fue la guerra civil…

    Lejos de ser la guerra inevitable, su origen efectivo no fue la situación objetiva de España, sino su interpretación…Una vez estallada, una vez iniciada, desde fines de julio de 1936, España estuvo en estado de guerra… La guerra es un “estado”, algo en que se está. Se vive dentro de la guerra, en su ámbito… La guerra civil española estuvo animada por un violento, apasionado patriotismo, en ambos lados… Innumerables españoles sintieron que había que combatir para salvar a España; incluso los que pensaban que en todo caso caminaba hacia su perdición, creían que uno de los términos del dilema era preferible, que el otro era más destructor, o más injusto, o más irremediable o irreversible… No debe ocultarse la evidencia de que los españoles extrajeron de su fondo último una impresionante suma de energía, resistencia y entusiasmo…

    La historia del mes de marzo de 1939, nunca bien contada, de la cual soy quizá el último viviente que tenga conocimiento directo desde Madrid, es la clave de lo que la guerra fue en última instancia… Tal vez algún día intente presentar mis recuerdos y mis documentos de esas pocas semanas decisivas, que se pueden simbolizar en el nombre admirable de Julián Besteiro

    En la zona republicana, además del cansancio había una infinita desilusión… Los vencidos se sabían vencidos, y lo aceptaban en su mayoría con entereza, dignidad y resignación; muchos pensaban —o sentían confusamente— que habían merecido la derrota, aunque esto no significara que los otros hubiesen merecido la victoria. Los justamente vencidos; los injustamente vencedores. Esta fórmula, que enuncié muchos años después, que resume en seis palabras mi opinión final sobre la guerra civil, podría traducir, pienso, el sentimiento de los que habían sido beligerantes republicanos.

    Y añade tras este extracto de ¿Cómo pudo ocurrir? una palabras de esperanza que creo que no puedo dejar de incluir en la entrada:

    Estos fragmentos de mi ensayo condensan hasta el máximo mi manera de entender el segundo, y espero que último, naufragio de España en nuestro tiempo. Pero naufragio no significa definitivo hundimiento. Fluctuat nec mergitur, dice bajo una nave el escudo de la villa de París.

    En unos momentos en los que muchos ven no pocos factores similares entre aquellos y estos tiempos, en los que cuarenta años de propaganda inversa al franquismo nos han intentado convencer (con éxito incluso en ámbitos académicos) de que hubo un bando bueno (la izquierda) y uno malo (la derecha), con la correspondiente colección de clichés infumables hoy; da gusto leer opiniones de personas como Marías, que conseguía abstraerse de toda mochila ideológica, y hacer una descripción casi quirúrgica de la mayor herida de la España reciente… Claro que en los últimos treinta años han pasado muchas cosas, y muchas de ellas malas y enfocadas más a la apertura de esa herida que a su cauterización… Y en esas estamos hoy, en algunos sentidos mucho peor que cuando el filósofo vallisoletano destiló esas líneas durante la Semana Santa de 1980.

     
    • plazaeme 22:56 on 17/06/2014 Permalink | Reply

      Muy bien traído.

      Lo de los cuentos de buenos y malos me parece de cajón. Pero no suficiente. No siempre llegan a tanto. Normalmente, no.

      Claro que estamos mucho peor que en 1980. Y ganado a pulso. Igual solo somos una pandilla de fanáticos que se toman demasiado en serio. Y si ese es el caso, la desaparición es la mejor solución. Si encima es voluntaria y lograda con empeño, difícil protestar.

      • Eclectikus 23:05 on 17/06/2014 Permalink | Reply

        Lo que no deja de ser curioso es los nexos comunes entre generaciones, porque bien pensado… ¿qué demonios tienen que ver los jóvenes de hoy con los jóvenes de los años treinta…? ¿Será que hay algún tipo de gen que predestina nuestra historia y que nos diferencia a los españoles entre sí, y a los españoles con otros países? El caso es que da gusto leer a gente como Marías que son capaces de hacer un análisis estrictamente neutral de un asunto tan controvertido… Se nota que fue orteguiano (discípulo suyo de hecho).

  • Eclectikus 19:40 on 06/06/2014 Permalink | Reply
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    Queridos ateos, queridos creyentes. 

    Papa Benedicto XVI mirando microscopioHacía tiempo que no traía el asunto del fundamentalismo ateo a NMSP. Pero ayer tropecé (y comenté) en Facebook un artículo de El País (Queridos ateos… de Francis Spufford) que recomiendo a todos (y a todas). Mi comentario, como podéis imaginar, era de apoyo a la esencia del artículo, y en él también mostraba mi extrañeza/alegría de que se publicara en el `Hogar del progre con ínfulas´ que siempre ha sido este panfleto de Ferraz.

    Como he dicho un montón de veces soy ateo de nacimiento y agnóstico por evolución, así que mi defensa hacia la religión, o mejor, hacia los creyentes, parte de mi convicción de que la tolerancia religiosa es parte esencial de un esquema civilizado de convivencia, más allá e independientemente de tus propios valores o cosmovisión.

    Los (mal llamados) “progresistas”, tan tolerantes y multicultis ellos, sin embargo no toleran el cristianismo (en España más específicamente el catolicismo) bajo ningún concepto, hasta el punto de que absorben acríticamente todos los memes norteamericanos, legítimos allí -donde un gran número de sectas cristianas atacan frontalmente hechos científicos perfectamente establecidos (la evolución, la edad geológica de la Tierra, la eficacia de las vacunas, etc…)- pero totalmente desfasados aquí (y en Europa en general) dónde las Iglesias (católica, anglicana, etc…) admiten sin ambages (todos) los avances científicos, y los incorporan de hecho a los planes de estudios de sus escuelas y universidades (hace siglos).

    Por supuesto, el artículo de Spufford no ha tardado en provocar la indignación en los círculos habituales, desde el gay cerolista que, incapaz de salir de los lugares comunes, regaña a El País: Muy bajo cae el País, y que no merece ulterior comentario; hasta el cientificista de progreso que le responde con un artículo (Querido creyente, Francis Spufford) con los mismos lugares comunes, pero desde argumentos de autoridad. Me centro en éste último.

    Todo su artículo es en realidad una extrapolación del principio original de Laplace (y muchos otros después) sobre la no necesidad de la hipótesis Dios en Ciencia, principio con el que todos estamos de acuerdo en su forma original, y que en realidad es un principio que se respeta a pies juntillas, y como físico debería saber (y/o no ocultar) que eminentes físicos cristianos como Newton, Boyle, Faraday, Kelvin, Planck o Pauli jamás usaron a Dios en sus aportes científicos. El fundamentalismo ateo, y su principal obispo Richard Dawkins, y éste artículo que se encuadra en la misma línea, tratan (sin éxito) de extender esta idea pretendiendo que Dios no solo no es necesario desde un punto de vista epistemológico, sino también desde una perspectiva ontológica, es decir, que directamente no existe, no es y no puede ser real. Evidentemente la primera opción es enteramente racional y se asume naturalmente en toda la comunidad científica (tanto por los creyentes como por los no creyentes), mientras que la segunda es totalmente arbitraria, personal y solo es admitida por los ateos, que con todo su derecho a hacerlo, niegan la existencia de Dios.

