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  • Eclectikus 13:04 on 06/10/2013 Permalink | Reply
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    Escépticos de Pacotilla II: La Ciencia (progre) y sus Demonios (laicos) 

    La Ciencia (progre) y sus Demonios (laicos)El otro día me vi envuelto en una pequeña trifulca en un blog que se llama “La Ciencia y sus Demonios“, una pandilla de la misma ganadería a la que criticaba recientemente en la entrada Escépticos de Pacotilla, y que representan el perfecto epítome de las patologías que entonces denunciaba: un escepticismo arbitrario marcado por la corrección política (asumen el alarmismo climático como una verdad revelada), y especializado en atacar a la religión (¿adivináis a cuál?) y considerarla más como una tara que como una cualidad humana más. Intolerancia, sectarismo e ignorancia a partes iguales.

    La entrada (que no es más que la traducción de una irrelevante diatriba de un abuelete progre, ateo y alarmista) se puede leer aquí: Ciencia, anticiencia y religión según el físico y filósofo norteamericano Victor Stenger.

    Llegué a ellos de rebote porque se enlazaba a este blog en los comentarios, y claro, la declaración de principios que significa un blog que se llama No Me Seas Progre, no a todo el mundo le hace gracia, y rápido surgieron comentarios rebosantes de prejuicios. El caso es que fui para allá y dejé un comentario que consideré amable e inofensivo (el #48 del hilo) y que mostraba mis cartas de 1) defensa de la legitimidad de la religión, 2) escepticismo sobre el Cambio Climático, 3) “mi sorpresa” de que los escépticos asumieran las tesis del alarmismo climático sin pestañear y 4) que “gentes de progreso” mostraran tal intolerancia por la simple razón del credo de las personas. Ni que decir tiene que se liaron a pedradas conmigo y terminaron por bloquearme los comentarios.

    Pocas vueltas se le puede dar al debate, escoge unos pocos de los comentarios al azar y verás el desolador panorama intelectual de esta tropa, presuntamente escéptica, supuestamente tolerante y altaneramente cientificista. Y todo el repertorio de tics del rebaño alarmista: moderación eterna de los comentarios (para dar tiempo a preparar “las réplicas”), uso de todo tipo de falacias y acusación de que todo lo que digas es una falacia (¡cuánto daño a hecho -el mal uso de- la Wikipedia!), respuestas según el libro de recetas de Skeptical Science, acusaciones de “negacionismo” y “neoliberalismo”, comparaciones con los “negacionistas” del SIDA o con los proponentes del Diseño Inteligente, y todo el resto de estupideces habituales, recogidas en el libro de estilo del buen descerebrado.

    El asunto no merecería ni un miserable párrafo en condiciones normales, pero dado que me bloquearon sin aviso, y se me quedaron unas cuantas cosas en el tintero, especialmente en lo tocante al Alarmismo Climático, he decidido contestar tranquilamente desde aquí.

    Enmienda a la Totalidad

    Sobre los contenidos del blog poco puedo decir, aunque estoy abonado a sus entradas, raras veces las leo y si lo hago es de manera diagonal, hay mucho que leer y al final tienes que seleccionar. Y lo cierto es que éste blog no me ha enganchado nunca, aunque me figuro que si estoy abonado a él, es porque en alguna ocasión leí algo interesante… pero se conoce que no lo suficiente para que lo tenga en mente. Visto lo visto, no me extraña.

    Pero lo peor es el comportamiento de los administradores del sitio… ¿Cómo te sentirías si cuando discutes con un grupo de personas -la mayoría con argumentos ridículos y una buena parte de ellos, además en tono insultante y menospreciativo- tu turno de réplica sufre un retraso tal que se te van acumulando las contra-réplicas a argumentos que has expuesto horas antes? ¿Cómo te sentirías si después de padecer esta cruz durante todo el debate te bloquean de buenas a primeras y sin previo aviso?… Pues eso es lo que ocurre en esta pocilga, y en general en todas las pocilgas “de progreso“, como hemos tenido ocasión de comprobar por ejemplo aquí, aquí, aquí, aquí o aquí.

    Esta política es ya de por sí suficientemente grave como para mandar al blog a la basura de la blogosfera, y por mi parte ahí se queda. A tomar por saco.

    Sobre la Religión

    Los que me conocéis ya sabéis mi opinión al respecto. Me importan un carajo los planteamientos religiosos de las personas siempre que no me los pretendan imponer. Lo que critico a menudo a tumba abierta son los continuos, absurdos, desfasados, anacrónicos, infantiles, ofensivos, ridículos, obscenos, redundantes y altaneros ataques a los cristianos.

    Una forma rápida de comprobar a que me refiero, es leer al propio “autor” del artículo, uno de los machos alfa del corral, lleno de odio a la Religión (Cristiana), y que solo es capaz de hilvanar bobadas de adolescente en tono insultante (#74#80#89 y #134).

    En general en España la corriente integrista atea bebe del ateísmo norteamericano, que está más enfocado en la lucha contra el integrismo cristiano y sus sectas más impresentables, que hacen una interpretación literal de la Biblia y en las que el proselitismo es una de sus principales motivaciones. La manifiesta imbecilidad de la progresía ibérica hace aquí un tótum revolútum con la cristiandad, y endilga a los Católicos las mismas taras, de una manera injusta y arbitraria, olvidando lo que ha tenido de bueno en todos los aspectos posibles el cristianismo en Europa, y quedándose solo con los cuatro memes descontextualizados habituales: la Inquisición, el juicio a Galileo, el colaboracionismo con Franco y el abuso de niños.

    Este es un tema que aparece recurrentemente en estas páginas, y creo que no merece mucha más atención en ésta entrada concreta, más que nada porque no tengo ningún interés en responder a las insultos que allí me dedican. La Religión me interesa básicamente como parte de la Filosofía, y por tanto, más que en los intercambios de coces con estos pobres diablos, estoy interesado en otros aspectos del asunto, como por ejemplo en el debate sobre el diálogo entre Fé y Razón, como el planteado entre el filósofo jesuita Fr. Copleston y el filósofo y matemático Bertrand Russell en un programa de la BBC de 1948 sobre la existencia de Dios, o en este otro entre el filósofo liberal Jürgen Habermas y el cardenal Joseph Ratzinger. Es a todas luces más instructivo.

    Sobre el Cambio Climático

    También conocéis mi opinión al respecto. Creo que hay muchas razones para no tragarse la hipótesis del calentamiento apocalíptico, pero en esta ocasión (#53) me centré en lo que consideró la piedra angular de la hipótesis alarmista: el cálculo de la Sensibilidad Climática.

    Hace tiempo que barrunto preparar una entrada específica sobre éste asunto, pero lo cierto es que no me termino de poner, quizá porque el asunto es mucho más complicado de lo que parece a simple vista. Intentaré sin embargo explicar aquí los conceptos básicos, según yo los entiendo, más que nada para enfocar el argumento principal que intentaba transmitir, sin éxito, en el hilo de marras.

    En general podemos definir semi-académicamente la sensibilidad como una magnitud física que representa la respuesta de un sistema a la variación de una determinada variable. En climatología específicamente se habla de sensibilidad climática de equilibrio (ECS), como el cambio en el equilibrio de la temperatura global del aire en superficie al variar en una unidad un determinado forzamiento radiativo.

    Por tanto, la sensibilidad climática representa el cambio en la temperatura al producirse una variación del calor radiado/absorbido por un determinado agente. Lo complicado del asunto es que en un sistema como el climático con diferentes forzamientos radiativos, la variación de uno de ellos provoca respuestas (feedbacks o retroalimentaciones) en los demás. Unos pueden favorecer el cambio (aumentándolo) y otros oponerse a el (disminuyéndolo), hablamos entonces de feedbacks positivos y negativos.

    En los mundos del IPCC y del alarmismo climático, en los que el culpable es conocido desde la primera secuencia, como en Colombo, “ya saben” que el CO2 es el principal forzamiento del Clima terrestre desde que el ser humano se embarcó en el horror capitalista, especialmente desde la “maldita” Revolución Industrial.

    Y entonces la definición semi-académica mencionada arriba se ve desplazada por esta otra, en la que el CO2 pierde automáticamente su presunción de inocencia:

    Sensibilidad climática es el cambio de la temperatura (global) de la Tierra al doblar la cantidad de CO2

    Y para ellos hay poco más que hablar: el forzamiento radiativo del CO2 es grande y positivo, y por lo tanto el CO2 tiene un efecto multiplicador en el calentamiento que no se lo salta un gitano. Y lo demás no importa, y si acaso importara tenemos cientos de millones de dólares en la recámara para que deje de importar.

    El problema es que las dificultades no disminuyen a base de dólares, y lo cierto es que en un sistema como el climático es tal la cantidad de interacciones entre los diferentes agentes implicados, que es muy complicado (¿imposible?) definir un modelo que reproduzca qué es lo que sucede en la realidad, cuando añadimos un extra de CO2 a la atmósfera por nuestros “pecados neoliberales“.

    Se puede considerar como un dato fuera de toda disputa, el valor de la sensibilidad climática del CO2 en el caso ideal de no tener en cuenta los feedbacks, y se dan por (relativamente) buenos los valores adoptados en el tercer catecismo del IPCC (TAR, 2001) de 3.7 W/m2, que se traduce en un incremento de temperatura en torno a 1ºC (ver por ejemplo la discusión en Climate ETC de Judith Curry: CO2 no-feedback sensitivity).

    Por supuesto que este es un valor que no asusta a nadie, un aumento de ese orden sería más bien beneficioso para el planeta, y además hay que recordar que estamos a mitad de camino (400 ppm) de doblar la cantidad de CO2 en la atmósfera desde tiempos preindustriales (es decir pasar -típicamente- de 287 ppm a 574 ppm).

    Evolución de la concentración de CO2 desde los tiempos pre-industriales.

    Evolución de la concentración de CO2 desde los tiempos pre-industriales.

    Y entonces ¿de dónde viene el miedo al CO2?. Pues ese es quid de la cuestión, viene de que la hipótesis alarmista nos asegura que el forzamiento radiativo del CO2 produce una serie de retroalimentaciones en el sistema, que pueden multiplicar por entre 2 y 5 veces el valor de su sensibilidad climática sin considerar feedback alguno. El problema es que se basan solamente en atribuciones y modelos numéricos. Me explico:

    Las atribuciones vienen del cálculo a palo seco de los valores reconstruidos en tiempos geológicos a partir de los valores obtenidos mediante proxys de temperatura y de concentración de CO2. Es decir que sin posible demostración de cuales han sido los mecanismos que han producido los valores calculados, atribuyen al CO2 el papel principal en el sistema climático.

    Los modelos numéricos intentan reproducir los procesos que se suceden en la atmósfera, a escala local, global, por capas, y teniendo en cuenta los diferentes mecanismos que se suponen intervienen en los procesos. Reconocen que hay algunos factores que no tienen bien definidos (principalmente los feedbacks de nubes y vapor de agua), y que puede haber otros que no tienen ni en cuenta (aerosoles, rayos cósmicos…). Pero les importa un bledo. Lo que sale de los modelos va a misa.