    Pero es que ese no es el debate que aborda Francis Spufford, quiero decir, que la existencia o no de Dios es irrelevante para el hecho empírico de que un buena parte de la humanidad ha necesitado, necesita y probablemente necesitará un marco espiritual de creencias, la Religión, que trasciende la Ciencia (es independiente de ella) y que ha superado y asumido todos los avances científicos producidos en los últimos milenios, y no es que los haya superado porque “es mejor”, simplemente juega en otro campo, a otro juego y con reglas totalmente distintas. El verdadero debate, y fundamento del artículo publicado por El País, es la denuncia de la continua persecución a la que están sometidos los creyentes (cristianos y católicos, claro, los musulmanes tienen salvoconducto, incluso para masacrar a los cristianos), la ridiculización de sus creencias, su absurda descalificación intelectual, académica y profesional, y en general su condena al ostracismo por el simple hecho de mantener unas creencias religiosas, que algunos “listos” consideran perjudiciales para “el progreso”, y que están decididos a acabar con ellas utilizando la Ciencia como cachiporra (algo que no funciona, la Ciencia no está diseñada como arma anti-religión), y la munición de fogueo (y de muy baja calidad intelectual) proporcionada por personajes como Dawkins, que son capaces incluso de aceptar el Diseño Inteligente con la condición de que `los diseñadores´ sean extraterrestres en vez de Dioses.

    Impenitente de  Francis SpuffordQuizá este trasfondo, la persecución a los creyentes, sea más evidente en un libro del mismo autor que me recomendaron en respuesta a mi post en Facebook y en Twitter sobre el artículo, Impenitente, en el que según parece desarrolla esta línea de pensamiento, como se puede comprobar en esta muestra gratuita de sus primeras páginas, y que viene a denunciar y describir lo mismo que he expresado centenares de veces en NMSP (y en muchos otros foros): la feroz intolerancia de un sector (minoritario pero creciente) de ateos hacia las creencias religiosas (léase como siempre, de judeocristianos, las demás religiones quedan a salvo por el multiculturalismo), empeñados en que la ausencia de creencias es la única opción racional y correcta (ni siquiera el agnosticismo está admitido, a pesar de que Darwin o Russell se declararon agnósticos más que ateos).

    Y si se trata de usar el racionalismo hasta sus últimas consecuencias, usemos la Selección Natural, y lo que comprobamos es que los humanos, la especie que saca varios cuerpos a la siguiente, ha mantenido, seguramente desde el paleolítico, diferentes tipos de creencias religiosas y/o sobrenaturales, y no parece que las sociedades humanas ateas hayan triunfado mucho, a juzgar por el número de ellas que han llegado hasta hoy y que coincide exactamente con cero. Así que el hecho de que una minoría de humanos (entre la que me incluyo) no necesite este tipo de marco religioso para sobrevivir, no me parece argumento suficiente para denostar a aquellos (la inmensa mayoría) de mis congéneres que SI lo necesitan y lo utilizan de hecho a lo largo de toda su vida.

    En realidad todo esto es un efecto más de la dictadura de la corrección política, que pretende llegar a un pensamiento uniforme, cuando no único, siempre sectario y que elimina cualquier margen para la libertad individual dictando unilateralmente lo que es correcto y lo que no, lo que se puede pensar y lo que no, qué debemos comer o beber, qué palabras son correctas y cuáles denotan que las pronuncia un “facha”, o un machista, o un carca, etc…

    Y no he querido entrar a valorar, como otras veces, las múltiples aportaciones a la cultura, al arte, a la filosofía y a la ciencia por parte del cristianismo a lo largo de estos últimos dos mil años, pero a juzgar por lo que se adivina de una civilización sin religión (o en la que la religión fuera el ecologismo extremo, que es a lo que se parece el sucedáneo que nos intentan endilgar), me da la impresión que a pocos les gustaría, empezando por los propios `progresistas´.

    Parece off topic pero no

    En este mismo blog de Manzanas Entrelazadas, que no conocía, he tropezado con una colección de entradas sobre Mecánica Cuántica, que vienen a ser una respuesta (clandestina) al linchamiento que Lubos Motl hizo al ahora flamante eurodiputado de Podemos, el físico Pablo Echenique-Robba, por un paper que publicó el año pasado en ArXiv: “Shut up and let me think. Or why you should work on the foundations of quantum mechanics as much as you please“. La entrada de Lubos no deja títere con cabeza: Shut up and calculate, especially if you’re a lousy thinker.

    Y digo `clandestina´ porque el autor evita nombrar explícitamente a Lubos y o bien emplea circunloquios y sarcasmos que solo captarán los lectores conscientes de por dónde van los tiros, o bien directamente remata de cabeza al Blog de Francis Villatoro, uno de los pocos referentes divulgativos de la Física en la blogosfera ibérica, que en mi opinión en este caso se limita a defender de oficio a Pablo Echenique-Robba, en base a una excusa, que el artículo del diputado era un artículo de opinión (como si arXiv fuera el Muy Interesante); y a unas pocas (si bien contenidas) falacias ad-hominem, a las que el físico checo, no lo podemos negar dada su alergia a la corrección política, es bastante vulnerable.

    En cualquier caso esas entradas [sobre las falacias cuánticas] son muy didácticas, aunque ciertamente tramposas a la hora de intentar rebatir los argumentos de Lubos Motl (hasta el mismo Francis le corrige en su entrada), y quizá por ello no ha sido capaz de citarle, o mejor aún, acercarse a The Reference Frame a discutir esos puntos directamente con el Dr. Motl, no me parece muy honesto.

    Pero bueno, el caso es que una cosa me ha llevado a la otra, y al final me he acordado de una polémica que viene perfecta para terminar mi comentario de hoy, esta:

    Hace un año y medio o por ahí hubo una trifulca entre Peter Higgs  (físico, ateo, ha dedicado su vida a investigar en el campo de la Física de Partículas, premio Nobel de Física 2013) y Richard Dawkins (biólogo, fundamentalista ateo, ha dedicado y dedica su vida a insultar a los creyentes y/o a intentar convencerlos de que Dios no existe, Literary Prize de Los Angeles Times 1987) [noticia en el Mail Online y en The Guardian] y el siempre atento Lubos Motl dedicó una entrada al asunto: Richard Dawkins vs Peter Higgs. Aunque recomiendo su lectura reposada, traduzco sus últimos párrafos por su relevancia respecto el asunto que nos ocupa, porque son las palabras de un ateo, y porque las suscribo plenamente y resumen muy bien mi postura frente al tema (nótese que la dicotomía es entre fundamentalistas creyentes y fundamentalistas ateos, no entre creyentes y ateos sensatos, que por otro lado son la mayoría):

    Podríamos debatir sobre ejemplos específicos de la demagogia que los creyentes nos ofrecen a veces, y ejemplos específicos de la demagogia y los devaneos de los “anti-fundamentalistas” como Richard Dawkins. Creo que toda persona que observe imparcialmente estos debates encontrará muchos ejemplos a ambos lados, por lo que no tiene mucho sentido escoger unos cuantos ejemplos al azar.

    ·

    En cambio, mi punto es que estoy de acuerdo con Peter Higgs en que personas como Richard Dawkins son fundamentalistas en un sentido similar al de los propios creyentes – a pesar del hecho de que sin duda están en lo cierto mucho más a menudo que los creyentes (una comparación que podría cambiar con el tiempo, sin embargo). El carácter general de sus respuestas a las “grandes preguntas” siempre está predeterminada -y esta observación se aplica a estos dos grupos opuestos. Cada enunciado que muestre una correlación en favor del vago concepto de Dios será apoyada por los obedientes creyentes; y será escupido por los anti-creyentes de la corrección política.

    ·

    Independientemente de que la segunda actitud parece tener más éxito en la incorporación de los avances científicos de los últimos 20 o 100 o 500 años, los dos enfoques son igualmente fundamentalistas -y ambos son intrínsecamente acientíficos. La Ciencia no se define por su objetivo de demostrar que todas las ideas que se correlacionan positivamente con el vago concepto de Dios están equivocadas, de la misma manera que la ciencia nunca debe ser definida por su coherencia con Dios. La ciencia es simplemente independiente de estos prejuicios -estos y muchos otros. La Ciencia evalúa de manera imparcial los datos empíricos y las conclusiones correctas no son (ni pueden ser) determinadas a priori.

    ·

    Podríamos argumentar que muchas opiniones patentemente erróneas acerca de la física -incluyendo los fanáticos anti-cuántica- están vinculados a el “anti- fundamentalismo” de los izquierdistas. […] Simplemente han decidido que el mundo debe ser fundamentalmente un reflejo de una “realidad objetiva” en el sentido clásico y si osan ir más allá, todo su sistema de creencias – su “valor de la vida “- sería destrozado. El único problema es que muchas de estas creencias y puntos de discusión son demostrablemente erróneos. Son víctimas de diferentes delirios en el mismo sentido que muchos creyentes.

    ·

    No quiero generalizar esta observación […] porque hasta donde se, muchos derechistas y personas orientadas a la cristiandad tampoco entienden la mecánica cuántica correctamente. 😉 Pero lo que yo quiero generalizar es la afirmación de que la ciencia sólo nos permite apoyar ciertas afirmaciones pero no otras; ninguna conclusión es evidente por principio; y no hay razón por la cual todos los futuros descubrimientos científicos deban permanecer encorsetados en una determinada camisa de fuerza intelectual preconcebida, sea esta religiosa o antirreligiosa.

    ·

    Hay gente tanto entre los creyentes como entre los anti-creyentes que directamente no entienden esta simple idea (la inadmisibilidad de los dogmas en la ciencia), y es por eso que son fundamentalmente análogos entre sí, y por lo qué la crítica de Peter Higgs a Richard Dawkins es justificable, independientemente de que el porcentaje de declaraciones correctas presentado por Richard Dawkins sea superior al 50 %.

    Amen, Lubos.

    Editado (16/06/2014)

    Como podéis leer en los comentarios Plaza y yo mismo intentamos participar en el hilo fundamentalista del de las manzanas, pero ya conocemos como son las gentes de progreso, censuró mi comentario:

    Hola, con permiso.

    ·
    Sin embargo si hay dos tipos de ateos muy bien diferenciados: los beligerantes, que consideran la Religión como un defecto intelectual (o algo peor), y para los que Dawkins sería un referente; y a los que sencillamente les importa un carajo las creencias de los demás (Dirac o Peter Higgs estarían confortablemente en este grupo). Y luego, tenemos un tercer grupo de no creyentes, los agnósticos, mucho más cerca del segundo grupo que del primero (ahí podríamos situar a Darwin o a Bertrand Russell por ejemplo). Yo particularmente me encuadro en este tercer grupo (tras haber pasado brevemente por el primero y el segundo).

    ·
    Creo que los aportes intelectuales del primer grupo son cero, especialmente si los comparas con los de los otros dos grupos, o incluso con las aportaciones de cristianos y judíos en todos los ámbitos de la vida (incluido el científico). Sinceramente no le veo las ventajas al ateísmo beligerante, no creo que dure mucho o que signifique mucho más que una simple moda integrada en el resto de los dogmas de la corrección política, y en total confrontación con la tolerancia religiosa (i.e. los Derechos Humanos). Y es específicamente a este grupo, los ateos beligerantes, a los que Spufford critica y exige tolerancia.

    ·

    Saludos.

    y la parte mollar del segundo comentario de Plaza:

    – También es peligroso afirmar que debemos guiarnos por una especie de “selección natural” de la moral. Como ya digo la esclavitud existió, y puede beneficiar a cierto sector de la sociedad. Eso no lo hace ético.

    ·

    No, no lo hace ético. Ética es la -digamos- moral filosófica. La moral pensada, racional, ideal, imaginaria. Y para que puedas juzgar su peligrosidad, sugiero que recuerdes y repases la historia de los Khmers Rouges. Y de ahí, por comparación, tal vez llegues a otros ejemplos menos extremos, pero también francamente peligrosos.

    ·

    ¡Ah!, y no he dicho que debamos guiarnos por una selección natural. No he dicho que “debamos” nada. Salvo la sugerencia de abrir los ojos. De operar esa especie de selección natural que apunto, operaría a nivel de grupo. Y si opera (es una hipótesis), entonces tu opinión o mi opinión sobre la ética del asunto será muy interesante, incluso estremecedoramente bella, tal vez, pero completamente irrelevante respecto de lo que pasa, y de lo que va a pasar.

    ·

    • PS: No existe tal cosa de “ateos militantes”, así que no se puede analizar ni con escepticismo ni sin él. Los ateos somos personas que no creemos en la existencia de Dios. Punto.

    ·

    Vale. Fenomenal. Salvo que algunos ateos prohíben la religión, por perniciosa. Otros se limitan a escribir sin parar contra las creencias religiosas. Especialmente contra una creencia religiosa concreta. Otros, no hace mucho, quemaban iglesias y conventos (a veces con gente dentro) con un sorprendente fervor para alguien “no militante”. Etc. O sea, una vez más, abrir los ojos te puede llevar a ver que sí existen “ateos militantes”. Es un maldito dato empírico.