    Y por eso, como decía al principio, el valor de la sensibilidad climática, es la madre del cordero del debate, al menos desde el punto de vista físico, que es crucial cuando intentamos analizar el Clima terrestre.

    Y tras esta pequeña introducción, volvamos a las trincheras.

    Uno de los becerros, un tal Javi (“el que sabe”), mantiene que no he sido capaz de refutar sus “argumentos“, expuestos en #70 y #79. Veamos:

    En el primero de ellos entra de lleno en el surrealismo, y utiliza un hombre de paja intentando rebatir absurdamente mis consideraciones sobre los proxys a la hora de calcular la sensibilidad climática (que son una fuente de error, y que este método no te permite discriminar los forzamientos radiativos), con la siguiente soplapollez:

    Cuando usas un termometro estas usando un proxy de la temperatura: el aumento en el volumen de un liquido, que sabes que depende de la temperatura. Asi que la proxima vez que vayas al medico y te diga que tienes fiebre, ya le puedes decir que se equivoca porque esta usando un proxy.

    Por supuesto es una generalización absurda. El hombrecito considera que toda medida indirecta de una variable en Física es un proxy. Ciertamente se puede considerar así, pero evidentemente es algo que no se utiliza: nadie considera un termómetro como “un proxy” de la temperatura, ni una ecosonda como “un proxy” de la profundidad, ni un mando a distancia como “un proxy” del canal de televisión. Aunque si insiste (y lo hace) yo voy a empezar a considerar los argumentos defectuosos como si fueran “un proxy” de la estupidez del ponente.

    Por otro lado la precisión tampoco tiene peso alguno en su seudo argumento, porque a ningún cerebro normal (con una IQ por encima de 80) se le ocurriría comparar la exactitud de un termómetro clínico de mercurio (que puede llegar hasta la centésima de grado Celsius), con la de cualquiera de los proxys que se utilizan habitualmente para calcular las temperaturas en escalas geológicas (entre uno y varios grados Celsius). Y eso sin entrar en las incertidumbres temporales (cerca de cero en el termómetro clínico y hasta de siglos en los proxys geológicos) y otras fuentes de error más o menos sutiles.

    Volviendo a la realidad, como digo en los comentarios (#75) el concepto de proxy se utiliza en Geología como sinónimo de inferencia de una medida (a la que no se tiene acceso) a través de alguna propiedad relacionada con esa variable. La propia entrada de la Wikipedia en inglés, Proxy (climate), es un buen punto de inicio para entender qué son y cómo se utilizan los diferentes proxys en climatología.

    Posteriormente relincha:

    ¿Miles de millones? Me parece que tienes una idea muy de cómic de lo que cuesta la ciencia.

    Si, de cómic, 2600 millones en 2013 ha dedicado Obama -solo en USA y solo este año- añade todos los países del mundo y multiplica por 10 años de apogeo de chiste climático… y sí, efectivamente te sale un cómic, pero de terror. Especialmente cuando piensas en lo que se podía haber hecho con ese dinero luchando contra la malaria, aumentando la investigación y desarrollo en energías renovables o avanzando en la construcción del ITER, por citar los mismos ejemplos que en hilo. Y eso sin contar los chistes solar y eólico, o el mercadeo de los bonos de carbón.

    Luego saca de contexto mi aseveración de que no se conoce de manera fehaciente el valor de la Sensibilidad Climática (el aumento de temperatura al doblar la cantidad de CO2) y responde muy ufano:

    Aaah, ya salio el gran mantra negacionista, la exigencia de precisión absoluta. Si no eres capaz de decirme al microsegundo cuanto tarda una persona en morir tras clavarle un cuchillo en el corazon, es que no esta demostrado que clavar cuchillos en el corazon mate a nadie.

    El razonamiento no puede ser más absurdo, nadie pide la precisión absoluta, pero entre conocer el valor de una variable y ésta frase del IPCC:

    No best estimate for equilibrium climate sensitivity can now be given because of a lack of agreement on values across assessed lines of evidence and studies.

    va un trecho lo suficientemente grande como para considerar una falacia estúpida ese argumento.

    La refutación de mi aseveración de que los modelos no funcionan (y que no admiten falsación) es de traca. Sin el menor sentido del decoro me enlaza sin más a está gráfica salida de las cocinas de Skeptical Science:

    Gráfica de Skeptical Science que "demuestra" que los modelos funcionan que te cagas.

    Gráfica de Skeptical Science que “demuestra” que los modelos “funcionan”.

    No busquéis de donde sale la gráfica, como está construida, o la fuente de los datos, eso son detalles sin importancia en su libro de estilo. Mi contra-réplica hubiera sido automática, por ejemplo enlazando a ésta otra gráfica de Roy Spencer:

    Modelos vs. Realidad

    Modelos vs. Realidad (clic para ver en grande)

    que corresponde a la entrada de su blog (dónde da todos los detalles para interpretar la gráfica), “STILL Epic Fail: 73 Climate Models vs. Measurements, Running 5-Year Means“, y que es una versión con medias móviles de una anterior entrada (EPIC FAIL: 73 Climate Models vs. Observations for Tropical Tropospheric Temperature) en la que había utilizado regresiones lineales para representar al fin y al cabo lo mismo: el fallo épico de los modelos climáticos.

    Por supuesto soy consciente de que su respuesta inmediata sería tachar a Roy Spencer de Creacionista, que en este contexto tendría el mismo peso que acusarle de ser del Atleti. Pero entonces mi respuesta inmediata podría ser remitirles a mi comentario #59 en el que les descubro que su cocinero favorito, John Cook de Skeptical Science es cristiano evangelista, y que incluso dibujaba las viñetas en The Christian Post.

    Aunque a decir verdad, en este caso concreto, no debería ser necesario descender a su nivel para luchar con ellos en el barro, bastaría simplemente con mostrarles las gráficas oficiales de su propio catecismo actualizado (IPCC/AR5):

    Temperaturas vs. Modelos en el último catecismo del IPCC (AR5). Versión del borrador filtrado (izquierda) y la versión final aprobada en el cónclave de Estocolmo (23-26 septiembre de 2013).

    Temperaturas vs. Modelos en el último catecismo del IPCC (AR5). Versión del borrador “filtrado” a la prensa (izquierda) y la versión final aprobada en el cónclave de Estocolmo (23-26 septiembre de 2013) -clic para ampliar-

    (Imágenes extraídas de la entrada IPCC: Fixing the Facts de Climate Audit)

    Por supuesto después habría que recordarles como funciona el Método Científico, y que significa la falsabilidad y para que se usa. Lo ideal es que entendieran que cuando una hipótesis determinada (por ejemplo una alta sensibilidad climática) es refutada (falsada) por los experimentos (en este caso los datos empíricos), la hipótesis ha de ser descartada. Una vez aceptada esta base epistemológica, la siguiente pregunta es automática: ¿cuántos de esos modelos deberíamos descartar? ¿todos? ¿la mayoría? ¿ninguno?…

    Y deshaciendo la madeja, al final del hilo, volvemos irremediablemente a la sensibilidad climática. Si los modelos no funcionan en modo predictivo… ¿qué fiabilidad podemos dar a los valores de esta variable deducidos a partir de dichos modelos?, o mejor dicho, ¿qué credibilidad tiene la famosa distribución de frecuencias (de la sensibilidad climática) oficial del IPCC…?

    Distribución de frecuencias de la sensibilidad climática, basado en la salida de los modelos numéricos.

    Distribución de frecuencias de la sensibilidad climática, según la salida de los modelos numéricos.

    …¿Ninguna credibilidad? ¿poca? ¿toda? ¿No es sospechoso que los modelos reproduzcan razonablemente bien el pasado y fallen estrepitosamente al predecir el comportamiento futuro?

    Por supuesto que mucha de la literatura que recopila el IPCC es válida, y desde luego una buena parte de la Física que se utiliza (en sus fundamentos) es correcta y nadie le pone pegas. Pero la verdad es que muchos científicos se preguntan si la base Física del alarmismo termina en ese 1ºC propuesto como sensibilidad climática del CO2 sin considerar feedbacks, y si a partir de ahí, los 2 o 3 ºC extra de calentamiento debido al CO2 provienen de las propias (y generalmente reconocidas) incertidumbres de los modelos. Ver por ejemplo este breve artículo de Roy Spencer (el creacionista) explicando las incertidumbres debido a las nubes y el vapor de agua.

    Bien, pues curiosamente la cumbre del pensamiento racional/ateísta que recala en “La Ciencia y sus Demonios”, y una buena parte de los que piensan como ellos, no ven fisuras en todo este asunto. Rechazan que los modelos estén falsados, y se escudan en un presunto consenso científico para no moverse ni un milímetro de la postura oficial cocinada por un organismo político como el IPCC. ¿No es de risa?

    Para terminar quería avisar de que dado que esta entrada es básicamente una réplica que me fue vetada en el foro de la discusión, me reservo el derecho de ampliarla y/o mejorarla si es que lo considero necesario. ¿Lógico no?.

    Informes del IPCC y del NIPCC

    Addendum (11/10/2013)

    No es que haya pasado nada especial estos días, los “racionalistas” de “La Ciencia y sus Demonios” han seguido en el hilo del otro día, mostrándonos a todos su ignorancia y sectarismo vestido de purismo científico, hasta que me cansé de leer imbecilidades en mi correo, y me borré de las actualizaciones.

    Mientras, el autor de la entrada (recordad: un copia-traduce-pega de las ensoñaciones de un abuelete yanqui desnortado), cruzó conmigo unos cuantos comentarios en su propia dacha, de los cuales me censuró con una u otra excusa los que les vino en gana. Ya sabéis la democracia y la libertad de expresión progre se aplica sólo al rebaño, y todo lo que hay fuera del rebaño es “facha”, “neocon”, “ultraliberal”, “cristofascista” o “a sueldo de las petroleras”…

    E incluso amenazó con tratar específicamente el tema de la censura en el Cambio Climático en una entrada. Y éste fue su profundo análisis: “El victimismo anticiencia del cambio climático amordaza la libertad de expresión de los científicos y censura“. Dado que me dedicó la entrada (bueno, a un tal Eklecticus que en realidad es Eclectikus, es decir, éste humilde corresponsal), entré para agradecerle un detalle del que en realidad no era merecedor. Me respondió con el habitual caca-culo-pis-pedo, y yo le repliqué con el siguiente comentario, que evidentemente no me ha publicado (han pasado cuatro horas), pero que estoy seguro le ha tocado los cataplines por la parte menos carnosa:

    Tu comentario significa que no leíste mis comentarios (no se sí por larguísimos o por numerosísimos) sobre el clima (dos o tres a lo sumo, el resto fueron broncas por ser agnóstico, negacionista o las dos cosas). Las respuestas a algunas de las simplezas de análisis del Clima de ese hilo, las puse en mi blog, y por supuesto todo el mundo está invitado a participar sin ningún tipo de censura (la idea es que todo el mundo puede aprender algo de las posturas contrarias).

    Cristianos hay en ambos lados del debate, lo mismo que ateos y judíos, blancos, negros, asiáticos, rubios y morenos, altos y bajos, tontos y listos. La escala de grises es mucho más extensa de lo que marca tu visión estereotipada. Y puse un ejemplo paradigmático, John Cook, el principal bloguero alarmista, el mismo que cocina las respuestas que todos los alarmistas ibéricos usáis como catecismo, es reconocidamente cristiano evangelista, lo lleva a gala (lo cuál me congratula y me resulta indiferente a partes iguales), y lo cuenta abiertamente en su templo seudocientífico (Skeptical Science).

    Tiene toda la pinta de que los frailes como John Cook, serán el único apoyo serio que os termine quedando. La Ciencia está por encima de todo, y por supuesto por encima de la Política (y de la Religión, incluida la atea). Y el paso atrás del último informe del IPCC apunta a que la fiesta se ha terminado, van a seguir poniendo música, pero solo las lentas, para que podáis seguir bailando agarrados, pensando que estáis salvando al mundo de los cristianos, de las petroleras y de “los fachas”.

    Eventualmente y entre tanto, muchos creceréis, y os daréis cuenta que la visión post-adolescente del mundo que se os ha colado como verdad absoluta, no es menos dogmática que la utilizada por otras religiones, con la esencial diferencia de que los cristianos al menos SI distinguen entre dogmas y ciencia, una gran ventaja frente a vosotros que habéis mezclado Ciencia y Dogma en el mismo puchero.

    Cuando supere el trauma de descubrir que su fraile climático favorito no sólo no es ateo sino que es cristiano evangelista, quizá sea el momento de descubrirle que el otro capo de Skeptical Science, Dana Nuccitelli, trabaja para una petrolera (Dana Nuccitelli’s ‘vested interest’ ? – oil and gas)… lo cuál no deja de ser hilarante: dos de sus falacias ad hominem favoritas (acusarte de creacionista o de agente del petróleo) caen, ahora sí legítimamente, de lleno en el tejado de su parroquia. A mi por descontado me importan un bledo ambas circunstancias (defiendo a los cristianos, y he trabajado para el petróleo), pero a ellos no, y por tanto son prisioneros de sus propias imbecilidades.

    Y qué más se puede decir… ¿merece la pena discutir con semejante rebaño…?, o quizá sea mejor esperar a que espabilen, se den cuenta del patetismo de su “postura intelectual”, y de que caigan en que el hecho de que haya gente que mantiene la misma postura que ellos “siendo mayores” (pongamos a partir de los cuarenta), es sólo porque viven de ello, vendiendo libros, haciendo programas, o adoctrinando chavales (o porque no han superado la viruela revolucionaria, pero estos suelen pintar poco, no dan de sí). En fin, hay un dato empírico, la mayoría de la gente lo supera, y los que no, en mi experiencia al menos, es de que son unos tristes. ¡Qué hartazgo!

     
    • Waterman 09:43 on 08/10/2013 Permalink | Reply

      Hola Eclectikus, yo fui unos de los que comencé a comentar en dicho post, pero rápidamente deje de hacerlo porque ciertamente que me incomoda mucho el carácter de acoso y derribo (en lugar de una actitud dialogante) que tienen algunos miembros de ese blog. He seguido mucho tiempo ese blog porque me gustan mucho sus entradas de biología, y me divierten las que atacan a las giliterapias, etc. Yo soy un escéptico del origen antropogénico respecto al cambio climático (no estricto, ni lo niego, ni lo afirmo, pienso que no hay evidencias claras atribuibles al hombre) y cuando he intentado sembrar la semilla de la duda en otras entradas sobre este tema automáticamente se me ha comparado con un creacionista. En fin, he conocido tu blog a raíz de los comentarios del otro, parece un blog muy interesante, le haré un seguimiento esperando que aquí se mantenga el espíritu de dialogo y no de ataque y comparación desacreditada.

      Un saludo

      • Eclectikus 10:27 on 08/10/2013 Permalink | Reply

        Gracias Waterman, si recuerdo tus comentarios, y que trajiste al malvado Linzden, uno de los grandes científicos del clima demonizado por no torcer el brazo.

        Es el dogmatismo lo que les pierde, y su sesgo político. Y por supuesto hay que entender también que no es fácil hoy criticar las posturas oficiales del cambio climático, te convierten automáticamente en un hereje, un facha, un ultraliberal… en una persona non grata, vaya. Lo que es esperpéntico es que sin querer, y sin darse cuenta, caen en el mismo dogmatismo que critican a la Iglesia (o a la Religión), sin percatarse que ahí si es legítimo el dogmatismo, la religión se basa en dogmas al fin y al cabo.

        Pues gracias por leer NMSP, espero que saques algo de provecho 😉

        Saludos.

        • Waterman 07:26 on 09/10/2013 Permalink

          Totalmente de acuerdo en lo que dices. Pero el problema de la religión en mi opinión es que apoyándose en esa legitimidad dogmática (voluntaria o involuntariamente, dependiendo de la persona) se hace apología de la ignorancia en muchos sentidos desplazando la racionalidad. Y no me refiero a cosas tan obvias y estúpidas como la transmutación del agua en vino y cosas así, si no realidades más profundas que atentan contra los derechos humanos.
          Por poner un ejemplo suave y no por ello menos grave, en la mayoría de las religiones (si no todas) se ubica a la mujer en un estatus inferior al del hombre.

          Un saludo

        • Eclectikus 10:25 on 09/10/2013 Permalink

          Puede que determinados grupos humanos usen la Religión para promover la ignorancia de sus adeptos, de manera que sean más fáciles de manipular. En ese caso yo hablaría de sectas (hay muchas cristianas) y de algunas facciones o lecturas del Islam.

          En cuanto “a cosas tan obvias y estúpidas como la transmutación del agua en vino y cosas así” conviene no caer en la ridiculización fácil de interpretar los evangelios (y las diferentes liturgias cristianas y católicas) como si fuera un tratado de química. Suelo acordarme de Antoine Lavoisier, católico irredento, y me pregunto si alguien piensa que el padre de la Química moderna consideró por un solo momento que las bodas de Caná fueran en realidad el Teorema de Caná, y tuvieran la más mínima validez cuando se ponía la bata blanca. Yo lo dudo. Por otro lado acusar al cristianismo de fomentar la ignorancia, supone también ignorar la Escolática y su papel en la construcción de una institución tan importante que está todavía vigente, como es la Universidad.

          Sobre la mujer, y su papel “secundario” en la Historia de la Humanidad, y su implicación en esa situación de los cristianos me parece un tanto sesgado. En cualquier caso los cristianos abogan por la igualdad sin fisuras del hombre y de la mujer. Y en ese sentido te recomiendo la lectura reposada y sin prejuicios de esta carta a los obispos del cardenal Ratzinger, en sus tiempos de prefecto de la curia romana en 2004: Carta a los Obispos de la Iglesia Católica sobre la colaboración del hombre y de la mujer en la Iglesia y el mundo.

    • Waterman 12:22 on 09/10/2013 Permalink | Reply

      Buenas, creo que has interpretado mal lo que quise decir con la transmutación. Me refería precisamente a que es una estupidez tomar al pie de la letra ese tipo de aseveraciones por parte de los críticos.

      Cuando hablo (créeme que todo lo que te escribo es en un tono respetuoso) de el papel de la religión en la propagación de la ignorancia, me refiero, por ejemplo, a que no hay que ser ciego para ver el retraso cultural que produce el Islam por el mundo, las guerras estúpidas que ha fomentado, los siglos de retraso cultural oponiéndose la iglesia católica a la teoría heliocéntrica o a la evolución, para finalmente admitirlas. Le escolástica esta muy bien, no todo ha sido malo en la Iglesia, cristianismo o religiones en general, han aportado cosas buenas y malas. Pero en mi opinión en un computo general, la religión es más negativa que positiva para las sociedades. Como decía Bertrand Rusell, inspirarse en el amor y guiarse por el conocimiento. No me cabe duda, que la Iglesia Católica trabaja en avanzar para armonizar fe y raciocinio, lo cual me congratula por el bien de los feligreses, pero en mi opinión no son del todo aspectos miscibles.

      Respecto la carta de Ratzinger, en general, como he mencionado antes, trabaja en la armonía de los aspectos puntillosos de actualidad, sin embargo, tu que me acusas de ideas sesgadas, deberías de haber percibido ya que la Iglesia siempre interpreta las Escrituras a conveniencia, no le queda otra por la cantidad de irracionalidades que en ellas se despliegan. Todos estamos sesgados por nuestras ideas, pensamientos, experiencias, etc.

      Me pregunto por que si Ratzinger esta tan comprometido con el tema de los derechos de las mujeres no permite que se oficien misas por ellas.

      Espero sepas discúlpame que tarde tanto en contestar, pero es que voy muy liado y no tengo mucho tiempo.

      Un cordial saludo

      • Eclectikus 13:11 on 09/10/2013 Permalink | Reply

        Por supuesto que hay efectos nocivos en la Religión, como hay efectos nocivos en todo. Mi postura no va dirigida a negar esos efectos dañinos, va más bien por el lado de:

        1) no descontextualizar los hechos, es decir no valorar a los Borgia, o el juicio a Galileo con los ojos de hoy, sin tener en cuenta las connotaciones históricas y filosóficas del momento.

        2) no borrar del mapa las valiosos aportes a la civilización de la cultura cristiana. Obviar esto es eliminar de un plumazo un patrimonio cultural e intelectual al que, yo al menos, no estoy dispuesto a renunciar.

        Por lo demás no creo que la celebración de misa por las mujeres sea un hito en la liberación de la mujer. Supongo que se llegará a ello, pero a mi particularmente me trae al pairo, porque ni pertenezco a la Iglesia Católica, ni me importa un bledo quién imparta las misas. Quiero decir, que esos son asuntos propios de un club al que no pertenezco, y por tanto, dentro de un orden ético razonable, me importa un pimiento lo que pase dentro y alrededor de las iglesias.

        Saludos.

        • Waterman 13:59 on 09/10/2013 Permalink

          Hombre, que yo sepa estábamos hablando de la ubicación del estatus de la mujer por parte de las religiones entre otras cosas. A mi me importa lo mismo o menos que a ti, pero tu me has remitido a una carta de Ratzinger. Por mi parte sí que sería un hito el oficio de misa por parte de las mujeres, porque eso sería un reconocimiento de igualdad de derechos por parte de la Iglesia hacia las mujeres.

          Pero para terminar y no irnos por la tangente, no quiero que se me mal interprete. No tengo ningún problema con la existencia de la Iglesia ni las religiones mientras estas sean una mera opción personal. Mis padres son creyentes y los respeto como a los demás. Pero no puedo ignorar que intentar inculcar a la gente la existencia de un Dios personal, que escucha nuestras plegarias, se fija en todo lo que hacemos y decimos, si rezamos o no rezamos, y que dependiendo de su baremo divino nos dará la salvación o no, cuando menos, sí que me parece fomentar la ignorancia. Esto es sólo una opinión personal. Si pensamos diferente en este u otros puntos, pues esta muy bien. La riqueza del mundo reside en su variedad.

          Saludos

        • Eclectikus 14:39 on 09/10/2013 Permalink

          Pero es que dar misa no es “un derecho” Waterman, la Iglesia lo que promueve es la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, pero sus normas internas solo incumben a los católicos. Sería lo mismo que exigir el derecho de los hombres a ser monjas 😉

          Y es que en occidente YA es una mera opción ser creyente, aunque poco a poco va siendo casi más un estigma.