    ·

    Resumiendo. Te sugiero que contemples la posibilidad de que una sociedad no es un mero agregado inerte de fulanos, donde solo cuentan las relaciones individuales. O sea, un fenómeno emergente. Es siguiente paso es que trates de observar la relación entre la moral y esa dinámica.

    ·

    Slds.

    Qué cada lector saque sus propias conclusiones, pero creo que resultan bastante evidentes.

     
    • Jordi 22:20 on 06/06/2014 Permalink | Reply

      Si y no.
      El ateísmo beligerante de Dawkins no sale como cruzada intelectual sino como palanca de freno a auténticos charlatanes como Ken Ham. Si gente de la altura intelectual de Rowan Williams fuesen la regla otro gallo cantaría.

      Por otro lado, en España no hace falta que la religión intente copar instancias en el area de ciencias como sucede en Estados Unidos, ya tienen su cuota desde hace bastantes años en una asignatura dedicada exclusivamente a confundir a los chavales. A alguien que a duras penas sabe multiplicar con decimales le damos de postre el sudoku mental de discernir entre metáfora y hecho, entre física y metafísica.

      El error, tanto suyo como de Spufford, es pensar que se ataca a la Iglesia por ir en contra del progreso, de la ciencia o del ron con pasas. Se le ataca por sus privilegios (en España) o su aspiración a ellos (en Estados Unidos). Es creer que es una postura frente a las ideas, cuando es frente a la política para hacer proselitismo de dichas ideas. No veo a mucha gente diciendo que el hinduismo es una soplapollez de hippis y porreros. Ahora bien, si mañana usted quiere hacer hinduista a mi hijo por cojones, o por ley el hinduismo cuenta para la beca de comedor, déjeme que le diga un par de cosas sobre Vishnu. Sorprenderse de que los gorrazos sean para el Cristianismo y no para el Sijismo es como sorprenderse de que el Marca hable del Madrid. Para lo que quieren los cristianos son unos maria complejines de cuidado.

      Dicho todo esto, a día de hoy yo creo es imposible que si uno se tira piedras a sus propios cimientos intelectuales, la creencia en un Dios (y diré católico que es el que conozco) no sea lo primero en caer. Uno tiene que hacer tantos rodeos racionales para llegar a justificarse que me parece más creíble que es un anclaje emocional -a la negativa de reconocerse equivocado, comprensible por otra parte- que el fruto de un análisis profundo. Claro que luego está el desdecirse, el cherry-picking de las escrituras y demás trilerismos para decir que, en el fondo, la Biblia ha estado diciendo todo este tiempo eso mismo que acaba de descubrir la Nasa. Vamos, a menos que ser creyente tenga algo que ver con ser también del Betis, a los creyentes no les va quedando otra que ir agachando el morro e ir troceando las areas en las que hacer proselitismo sin faltar a la verdad. Hace 600 años era el orden total de las cosas. Hoy ya va quedando sólo el area de las emociones, el sentido de comunión y lo metafísico. Veremos mañana qué les queda. Me cuesta creer que la tendencia no sea a verlas en el futuro como puras muletas vestigiales. Necesarias para echar a correr como sociedad, pero muletas al fin y al cabo.

      • Eclectikus 22:52 on 06/06/2014 Permalink | Reply

        Hola Jordi.

        No creo que Dawkins sea una respuesta a nada más que a su propio sectarismo e intolerancia religiosa, y que signifique mucho más que un mero fabricante de carnaza gruesa para ateos adolescentes, post-adolescentes y eternamente-adolescentes. Sus argumentos no aportan nada al debate ni científico ni teológico.

        La Religión es optativa desde que yo era un chaval allá por los ochenta en el BUP, y cuando no lo era (o anteriormente con Franco) no dejaba de ser una maría para subir nota, por un lado, y una fábrica de ateos, por el otro. Excepto en los colegios de curas, a los que nadie está obligado a llevar a sus críos, y la gente que lo hace (incluidos muchos progres ateos) lo hacen por la contrastable calidad educativa de sus centros… aunque haya que correr el (despreciable) riesgo de que tu hijo se haga cura o similar, con una probabilidad tan pequeña que la gente ni la tiene en cuenta. No tengo hijos, pero entre que estudien (se rían de) el catecismo o Educación para la Progresía, elijo lo primero a ojos cerrados.

        No, los ataques a la Iglesia pueden ser incluso sanos, España siempre ha sido un país bastante anticlerical y a mi me parece un ejercicio saludable en tanto que desafía a la autoridad. El discurso de Spufford (por lo que he leído por ahora, el artículo y las páginas gratuitas de su libro), y desde luego mi discurso desde hace muchos años, es la defensa de la legitimidad de los creyentes a ser creyentes sin que la gente los considere imbéciles. He conocido muchos imbéciles, y creo que su distribución por sexos, razas, ideologías y religiones es bastante estable, creo que se puede decir con bastante confianza que un 20% de cualquier grupo humano es imbécil perdido.

        Mi impresión, posiblemente equivocada aunque no lo sabré nunca, es que la Religión (incluyendo el Ateísmo) seguirá formando parte de la estructura humana por muchos siglos quizá miles de años, lo mismo que el odio, el amor, la envidia, la pereza, etc… No quiero decir con esto que su permanencia se debe a la existencia de Dios, quiero decir que, aunque solo se vea desde un punto de vista darwinista, son sentimientos que los humanos llevan calzándose decenas de miles de años, así que no creo que ninguna estrella rutilante atea consigua vender la moto del ateísmo a los miles de millones de personas que hoy creen en Dios… pero como digo, puede que esté equivocado.

    • plazaeme 07:39 on 07/06/2014 Permalink | Reply

      A mi, de toda esta historia, me importa un rábano lo que la gente “crea”. Lo que me importa es lo que sucede. Y en ese sentido le he dejado un comentario (que de momento no aparece) al de entangledapples. Lo copio:

      Lo que me ofrece muchas dudas está expresado en una sola frase, y sin embargo es una frase clave en la discusión:

      -- Al no creer en un ser superior no tengo que seguir ningún dogma ni regla moral externa, sino que soy libre de definir mi propia moralidad.

      ¿Seguro? Moral viene del latín mos, moris, que no es otra cosa que la costumbre de una sociedad. La conducta que la sociedad (los demás) esperan de ti. La moral es muy anterior a Dios como el ser superior único. Los chimpancés tienen costumbres (o casi normas) muy asociables a una moral. Y es que parece casi obligado en una especie con una sociabilidad algo compleja y flexible. No puedes reinventar o reestablecer lo que esperas del otro, y lo que el otro espera de ti, en cada nuevo contacto. No daría tiempo de hacer otra cosa.