          Yo fui al colegio cuando la religión obligatoria y era como el recreo, y ni a mí ni a muchos nos convencieron de que Dios existe. El franquismo es la etapa que más ateos ha generado de la historia reciente, y muchos de ellos se educaron en colegios religiosos. Quiero decir que la Iglesia moderna es muy clara en esto: ser católico es un acto de libertad individual. Y así debe ser.

          Claro que si hablamos del Islam, las cosas son bien distintas. Sin embargo poco se oye al “ateísmo” oficial quejarse de las salvajadas de los integristas musulmanes: desde la ablación del clítoris, hasta la masacre de cristianos, pasando por el burka y la lapidación por adulterio.

          Sinceramente, creo que es tan evidente el sesgo de algunos ateos a la hora de hablar de la Religión, que a mi me quedan pocas dudas de que no es más que una fiebre adolescente, o post-adolescente, que sólo se cura con los años. La vehemencia anti-cristiana se supera con la edad, y creo que es como la viruela, algo que casi todos la pasamos de jóvenes.

    • Waterman 14:58 on 09/10/2013 Permalink | Reply

      ¿Y que las monjas den misa? 😉

      Estoy contigo, y como dije antes, reconozco que la Iglesia Católica avanza más que ninguna otra religión monoteísta. El Islam integrista me repudia hasta hablar de él. Ojo, el integrista.

      Respecto al último párrafo, no te quito ola razón, el ateísmo integrista es igual de vomitivo que el cristianismo fundamentalista. Sin embrago, tengo 41 años y mi ateísmo vino de la mano de la edad y la madurez. Yo no considero que mi ateísmo sea una enfermedad, tal afirmación si que podría ser considerada de pueril. Ser ateo simplemente es una postura más, que subyace de las reflexiones personales referentes a la interpretación del mundo.

      Bueno, ha sido un placer dialogar contigo.

      Un saludo

      • Eclectikus 15:12 on 09/10/2013 Permalink | Reply

        No, no, el ateísmo es un postura legítima en el debate, probablemente la más legítima de todas. Lo que yo considero que es una “enfermedad” juvenil y pasajera, es el ateísmo furibundo o integrista, aquel que se considera en posesión de la verdad absoluta, y niega y denigra el resto de las opciones, incluido el agnosticismo.

        En este sentido me quedo con la frase del escritor alemán Heinrich Böll:

        Me aburren los ateos. Siempre están hablando de Dios.

        Un placer igual Waterman, gracias por pasarte por aquí. Ciao.

        • Haddock 16:44 on 09/10/2013 Permalink

          ¡Me encanta la frase de Böll…me la apunto!

    • Eclectikus 17:08 on 09/10/2013 Permalink | Reply

      Para que veas Haddock hasta donde llega la imbecilidad de algunos, no te pierdas a este tipejo. 8 minutos enteros para no exponer ni un solo argumento, más allá de que en el libro Böll (“unin telectuál”) critica también a católicos y protestantes (como si eso cambiara el hecho del coñazo que dan los ateos con Dios), y por supuesto ocultando que Böll era un ferviente católico por mucho que criticara a las autoridades eclesiales, algo que a estos sectarios por cierto, no les cabe en la cabeza (la autocrítica, el reírse de ellos mismos, el inconformismo…):

    • Haddock 19:17 on 10/10/2013 Permalink | Reply

      Efectivamente, son tremendamente aburridos los ateos, sobre todo éste. ¿De qué triste compañía teatral se ha escapado este tío? Es insufrible, menudo coñazo…
      Además es que a mí, a estas alturas de mi vida, me resbalan los católicos, los protestantes, musulmanes, ateos…Me parece una absoluta pérdida de tiempo dedicarles ni un segundo…No me preocupa lo más mínimo lo que hagan o dejen de hacer mientras a mí me dejen en paz.

      • Eclectikus 19:31 on 10/10/2013 Permalink | Reply

        A mi el debate me parece apasionante, a partir de cierto nivel claro, estos del caca-culo-pis-pedo como el artista del vídeo, me aburren más que irritarme.

  • Eclectikus 11:07 on 13/07/2013 Permalink | Reply
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    Escépticos de pacotilla. 

    El escepticismo en España está, como tantas otras cosas, imbuido en la corrección política. Aunque hacen un buen trabajo divulgativo en algunas áreas (homeopatía, transgénicos, parapsicología…), rápido se les ve el pie del que cojean cuando se ponen a comer curas y/o atacar a los creyentes (a los católicos, se entiende, los demás caen en la Alianza de Civilizaciones), o cuando alguien pone en duda alguno de los mandamientos principales de la Iglesia del Ecologismo, y muy especialmente su más reciente mito, el Calentamiento Global Antropogénico Catastrófico, o cualquiera de sus dogmas seudocientíficos.

    Tuvimos un ejemplo con un catedrático (ya sabéis, nos encantan) que en una conferencia para “escépticos” sobre el tema (agarraros: “La peligrosa pseudociencia del negacionismo del cambio climático“) rompió todas las barreras del rigor científico (y del humor), consiguiendo convertirse en el primer candidato a los Premios Ruiz de Elvira.

    Bueno, pues ya tenemos otro ejemplo, esta vez desde un blog, Magonia, nos llega un artículo, “Google financia a los ‘negacionistas’ del cambio climático… y Facebook también“,  firmado por el periodista y presentador de la serie Escépticos de la ETB, Luis Alfonso Gámez. Terrible.

    Vayan por delante mis respetos por este periodista y por su trabajo en general que he seguido desde hace años. Pero mucho me temo que aquí se ha columpiado a base de bien, por mucho que, a decir verdad, le entienda perfectamente: posicionarse como escéptico ante el Cambio Climático es un estigma que puede ser insuperable para un personaje público, y eso hay que comprenderlo. Pero también criticarlo.

    En cuanto al tonito general:

    El artículo cae en los principales sinsentidos del catecismo Alarmista, empezando por el meme de las 400 ppm de concentración de CO2 alcanzadas recientemente, un hito totalmente irrelevante y más cercano al mínimo necesario para la vida que del valor necesario para pensar en extinciones masivas (la explosión cámbrica por ejemplo se produjo hace 540 millones de años produciéndose la mayor, más rápida y diversa aparición de nuevas especies, con una concentración de CO2 de 6000 ppm) ; y terminando por las poco escépticas falacias de apelación a la autoridad y a la mayoría, revestidas de un consenso artificial que poco pinta en el proceso científico, más el habitual hombre de paja del escéptico que discute lo que en realidad no discute (nadie niega el Calentamiento Global de la segunda mitad del siglo XX, y mucho menos el hecho de que el clima cambia).

    Además de caer en estos sinsentidos digamos, inocentes, también se mete de cabeza en el charco de las imbecilidades canallescas, desde la sincrética calificación de “negacionistas” a los escépticos del alarmismo (algo que ya ni los histéricos de Skeptical Science hacen -ahora los llaman “contrarians“- otros escépticos que tal bailan, dicho sea de paso), hasta su comparación con los que rechazan que el VIH sea el causante del SIDA. De una vergüenza tal que solo puede ser atenuada/justificada por la ignorancia.

    Así que a cualquier escéptico que se precie, y que sea ajeno a la confesión del Alarmismo Climático, le saltarían todas las alarmas sin analizar siquiera los contenidos, simplemente notando el evidente uso de argumentaciones falaces.

    En cuanto a la esencia del artículo:

    El escándalo al parecer proviene de que dos empresas (horror, el capitalismo neocon) punteras, Google y Facebook, han realizado donaciones a sociedades “negacionistas“. En concreto el artículo cita decenas de miles de dólares y especifica 50000 dólares de Google y 25000 dólares de Facebook al think tank (horror) Instituto de la Empresa Competitiva (CEI) vinculado a la petrolera (horror) Exxon-Mobil Corp (horror-horror).

    Todo esta estupidez se desmonta de un plumazo simplemente fijándose que en España, solo para 2013 y en plena recesión, se destinan 50 millones de euros para las políticas de cambio climático y 450 para el fomento de las energías renovables. De nuestro dinero, claro. Y esto es una mínima parte de los cientos de miles de millones de € de dinero público internacional, que se dedican de una manera u otra a alimentar un monstruo que, en condiciones normales, jamás debería haber salido de un puñado de laboratorios especializados.

    También habría que fijarse que en el mundo real, una vez que sales de Rivendel, todo es muy difuso y se pueden encontrar petroleras que financian a lobbies ecologistas, o invierten en energías alternativas, sin olvidar que gasísticas y nucleares, por razones evidentes, no anduvieron muy lejos de la creación del mito de la demonización del CO2. Es decir, como sucede en todos los campos, transformar la realidad en un cuento de buenos y malos, solo funciona en la Mitología y en la Religión, y un escéptico metido es esos mundos pierde credibilidad a chorros.

    Por tanto, que un par de empresas privadas, en uso de su libertad, haya dedicado un puñado de dólares para ayudar a una parte de la Ciencia del Cambio Climático que está siendo denostada víctima del ostracismo oficial, no parece una circunstancia que pueda llevar a nadie a poner el grito en el cielo. A no ser que forme parte de la nada escéptica nueva inquisición climática.

    La inquisición del Calentamiento Global

    En cuanto al vídeo:

    El vídeo, sin ser una prodigio de escepticismo y/o rigor científico, es mucho más inofensivo que el artículo. Probablemente porque es actual y ya no queda gente con la suficiente cara dura para decir las chifladuras que se decían hace unos cuantos años. A continuación los puntos claves del reportaje:

    – Una parte del programa recoge la impresión de los estudiantes de secundaria y ciudadanos de a pie sobre el tema de cada reportaje. En éste se refleja la empanada mental de unos y otros, confundiendo polución con calentamiento global, clima y tiempo, calentamiento global y atribución antrópica… Con todo, algunos chavales dan la impresión de estar mejor documentados que el propio conductor del programa, lo cual a la vista del artículo tampoco es decir mucho.

    – El Director de la agencia de Meteorología deja claro que a pesar de los miles de millones de Euros invertidos en estudiar el Clima, no se puede discriminar cuantitativamente la señal antrópica. Y es cierto, en términos de validación empírica estamos en el mismo escalón que Arrhenius. Por algunas cosas de las que dice muchos alarmistas le lanzarían a la hoguera sin pensarlo dos veces.

    – Fundido en negro y nos planta a Rajoy con sus estupideces: les ha faltado Aznar y Bush -se conoce que se les está pasando el arroz- y el neoliberalismo salvaje… aunque supongo que queda implícito dada la mínima relevancia del corte.

    – Un profesor de Física explica que el problema está en las atribuciones, exponiendo con la boca pequeña y mediante circunloquios que no se puede afirmar qué cantidad de calor se debe al ser humano, ni tampoco los efectos a décadas vista, no digamos ya siglos.

    – La explicación sobre los proxys (medidas indirectas de variables climáticas) es de Barrio Sésamo, y por descontado esquiva los múltiples problemas de resolución, precisión, homogeneidad, etc que se producen especialmente cuando se comparan con datos directos obtenidos mediante instrumentación moderna.