      Así que no. Hay algo que llamamos moral, que no tendría el menor sentido si fuera decidido libremente por cada uno. Por ejemplo, no se nos ocurre decidir libremente si vamos a circular por la derecha o por la izquierda en la carretera. Funcionaría mucho peor.

      Ahora tendríamos el problema de quién decide esa moral. Pero es un problema falso. ¡La costumbre! Porque la costumbre (la tradición, vaya) tiene la pequeña ventaja de haber demostrado que funciona. Tu particular ocurrencia podría ser un perfecto desastre. Y porque la costumbre funciona en un esquema de competencia, o selección natural. Sociedades con costumbres claramente menos eficientes, o sin capacidad de copiar las mas eficientes, desaparecerían.

      Y ahora llegamos a lo de Dios, o los dioses, y la religión. ¿Estamos seguros de que es un Dios imaginario el que ha traido una moral concreta, o será que una religión concreta, con su Dios imaginario, ha recogido una moral que ya estaba incrustada en esa sociedad, y le ha dado una “explicación”, y como una sensación de mayor “fuste”? Probablemente hay un poco de todo.

      Estoy muy de acuerdo en tu parte de la crítica a Spufford, que yo resumiría así: Los ateos no “creemos” que Dios no exista; vemos que no hay motivos para pensar tal cosa. Pero los ateos militantes (proselitistas, misioneros) tienden a creer que una vez enterrado Dios, se pueden sacar una moral de la manga, mediante la razón. Sin comprender que nunca se ha demostrado que esa sea una estrategia de éxito. Al contrario; los datos muestran que es una estrategia peligrosísima, que normalmente produce monstruosidades.

      Por eso creo que se puede muy bien defender que hoy y aquí, los ateos militantes son muchísimo más peligrosos que los creyentes. Y se puede plantear una parajoda. Al ateísmo nos lleva el escepticismo. ¿Por qué no vamos a aplicar, también, el mismo escepticismo hacia los ateos militantes? Yo diría que parece lo más sano. Y lo más inteligente.

      Perdón por el rollo.

      • Eclectikus 10:08 on 07/06/2014 Permalink | Reply

        Totalmente de acuerdo Plaza ¿Es un espejismo o ciertamente tu ateísmo se ha moderado sensiblemente? 😉

        Lo de la moral es tal cual, esta gente habla del `marco moral cristiano´ como si el `marco moral progre´ no existiera… pues anda que no tienen pegas para todas y cada una de las dimensiones de la vida… Por cierto, nótese que hay una zona moral común entre ambas `corrientes espirituales´: el pacifismo, la solidaridad, el desprecio por la riqueza extrema (al menos en el catolicismo)… claro, que a nadie le debería extrañar porque en última instancia, la Declaración de Derechos Humanos no deja de tener una fuerte inspiración judeocristiana.

        Dices “Al ateísmo nos lleva el escepticismo“, puede que sea un camino para llegar al ateísmo, pero desde luego no en el sentido bicondicional: el ateísmo te puede llevar de vuelta a la credulidad más bochornosa (mira el Cambio Climático), algo que reflejó muy bien Chesterton en su aforismo “Cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa.“; y el escepticismo no necesariamente te hace ateo, algo que está validado empíricamente por el simple hecho de que no pocas cumbres del racionalismo humano fueron creyentes (incluso curas): Copérnico, Kepler, Galileo, Descartes, Francis Bacon, Pascal, Newton, Leibniz, Euler, Maxwell, Pascal, Kelvin, Kurt Gödel, Planck, Georges Lemaître, Heisenberg, Freeman Dyson y tantísimos otros.

        Y efectivamente, también creo que el escepticismo debe incluir el “ser escépticos con los escépticos”, algo que es un ejercicio fundamental a la vista del uso exacerbado de las falacias por los “escépticos oficiales”, no hay más que darse una vuelta por sus templos del “racionalismo”, como la RationalWiki, y fijarse en como aparcan el escepticismo en cuanto se tocan sus dogmas, por el ejemplo el Cambio Climático.

        • plazaeme 10:20 on 07/06/2014 Permalink

          Supongo que es un espejismo. Lo de la moderación. Depende del contexto. Le tiro collejas al que creo que abusa del argumento. 😉 Y al que trata de imponer un cuento, ni te cuento.

          Pero al final, parece que sin cuentos no somos nadie. No sabemos vivir sin cuentos. Es un lío. :(

        • Eclectikus 10:26 on 07/06/2014 Permalink

          Ja! Plaza… espero que no termines en un convento 😉

          De todas maneras esta gente está cortada por el mismo patrón, tanta física y tanta hostia y luego fallan en lo básico :)

      • Eclectikus 01:26 on 08/06/2014 Permalink | Reply

        Te ha contestado Plaza, y yo le he dejado una puntualización a su respuesta que está en cola de moderación, la copio también aquí:

        Hola, con permiso.

        Sin embargo si hay dos tipos de ateos muy bien diferenciados: los beligerantes, que consideran la Religión como un defecto intelectual (o algo peor), y para los que Dawkins sería un referente; y a los que sencillamente les importa un carajo las creencias de los demás (Dirac o Peter Higgs estarían confortablemente en este grupo). Y luego, tenemos un tercer grupo de no creyentes, los agnósticos, mucho más cerca del segundo grupo que del primero (ahí podríamos situar a Darwin o a Bertrand Russell por ejemplo). Yo particularmente me encuadro en este tercer grupo (tras haber pasado brevemente por el primero y el segundo).

        Creo que los aportes intelectuales del primer grupo son cero, especialmente si los comparas con los de los otros dos grupos, o incluso con las aportaciones de cristianos y judíos en todos los ámbitos de la vida (incluido el científico). Sinceramente no le veo las ventajas al ateísmo beligerante, no creo que dure mucho o que signifique mucho más que una simple moda integrada en el resto de los dogmas de la corrección política, y en total confrontación con la tolerancia religiosa (i.e. los Derechos Humanos). Y es específicamente a este grupo, los ateos beligerantes, a los que Spufford critica y exige tolerancia.

        Saludos.

        • plazaeme 08:01 on 08/06/2014 Permalink

          Vaya, gracias por avisar. Había dejado de mirar si contestaba.

          Antes de leer lo tuyo …

          Vaya, qué lástima. Con la buena impresión que había tenido de la entrada, y sobre todo del ojo que he echado al resto del blog, y ahora me sales con afirmaciones sacadas de la gorra, que no tienen más fundamento que el propio acto afirmativo. Sin siquiera pensarlas.

          Vale, tratemos de pensar. Supongo que estás de acuerdo en que la moral incluye como elemento principal una calificación de las acciones y opiniones de los humanos, según su “bondad” o “maldad”. Como la comida kosher, vaya, pero en acciones y opiniones. Y supongo que aceptarás que sociedades notablemente ateas (y militantemente ateas) , p. e. comunistas, nazis, no tienen la distribución de etiquetas morales que cabría esperar de una libertad al elegirlas. Son sociedades tan homogéneas y tan poco aleatorias moralmente como las teocracias. Así que la ausencia de creencia religiosa no tiene nada que ver con una moral “libre”.