    Antón Uriarte expone su posición escéptica, crítica a la politización de la Ciencia y comenta ese paralelismo entre socialismo y ecologitis del que tanto hablamos algunos, y que tan inadvertido pasa para otros. Por descontado que el entrevistador resulta ser totalmente transparente a los argumentos de Uriarte.

    – No podía faltar el integrismo ecologista. Nos cuenta una monja de Greenpeace que le ha dicho su Unicornio violeta que el ser humano es capaz de sintonizar la temperatura al gusto de su hermandad, como el aire acondicionado. Sin comentarios.

    – Tampoco podía faltar el mito de la “Energía Limpia” (sol, viento, mar…), y se cita como paradigma el ruinoso caso español, con un 32% de la producción “gracias” a las energías renovables, olvidando que están sobre-subvencionadas y que nos han provocado un agujero del copón que no sabemos como vamos a pagar.

    – Se dice que el equilibrio del planeta es muy delicado. Al contrario, podríamos hablar de delicado si acaso en términos geológicos, en términos humanos las diferencias han sido mínimas entre la actualidad y esa añorada época en la que vivíamos en las cuevas, que fue hace unos segundos en escala geológica.

    – Unas gotas de catastrofismo nunca vienen mal: “…es posible que cada vez veamos más catástrofes”. Bien, eso es cierto, pero no porque haya más, sino porque las vemos en tiempo real en la TV (o en el móvil), gracias, por cierto, a tecnologías que se han desarrollado quemando carbón, y que entre otras muchas cosas, nos permiten empezar a estudiar el Clima, por ejemplo, desde el espacio y usando superordenadores (mucha gente no cae en la cuenta que estas tecnologías no se han creado alrededor de una hoguera comiendo ciervos semi-crudos con las manos).

    – Hablan sobre la subida de entre 18 y 59 cm del nivel del mar, unos valores tan arbitrarios, como indemostrables. E inofensivos por cierto, el mar sube y baja desde el principio de los tiempos, y en concreto ha estado subiendo desde hace más de 18000 años (el último episodio glacial), recién bajados de los árboles y ya en las cuevas.

    – También sale el asunto de la acidificación de los océanos, que no es más que otro tic histérico, dado que la bajada de menos de una décima en la escala de pH en los últimos 200 años, está muy lejos de significar un problema.

    – Perejil en todas las salsas, la explosión demográfica también aparece en el seudo-reportaje, no importa que vivamos en un planeta en el que toda la población mundial viviría sin problemas en el Estado de Texas, (o con los mismos problemas que en Nueva York -i.e la misma densidad demográfica) ni el rancio hedor a Malthusianismo, la bomba demográfica tiene todas las características necesarias para tomar el relevo del a todas luces fallido Apocalipsis Climático: demagógico, seudocientífico, especulativo, cercano al nazismo, etc…

    Conclusión:

    Por si el propio Luis Alfonso Gámez lee este artículo, primero me gustaría recordarle que el concepto de escepticismo según la primera acepción de la RAE es “1. m. Desconfianza o duda de la verdad o eficacia de algo“, independientemente de la corrección política, del consenso o lo que digan los “expertos”. Por supuesto que hay distintos factores que influyen en la relevancia que pueda tener el consenso, dependiendo por ejemplo del grado de evidencia empírica de la hipótesis, y en esa dirección, el hecho de que haya consenso sobre una hipótesis de la que no hay evidencia empírica es cuando menos sospechoso.

    Y cuando el escepticismo se refiere a la Ciencia, nada mejor que recordar al gran Feynman, que nos regaló esta magistral cita:

    La ciencia es la creencia en la ignorancia de los expertos.

    Por tanto, se puede concluir que la Ciencia avanza gracias al escepticismo, y a la superación de los consensos cuando son erróneos. Tras leer el penoso artículo de Gámez, se podría añadir que la Ciencia ha avanzado también porque no ha caído en manos de periodistas. Pero eso sería una maldad por mi parte.

    Científicos crédulos confían en los comités

    De propina y para compensar el mal sabor de boca, me gustaría recomendar un espléndido artículo de Matt Ridley: “Apocalipsis no. Una historia de predicciones fallidas de la fatalidad”:

    Apocalipsis Not

    Addendum #1

    Plazaeme tiene unas cuantas preguntas para Gámez: Seis preguntas fáciles y legítimas para el escéptico sedicente Luis Alfonso Gámez. Aunque tienen un componente retórico, sería interesante conocer la respuesta, o mejor dicho descubrir si es diferente de “manzanas traigo“.

    Addendum #2

    Este artículo fue publicado ayer en Desde el Exilio. Han pasado 24 horas y  el interfecto no ha movido ni un dedo, a pesar que se le ha interpelado varias veces vía Facebook. Tampoco ha respondido ninguna de las pertinentes preguntas que Plazaeme le plantea en Plaza Moyua (Addendum #1). También veo que alguien lo “ha meneado” en la red progre de meneame.net… quizá reaccione por este lado, aunque lo dudo, yo tampoco lo haría si calzara su talla de cerebro, y supiera positivamente que mi opinión sobre el asunto no se basa en la razón sino en el sesgo político.

    En todo caso su NO respuesta es de facto una respuesta, esta: “manzanas traigo“. Espero que los escépticos mínimamente serios tomen nota.

     
  • Eclectikus 15:24 on 30/06/2013 Permalink | Reply
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    Galileo y la Inquisición. Escépticos y alarmistas. ¿Quién es quién? 

    Hay que tener mucho tiempo libre y paciencia para desarticular todas y cada una de las estupideces que vierten a diario los frailes del Alarmismo Climático. Sin embargo hay ocasiones en las que el grado de cinismo es tal, que aunque sólo sea por higiene intelectual, tienes que poner la pausa en tus actividades cotidianas, respirar hondo, reprimir los primeros improperios que surgen de manera espontánea, para terminar finalmente escribiendo un artículo que sea lo más equilibrado posible.

    Esta vez ha sido esta entrada que el pasado fin de semana excretaba John Cook en Skeptical Science, un panfleto alarmista famoso por cocinar argumentos para rebatir a los escépticos a golpe de recetas del IPCC (que por cierto han sido refutados uno por uno por Lubos Motl en The Reference Frame), y que recientemente ha estado en el ojo del huracán gracias a su paper-chiste apuntalando el consenso del Clima.

    Galileo before the Holy Office

    En la entrada el bueno de Cook comenta una nueva edición de un libro que lleva por título “The Inquisition of Climate Science” en el que, haciendo gala de una cara tan dura que rayaría el diamante, se sostiene que el escepticismo sobre el clima juega el mismo papel que la Inquisición Romana en tiempos de Galileo, y que la “Ciencia moderna” está sufriendo un exitoso ataque por parte de las fuerzas negacionistas…

    La entradilla de Fray Cook no tiene desperdicio:

    Los que rechazan el consenso de origen humano del calentamiento global les gusta compararse con Galileo, que desafió la opinión de la Iglesia de que el sol giraba alrededor de la Tierra. Resulta que esta comparación está al revés. Los científicos modernos siguen el método científico basado en la evidencia del que Galileo fue pionero. El “consenso” del geocentrismo fue promovido por la iglesia en lugar de la comunidad científica. La similitud con la situación actual es que los científicos modernos también están siendo perseguidos por grupos ideológicamente motivados.

    En general es absurdo utilizar un enfoque moderno para valorar los hechos que ocurren siglos atrás o viceversa, básicamente porque eso significaría obviar el contexto y las circunstancias que definen el marco de referencia donde esos hechos se desarrollan. Pero si se hace, hágase bien:

    – Es cuando menos aventurado hablar de una comunidad científica como tal entre los siglos XV a XVII, y mucho menos que hubiera una conexión entre diferentes corrientes que nos permitiera hablar de un consenso científico. Más que nada porque nos encontramos en pleno Renacimiento (e incubándose la Revolución Científica), un periodo histórico en el que todo el conocimiento se está reordenando y todavía resulta complicado discriminar Ciencia de Filosofía y ésta de la Teología o la Religión. Una buena muestra del carácter difuso de la frontera entre las diferentes ramas del conocimiento es la Astrología, que había crecido en la antigüedad como hermana de la Astronomía y prima de las Matemáticas, y que todavía contaba con cierto apoyo de eminentes astrónomos de la época como Johannes Kepler o Tycho Brahe.

    – Con esto en mente, considerar que la visión geocéntrica fue superada gracias a un aislado y solitario Galileo, en contra de los poderes fácticos de la Iglesia que querían imponer el modelo Ptoloméico, es de una simplificación tan desmesurada que parece que estuviera sacada de un libro de la Logse. Y por supuesto supone obviar los problemas observacionales que habían inspirado los trabajos de entre otros Copérnico, Kepler o Brahe (como la retrogradación de los planetas, y la poca capacidad de predicción de los fenómenos astronómicos).

    Definido a grandes rasgos el escenario, podemos identificar los diferentes aspectos que pueden ser significativos si queremos emparejar roles.

    Hace cuatrocientos años teníamos una cosmovisión que situaba a la Tierra en el centro del Universo. Como una buena parte de la Astronomía se había desarrollado por muchos siglos en entornos eclesiásticos (como cualquier otra actividad intelectual por otra parte), y la Teología Cristiana era un poder preponderante en la sociedad de la época, no parece descabellado asociar la Iglesia Católica Romana con la máxima autoridad en asuntos filosóficos, aunque no debemos olvidar que la Astronomía era un asunto menor dentro de la Filosofía.

    Diferentes astrónomos de la época (relacionados por supuesto con la Iglesia en mayor o menor medida), se habían percatado de incongruencias entre las observaciones y el modelo Ptoloméico, y a pesar del ostracismo oficial (recordemos que la obra en la que Nicolás Copérnico planteaba la teoría heliocéntrica, De revolutionibus orbium coelestium, no se llegó a publicar hasta su muerte) propusieron la superación de dicho modelo en favor del sistema heliocéntrico.

    En este contexto Galileo fue el primero que fue más allá del simple planteamiento de un modelo alternativo, y armado de un telescopio de su propia invención, aportó pruebas empíricas/observacionales que dejaban poco margen de duda sobre la teoría heliocéntrica, lo cual a la postre le llevaría ante el tribunal inquisitorial de Roma, acusado de herejía. Huelga recordar que el juicio fue eminentemente teológico no científico, y que su condena a arresto domiciliario de por vida, ni modificó su Fe, ni cambió un milímetro su posición científica (ni su producción, por cierto), ni detuvo la aceptación del nuevo paradigma por los astrónomos de la época.

    Herejes del Calentamiento Global

    En la actualidad la Ciencia oficial tiene una teoría que es apoyada por una buena parte de los centros oficiales/públicos (la analogía con la máxima autoridad es inmediata) que apunta a las emisiones humanas de gases de efecto invernadero como la principal causa de la mayor parte del calentamiento observado. La hipótesis central que transforma esta teoría en Alarmismo se basa en una estimación de la sensibilidad climática al CO2 (cambio de temperatura al doblar la cantidad de CO2) en un valor que oscila entre 2  y 4.5 ºC, algo que tendría, también hipotéticamente, unas consecuencias catastróficas para el ser humano de final de siglo.

    El problema viene cuando te das cuenta de que estamos ante unos presupuestos que no se han podido validar empíricamente, y que de momento no admiten la falsación (de hecho cada vez que los datos contradicen los dogmas oficiales son automáticamente considerados como prueba de que la hipótesis es correcta, con dos palitos y un tambor).

    La mayor parte de los fondos destinados al estudio del clima, que han crecido exponencialmente con el alarmismo, se dedican a financiar estudios que inciden en aquella hipótesis, y que no se desvían ni un milímetro del paradigma oficial. Esto implica necesariamente que todo científico que ose plantear nuevas hipótesis o criticar la posición del consenso, se verá avocado a luchar contra toda la maquinaria oficial, tendrá dificultades para publicar, y se tendrá que enfrentar con la guardia pretoriana del Alarmismo Climático.

    Así que… En el ámbito del debate climático, ¿dónde queda el Método Científico? ¿Quién promueve el consenso? ¿Qué científicos son atacados y condenados al ostracismo? Las preguntas creo que se contestan solas, y sus respuestas dejan negro sobre blanco la inmoralidad que supone darle la vuelta a la tortilla, para acusar de los propios pecados al contrincante.

    Y luego se preguntan que por qué la gente no les cree… mi opinión es que no les cree porque perciben claramente este tipo de maniobras, porque para ello no hace falta saber una palabra sobre Ciencia, basta con una pizca de sentido común y otra de ética elemental.

    Viñeta traducida del original en Cox&Forkum.

     
  • Eclectikus 09:19 on 22/05/2013 Permalink | Reply
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    Consenso científico y alarmismo climático 

    Hace un par de semanas tropecé con un interesante análisis que pone de manifiesto un enfoque sobre el consenso en el que yo al menos no había caído nunca, y que me gustaría comentar en voz alta, especialmente en estos días que nos pretenden meter un gol por toda la escuadra epistemológica.

    En el artículo (se pueden consultar los detalles en WUWT: The Paradox of Consensus – a novel argument on climate change), se analiza el grado de veracidad de una teoría (o hipótesis) en función del consenso en dos escenarios diferentes: con alto o bajo nivel de cognoscibilidad, estando este concepto, en el marco del método científico, íntimamente ligado con la verificabilidad (o alternativamente la falsabilidad).

    Sin olvidar que el análisis es puramente cualitativo, las conclusiones se pueden resumir en un par de gráficas:

    Veracidad Vs. Consenso

    Veracidad Vs. Consenso (Reproducido y traducido con el permiso de Anthony Watts de WUWT)

    En el caso de una teoría que por sus características sea susceptible de validación empírica (alto nivel de cognoscibilidad), es de esperar que la progresiva acumulación de datos que la verifican suponga un aumento en el consenso de los expertos, lo cual a su vez implicará una creciente verosimilitud de dicha teoría (o simple hipótesis en su caso) a medida que aumenta dicho consenso.

    Por el contrario, a mayor dificultad de testar empíricamente una teoría (bajo nivel de cognoscibilidad), mayor será la división de los científicos a la hora de aceptar o rechazar esa teoría (o hipótesis), y el aumento del consenso sobre la materia a partir de un determinado punto, al no verse verificada o respaldada por datos empíricos, no necesariamente implicará una mayor veracidad, antes al contrario provocará sospechas sobre una agenda ajena a la Ciencia detrás de ese consenso, lo cual irremediablemente significará una disminución en la veracidad de la teoría, o sea, de su credibilidad.

    La Historia de la Ciencia está llena de ejemplos que ilustran y confirman el planteamiento de este ensayo. Los autores utilizan el ejemplo del consenso sobre que el sol, la luna y las estrellas giran alrededor de la Tierra, una hipótesis razonable en la época, pero que a raíz del estudio de nuevos datos y teorías (Copérnico, Brahe, Galileo…), terminó siendo abandonada, no sin que durante muchos años los proponentes de la teoría alternativa fueran tachados de herejes. Se podría decir que en la fase geocéntrica (todavía con un bajo nivel de cognoscibilidad) el creciente consenso no implicaba en ningún caso un aumento en la cognoscibilidad ni un mayor grado de veracidad. Solo la acumulación de observaciones y por tanto la validación empírica de la teoría heliocéntrica, llevó primero a un grado mayor de cognoscibilidad y después a un crecimiento de la veracidad esperada de manera proporcional al consenso.

    Sin salir de las Ciencias Naturales tenemos también el caso de la Teoría de la Relatividad, que “se ganó” el consenso sólo a partir de la validación empírica de sus predicciones, más concretamente a partir de la comprobación que realizó Sir Arthur Eddington tras fotografíar el eclipse total de Sol del 29 de mayo de 1919.

    En las Ciencias Médicas tenemos un ejemplo paradigmático en el caso de Barry J. Marshall y J. Robin Warren, que demostraron que la principal causa de la úlcera péptica y la gastritis era la bacteria Helicobacter pylori, entre el ostracismo del “abrumador consenso” que aceptaba el estrés y el “modo de vida” como causa principal de dichas patologías. ¿Estaba detrás de ese consenso el lobby farmacéutico que facturaba miles de millones en antiácidos? Probablemente, lo que es seguro es que detrás del actual consenso hay validación empírica, y un premio Nobel de Medicina (no de la Paz).

    Según nos alejemos del terreno de las Ciencias Naturales y nos adentremos en el terreno de las Ciencias Sociales, al aumentar la complejidad (y disminuir el nivel de cognoscibilidad), veremos que el consenso deja de ser un concepto útil en las discusiones. Alguien me corregirá, pero no veo que “el consenso” sea un argumento habitual cuando se pretende defender una escuela de Economía frente a otra, un nivel de déficit óptimo frente a otro, etc.

    El naufragio del consenso climático

    ¿Y en que posición está la Climatología del fin del mundo inminente? Bueno, pues la Climatología Alarmista parte de dos hipótesis fundamentales:

    – El CO2 de origen antrópico es un potente feedback positivo y por tanto provoca un calentamiento del sistema climático terrestre, que se cuantifica mediante la sensibilidad climática (el cambio de Temperatura al doblar la concentración de CO2 en la atmósfera), que podría oscilar entre +1.5º C y +4.5º C.

    – Una sensibilidad climática superior a los 2ºC supondrá la entrada en una espiral apocalíptica a diferentes niveles: un deshielo del ártico, una subida catastrófica del nivel del mar y su acidificación, multiplicación de la frecuencia y virulencia de los fenómenos meteorológicos extremos, sequías, hambrunas, extinciones masivas y un surrealista etcétera que provoca más risa que miedo.

    Lo cierto es que ni conocemos de manera precisa el papel de los feedbacks en el sistema climático terrestre, ni por lo tanto somos capaces de ofrecer un valor aceptable para la sensibilidad climática. El cálculo sería relativamente sencillo si solo se considerara el efecto del CO2 (≈1º C), pero el desconocimiento de los mecanismos que rigen el comportamiento de los otros actores del sistema (especial y reconocidamente nubes y aerosoles), hace que los valores ofrecidos por la ortodoxia varíen un 50% en torno a un valor medio de 3.2 ºC, siempre basándose en las salidas de modelos numéricos que implícitamente llevan engarzados el desconocimiento de la Física interna del sistema, o en reconstrucciones paleoclimáticas que son incapaces de discriminar el papel de cada feedback. Mientras que no se tenga un conocimiento más riguroso de estos complejos mecanismos de retroalimentación, y estos no sean validados empíricamente, la componente especulativa de las conclusiones será imposible de disimular (salvo mediante propaganda). En el esquema expuesto anteriormente diríamos que nos encontramos en un caso de baja cognoscibilidad en el que el aumento del consenso no implica un aumento de la veracidad esperada

    Sobre los escenarios catastróficos que se pronosticaban hace quince años poco se puede decir, ninguno de ellos se ha producido y sólo sirven para reafirmarnos en que a día de hoy no somos capaces de pronosticar las consecuencias de una subida (o bajada) de las temperaturas en los márgenes que nos movemos, ni de discriminar la componente antrópica de la variabilidad natural del Clima.

    A pesar de lo expuesto: habemus consenso. Resulta que tratamos con uno de los sistemas más complejos con que el ser humano se ha enfrentado, con comportamientos caóticos, con diversos mecanismos desconocidos y/o defectuosamente modelados, con la dificultad añadida de que la validación empírica se efectúa en escalas temporales de décadas… Pero no importa, nos dicen que tenemos un consenso incontestable: un gigantesco rebaño de científicos (amamantados en su mayoría con fondos públicos) nos dicen que el Clima de la Tierra está modulado por la pequeña parte antropogénica de uno de los gases menores del efecto invernadero, el CO2. Y los políticos lo aceptan sin más, lógico, no hay nada mejor para ellos que darles un problema imaginario para que se puedan erigir en salvadores del ciudadano, máxime cuando lo que hay que salvar es ni más ni menos que La Tierra, o la Pachamama como le terminaremos llamando.

    Así que a la vista de que muchos no pasamos por el aro, aún aceptando que el consenso es una variable importante en relación con la veracidad de una teoría, y que realmente existe un consenso científico en torno a la hipótesis de que el hombre está modificando el clima terrestre por sus emisiones invernadero con unas consecuencias irremediablemente catastróficas; parece legítimo plantear el siguiente contraargumento:

    El hecho de que haya un consenso científico sobre una teoría que de momento carece de verificación empírica, implica que detrás de ese consenso hay alguna circunstancia exógena a la propia Ciencia y por consiguiente al Método Científico.

    Ni que decir tiene que no hay que tener la imaginación de Lewis Carroll para inferir que la circunstancia exógena no es otra que las motivaciones políticas, que usan la Ciencia sólo como coartada, y que su instrumento principal es la propaganda en el sentido goebbeliano del término.

    Así que ahora que empieza la temporada alta del alarmismo, y la maquinaria de propaganda de la bestia cuenta con un nuevo meme (las 400 ppm de CO2 en la atmósfera) y con una crecientemente molesta realidad que combatir (16 años sin calentamiento), si os intentan atizar con el Consenso Científico para que aceptéis las tesis del Alarmismo Climático, añadid el anterior argumento a los ya conocidos (en orden de rotundidad):

    • El consenso científico no forma parte del Método Científico, y por tanto ni quita ni pone razón a la hora de aceptar una hipótesis.
    • El apelar al consenso científico en una discusión sobre el Cambio Climático es una trampa retórica compuesta de dos falacias lógicas complementarias: Argumentum ad verecundiam o argumento de autoridad por un lado, y Argumentum ad populum o sofisma populista, por el otro.
    • Es muy difícil cuantificar el consenso cuando hablamos de teorías (o hipótesis) que no han pasado por la prueba del algodón de la validación empírica. Hay que tener en cuenta que para hablar de un mayor o menor consenso de una manera apropiada, es necesario recabar opiniones en una muestra numerosa y estadísticamente apropiada de científicos y profesionales del campo en cuestión, y dejar muy claro sobre sobre qué tópico estás midiendo el consenso. Por ejemplo, y por citar dos estudios-fetiche del alarmismo:
      • una pregunta cómo, ¿Cree que la actividad humana es un factor que contribuye significativamente en el cambio de temperaturas globales medias?, (Doran 2009), sirve de poco porque (casi) nadie discute eso, sino la cuantificación del adverbio “significativamente” y sus consecuencias.
      • Tampoco las conclusiones de un estudio ad hoc realizado por una historiadora pro-alarmismo (Oreskes 2004) parece que sean lo suficientemente serias para hablar alegremente de consenso.
    • Además el consenso no es una circunstancia que se mantenga en el tiempo: la falsabilidad (Karl Popper) y los cambios de paradigma (Thomas Kuhn) pueden de hecho eliminar de un plumazo cualquier consenso por abrumador que este sea. Así es como, conscientemente o no, la Ciencia ha avanzado siempre, y es como, si superamos el constipado del Método Científico que supone el alarmismo climático, seguirá avanzando en el futuro.