          Además, para creer que la gente “es libre de definir su propia moralidad”, supongo que te parecerá buena idea echarle un vistazo a la realidad, y no limitarte a mirar dentro de ti. Y si lo haces, tal vez acabes viendo que entre los programas que se introducen en la cabeza de los niños, desde los cuentos y canciones de la cuna, hasta las “historias” posteriores y no poca parte de la educación, son códigos morales. Y son propios, no de los padres del niño, sino del grupo / sociedad / cultura al que pertenecen. De forma que puedes establecer la relación tal grupo ⇒ tal equema moral, en un porcentaje abrumador.

          Del resto, te libero. Si no quieres pensar / averiguar por qué funciona así, aunque sea obvio, es cosa tuya. Pero que veas que funciona así (aun sin saber por qué) solo depende de que abras los ojos.

          -- Creo que confundes “moral” con costumbre, y con leyes, y eso me parece bastante peligroso.

          Ya, pero crees mal. Moral, costumbre y leyes están tan entrelazadas que vienen las unas de las otras. Y el ejemplo de la conducción trataba de facilitarte la idea de que a veces la norma (moral, legal, estética, es igual) puede ser perfectamente arbitraria, y al mismo tiempo necesaria. Necesaria una norma, con independencia de cuál sea. Pero no importa; es fácil no verlo si uno se empeña en no verlo. Solo era una ayuda para comprender que la moral no sale de la libertad del fulano, sino que es “propia de” el grupo.

          -- Para eso existen las leyes, que yo respeto aunque sea libre de considerarlas morales o inmorales.

          Tú puedes considerar lo que quieras, lo mismo que puedes bailar la conga. Ninguna sociedad (algo estable) considera inmorales sus leyes.

          -- También es peligroso afirmar que debemos guiarnos por una especie de “selección natural” de la moral. Como ya digo la esclavitud existió, y puede beneficiar a cierto sector de la sociedad. Eso no lo hace ético.

          No, no lo hace ético. Ética es la -digamos- moral filosófica. La moral pensada, racional, ideal, imaginaria. Y para que puedas juzgar su peligrosidad, sugiero que recuerdes y repases la historia de los Khmers Rouges. Y de ahí, por comparación, tal vez llegues a otros ejemplos menos extremos, pero también francamente peligrosos.

          ¡Ah!, y no he dicho que debamos guiarnos por una selección natural. No he dicho que “debamos” nada. Salvo la sugerencia de abrir los ojos. De operar esa especie de selección natural que apunto, operaría a nivel de grupo. Y si opera (es una hipótesis), entonces tu opinión o mi opinión sobre la ética del asunto será muy interesante, incluso estremecedoramente bella, tal vez, pero completamente irrelevante respecto de lo que pasa, y de lo que va a pasar.

          -- PS: No existe tal cosa de “ateos militantes”, así que no se puede analizar ni con escepticismo ni sin él. Los ateos somos personas que no creemos en la existencia de Dios. Punto.

          Vale. Fenomenal. Salvo que algunos ateos prohíben la religión, por perniciosa. Otros se limitan a escribir sin parar contra las creencias religiosas. Especialmente contra una creencia religiosa concreta. Otros, no hace mucho, quemaban iglesias y conventos (a veces con gente dentro) con un sorprendente fervor para alguien “no militante”. Etc. O sea, una vez más, abrir los ojos te puede llevar a ver que sí existen “ateos militantes”. Es un maldito dato empírico.

          Resumiendo. Te sugiero que contemples la posibilidad de que una sociedad no es un mero agregado inerte de fulanos, donde solo cuentan las relaciones individuales. O sea, un fenómeno emergente. Es siguiente paso es que trates de observar la relación entre la moral y esa dinámica.

          Slds.

        • Eclectikus 10:01 on 08/06/2014 Permalink

          Mi comentario no ha pasado de momento desde luego, y este último tuyo tampoco… hay que ver lo que les gusta la censura y el filtrado de la opinión, y lo poco que les gusta la confrontación de ideas y la lógica (cuando contradice sus dogmas), es ciertamente revelador y en el sentido de que son ellos los que marcan la “corrección política”, asusta un poco…

    • plazaeme 10:03 on 08/06/2014 Permalink | Reply

      A juzgar por lo que tardó el primero mío -creo que más de 24 horas- puede que aun sea pronto. Para sus hábitos.

      Ahora, esa manía del filtrado previo sí que me resulta curiosa.

      • Eclectikus 10:12 on 08/06/2014 Permalink | Reply

        Puede, pero es una política que solo me encuentro en los sitios “de progreso”, aquí, en la Plaza o en DEE se modera el PRIMER comentario, luego entran sin moderación, digan lo que digan… ¿Casualidad o característica de grupo?, pues me temo que responde a la alergia al debate, que generalmente consideran inútil por que “saben” que su verdad es la buena (no solo la mayoritaria) y ha de ser por tanto la única.

    • plazaeme 10:30 on 08/06/2014 Permalink | Reply

      Yo creo que en la plaza no modera ni el primero. Y se cuelga algo de spam de vez en cuando, es verdad. Pero prefiero quitar el spam manualmente, y no tenerle esperando al comentarista de primera vez.

      También puede haber otro factor aparte del que señalas. La importancia que uno se dé a sí mismo. O el desenfoque que uno tenga respecto a su importancia en el mundo. Cuanto más desenfoque, más censura. Previa, o de la otra. 😉

      • Eclectikus 10:35 on 08/06/2014 Permalink | Reply

        Si, ese factor cuenta también, aunque están estrechamente relacionados entre si: considerarse importante y saberse en posesión de la verdad son facetas de la misma patología: el egocentrismo 👿

        • plazaeme 21:19 on 08/06/2014 Permalink

          Tiene pinta de que tenías razón. Solo ha dejado pasar la primera parte del mío. Curioso, porque dice claramente (1/2) al principio, y “sigue …” al final. Si mañana por la noche ha hecho nada al respecto, le voy a tener que decir algo.

        • plazaeme 21:20 on 08/06/2014 Permalink

          Ah, y nada del tuyo. Me había olvidado.

        • Eclectikus 21:34 on 08/06/2014 Permalink

          Ya, Plaza, lo he visto esta tarde… curiosamente en la parte que falta del tuyo, y en el mío censurado, está el argumento esencial (al menos para mi) de que la beligerancia contra los creyentes (cristianos y católicos en realidad) es totalmente injustificable, nunca se había producido con tal insistencia, y que es esta beligerancia la que Spufford denuncia en el artículo (y en el libro). Pero claro, es muy difícil de justificar la intolerancia en gente que alardea de tolerancia, no son conscientes que su tolerancia es selectiva, y por lo tanto es justo lo contrario a tolerancia: sectarismo. Si mañana no ha dicho nada añadiré un corolario a esta entrada, de recuerdo 😉

        • plazaeme 21:39 on 08/06/2014 Permalink

          Con claridad. La parte de la evidencia de la chorrada que está diciendo, y el corazón del argumento que cree que puede combatir. Pero parece tan burdo que no se puede creer en alguien que no parece especialmente asno. Igual es que ha conseguido un disfraz que más o menos funciona, pero debajo sí es un perfecto asno. A saber.