     
    • viejecita 19:22 on 24/05/2013 Permalink | Reply

      Sólo entro porque hoy es de nuevo el cumpleaños de Bob Dylan.
      ¿ Era también tu cumpleaños o me está jugando un truco mi vieja memoria ?
      Por si acaso:
      ¡ Feliz Cumpleaños !

  • Eclectikus 17:42 on 17/03/2012 Permalink | Reply
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    Neurocharlatanes al acecho: “Vamos a contar mentiras” por Santiago F. Barrero 

    Nota

    Eramos pocos y parió la abuela. Si no teníamos bastante con la poliédrica imbecilidad progre, el Apocalipsis Climático por culpa del CO2, el nazionalismo, el feminazismo, el ecofascismo, la homeopatía y otros efectos tumorales del posmodernismo intelectual; llevamos una buena temporada en la que han irrumpido en el barro de la infamia humana unos nuevos protagonistas: los neurocharlatanes. Creo que la palabra es suficientemente descriptiva para no abundar en el término, así que no lo haré. Hay gente que sabe más de este timo concreto, como por ejemplo Santiago F. Barrero, que desde su blog Más Allá de la Formación, lleva ya unos años denunciando a estos nuevos visionarios vendedores de humo. Santiago me dio su permiso (1000 gracias) para que reprodujera alguno de sus artículos y aunque he tardado en decidirme, creo que este que a continuación se incluye, puede muy bien hacer la función de aperitivo e introducción a esta nueva tontería a la que nos enfrentamos.

    (Aprovecho para recordar a los pacientes lectores, que este blog está abierto para las colaboraciones, cualquiera -prácticamente- puede publicar lo que quiera aquí, si cree que puede ser interesante para todos)

    Vamos a contar mentiras

     

    ¿Se imaginan que el departamento de programación de una empresa programara de mentira? El software resultante no serviría para lo que se planificó, probablemente para nada, pero en un producto crítico como el caso de un avión, causante seguro de una catástrofe. ¿Y un departamento financiero mentiroso? No, no piensen en el gobierno de España o de Grecia, aunque también han sido una buena demostración del poder destructor de la mentira. Sin embargo existen sectores, grandes sectores productivos en los que su práctica es un hábito. Incluso –como dicen por aquí, aunque también hay quien le enmienda– culturas enteras. Negarlo o mirar para otro lado es una forma de engañarse a sí mismo y las consecuencias de hacerlo son la continuación de la difusión de la mentira, la complicidad con ella. Ya sé que es más fácil hacerlo cuando de ello no dependen las habichuelas de la familia, pero es posible implicarse en el cambio necesario con nuevas propuestas desde dentro. El jefe lo agradecerá porque con la que está cayendo no creo que haya muchas empresas-cliente que se presten a gastar dinero en ponerse palos en las ruedas como hasta ahora, así que toca renovarse o morir. No es un aviso a navegantes, ya embarrancamos hace tiempo, es una lectura bastante poco discutible de la tozuda realidad.

    Existen muchas formas de atentar contra la verdad, y una de las más frecuentes en el sector de la formación soft es la vanagloria o jactancia del propio dominio de la voluntad, el si quieres, puedes; de la capacidad de hacer felices a los demás, como si los jactanciosos docentes fueran personas perfectas y cuasi omnipotentes o con la varita mágica engrasada. La popularización de la psicología, una ciencia bastante cuestionable en la mayoría de sus presupuestos pero que parece más inofensiva que la neurocirugía popular, que a nadie en su sano juicio se le ocurriría practicar para mejorar nada, se ha colado como Pedro por su casa en los hogares ajenos y las empresas. Claro, es que la psicología no hace sangre. Al menos a corto plazo. Al menos aquí.

    Porque la popularización de la psicología ha derribado los portones de la fortaleza del sentido común tan costosamente logrado, erigiéndose en explicadora del todo, desplazando con indiferencia a la base moral –el conocimiento de lo que es el Bien y el conocimiento de lo que es el Mal– de la civilización, la del cristianismo, para dejar el paso libre a la invasión de los catecismos orientales IKEA. El lío que se ha montado en la cabeza colectiva de este Gaia humano ha sido morrocotudo. Y su consecuencia más oculta, aunque también la más grave, es una visión distorsionada de la realidad, coreada frenéticamente a golpe de vil metal y tentemientrascobro de frustrados devenidos gurús por obra y gracia de los nuevos materiales súper resistentes como el compuesto carbocerámico con el que demasiados blindan sus sonrientes jetas. Y no me refiero sólo a los gugús, sino también a empresas fabricantes de mentiras embutidas en plataformas síncronas y asíncronas, dospuntocerizadastwitterizadassmartphonizadas y cualquieras otros cachivaches tecnológicos al uso, algunas de ellas conscientes de que lo que venden tiene tanta utilidad como una tisana de Pepsi-Cola. ¿Y de los clientes? Ya saben, presupuesto habemos… ríase la gente. Los experimentos con gaseosa, señores, que estamos enredando en las mentes de los demás.

    Mírenlo así: ¿Cómo es que los grandes cerebros de las grandes empresas y profesionales del mundo de la formación soft no han caído en la cuenta de que si sus productos y servicios fueran de calidad los estaría comprando el gran público? ¿No se han parado a pensar que su clientela es una clientela cautiva, obligada en mayor o menor medida por las directrices de sus compañías, y que sin esa coacción revestida bajo la apariencia de planes de carrera u otros, no haría sus cursos ni el Tato? El cambio necesario implica generar productos y servicios útiles, serios, rigurosos, honestos… no, no piensen que estoy haciendo apología de Mariano Rajoy, de eso ya se han encargado unos cuantos millones de españoles. Piensen en que la situación lo demanda, y crisis aparte sería muy beneficioso para España que los valores que han visto tantas personas en él fueran el manual de estilo del sector. ¿Por qué no dejar de una vez de consumir y depender de las modas california dream y construir entre todos un sector útil, serio, riguroso y honesto, que se convierta en referencia en el mundo?

    Autor: Santiago F. Barrero

    Publicado originalmente en Más allá de la Formación: Vamos a contar mentiras.

     
    • Epiro 16:24 on 18/03/2012 Permalink | Reply

      Interesante entrada.

      He vivido de cerca experiencias con cursos de los que hablas, ciertamente algunos son humo enlatado y vendido a precio de oro. Pero existen casos en que (lamentablemente para quien los paga) también a precio de oro, sí que se han producido resultados positivos.

      ¿De qué casos hablo? Pues no son los típicos en los que se pide a “Gaia” o la Pachamama que nos ayude con nuestro terrible destino para que la nave descubra el nuevo mundo, el maná y el dorado al mismo tiempo, pero sí en los que alguien ajeno a la empresa establece protocolos de comunicación de los empleados con los altos cargos de la misma, no hablo de buzones de sugerencias ni nada por el estilo, sino simplemente reuniones semanales en donde al empleado se le escucha, porque está en contacto con la calle y oye cosas que el directivo no oye, pero que el empleado hasta ahora no se ha atrevido a hablar. Supuestamente es algo que el directivo tenía que haber hecho por sí mismo sin contratar a un tío que te cobre un ojo de la cara para aconsejarte hacer esta (u otra) función pero lo cierto es que el profesional contratado sabe encausar la comunicación entre uno y otro, algo que no se había producido antes. Otra cosa, que además le doy bastante importancia, estos profesionales permiten y algunos hasta exigen que se mida el rendimiento económico de su propuesta, que se anoten las novedades introducidas, se proceda a ello y se cuantifique la cantidad obtenida por la empresa tras esa nueva práctica.

      La psicología es algo que puede ser útil para estas cosas, la cuestión es caer en manos de un profesional preocupado por los resultados y no en manos de un cantamañanas.

      Me he extendido más de la cuenta, lo siento.
      😉

      • Eclectikus 16:56 on 18/03/2012 Permalink | Reply

        Lástima que no esté Santiago por aquí, seguramente te dará la razón. Supongo que habrá diferencias entre profesionales de verdad y los charlatanes del couching que salen últimamente a todas horas en los medios. Imagino que será la misma diferencia entre un cardiólogo y un homeópata, porque de pensar que la diferencia estribe entre un homeópata “bueno” y uno “malo”, apaga y vámonos 😉

      • Santiago Barrero 00:14 on 21/03/2012 Permalink | Reply

        Epiro, ese tipo de consultoría claro que es necesaria cuando es necesaria (coincido contigo en que en muchas ocasiones es de Perogrullo). La empresa consultora detecta un problema, lo aplica y listo. Además de que este tipo de empresas saben muy bien lo que hacen, su trabajo tiene la ventaja de que las posibles protestas por su aplicación no van hacia los directivos, sino hacia la empresa externa.

        Conozco casos en lo que el consultor hace incluso de esbirro a sueldo, ofreciendo una patada en los ahíes a alguno que se está llevando el dinero de la empresa, o cosas así.

        Las críticas de Más Allá de la Formación, y ahora también de No Me Seas Progre (10.000 gracias) y Desde el Exilio (otras 10.000) (y esperemos seguir creciendo), se refieren no a la consultoría técnica o , sino a la formación, y específicamente a la formación “soft” (soft skills) o psicosocial, es decir, la de aquellos que ganan dinero enredando en la cabeza de los demás con una preparación paupérrima y unas dosis de cara dura descomunales en general. El efecto destructivo del sentido común es bastante obvio, y si no nos hubiera afectado a la cartera o nos hubiera pillado en la parte ascendente del ciclo, aún seguiríamos camino de convertirnos en colonia de Hugo Chavez. En este fin de semana, por ejemplo, he leído en dos sitios hablar de las emociones y la empatía para referirse en un caso a una película y en otro a la F1. La estulticia ha calado tan hondo, que es difícil no oír hablar al menos una vez al día de la inteligencia emocional o tonterías (m)emocionales similares.

        Vaya, pues, mi respeto más absoluto a los honrados y eficientes consultores. A los otros, mi desprecio.

  • Eclectikus 21:58 on 23/11/2011 Permalink | Reply
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    Climategate 2.0, y la ética en la Climatología Alarmista. 

    Ayer salieron a la luz una nueva tacada de correos electrónicos de los gurús del alarmismo climático. Todo apunta a que no es un nuevo asalto a los servidores de la Universidad de East Anglia (Norwich, Inglaterra) sino una segunda entrega extraída de los mails filtrados en 2009, y que han estado en barbecho esperando el momento más apropiado para sacarlos a la opinión pública (días antes del aquelarre climático en Durban).