        • Eclectikus 21:48 on 08/06/2014 Permalink

          A mi me da la impresión que mucha de esta gente (estudia -> se incorpora a departamento universitario -> investiga en el sector público) termina con una cojera cognitiva que es muy difícil de superar (izquierdismo totalmente acrítico). No se si has leído la serie de artículos atacando a Lubos Motl sin nombrarle, pero son bastante rastreros, sesgados y plagados de falacias… No me extraña que no se haya atrevido a pisar TRF con sus quejitas… hubiera sido masacrado allí… 👿

    • plazaeme 21:56 on 08/06/2014 Permalink | Reply

      O no lo he visto, o no me he dado cuenta. He mirado por encima su cosa sobre lo de Echenique, he visto que no menciona el punto de discusión de Motl, y he pasado. No me he querido meter, porque se pueden usar sus propios argumentos de otras entradas, para atacar a Echenique en el mismo plan de Motl.

      • Eclectikus 22:09 on 08/06/2014 Permalink | Reply

        Lo de Echenique ha traído cola, es más sensata la entrada de Francis, al menos no ataca tanto el fondo de la cuestión (Lubos tiene razón o está muy cerca de tenerla, se ponga como se ponga éste artista) como las formas de Lubos, que para el que no le conozca pueden parecer excesivas 👿 Por cierto yo participé en el hilo original en el que le hacía el traje Lubos, de hecho en uno de los comentarios le traduje del español unas imbecilidades que decía en Público sobre el nivel de mar subiendo por el cambio climático… Nadie sospechaba entonces que el tipo iba a terminar en Bruselas… Cosas veredes 😀

      • Eclectikus 22:29 on 08/06/2014 Permalink | Reply

        El asunto tiene su miga, se mezclan varias de las fobias de Lubos, los ataques a la Teoría de Cuerdas, y una corriente de la Física, de tintes quizá posmodernistas pero que no dejan de tener cierta legitimidad, que no termina de aceptar la Interpretación de Copenhague de la Mecánica Cuántica, y no acepta (del todo) el carácter intrínsecamente probabilista de la teoría, a pesar de que es la teoría más precisa y más testada de la Historia de la Ciencia… El tema tiene muchas aristas, pero una buena parte de ellas son demostrablemente equivocadas (en palabras de Lubos) y tienen ya incluso una sección fija en el blog, quantum foundations, muy recomendable, por cierto, más que el clima incluso 😉

        • plazaeme 22:48 on 08/06/2014 Permalink

          Sí, seguí lo de Motl. Por curiosear, tampoco me importa tanto. Pero de Echenique me refiero a la parte más general y anti-Feynman, que el pollo de hoy no puede compartir — si juzgamos por los argumentos que usa en otras partes. Respecto a la generalización más definitiva, o no tan definitiva, de detalles de la MC, no me quedo con uno ni con otro. Se me escapa. Pero creo que el de Entangedapples no está diciendo lo mismo que el de Pablemos. Me da que dice parte de o mismo, pero de otra forma y con otras implicaciones. Pero, si lo entiendo bien, sería una discusión o muy absurda, o muy no-discusión, a poco que se hiciera con un mínimo de formalidad.

          Mi impresión es que tanto el de Francis como este están echando un capote a “uno de los suyos”, evitando cuidadosamente entrar en la parte más impresentable. Y atacando una postura que no es exactamente la de Motl. Pero una discusión ellos / Motl circularía por cauces muy distintos. Apuesto.

        • Eclectikus 23:03 on 08/06/2014 Permalink

          Yo me quedo a ojos cerrado con Lubos, cuadra más con lo que yo estudié y con lo que he leído, y sus argumentos son perfectamente sólidos. Francis corrige algunas cosas del manzanas (de cada una de las partes) que deja la réplica a la rueda de los caballos de Lubos. Además Francis saca a Lubos de vez en cuando en su blog, y eso es porque tiene un peso específico en todo lo que se refiera a Altas Energías y partículas, y eso a pesar de su salvajismo… por algo será… Utilizan mucho lo de que no publica, y de que solo es un bloguero, pero lo cierto es que una voz que escucha mucha gente al más alto nivel, y eso tiene mucho mérito para alguien que está (de momento) fuera del sistema público. No creo que entren al debate, pocos lo hacen.

    • Preguntator 22:32 on 08/06/2014 Permalink | Reply

      1) Resaltar la forma en que hemos acabado completando el círculo. Durante mucho tiempo y en casi todos los lugares se consideraba que las manifestaciones más extremas del clima eran consecuencia de los actos (o su ausencia) humanos, con los dioses como instrumentos. Un lento y tortuoso proceso de milenios acabó sacando el granizo y el huracán de la relacion hombre-dios y los convirtió en fenómenos naturales, que ocurren sin intervención humana. Pero nos hemos pasado de frenada y estamos llegando al punto de partida tras una vuelta de 360 º. Ahora, de nuevo el huracán y el granizo son causados por el hombre. La única diferencia es que ya no tenemos dioses de intermediarios, lo hacemos, parece ser, nosotros mismos.

      2) Yo creo que las religiones o las ideologías vehiculan actitudes individuales. El modelo es el cambio Saulo/Pablo que se nos muestra en Hechos. Saulo era un fanático anticristiano, y se convirtió en Pablo, un fanático cristiano. Pero dudo que la esencia del personaje esté determinada por si era judío o cristiano. Igual que la esencia de Dawkins no es que sea ateo. Si fuese creyente, sería un fundamentalista radical.

      En todos los sitios y todas las épocas hay personajes que dan miedo, aunque de la mayoría nunca se llega a saber más que localmente. Pero cuando estos personajes encuentran vehículos adecuados (sean grupos religiosos, partidos políticos o movimientos nacionalistas) entonces pueden realizar actos de relevancia mundial.

      ¿Alguien piensa que en estos últimos 20 años no ha habido entre nosotros radicales (nazis y comunistas, por ejemplo) que habrían cometido matanzas a imitación de Hitler o Stalin de haber podido? Lo que pasa es que nunca han encontrado el vehículo. Si un día lo encuentran, harán lo que siempre están deseando hacer.

      Si durante el último siglo los vehículos han sido primordialmente movimientos políticos y no religiosos, se ha debido al declinar religioso. Si la religión vuelve a alcanzar un lugar de privilegio en las sociedades, volverá a vehicular a los sádicos y resentidos. Y en algunos lugares ya lo estamos viendo con el Islam.