    En total son 5349 correos electrónicos con distintos grados de relevancia y de los que es complicado sacar conclusiones a vuelapluma. Mi grano de arena para facilitar la lectura de los correos fue agruparlos en grupos de 1000 correos, pasarlos a formato PDF y enlazarlos en mi blog sobre el clima, El Escéptico Climático, concretamente en esta entrada. Pero hoy ya tenemos una página web que los ha indexado y ha preparado un motor de búsqueda para hozar a gusto detrás de las bambalinas de los científicos alarmistas del clima, se puede consultar en Climategate 2 | FOIA 2011 Searchable Database.

    Por lo demás hoy la red es un hervidero. Los escépticos en general van desgranando las comunicaciones más jugosas, y se va comprobando que no hay nada que no hubiera quedado ya claro durante el primer acto en 2009: mala praxis, no reconocimiento del discrepante, ocultación de información, tratamiento sesgado de los estudios que llegan al IPCC, etc… En resumidas cuentas la misma basura científica que en el 2009, y que entonces fue disculpada en sendas lavanderías ética y científica, por supuesto ambas “independientes“. El problema con esta nueva entrega, como nos cuenta Plaza Moyua es que llueve sobre mojado, y por tanto el barrizal que se ha montado en dos días va a ser dificil que se disipe a base de ningún tipo de detergente. Así que, como dice un comentarista en Watts Up With That en esta entrada, “es una verdadera pena que John Daly y Michael Crichton no estén aquí para ver como los muros del castillo se derrumban finalmente.” (—>).

    ¿Y los alarmistas? Pues os podéis imaginar, como siempre, acusando de falta de ética por publicar los correos (aceptando que son ciertos de paso, no les queda otra), conspiraciones, y una escusa muy graciosa que ya emplearon en el 2009 de que están sacados de contexto, lo cual es una tontería porque el contexto queda perfectamente determinado por la temática y por los protagonistas de los correos. Podéis seguir los lloriqueos de de Michael E. Mann en su Twitter, y también merece la pena echar un ojo a las historias conspirativas de Mr. Ciencia en Usted No Se Lo Cree.

    Para seguir los sucesivos episodios de este sainete lo mejor es visitar Plaza Moyua o Desde el Exilio que seguro pondrán el contrapunto racional a tanto dislate. Yo por mi parte algo escribiré modestamente en El Escéptico Climático. En estos blogs además encontrarás información adicional, debates y enlaces a los mejores sitios en la red sobre el cambio climático tanto en español, como, y sobre todo, en inglés.

     
    • JL Sardiñas 09:37 on 24/11/2011 Permalink | Reply

      Lei un librillo (muy sencillo y muy simple, para gente tonta como yo) que explica muchas cosas de ese chollo del que tanta gente vive en estos días. Creo que el título sería algo como “Guía políticamente incorrecta del cambio climático” o algo por el estilo… Y la verdad es que es de esas cosas que refuerza mi teoría de que el mundo occidental como lo conocemos ha decidido suicidarse porque vive acomplejado de sí mismo. En todo momento hablo de la casta política, pero que también compren esa mercancía averiada los sufridos paganos de todo ese invento es algo que ya me da ganas de llorar….

      • Eclectikus 11:28 on 24/11/2011 Permalink | Reply

        El problema con los libros en este tipo de problemas, es que al estar en el hervidero científico, se quedan obsoletos rápidamente. Lo mejor para hacer un seguimiento del Clima es Internet, en cualquiera de los enlaces que he puesto podrás seguir con seriedad y de manera actualizada lo que sucede, lo que dicen que sucede, y muchas de las cosas que no dicen pero están ahí.

        • JL Sardiñas 11:48 on 24/11/2011 Permalink

          Cierto es… pero al menos una base suficiente como para saber por dónde van los tiros y para reunir suficiente bagaje como para refutar las cosas más básicas siempre se agradece… En general muchas de ellas son tan claras que basta un poco de sentido común, pero la información nunca sobra 😛

    • Epiro 17:26 on 25/11/2011 Permalink | Reply

      Mi ignorancia sobre temas científicos es monumental, así que me baso en los principios empíricos de la ciencia, y ahí es en donde se han apoyado los que han tirado por el suelo toda la teoría de la calentología, porque los que defienden tal pamema no pueden aseverar una serie de hechos que otros sí han probado que son falsos.

      Creo que se llamaba global warming swindle, hablo de memoria, ahí de un modo más ameno se explicaba dónde estaban los fallos de los calentólogos.

      • JL Sardiñas 19:50 on 25/11/2011 Permalink | Reply

        El primer fallo de los calentólogos es que hace menos de 10 años eran enfriólogos… lo que pasa es que la memoria colectiva y ovejuna suele ser frágil. Ahora para no pillarse los dedos ya no le llaman “calentamiento global” ni “enfriamiento global” sino solamente “cambio climático” que queda más genérico y vale para todo… es como los horóscopos: siempre lo puedes leer por donde quieras.

        • Esporádico 20:51 on 25/11/2011 Permalink

          Tsch, no estás al día.

          Es “cambio global” y “disrupción climática”. Esto último es de mucho miedo. A mí la disrupción de lo que sea me acojona bastante.

          Saludos. E.

    • JL Sardiñas 20:57 on 25/11/2011 Permalink | Reply

      Jaja!!! pues sí… la verdad es que acojona bastante… como para no intentar averiguar lo que significa…

    • Epiro 20:29 on 28/11/2011 Permalink | Reply

      Oye, pues yo tampoco tenía ni idea de lo de cambio global y ¡¿Disrupción?! climática.

      Soy un antiguo.

      • Eclectikus 20:39 on 28/11/2011 Permalink | Reply

        Es que para estar a la moda climática hay que visitar mucho las pasarelas del alarmismo Epiro… Aquí lo explica Plaza muy bien.

    • JL Sardiñas 21:41 on 28/11/2011 Permalink | Reply

      El viejo cuento del “palo de hockey”… que es pa metérselo por donde amargan los pepinos a más de un ecolojeta de estos… Pero es que ya saltarse lo de la “pequeña era glacial” tiene güebos y encima que nadie proteste son de tamaño elefante los que hay que tener.

    • viejecita 17:28 on 02/12/2011 Permalink | Reply

      Ecléctikus
      ¡Que te pasa? ¿Estás malito?
      Porque llevas desde el 28 sin postear aquí, pero tampoco te veo en Plaza Moyúa. Sí que hay novedades en SisB , (por cierto, enhorabuena por lo de las 20.000 visitas…), pero se te echa de menos.
      ¡Cada día tengo más rabia al FB y al Tw, que te deben tener absorbido!.

      Si estás malito, con la gripe, o la accidie post elecciones, y la paliza de los climategate II, que te sea leve, y que te mejores.
      Un Abrazo

      • Eclectikus 09:36 on 03/12/2011 Permalink | Reply

        No Viejecita, estoy sano como un roble (casi)… Pero en parte he estado absorbido con el Climategate en EEC, y en un demencial debate en el hilo de un artículo de Antoñito R de E en El Mundo. Tengo en el horno alguna entrada pero me parece que entre unas cosas y otras se me han quemado 🙂 Hoy espero escribir algo de todas maneras.

      • Eclectikus 09:42 on 03/12/2011 Permalink | Reply

        Ah y no son 20000 visitas, visitas son cientos de miles, son 20000 seguidores que ahora ya son 20150… si me dieran medio dolar cada uno ya tenia el asunto solucionado 🙂

    • viejecita 21:50 on 03/12/2011 Permalink | Reply

      Ecléctikus
      Tienes razón, como siempre, en lo de los followers. Pero tienes muchísimos más que esos, que muchos entramos contínuamente, y no nos ponemos de fans aunque lo seamos…

      Me alegro muchísimo de que estés bien, y que lo que te tenga apartado sea la lucha contra los desgraciados del Climategate, y los que nos quieren mandar a hacer penitencia.
      Espero que en lo de Sudáfrica, cuando los “tecnócratas” que están encerrados sin dar cuentas a nadie, ( esos de los que hablaba Monckton el otro día), intenten imponernos a todo el mundo sus decisiones, les manden a casa con el rabo entre las piernas…

      • Eclectikus 21:58 on 03/12/2011 Permalink | Reply

        ¿Razón siempre? Más quisiera 🙂

        El debate de El Mundo que enlacé antes ha sido curioso, irrelevante en cuanto a la información (lo de siempre), pero sorprendente que al final el comentario mejor valorado sea uno mío, y que entre los 10 mejores haya cinco míos. Debe ser que los lectores de El Mundo deben estar ya un poco hartos de que les tomen el eco-pelo.

    • viejecita 10:03 on 04/12/2011 Permalink | Reply

      Hoy estamos solos mi marido y yo, y tengo todo el tiempo que quiera, así que me he ido al enlace de la polémica en El Mundo, y he leído el artículo original, los comentarios más valorados ( el nº1 tuyo, pero los no solo el 1ª, que el borrego no paraba de salir entre los mejores ).
      ¡Enhorabuena!
      Y no creo que los vayan a censurar, porque había demasiada gente que los aplaudía, y se vería la cosa demasiado clara.

      • Eclectikus 10:32 on 04/12/2011 Permalink | Reply

        El comentario de Fray Ferran estuvo el primero casi todo el debate, pero al final ha ido perdiendo puntos, y además no volvió a intervenir. Los que están en la secta son imposibles de convencer, los demás yo creo que están cada vez más hasta el moño de este show climático.

        • Catalina 15:28 on 07/12/2011 Permalink

          Yo estuve siguiéndolo en directo y, la verdad, tiene muchísimo mérito tu paciencia y las molestias que te tomas 🙂 A alguien le llegará, espero.

          Estoy con Viejecita; se te echa de menos.

        • Eclectikus 15:38 on 07/12/2011 Permalink

          Gracias Catalina. Volveré. Seguro. 😉

    • viejecita 22:10 on 07/12/2011 Permalink | Reply

      ¡Que genial lo de la miniatura del VW Beetle entre los distintos escarabajos del museo!

      Mientras no pueda comentar en SisB, lo haré aquí.

      • Eclectikus 13:44 on 08/12/2011 Permalink | Reply

        El caso es que hay una utilidad para que cualquiera pueda comentar, lo malo y lo que me tira un poco para atrás, es que abre las puertas a los zopencos digitales, y de paso a meterme en broncas cuando las entradas sean políticamente incorrectas… hay mucho progre por el mundo, sobre todo a las edades tipo que visitan el blog. En fin, a ver si me decido y lo pongo, siempre hay tiempo para cerrar los comentarios.

        • viejecita 18:50 on 08/12/2011 Permalink

          Oye, que es comodísimo lo de comentar aquí. Que no pasa nada.
          Es mejor no arriesgarse demasiado con según que gente.

        • Eclectikus 19:03 on 08/12/2011 Permalink

          Vaya 🙂 has llegado tarde, lo acabo de terminar de implementar y lo estaba probando. A mi me funciona, cuando tengas un rato puedes dejar un comentario y comprobamos que funciona sin necesidad de apuntarse a nada. Me arriesgo a meterme en fregados, aunque ya sabes que tampoco me escabullo de ellos 😉 He instalado además un anti-spam y puedo moderar a los que se pongan demasiado pesados o insultones, cosa que al final nunca hago, ni aquí.

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