      • Eclectikus 22:47 on 08/06/2014 Permalink | Reply

        Preguntator, es que quizá la Religión, lo mismo que la Maldad o la Bondad (con mayúsculas adrede), son simples características de los humanos, al menos en este estadio de la evolución (practicamente idéntico que hace 10000 años), y por tanto es injusto (irreal) asociar la maldad a la religión (con minúsculas ahora) como si fuera origen y catalizador de todo lo malo y nada de lo bueno. En cualquier caso la declinación de la religión es relativa, el caso es que miles de millones de personas siguen teniendo fe en alguno de los mismos dioses que existían ya hace 2000 años. Vamos, que no tiene mucha pinta de que esto vaya a desaparecer en un futuro próximo. Ni tampoco la maldad, la bondad, la imbecilidad, etc…

        • Preguntator 23:05 on 08/06/2014 Permalink

          Y los nuevos dioses. Creo que aciertas cuando señalas que el ecologismo extremo, o alguna variante, puede convertise en una nueva religión. De hecho, miedo me da pensar en los sacrificios que exigirán para aplacar a Baal.

          Por cierto, de Spufford había leído un libro hace tiempo y me había parecido flojo. Algunas buenas ideas y muchas conclusiones insostenibles. Pero bueno, no tenía nada que ver con esto.

        • Eclectikus 23:12 on 08/06/2014 Permalink

          Si Preguntator, los sacrificios ahora no son de sangre, al menos directa, ahora es vía impuestos y empobrecimiento especialmente de los pobres.

          Yo no había leído nada de el, pero me consta que es “de los suyos”.

    • Preguntator 22:44 on 08/06/2014 Permalink | Reply

      En cuanto a Jordi, me llama la atención el “optimismo” que destila al final del post. El avance imparable, el progreso, desde una sociedad religiosa hacia otra menos religiosa. Yo sería bastante más escéptico, y si quiere engañarse con alteraciones locales, pues bueno. Comparemos la Turquía de hace 50 años con la de ahora. ¿Ha visto alguna vez las fotos de las jóvenes iranís en la universidad de los años setenta? ¿Donde está el Egipto de Nasser?
      El catolicismo pierde pie en sudamérica, pero lo ganan otros movimientos cristianos. El Islam se radicaliza en lugares donde era bastante moderado, como China o Indonesia. El cristianismo avanza, con lentitud pero con firmeza, en Rusia.

    • Haddock 22:55 on 08/06/2014 Permalink | Reply

      Supongo, Eclec, que le habrás dejado alguna referencia al tío de las manzanas de lo que aquí se habla, que le quede constancia de que hay bastante gente observándole con lupa.
      Por cierto, los chicos de Enchufa2 siguen de “vacaciones” ¿No?

      • Eclectikus 23:07 on 08/06/2014 Permalink | Reply

        Entiendo que ha leído mi comentario censurado, que le han llegado los pingbacks de NMSP, y algunas visitas a su blog desde aquí… si no se ha enterado es porque no ha querido, y eso es tan legítimo como clarificador Haddock 😉

        De Enchufa2 ni idea, como no llegan avisos al poco, como le pasará a este, pasan al ostracismo del olvido.

  • Eclectikus 20:49 on 02/06/2013 Permalink | Reply
    Tags: , Filosofía, ,   

    Sobre Paul Dirac, “The Strangest Man”. 

    Aprovechando que acabo de publicar una crítica en goodreads, me voy a auto-plagiar para hacer hoy esta entrada dominical. Además añado por el mismo precio una fascinante conferencia del autor del libro, Graham Farmelo, hablando sobre su protagonista, Paul Dirac, y que es una buena introducción a esta biografía, y si me apuras, un espléndido sustituto para el que no quiera comerse más de 500 páginas en las que la Física es inevitable, pero quiera conocer las pinceladas fundamentales sobre la personalidad del que posiblemente sea el mayor genio de la Física Teórica del siglo XX (después y -probablemente- con permiso de Albert Einstein). Un tipejo esquivo, de conversación telegráfica, que se graduó en ingeniería y al que el desempleo le llevó primero a las matemáticas y luego a la Física Teórica fascinado por la Relatividad General y por la belleza intrínseca de las matemáticas y su deslumbrante coordinación con la Física; que no tardaría en convertirse en uno de los principales artífices de la formulación y desarrollo de la Mecánica Cuántica, y por tanto uno de los principales responsables de que el mundo sea hoy tal como lo conocemos.

    Paul Dirac

    Si alguien me preguntara cuál es el libro que mejor explica la gran aventura científica que significó el desarrollo de la Mecánica Cuántica, mi respuesta sería esta vez vez independiente del nivel de conocimientos técnicos del interlocutor:The Strangest Man. The Hidden life of Paul Dirac, Mystic of the Atom”, de Graham Farmelo.

    Y es que el lector que posea conocimientos avanzados en Física, no se verá defraudado por simplificaciones y errores de concepto; el autor, escritor y profesor de Física británico, conoce perfectamente la materia, y es capaz de reconstruir el complejo puzzle cuántico encajando de manera precisa, tanto conceptual como históricamente, todas y cada una de las piezas que conforman el edificio teórico y experimental de esta deslumbrante rama de la Física.

    Pero no es un libro de Física, no contiene ni fórmulas ni complejos desarrollos matemáticos. El lector profano encontrará por contra una apasionante biografía plagada de anécdotas, que profundiza en el taciturno carácter de este gran científico, mientras consigue además un relato perfectamente contextualizado del devenir político y social del siglo XX, y que describe de una manera didáctica y amena la que es posiblemente la mayor empresa intelectual de la Historia de la humanidad.

    Aparte del tono cursi que requiere una reseña literaria, creo que el contenido de ésta es fiel al espíritu del libro y por tanto se lo recomiendo por supuesto a cualquier persona interesada en la Física, pero también a cualquier interesado en la Filosofía, en la Epistemología e incluso a todos los interesados meramente por la Historia del siglo XX,  su sociedad, su evolución política, sus guerras, su Ciencia y en general en los vasos comunicantes de ésta última con todos los anteriores.

    Y este es el vídeo –está en inglés pero los subtítulos automáticos pueden echar un cable para seguir la conferencia. ¡Qué lo disfrutéis!

     
    • plazaeme 23:02 on 02/06/2013 Permalink | Reply

      Gracias, Elipticus. Muy buena conferencia. Pero yo no recomendaría los subtítulos automáticos esos. 😉

      • Eclectikus 23:08 on 02/06/2013 Permalink | Reply

        Son una mierda, por automáticos, pero pueden ayudar en algunos cachos.

        Y Dirac todo un personaje, inmerecidamente desconocido para la gente normal.

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